El consumo de sal ¿Riesgo o necesidad?
Por: Emiliano N. Diez y Martínez de la Cotera, Mikhail Benet Rodríguez, Alain F. Morejón Giraldoni, y Rubén García Núñez. Finlay Revista de enfermedades no transmisibles, vol 1, No 3 (2011).
Se realizó una revisión acerca del consumo de sal y sus usos en las diferentes etapas de la historia de la humanidad. Se abordan elementos relacionados con su presencia en el organismo, las funciones fisiológicas esenciales para el mantenimiento homeostático en la vida, así como las complicaciones cuando sus niveles son inferiores a los límites fisiológicos, o superiores a estos. Se analizaron diferentes estudios y sus contradicciones sobre los daños que ocasiona a la salud el consumo de sal. Se precisan los grupos poblacionales sal sensibles (SS) y sal resistentes (SR), pautados por estudios realizados, así como las posibles causas de sus variaciones. Se emiten conclusiones en cuanto a riesgo y beneficio del consumo de sal. [publicada 4 de diciembre 2012.]
Este verano: la sal, sólo en el mar. Aquellos fanáticos de salar las comidas, aún antes de siquiera probar un bocado, tendrán que pedir una y otra vez que les pasen el salerito, pues ya no estará a mano en los más de 20 mil bares y restoranes de la Costa Atlántica.
A esa determinación llegaron hoteleros y gastronómicos junto con el Gobierno bonaerense. Además, habrá puestos de información y se entregarán folletos para prevenir la hipertensión arterial. El levantamiento de los saleros vendrá de la mano de puestos que darán información sobre los riesgos que representa el consumo excesivo de sal.
En este sentido, el ministro de Salud bonaerense, Alejandro Collia, afirmó que “nueve de cada diez hipertensos pueden curarse si bajan el consumo de sal, si hacen actividad física regular y logran un peso adecuado“.
Collia destacó que el uso racional de la sal en locales de gastronomía se replicará en todos los distritos de la provincia, medida también acompañada de folletos informativos. El funcionario recordó que es “un mal silencioso que requiere controles permanentes”. “Este es el momento adecuado para iniciar la campaña en los principales destinos turísticos, cuando la gente está descansando y resulta más permeable a los mensajes de prevención”, contó Collia.
En mayo de 2011, el gobierno de Daniel Scioli había firmado un acuerdo con varias entidades para que sacaran los saleros de las mesas. En aquel entonces, se calculaba que unos 3,7 millones de residentes de la provincia de Buenos Aires padecían de hipertensión, y que la mitad de ellos lo ignoraba.
La Organización Mundial de la Salud recomienda no superar los cinco gramos de sal al día, “sin embargo, se calcula que en nuestro país se duplica ese consumo, lo que explica que la hipertensión arterial sea una de las principales causas de accidentes cerebro vasculares, infartos, discapacidad y muerte”, explicó el Ministro. Adiós a los “comen-sales”.
(Fuente: La Razón) [publicada 14 de noviembre 2012]
National Diet and Nutrition Survey – Assessment of dietary sodium in adults (aged 19 to 64 years) in England, 2011 (pdf = 480Kb).
Por: Katharine Sadler, Sonja Nicholson, Toni Steer, Valdeep Gill, Beverley Bates, Sarah
Tipping, Lorna Cox, Alison Lennox y Ann Prentice.
This survey was designed to provide data to establish progress towards meeting the Department of Health’s target to reduce the population average of dietary salt intakes to no more than 6g per day. The aim was to collect useable 24-hour urine samples from 600 respondents, representative of the population aged 19 to 64 years living in England in the second half of 2011. Urinary sodium excretion was used to estimate salt intake. Salt intake was calculated using the equation: 17.1 mmol of sodium = 1g salt and assumes all of the sodium was derived from salt.
Estudio sobre la sal por el Departamento de Salud de Londres.
Departamento de Salud de Londres ha publicado un estudio de consumo de sal en Inglaterra.
En pocas palabras, según la encuesta:
• La media de ingesta estimada de sal, derivado de la excreción urinaria de sodio, para los adultos de 19 a 64 años fue de 8,1 g por día. Los hombres tenían una ingesta media estimada de 9,3 g por día, y las mujeres tenían una ingesta media estimada de 6,8 g por día.
• En general, el 70% de los participantes tenían una ingesta diaria de sal superior a la recomendación de no más de 6 g por día. 80% de los hombres y el 58% de las mujeres supera esta recomendación.
• Un análisis de las tendencias en el consumo de sal (g al día), incluyendo todas las encuestas de sodio urinario llevadas a cabo en los países del Reino Unido entre 2000/01 y 2011, mostró una tendencia a la baja estadísticamente significativa en la ingesta de sal media general y también para los hombres y mujeres por separado.
• El análisis estadístico demostró que no ha habido una reducción estadísticamente significativa en el consumo de sal promedio entre 2000/01 y 2011 a partir de 9,5 g de 8,1 g por día.
• La caída en el consumo de sal estimado 2008 a 2011 (de 8,6 g de 8,1 g por día) no fue estadísticamente significativa.
Este trabajo se llevó a cabo como parte de la dieta de la Encuesta Nacional de Nutrición. Las muestras fueron recolectadas entre julio y diciembre de 2011.
(Fuente: Comunicación personal Dr. Pedro Orduñez-PAHO-)
La comida rápida es más salada en EE. UU. que en otros países
Las cadenas internacionales venden los mismos artículos en el extranjero, pero con menos sodio, halla un estudio.
Existen grandes diferencias en los niveles de sal de las comidas vendidas en los grandes restaurantes de comida rápida en Estados Unidos y en otros países desarrollados, señala un estudio reciente.
Los investigadores examinaron el contenido de sal de más de 2,100 artículos alimentarios de siete categorías, vendidos por Burger King, Domino’s Pizza, Kentucky Fried Chicken, McDonald’s, Pizza Hut y Subway en EE. UU., Canadá, Australia, Francia, Nueva Zelanda y Reino Unido.
Las categorías de alimentos incluían comida salada de desayuno, hamburguesas, productos de pollo, pizza, ensaladas, sándwiches y papas fritas.
El estudio halló que los niveles de sodio en alimentos similares variaban ampliamente entre los países, y la comida rápida de EE. UU. y Canadá contenía niveles mucho más altos de sodio que en Reino Unido y Francia.
Por ejemplo, los Chicken McNuggets de McDonald’s contenían 2.5 veces más sodio en Canadá que en Reino Unido. Una porción de 99 gramos (3.5 onzas) contenía 600 miligramos de sodio (1.5 gramos) de sal en Canadá, pero la misma porción contenía 240 miligramos de sodio (0.6 gramos de sal) en Reino Unido.
El estudio aparece en la edición del 16 de abril de la Revista de la Asociación Médica Canadiense (Canadian Medical Association), CMAJ.
“Las compañías canadienses afirman que han estado trabajando para reducir el sodio, pero el alto sodio de estos alimentos indica que los esfuerzos voluntarios no funcionan”, señalaron en un comunicado de prensa de la revista Norman Campbell, de la Universidad de Calgary, y colegas.
“Estos altos niveles indican el fracaso del método actual del gobierno, que deja la reducción de la sal exclusivamente en manos del sector”, lamentaron los investigadores. “Los programas de reducción de la sal deben guiar al sector, y supervisarlo con objetivos y metas en el tiempo para los alimentos, monitorización y evaluación, y medidas reguladoras más estrictas si los esfuerzos voluntarios y estructurados no resultan eficaces”.
Los altos niveles de sal en la dieta se han relacionado con hipertensión y otros efectos nocivos para la salud.
“Reducir la sal en la comida rápida parecería algo técnicamente factible, y es probable que produzca avances importantes en la salud de la población. Los niveles [promedio] de sal son altos, y estas comidas se consumen con frecuencia”, concluyeron los investigadores.
(Fuente: Canadian Medical Association Journal, news release, April 11, 201)
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