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Un equipo de la Universidad de Iowa en Estados Unidos, ha creado células productoras de insulina que responden a la glucosa y corrigen los niveles de azúcar en sangre en ratones diabéticos. Sin duda que este es un gran logro para tratar pacientes de la diabetes tipo 1. Ver más…

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Desde hace años se habla de la reprogramación celular como una de las vías para tratar la diabetes, explica el investigador Domenico Accili, “pero hasta ahora no se había logrado fabricar una célula productora de insulina completamente funcional mediante la manipulación de un único gen”, ha asegurado.

Según este experto, el hallazgo plantea la posibilidad de que las células “ineficaces” que hay una persona con diabetes tipo 1 pueden ser reemplazadas con facilidad a través de la reprogramación de las células ya existentes en el propio paciente, sin la necesidad de un trasplante de nuevas células creadas a partir de células madre embrionarias o adultas. Ver más…

Terapia celular brasileña reduce dependencia de diabéticos a insulina
Actualizado a las 16/10/2012 -(Xinhua)-Una terapia con células madre experimentada por investigadores de la Universidad de Sao Paulo (USP) de Brasil consiguió reducir la dependencia de los diabéticos a las inyecciones diarias de insulina.(Xinhua)-
Una terapia con células madre experimentada por investigadores de la Universidad de Sao Paulo (USP) de Brasil consiguió reducir la dependencia de los diabéticos a las inyecciones diarias de insulina.

Los resultados de los experimentos del Centro de Terapia Celular de la USP se han mostrado hasta ahora prometedores, informó este lunes la Fundación de Apoyo a la Investigación en el Estado de Sao Paulo (Fapesp) que financia el proyecto.

La terapia celular tiene por objetivo la interrupción del proceso de destrucción del páncreas que sufren los portadores de diabetes tipo 1 mediante el trasplante de células madre hematopoyéticas retiradas de la médula ósea del propio paciente.

Los investigadores mostraron que la interrupción del proceso de destrucción del páncreas cuando la diabetes está en su fase inicial y la preservación de las células del órgano responsables por la producción de insulina permiten que el paciente se libere de la dependencia de la insulina o al menos que la reduzca.

“El diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune: el propio sistema inmunológico del paciente ataca las células productoras de insulina en el páncreas. Cuando los síntomas comienzan a aparecer es señal de que cerca del 80 por ciento de las células fueron damnificadas”, explicó la investigadora María Carolina de Oliveira Rodrigues, responsable por el estudio.

Rodrigues asumió la coordinación de la investigación este año tras la muerte del inmunólogo Julio Voltarelli que idealizó el tratamiento.

La terapia comenzó a ser probada en 2004 inicialmente con 25 pacientes a quienes fueron extraídas células madre hematopoyéticas de la médula ósea que fueron congeladas.

Los pacientes fueron sometidos enseguida a una tratamiento de quimioterapia agresivo para destruir lo que restaba de la médula.

“El objetivo es reducir a cero el sistema inmunológico y hacer con que pare de agredir el páncreas. Una vez conseguido ese objetivo infundimos las células madre congeladas para que produzcan una nueva médula y nuevas células sanguíneas”, según Rodrigues.

De los 25 pacientes tratados con la terapia celular tres consiguieron librarse definitivamente de la insulina.

Otros 18 se libraron de la insulina temporalmente pero tuvieron que volver a usarla en un plazo que varió entre seis meses y cinco años, pero en dosis muy inferiores a las que recibían anteriormente.

De los cuatro pacientes que no se libraron de la insulina tres sufrían una complicación común en pacientes en estado avanzado de la diabetes. “Ellos probablemente no tenían más células productoras de insulina en el páncreas que pudiésemos salvar”, dijo el investigador.

Con base en los resultados de los primeros experimentos, los investigadores iniciaron en 2010 una nueva serie de pruebas pero con una quimioterapia aún más fuerte, con la intención de poder destruir todas las células sanguíneas que quedan en la médula ósea de los pacientes.

“No estamos hablando de una cura sino de facilitar el control de la enfermedad y evitar complicaciones crónicas de la diabetes como la retinopatía, la nefropatía y la neuropatía”, aclaró Rodrigues

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Las células troncales o T, son las famosas células madre que se usan en diversos tratamientos médicos, y esta vez, científicos de la Universidad de Illinois lograron que estas células reeducaran la sangre de los pacientes con diabetes tipo 1.

La terapia de reeducación consistió en extraer linfocitos de la sangre de un paciente con diabetes 1, éstas se ponían en el cordón umbilical de un paciente sano, para que se programaran de forma correcta, y una vez que funcionaban bien, las células regresaban al paciente con diabetes.

De este modo se lograba hacer que las células por sí solas comenzaran a trabajar de manera correcta logrando que los pacientes necesitaran menos dosis de insulina en sus tratamientos. Para verificar que esta técnica fuera benéfica, los investigadores realizaron un seguimiento en la semana 4, 12, 24 y 40, y encontraron que la evolución era correcta. Gracias a esto, los investigadores señalaron que el indicador de control de glucosa a largo plazo también se redujo en las personas que recibieron el tratamiento.

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Científicos demostraron en dos experimentos que las células madre pueden transformarse en las células pancreáticas necesarias para combatir la diabetes mellitus y también en parte del tejido intestinal.
En uno de los estudios, un equipo transformó células espermáticas en tejido pancreático, mientras que otro grupo de investigadores logró que células madre embrionarias se convirtieran en cubiertas complejas del tejido intestinal.
Ambas investigaciones muestran nuevas formas de usar las células madre, que son el material maestro del cuerpo que puede provenir de diversas fuentes.
Un equipo de la Georgetown University en Washington trabajó con células madre llamadas espermatogonias, que son aquellas que dan lugar a los espermatozoides en los hombres.
Ian Gallicano y colegas usaron células madre pluripotentes originadas a partir de espermatogonias. Los expertos cultivaron estas células en el laboratorio con compuestos diseñados para crear células que comiencen a comportarse como pancreáticas beta, que producen insulina.
Cuando trasplantaron las células a ratones diabéticos, produjeron insulina y actuaron como las células pancreáticas beta que el organismo destruye por error en las personas con diabetes mellitus tipo 1, explicó el equipo de Gallicano en un encuentro de la Sociedad Estadounidense de Biología Celular en Filadelfia.
Actualmente, los niños y los jóvenes diagnosticados con diabetes mellitus tipo 1 deben recibir insulina de por vida. Unos pocos pacientes serían tratados con el llamado Protocolo Edmonton, por el cual reciben un trasplante de células pancreáticas de donantes cadavéricos. Pero existe una escasez de estas células  y los pacientes podrían padecer consecuencias si no son compatibles.
Gallicano dijo que las células de los hombres pueden usarse como fuente de sus propios trasplantes y añadió que quizá el enfoque funcionaría también en las mujeres.
“Si bien estas células provienen de los testículos humanos, este trabajo no está necesariamente centrado en los hombres”, escribieron los autores. “Estos aspectos fundamentales podrían aplicarse fácilmente a sus contrapartes femeninas, los oocitos”, añadieron.
Por otra parte, James Wells y colegas del Centro Médico del Hospital de Niños de Cincinnati en Ohio transformaron dos tipos diferentes de células madre en complejos recubrimientos del tejido intestinal.
Los investigadores de este segundo estudio usaron células madre de embriones humanos de apenas días de vida y células madre pluripotentes inducidas, que se crean a partir de transformar células comunes a través de la introducción de ciertos genes.
Esos dos tipos celulares tienen el poder de dar origen a todas las células y tejidos del cuerpo cuando se cultivan en laboratorio.
En un artículo publicado en la revista Nature, el equipo de Wells demostró que logró transformar estas células en lo que llamaron “organoides”, es decir lotes de tejido intestinal formado por las cubiertas de varias células que componen el intestino, incluidas musculares y otras que producen varios compuestos vitales.
Estos organoides pueden usarse para estudiar dolencias del intestino como la enterocolitis necrotizante, la enfermedad inflamatoria intestinal y otros síndromes, y tal vez algún día podrían emplearse para tratar esas condiciones, concluyeron Wells y sus colegas.
Washington, diciembre 13/2010 (Reuters)

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