Las personas que regularmente utilizan protector solar son mucho menos propensos a desarrollar la forma más letal de cáncer de piel, conocida como melanoma, informaron investigadores.
Los expertos hallaron que las personas que fueron alentadas a usar protector solar en la década de 1990 eran un 50 por ciento menos proclives a desarrollar melanoma 15 años después, un hallazgo que sugiere que esas cremas incluso benefician a los adultos y que esos beneficios duran por años.
Las cifras fueron contundentes: sólo el 22 por ciento fue diagnosticado con melanoma, de un total de 1.600 participantes. No obstante, los investigadores dicen que se enciende el debate sobre si usar protector solar simplemente alentará a las personas a permanecer demasiado tiempo expuestas al sol.
Adele Green, de la University of Queensland, y colegas realizaron un estudio con más de 1.600 australianos que comenzaron a participar en 1992.
Los sujetos fueron asignados al azar para recibir el consejo estándar de uso de pantalla solar o para que se les administre el protector para usarlo con instrucciones cuidadosas y supervisión hasta 1996.
Diez años después del final del estudio, 11 de los pacientes que habían sido supervisados desarrollaron melanoma, comparado con 22 de las personas que sólo recibieron el consejo habitual para usar protector solar.
Esto implica una reducción del 50 por ciento y el riesgo de melanoma invasivo fue incluso menor, con una disminución del 73 por ciento, informó el equipo de Green en Journal of Clinical Oncology.
Fuente: WASHINGTON (Reuters) – Ver información amplida
En: Dermatología.
Un panel federal de expertos de Estados Unidos se unió a la lucha contra el cáncer de piel al instar a los médicos a aconsejarles a los más jóvenes con piel blanca cómo protegerse del sol.
“Por definición, la piel blanca no se broncea mucho, por lo tanto, ¡hay que dejar de intentarlo!”, dijo la doctora Virginia Moyer, responsable del panel llamado U.S. Preventive Services Task Force (USPSTF). “Lo único que están haciendo estos jóvenes es dañarse la piel”, añadió.
La propuesta, cuyo borrador aparece en el sitio de internet del USPSTF, es un nuevo intento por proteger a los estadounidenses de los efectos cancerígenos de la radiación ultravioleta (UV).
Este año, la Academia Estadounidense de Pediatría se unió a la Organización Mundial de la Salud, la Academia Estadounidense de Dermatología y otros grupos para impulsar la prohibición de las camas solares.
Según dijo Moyer, la radiación UV está fuertemente asociada con el cáncer de piel.
Fuente: NUEVA YORK (Reuters Health) – Ver información amplida
En: Dermatología.
Relación de artículos relacionados con la adolescencia publicados en la prensa nacional:
El calor extremo puede enfermarlo, pues su cuerpo no tiene forma de compensarlo y enfriarse adecuadamente. La exposición al calor incluso puede causarle la muerte. En los Estados Unidos entre 1999 y el 2009 ocurrieron 7,233 muertes asociadas al calor. Factores principales que afectan la capacidad del cuerpo para enfriarse cuando hace mucho calor:
- Humedad elevada. Cuando la humedad es muy alta, la transpiración no se evapora rápidamente, lo que evita que el cuerpo libere el calor con la rapidez necesaria.
- Factores personales. La edad, la obesidad, la fiebre, la deshidratación, las enfermedades cardiacas, las enfermedades mentales, la mala circulación, las quemaduras de sol, el uso de medicamentos recetados y el consumo de alcohol pueden afectar de manera importante cuando una persona tiene que enfriar su cuerpo bajo condiciones muy calurosas.
Espacio de Aloyma Ravelo, periodista, escritora, guionista de radio y TV, máster en Sexualidad y ocho libros publicados sobre esta temática. Dedica gran parte de su tiempo a la consejería de hombres y mujeres de todas edades que le escriben sobre sus más íntimos conflictos en esa parcela tan compleja y difícil que suele ser la sexualidad humana. Proponemos una selección de publicaciones dirigidas a los adolescentes:
Las nuevas generaciones, sobre todo los adolescentes, crecen en «un mundo entre pantallas». Pensemos en el tiempo que dedican a la televisión, a la computadora y al teléfono celular. El último de esos objetos emerge en algunas naciones como el principal protagonista tecnológico en cuanto a tiempo consumido y a daño causado a la vida de los más jóvenes.
Es una preocupación que ya ocupa los análisis de los científicos.
De las primeras investigaciones que vincularon el uso excesivo del celular con un potencial daño a la salud, está el presunto riesgo de desarrollo de tumores cerebrales como consecuencia de la emisión y recepción de ondas electromagnéticas de baja frecuencia. Esta hipótesis todavía no ha arrojado resultados concluyentes.
Los estudios también destacan la relación del celular con la actual epidemia de obesidad que sufre la civilización, así como con el incremento del riesgo de accidentes laborales y del tránsito por interferencia sensorial.
Pero un peligro mayor se advierte: la adicción. En diferentes países de Asia y de Europa el celular se ha difundido de manera casi universal entre los menores de 18 años. Tanto, que en China y Corea del Sur se emplea el término «era del pulgar» (thumb age) para describir un comportamiento intensivo y permanente relacionado con el uso de ese dispositivo.
Se ha demostrado en este tipo de usuarios el surgimiento de alteraciones que modifican de manera importante sus conductas e interfieren en determinadas actividades cotidianas: pérdida del sentido del tiempo, desidia (falta de aseo, despreocupación por la alimentación, descuido en el vestir, etc.), aislamiento, sentimientos de ira, tensión, depresión y necesidad creciente de equipos cada vez más sofisticados.
En este mundo nuestro, ser una persona analógica se va volviendo, al menos en los entornos más tocados por la tecnología, algo de otra dimensión, un asunto anacrónico. Los padres y abuelos de los actuales jóvenes, inmersos en una realidad donde la evolución es inevitable, no tienden a prever lo que ya muchos conocen como «la adicción del siglo XXI». (Dr.C. Julio César Hernández Perera)
Fuente: Juventud Rebelde. Opinión. Julio 2 del 2012








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