Agencia EFEPuertollano (Ciudad Real), 11 sep (EFE).- El doctor e investigador Francisco Vizoso, jefe de la Unidad de Investigación de la Fundación Hospital de Jovellanos de Gijón, manifestó a Efe su “ilusión de que, en el futuro, las cualidades terapéuticas de las células madre uterinas puedan aliviar los efectos de muchas enfermedades”.
Vizoso, que participó hoy en Puertollano en las Jornadas organizadas por la Asociación Provincial de Espondilitis Anquilosante de Ciudad Real, señaló que el poder antiinflamatorio que se ha descubierto en las células madre uterinas “podría, en un futuro, beneficiar a las personas con enfermedades crónicas autoinmunes y degenerativas que cursan inflamación y pérdidas de tejidos”.
Las células madre uterinas tienen varias ventajas respecto a otras células madre del adulto, de la grasa o de la médula ósea, incluso respecto a las extraídas de la sangre del cordón umbilical, “porque se obtienen de forma rápida a través del miometro, en el útero de la mujer en edad fértil sin necesidad de que esté embarazada”.
Se pueden extraer, explicó el doctor, “en un simple cepillado citológico de los que se realizan de manera rutinaria a las mujeres en las consultas ginecológicas” .
En este sentido el cirujano investigador recordó el “estado protector” que el embarazo supone para las mujeres que sufren de artritis reumatoide, que puede deberse a las sustancias antiinflamatorias que producen estas células durante el embarazo.
Por otro lado, las células madre uterinas tienen una elevada capacidad de crecimiento, hasta cuarenta y cinco veces “sin dar lugar a formación de tumores, como sin embargo sí ocurre con las células embrionarias”.
Además de la propiedad antiinflamatoria, también tienen capacidad, con la utilización de los inductores químicos adecuados, para transformarse en células del músculo, del cartílago, hasta incluso de neuronas.
En su explicación, Vizoso subrayó la importancia que tendrían en el futuro, tras el desarrollo de la investigación, las células madre uterinas “en el tratamiento de un infarto de miocardio” porque “al transformarse en tejidos podrían reparar los tejidos lesionados de un corazón”.
Las enfermedades candidatas a tratarse con estas células en un futuro son las crónicas, autoinmunes y degenerativas como el Alzheimer, el Parkinson, la artrosis, la esclerosis múltiple, el infarto de miocardio, la artritis reumatoide y la espondilitis anquilosante, entre otras.
El descubrimiento de la capacidad de las células madre uterinas “no es una meta sino el comienzo de un largo camino de investigación para solucionar problemas de salud que en estos momentos no tienen un tratamiento óptimo”, ha señalado el doctor Vizoso.
Para lograrlo, precisó a Efe, necesitan un recorrido “que pasa por la fase de laboratorio en la que ahora estamos, o fase de tubos de ensayo”.
Seguirá la fase de experimentación animal en la que se investigará la efectividad de estas células en animales con enfermedades que simulen las múltiples enfermedades humanas que pueden ser candidatas.
Y, si en esa fase de experimentación animal encuentran resultados satisfactorios de remisión o cura de las enfermedades, vendrán los ensayos clínicos en humanos con todos los pasos y condicionamientos metodológicos con un diseño adecuado y científico y “confiando que el éxito” sea el que esperan.
En el futuro, las células madre uterinas podrían suponer auténticas “factorías” de nuevos fármacos que se podrían utilizar para un amplio espectro de enfermedades que tienen el común denominador de la inflamación o pérdida de tejidos, señaló el investigador. EFE
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LAURAN NEERGAARD
El gobierno volverá a financiar la investigación en células madre embrionarias _ al menos por ahora _ después que un tribunal de apelaciones levantó temporalmente la prohibición que pendía sobre ella. Seguir leyendo el arículo
Los Institutos Nacionales de Salud (NIH por sus siglas en inglés), una dependencia del gobierno federal, dijo el viernes que volverá a continuar con sus investigaciones y volverá a evaluar las solicitudes de los científicos que buscan fondos públicos para hacer su trabajo, un proceso que ha estado congelado desde finales del mes pasado.
El jueves una corte de apelaciones suspendió temporalmente una orden preliminar de un juez que restringía dicha financiación hasta que se escuchen los argumentos de pleno derecho en las próximas semanas.
Mientras tanto el NIH dijo que levantará la suspensión de todas las subvenciones y los contratos relacionados con el uso de las células.
“Estamos muy contentos con el fallo provisional de la corte, el cual permitirá que la investigación sobre células madre continúe” mientras se libre la batalla legal, dijo el comunicado del NIH.
A los científicos que ya han recibido subvenciones del NIH se les ha dicho que pueden seguir trabajando hasta que terminen sus fondos, pero otros 22 proyectos que están previstos para recibir fondos en enero tendrán que buscar otras formas de financiación.
Ahora la pregunta es si el NIH terminará con las evaluaciones necesarias para dichos proyectos. Se prevé que pasarán meses antes de que la corte emita un fallo.
“Creemos que es una lástima que se precipiten para empujar la financiación de la investigación de células madre embrionarias gastando el dinero de los contribuyentes”, dijo Steven Aden, asesor jurídico de Alliance Defense Fund, que participa del juicio contra la financiación por parte del gobierno.
Las células madre embrionarias son células maestras que pueden transformarse en cualquier tejido del cuerpo, y los investigadores esperan un día usarlas para curar lesiones de médula espinal, el mal de Parkinson y otras dolencias.
Su selección entre embriones sobrantes después tratamientos de fertilidad mata al embrión después de un par de días de vida. Una ley de 1996 prohibe el uso de dinero de los contribuyentes en el trabajos que lastimen a embriones, pero muchos han sido sacrificados usando recursos privados. Las células madre embrionarias se pueden reproducir en laboratorio de forma indefinida y las políticas gubernamentales dicen que es lícito usar el dinero de los contribuyentes para trabajar con los lotes de células que ya se han sido creadas.
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Puertollano (Ciudad Real), 1 (EFE).- El doctor e investigador Francisco Vizoso, jefe de la Unidad de Investigación de la Fundación Hospital de Jovellanos de Gijón, manifestó a Efe su “ilusión de que, en el futuro, las cualidades terapéuticas de las células madre uterinas puedan aliviar los efectos de muchas enfermedades”.
Vizoso, que participó hoy en Puertollano en las Jornadas organizadas por la Asociación Provincial de Espondilitis Anquilosante de Ciudad Real, señaló que el poder antiinflamatorio que se ha descubierto en las células madre uterinas “podría, en un futuro, beneficiar a las personas con enfermedades crónicas autoinmunes y degenerativas que cursan inflamación y pérdidas de tejidos”.
Las células madre uterinas tienen varias ventajas respecto a otras células madre del adulto, de la grasa o de la médula ósea, incluso respecto a las extraídas de la sangre del cordón umbilical, “porque se obtienen de forma rápida a través del miometro, en el útero de la mujer en edad fértil sin necesidad de que esté embarazada”.
Se pueden extraer, explicó el doctor, “en un simple cepillado citológico de los que se realizan de manera rutinaria a las mujeres en las consultas ginecológicas” .
En este sentido el cirujano investigador recordó el “estado protector” que el embarazo supone para las mujeres que sufren de artritis reumatoide, que puede deberse a las sustancias antiinflamatorias que producen estas células durante el embarazo.
Por otro lado, las células madre uterinas tienen una elevada capacidad de crecimiento, hasta cuarenta y cinco veces “sin dar lugar a formación de tumores, como sin embargo sí ocurre con las células embrionarias”.
Además de la propiedad antiinflamatoria, también tienen capacidad, con la utilización de los inductores químicos adecuados, para transformarse en células del músculo, del cartílago, hasta incluso de neuronas.
En su explicación, Vizoso subrayó la importancia que tendrían en el futuro, tras el desarrollo de la investigación, las células madre uterinas “en el tratamiento de un infarto de miocardio” porque “al transformarse en tejidos podrían reparar los tejidos lesionados de un corazón”.
Las enfermedades candidatas a tratarse con estas células en un futuro son las crónicas, autoinmunes y degenerativas como el Alzheimer, el Parkinson, la artrosis, la esclerosis múltiple, el infarto de miocardio, la artritis reumatoide y la espondilitis anquilosante, entre otras.
El descubrimiento de la capacidad de las células madre uterinas “no es una meta sino el comienzo de un largo camino de investigación para solucionar problemas de salud que en estos momentos no tienen un tratamiento óptimo”, ha señalado el doctor Vizoso.
Para lograrlo, precisó a Efe, necesitan un recorrido “que pasa por la fase de laboratorio en la que ahora estamos, o fase de tubos de ensayo”.
Seguirá la fase de experimentación animal en la que se investigará la efectividad de estas células en animales con enfermedades que simulen las múltiples enfermedades humanas que pueden ser candidatas.
Y, si en esa fase de experimentación animal encuentran resultados satisfactorios de remisión o cura de las enfermedades, vendrán los ensayos clínicos en humanos con todos los pasos y condicionamientos metodológicos con un diseño adecuado y científico y “confiando que el éxito” sea el que esperan.
En el futuro, las células madre uterinas podrían suponer auténticas “factorías” de nuevos fármacos que se podrían utilizar para un amplio espectro de enfermedades que tienen el común denominador de la inflamación o pérdida de tejidos, señaló el investigador. EFE
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EUROPA PRESS) La administración de células madre derivadas de la médula ósea en el área infartada tiene un efecto favorable sobre la calidad de vida en enfermos con insuficiencia cardíaca crónica debida a un infarto de miocardio extenso y, además, pueden prolongar su supervivencia a través de un impacto muy positivo sobre el tamaño y el funcionamiento del corazón, según ha demostrado el estudio ‘Start-Heart’, realizado por la Universidad de Düsseldorf (Alemania). Seguir leyendo el arículo
Durante la presentación en el Congreso Anual de la Sociedad Europea de Cardiología, el doctor Francisco Fernández Avilés, del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid y coordinador de la Red de Investigación Cardiovascular (RECAVA) ha analizado los resultados de este estudio.
Según ha afirmado el especialista, el estudio contribuye a dar respuesta a “una de las incógnitas más importantes existentes en este momento en relación con este tipo de tratamientos como es el impacto de las células progenitoras adultas en el funcionamiento cardiaco y en la calidad de vida y supervivencia a largo plazo de los enfermos con insuficiencia cardíaca crónica debida a un infarto de miocardio extenso”.
Los efectos beneficiosos de la terapia de células de médula ósea observados durante los tres primeros meses se mantuvieron en los 12 a 60 meses siguientes mientras que en el grupo control hubo un deterioro de los resultados del ventrículo izquierdo.
Además, hubo una disminución significativa de la mortalidad a largo plazo en los pacientes tratados con células madre, comparados con el grupo control. En los primeros, la tasa de mortalidad fue del 0,75 por ciento anual, mientras que en los segundos ascendió hasta el 3,68 por ciento por año.
En su presentación, el doctor ha destacado la necesidad de profundizar en la investigación sobre este tema antes de establecer la utilización rutinaria de esta terapia y ha subrayado la gran relevancia de este estudio en este sentido.
Este estudio constituye a juicio de Fernández Avilés, una aportación de la máxima relevancia. Primero, por la metodología con la que se ha realizado el estudio, ya que es en el que más pacientes se han incluido y el único en este tipo de enfermos con un seguimiento tan largo (5 años).
Igualmente, por los resultados, “ya que sugieren por primera vez que, de una forma segura y relativamente sencilla en manos expertas, la administración de células madre derivadas de la médula ósea en el área infartada tiene un efecto favorable sobre la calidad de vida de estos pacientes y pueden prolongar su supervivencia a través de un impacto muy positivo sobre el tamaño y el funcionamiento del corazón”.
CASI 400 PACIENTES
En la investigación participaron 391 pacientes con insuficiencia cardíaca crónica producida por un infarto que había ocurrido un promedio de 8 años antes de ser incluidos en el estudio. Todos ellos tenían un perfil de riesgo muy elevado, con síntomas muy limitantes de su calidad de vida y evidencia de dilatación importante del corazón y deterioro también muy marcado de la función de bomba.
De estos pacientes, 191 pacientes fueron tratados entre 2003 y 2005 mediante el tratamiento farmacológico óptimo más inyección en el corazón de células progenitoras de su propia médula ósea. El grupo control consistió en 200 pacientes con características idénticas, que recibieron el tratamiento estándar óptimo, pero que no fueron tratados con terapia de células madre.
Las células de médula ósea fueron tomadas del hueso de la cadera de los pacientes y posteriormente se inyectaron en el corazón a través de la arteria coronaria relacionada con el infarto causante del problema, utilizando una técnica similar a la que se usa para la realización de angioplastias coronarias e implantación de ‘stents’. Ningún paciente tuvo problemas durante la intervención ni se observaron efectos secundarios durante el seguimiento.
Todos los pacientes fueron evaluados y comparados antes de la intervención, a los 3 meses, a los 12 meses y a los 60 meses. Entre tres meses y cinco años después de la terapia de células de médula ósea, se produjo una mejora significativa de la función y el tamaño del corazón, de la capacidad de ejercicio y de los síntomas de insuficiencia cardiaca
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“Andamios” de células madre modificadas reducen daños al corazón tras ataques cardiacos
Washington, (EFE).- Un grupo de investigadores alemanes introdujo
diminutos andamios plásticos con células madre, modificadas por ingeniería genética, que redujeron los daños en el corazón de ratas que habían sufrido
ataques cardiacos.
El equipo encabezado por Matthias Siepe, del Departamento de Cirugía
Cardiovascular en el Centro Médico Universitario de Friburgo, Alemania, presentó sus conclusiones en las Sesiones Científicas 2010 de la Asociación Cardiaca Estadounidense en California.
Los investigadores alemanes diseñaron su estudio para determinar el papel que puedan desempeñar después de un ataque cardiaco las proteínas denominadas citocinas que regulan la función de las células que la producen.
Los investigadores seleccionaron cinco grupos de 10 ratas cada uno y les
implantaron minúsculos andamios de poliuretano sembrados con células madre sobre las que se aplicaron diferentes modificaciones genéticas.
Tres de los grupos de roedores recibieron células que producían en exceso una de tres citocinas; un grupo recibió un gen asociado con varias sendas de citocinas, y el quinto grupo recibió los andamios sembrados con células madre no modificadas, explicó Siepe.
A otros cinco grupos de ratas se les inyectaron los mismos tipos de células
madre modificadas y no modificadas pero sin los andamios plásticos.
Otro grupo de diez ratones de razas diferentes sirvió como destacamento de
control. A estos roedores se les hizo un procedimiento falso que, según explicó Siepe, consiste en uno similar al real pero que omite un elemento terapéutico clave en la investigación.
Durante las seis semanas de observación después de los procedimientos, los investigadores constataron mejorías significativas en la presión sanguínea de las ratas a las que se les habían implantado andamios sembrados con células madre modificadas para la producción de ciertas citocinas.
Pero en el grupo de control, el de las ratas que tuvieron procedimientos falsos, disminuyó la función de la presión sanguínea, mientras que la dinámica de la sangre se mantuvo sin cambios en las ratas que recibieron andamios con células madre no modificadas.
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JANO.es 31 de agosto
El hallazgo permitirá, a largo plazo, comprender el papel de las células madre adultas en el desarrollo del cáncer de mama y buscar nuevas dianas terapéuticas.
Un equipo de investigadores del Fred Hutchinson Cancer Research Center de Seattle, Estados Unidos, ha identificado y aislado por primera vez células madre adultas específicas de las mamas en ratones, un hallazgo que, a largo plazo, podría facilitar el uso de estas células para regenerar células mamarias y comprender el papel de las células madre adultas en el desarrollo del cáncer de mama, de cara a la búsqueda de nuevas dianas terapéuticas.
Según publicará en su edición de septiembre la revista Genes & Development, los investigadores estadounidenses han utilizado ratones modificados genéticamente para que exhibieran fluorescencias verdes durante la expresión de los genes, facilitando así su estudio. En este sentido, el ensayo ha descubierto que dicha expresión está controlada por un gen recientemente identificado y presente específicamente en las células madre, denominado s-SHIP.
“Hasta ahora, nadie había sido capaz de identificar células madre en el tejido mamario con esta especificidad”, indica uno de los autores del estudio, Larry Rohrschneider, del centro de Seattle. “Este estudio es extraordinario, ya que permite observar estas células madre verdes al microscopio en su estado puro y natural”, apunta.
Sistemas previos para el aislamiento de células madre se han basado en la acción de una variedad de biomarcadores, pero ninguno de ellos ha logrado identificar una población de células madre en estado puro. Esta limitación ha hecho imposible el análisis de la expresión genética exacta de estas células.
A este respecto, los investigadores estadounidenses demostraron la presencia activa de las células teñidas de verde en etapas cruciales del desarrollo mamario, como la pubertad y el embarazo. Sin embargo, durante otras etapas de crecimiento, las células ‘coloreadas’ de verde mediante proteínas con pigmentos fluorescentes no ‘brillaron’ bajo el microscopio.
Capaces de generar leche
Por otra parte, el equipo investigador encontró que, “al ser trasplantadas, estas células pintadas de verde eran capaces de generar nuevo tejido mamario que, incluso, era capaz de producir leche, como las células epiteliales mamarias normales”, explican los autores.
Además de sus potenciales aplicaciones clínicas en la regeneración de tejidos, los científicos estadounidenses detectaron que estas células aisladas eran una puerta para entender mejor cómo las células madre normales pueden convertirse en células madre cancerígenas, que se supone tienen un papel clave en el origen, crecimiento y resistencia a tratamientos de los tumores.
También suponen una nueva alternativa para inducir el desarrollo de células madre pluripotentes (iPS) o células madre genéticamente alteradas para su aplicación médica, aseguran. “Esta nueva tecnología ofrece un modelo unificado para identificar las células madre normales de las cancerígenas”, aseveran.
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Señalan que una nueva superficie sintética ‘hace que sea más fácil que las células se dividan y desarrollen’
Robert Preidt
Lunes, 23 de agosto, 2010
Tema relacionado en MedlinePlus
Células madre
LUNES, 23 de agosto (HealthDay News/HolaDoctor) — Un equipo de investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) informan haber desarrollado una superficie sintética que facilita el crecimiento de células madre.
Hay dos fuentes de células madre humanas: las células embrionarias o las pluripotentes. Las células madre pluripotentes son células del cuerpo que han sido reprogramadas a un estado inmaduro para que puedan convertirse en cualquier tipo de células especializadas del organismo.
Aunque se cree que las células madre pluripotentes tienen un gran potencial para tratar una amplia gama de enfermedades, los científicos hallan que es difícil cultivarlas en cantidades suficientemente grandes para ser usadas en estudios humanos.
“Para fines terapéuticos, se necesitan millones y millones de células. Si podemos hacer que sea más fácil para que las células se dividan y desarrollen, esto podría ayudarnos a obtener el número de células necesarias para realizar todos los estudios de enfermedades con los que la gente está entusiasmada”, señaló Krishanu Saha, asociado postdoctoral en el MIT y primer coautor del artículo, en un comunicado de prensa del MIT.
La nueva superficie desarrollada, que no contiene material de animales foráneos, permite que las células madre pluripotentes permanezcan con vida y sigan reproduciéndose durante al menos tres meses, informaron los investigadores.
Éste es el primer material sintético que permite a las células individuales formar colonias de células idénticas, algo que es necesario con el fin de identificar las células que tienen las características deseadas, según el equipo de ingenieros químicos, científicos de materiales y biólogos del MIT.
La investigación aparece en la edición del 22 de agosto de Nature Materials.
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