sífilis

sifilis-primaria-chancro-copia La sífilis es una infección de transmisión sexual reemergente en países desarrollados y en vías de desarrollo. En Cuba permanece como problema de salud y para su diagnóstico serológico solo se emplean pruebas no treponémicas. La hemaglutinación de Treponema pallidum (HATP) se usa exclusivamente en el Laboratorio Nacional de Espiroquetas del Instituto de Medicina Tropical ¨Pedro Kourí¨ (LNE-IPK), por lo que se trabajó en su descentralización a los laboratorios provinciales del país como prueba confirmatoria.

El objetivo de este trabajo fue mostrar los resultados de la aplicación de la HATP para la confirmación de sífilis. Se estudiaron 1 015 muestras de sueros con resultados reactivos por VDRL/RPR (venereal disease research laboratorios/rapid plasma reagin) (622 de embarazadas, 25 de puérperas y 368 de otros individuos) en 11 provincias de Cuba. A todas se les aplicó la HATP en el laboratorio provincial y después en el LNE-IPK como control de la calidad. A partir de estos últimos resultados se determinó el porcentaje de confirmación serológica, los porcentajes de resultados falsos positivos por VDRL/RPR y la tasa específica de resultados falsos positivos según el trimestre de gestación de las embarazadas.

El control de la calidad realizado en el LNE-IPK mostró valores de discordancia entre los resultados de 0 a 30 %. Se confirmó sífilis en 65,0 % de las muestras. El 33,9 % de los resultados reactivos por VDRL/RPR en embarazadas constituían falsos positivos, el 20,0 % en puérperas y 38,3 % en otros individuos. En el caso de las embarazadas los trimestres I y III contribuyen mayormente a este tipo de resultado.

Estos resultados refuerzan la necesidad de incluir pruebas no treponémicas y treponémicas en el diagnóstico serológico de la sífilis en Cuba, sobre todo en embarazadas.

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Hemaglutinación de Treponema pallidum para la confirmación de sífilis en Cuba. Dr. C. Islay Rodríguez González,I Téc. Eduardo Echevarria Pérez,I Lic. Angel A. Noda Ramos y col. Rev Cubana Med Trop vol.65 no.2 Ciudad de la Habana abr.-jun. 2013

La sífilis maligna es una forma rara de presentación de lúes secundaria asociada a la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Se caracteriza por lesiones cutáneas atípicas, ulceradas, costrosas y diseminadas, asociadas con síntomas generales inespecíficos que pueden retrasar el diagnóstico correcto. Existen sólo escasas publicaciones en la literatura médica acerca de sífilis maligna en pacientes con infección por VIH.

La lúes maligna debe incluirse en el diagnóstico diferencial de los pacientes con VIH que consultan por fiebre y lesiones úlcero-costrosas diseminadas. En este artículo se describe el caso de un paciente con infección por VIH que desarrolló una sífilis maligna con confirmación diagnóstica a partir de los hallazgos histopatológicos y se realiza una revisión de la literatura científica sobre el tema.

Caso clínico:
Paciente varón, heterosexual, con diagnóstico de infección por VIH dos años antes, ocasión en que presentó una tuberculosis pulmonar. En ese momento, el VDRL era negativo y no refería antecedentes de otras infecciones de transmisión sexual. El paciente completó tratamiento antituberculoso con buena respuesta; al mes de iniciado el mismo, con una carga viral para VIH de 2.241 céls/ ml (log 3,35) y un recuento de linfocitos T CD4 de 354 céls/ml, comenzó con tratamiento anti-retroviral con zidovudina, lamivudina y efavirenz que abandonó un mes después.

Fue internado por presentar compromiso del estado general con fiebre intermitente, artralgias, mialgias y lesiones cutáneas diseminadas, pápulo-nodulares y algunas ulceradas, en el tronco, cara y extremidades y lesiones maculares palmo-plantares de tres semanas de evolución. Algunas lesiones se encontraban cubiertas de costras. El examen de la mucosa oral, genital y anal no evidenció lesiones; el examen oftalmológico y la evaluación neurológica fueron normales.

Los estudios de laboratorio iniciales mostraron: VHS 87 mm/primera hora, recuento de leucocitos 8.400/mm3 (neutrófilos 59% y linfocitos 29%), GOT 27 UI/l, GPT 25 UI/l, glicemia 114 mg/dl, uremia 15 mg/dl, creatininemia 0,70 mg/dl, VDRL 1:512 y microhemaglutinación para Treponema pallidum (MHA-TP) reactiva. El recuento de linfocitos T CD4 era de 267 céls/mm3 y la carga viral plasmática de 2.543 copias/ml (log 3.41). La escarificación de una de las lesiones cutáneas úlcero-costrosa mostró un infiltrado inflamatorio inespecífico, con tinciones de Gram, Ziehl-Neelsen y Giemsa negativas. Con diagnóstico de sífilis secundaria maligna se le efectuó una punción lumbar obteniéndose LCR con presión normal, transparente, proteínas 41 mg/dl; glucorraquia 55 mg/dl y 5 células mononucleares. Las tinciones con tinta china, Giemsa, Gram y Ziehl-Neelsen fueron negativas. El VDRL en el LCR resultó no reactivo.

Figura 1. Lesiones ápulosas y úlcero-costrosas ,distribuídas de forma difusa en todo el dorso

Ver el artículo completo.

Sífilis maligna en un paciente con infección por VIH: Presentación de un caso y revisión de la literatura. Corti Marcelo, Solari Rubén, De Carolis Luis, Figueiras Olga, Vittar Natalia, Maronna Esteban. Rev. chil. infectol. 2012; 29(6)

Este caso, reportado en Perú y publicado en la revista Dermatología, muestra un cuadro de sífilis nodular diseminada que se presenta como un pseudolinfoma y que es muy raro, solo se han descrito y publicado hasta la fecha 11 casos similares. La coinfección con el VIH puede alterar los resultados de las pruebas treponémicas y no treponémicas, lo que resulta en hallazgos falsos negativos y falsos positivos. Se estima que la coinfección sífilis y VIH está en aumento, por lo que se necesita un diagnóstico acertado para evitar las graves consecuencias de un diagnóstico tardío.

Presentación del caso

Paciente varón de 27 años procedente de Lima, homosexual, evaluado por presentar una erupción papulonodular ligeramente pruriginosa de un mes de evolución, las lesiones eran extensas pero con cierta preferencia sobre el rostro y tronco. El diagnóstico inicial realizado por un médico general fue de varicela. Las lesiones persistieron en el tiempo e incluso aumentaron de tamaño. Además se asocian astenia y pérdida de peso de aproximadamente 8 kg en los últimos tres meses.

Examen físico

Al examen se evidencia múltiples nódulos eritematosos con centro ligeramente deprimido y costroso distribuidos en rostro, cuello, antebrazos y tórax. (Figura 1) No se observan lesiones en palmas de manos, ni en plantas, las mucosas estaban indemnes de lesiones. No se encontraron adenomegalias ni organomegalias.

Exámenes auxiliares

La serología y la prueba confirmatoria para VIH fueron positivas. El hemograma mostró 3 700 leucocitos/mm³ (eosinófilos, 10%; abastonados, 7%; segmentados, 49%; monocitos, 3%; linfocitos, 31%). VSG, 59 mm/h. VDRL negativo. La biopsia de piel evidenció una lesión elevada, bien circunscrita, con una epidermis sin alteraciones significativas y un denso infiltrado inflamatorio de
tendencia foliculocéntrica constituido por linfocitos, células plasmáticas, macrófagos, escasas células gigantes multinucleadas y cúmulos de histiocitos epitelioides con tendencia a la formación de granulomas. Meses después el paciente presenta pérdida progresiva de la visión, es evaluado por oftalmología y diagnosticado de uveítis severa en ambos ojos, catarata secundaria y daño retinal severo.

Sífilis nodular diseminada con fenómeno de prozona asociada a VIH/sida. Dermatol. peru; 22(3): 162-165, jul.-sept. 2012. ilus.

Vea la presentación y discusión del caso del caso.

Sífilis nodular diseminada con fenómeno de prozona asociada a VIH/sida / Nodular syphilis spread associated with HIV/AIDS prozone phenomenon. Béjar, Claudia; Vidarte, Gladys; Chian, César; Valencia, Jorge; Torres-Cabala, Carlos. Dermatol. peru; 22(3): 162-165, jul.-sept. 2012. ilus.

Comentarios en Foro Virtual del CNP ITS – VIH/sida

sifilis-primariaLa sífilis es una infección de transmisión sexual (ITS) de evolución crónica con períodos asintomáticos. Treponema pallidum subespecie pallidum, su agente causal, se disemina de forma sistémica de horas a días después de su inoculación, por lo que se pueden presentar manifestaciones clínicas a nivel de piel, sistema nervioso central, cardiovascular, óseo, y otros.

Actualmente la sífilis es considerada una enfermedad reemergente en muchos países desarrollados y en vías de desarrollo. En Cuba, continúa siendo un problema de salud y es una de las ITS más frecuentes a pesar de que las tasas anuales de morbilidad mostraron un franco descenso desde 2000 hasta 2009, momento en el que se comienza a observar un incremento en sus valores.

Para el diagnóstico de la sífilis se requiere de métodos directos que evidencien el agente causal, y de métodos indirectos que detecten anticuerpos séricos inespecíficos (pruebas no treponémicas o de pesquisa) o específicos (pruebas treponémicas o confirmatorias) contra este agente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la combinación de ambas pruebas serológicas para lograr establecer el diagnóstico de esta entidad.

Durante el período 2009-2011 se estudió en 11 provincias del país [Pinar del Río (PR), La Habana (HA), Matanzas (MT), Sancti Spíritus (SS), Villa Clara (VC), Camagüey (CM), Ciego de Ávila (CA), Las Tunas (LT), Granma (GR), Santiago de Cuba (SC) y Guantánamo (GT)], un total de 1 015 muestras de sueros distribuidas en las categorías siguientes: 622 de embarazadas, 25 de puérperas y 368 de otros individuos (pacientes que acudieron a consultas de ITS, donantes de sangre, parejas de embarazadas, reclusos), las que se correspondían con 100 % de las embarazadas y puérperas que presentaron resultados reactivos por las pruebas VDRL/RPR; así como de otros casos, con iguales resultados por estas pruebas, en los que era necesario realizar la confirmación serológica de sífilis atendiendo a las características clínicas y epidemiológicas.

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Fuente: Biblioteca Virtual de Salud

La sífilis, es una afección de transmisión sexual que, a pesar del progreso de la sociedad, la mayor difusión de información científica y el avance de las terapias, continúa siendo de alta prevalencia mundial. El compromiso hepático por Treponema pallidum es una de las tantas complicaciones descritas, tanto en su etapa secundaria como en la terciaria, y aunque es infrecuente, puede llegar a ser extremadamente grave.

En esta ocasión se presentó un paciente de 40 años, con antecedentes patológicos personales de sepsis urinaria a repetición en los últimos 2 años, que 1 mes antes del ingreso comenzó con decaimiento, pérdida de peso y del apetito, dolor abdominal difuso y orinas oscuras. Se describió la evolución clínica y los estudios realizados mediante los cuales se le diagnosticó sífilis secundaria con afectación hepática y dermatológica.

Vea la presentación del caso.

Una de las enfermedades de transmisión sexual más peligrosas para el ser humano, aunque puede ser tratada y curada, es la sífilis, conocida también como la gran imitadora, pues sus signos y síntomas no se distinguen fácilmente de otros padecimientos.

Esta infección puede afectar el organismo, incluso causar la muerte, de no recibir un tratamiento rápido y efectivo. En el caso de las embarazadas, los daños para el bebé pueden ser letales, pues el niño corre el peligro de sufrir retraso en el desarrollo y severas convulsiones, y hasta nacer muerto.

Cada año en el mundo se diagnostican unos 12 millones de casos de sífilis, la mayor parte de ellos en África subsahariana con 4 000 000, el Sur de Asia y Asia Pacífico con 4 000 000, y Latinoamérica y el Caribe con 3 000 000.

Uno de los riesgos mayores es que algunas personas infestadas pueden no presentar síntomas durante años. Sin embargo, de no tratarse la enfermedad pueden tener complicaciones en su fase avanzada.

FASES PELIGROSAS

Las personas que están en la etapa primaria o secundaria de la enfermedad transmiten la infección, aunque muchas veces las úlceras sifilíticas no se puedan reconocer. Por lo tanto, quienes no saben que están infectados son una fuente de contagio.

La fase primaria de la sífilis suele estar marcada por la aparición de una sola úlcera llamada chancro, aunque puede haber otras más. El tiempo que transcurre entre la infección por sífilis y la aparición del primer síntoma varía de 10 a 90 días, con un promedio de 21 días.

En las fases latente y terciaria la sífilis comienza con la desaparición de los síntomas de las fases primaria y secundaria. Sin tratamiento, la persona infectada seguirá teniendo sífilis aún cuando no presente sintomatología ya que la infección permanece en el cuerpo.

Esta fase latente puede durar años, y en el 15 por ciento de las personas que no son diagnosticadas y tratadas, la enfermedad puede avanzar hasta las fases latente y terciaria, y aparecer de 10 a 20 años después de haberse adquirido la infección.

En esta fase avanzada la sífilis puede afectar algunos órganos internos como el cerebro, los nervios, los ojos, el corazón, los vasos sanguíneos, el hígado, los huesos y las articulaciones.

PREVENIR ES LA MEJOR MEDICINA

Cada año en Cuba se notifican entre 40 y 50 mil casos de Sífilis, Blenorragia y Condiloma acuminado, con tendencias a un incremento, a pesar de existir un programa nacional de educación sexual orientado principalmente a los grupos poblacionales de mayor riesgo.

Aunque en todo el país se complementan el sistema de atención primaria de salud, los promotores y centros especializados para asesorar a la población, a la familia, la escuela y la comunidad, aún no todos han concientizado el riesgo de mantener relaciones íntimas desprotegidas, ya sea por tabúes o desconocimiento.

Solo las pruebas de laboratorio pueden confirmar si una persona tiene sífilis, dado que las úlceras sifilíticas pueden estar ocultas en la vagina, el recto o la boca, puede ser que una persona no se entere de que su pareja sexual tiene sífilis.

Ante tales peligros, lo más sensato es mantener una estabilidad en la vida sexual, y protegerse lo más posible. Confiarse de la suerte solo abrirá más las puertas a una posible infección, lejos del placer, la salud y el bienestar. Ampliar.

La Habana, noviembre 4/2011 (Cuba Ahora)