En el contexto perioperatorio existen cuestiones que requieren una especial atención. La labor de los anestesiólogos implica tomar en consideración estrategias particulares para favorecer la seguridad y evitar el contagio durante los procedimientos que requieran de su intervención. La pandemia de COVID-19 ha puesto a prueba estos procederes. Ver más…
El rebrote de la COVID-19 podría profundizar los impactos psicológicos de la pandemia, lo que plantea nuevos desafíos para los profesionales de la salud mental. Entre las acciones que se deben priorizar está el seguimiento de los grupos que han mostrado mayor vulnerabilidad psicológica durante la primera etapa de la pandemia. Ver más…
La nueva variante del SARS-CoV-2, denominada ómicron, ha sido calificada “de preocupación” por la Organización Mundial de la Salud, por el alto número de mutaciones y su rápida diseminación a nivel internacional.
El Sistema Mundial de Vigilancia en Salud, informó en diciembre de 2019, sobre casos con neumonía en la ciudad de Wuhan, en China. La nueva enfermedad, ocasionada por el SARS-CoV-2, se nombró COVID-19. El 11 de marzo del 2020 se diagnosticaron en Cuba los tres primeros casos importados.
La infección por SARS-CoV-2 se ha asociado con complicaciones trombóticas tales como la trombosis venosa profunda o el accidente cerebrovascular. Recientemente, también se han informado numerosos casos de isquemia aguda de las extremidades (ALI por sus siglas en inglés), aunque aún faltan datos agrupados.
La llegada de este nuevo coronavirus, ha generado en la humanidad un desaforado empleo de recursos epidemiológicos para contenerlo; sin embargo, esto resultará imposible si no conocemos los factores biopsicosociales de la población y las condiciones de la respuesta inmunológica que se desencadena como respuesta ante la misma.
Con la propagación del coronavirus tipo 2 causante del síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV-2), han emergido interrogantes sobre los factores de riesgo que influyen en la enfermedad que este origina: la COVID-19.
El CIGB-258 es un péptido, cuyo mecanismo de acción se ha asociado con la inhibición de la inflamación. El presente trabajo tiene como objetivo demostrar que el CIGB-258 reduce la hiperinflamación en los pacientes con COVID-19.
Las similitudes en los mecanismos de invasión utilizados por el SARS-CoV-2 y varios tipos de cáncer sugieren la reutilización de medicamentos oncológicos para tratar la COVID-19. Actualmente se proponen compuestos antagonistas de la proteína quinasa CK2 para el tratamiento del cáncer. 







Las infecciones provocadas por los coronavirus son comunes en todo el mundo y pueden afectar a personas y animales. En los humanos pueden causar el catarro común y la gastroenteritis en lactantes. Existen varios tipos de coronavirus y aunque por lo general ocasionan enfermedades leves o moderadas, también pueden estar implicados en procesos graves... 




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