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MADRID, 5 Ago. (EUROPA PRESS) –

Un equipo de la Unidad de Biología Celular y Células Madre del Centro de Investigación Cooperativa (CIC) bioGUNE, en colaboración con el Centro de Investigaciones Cardiovasculares de París, ha logrado estimular la re-vascularización y la reparación del órgano dañado tras una isquemia –disminución transitoria o permanente del riego sanguíneo y consecuente disminución del aporte de oxígeno– mediante la activación de una proteína denominada Factor Inducible por la Hipoxia (FIH).

Tales obstrucciones suceden en el caso de una trombosis en una extremidad, en un infarto de miocardio o en los accidentes vasculares cerebrales y, en general, las células responden a la falta de oxígeno provocada por el mal riego mediante la activación de ‘FIH’. Sin embrago, en el caso de una patología isquémica, la proteína ‘FIH’ no se activa “suficientemente”, explicaron los investigadores.

Según explicó la coordinadora del estudio, la doctora Edurne Berra, decidieron sobre-producir FIH tras la isquemia como una “atractiva alternativa terapéutica”. Para esta investigación utilizaron como modelo una isquemia producida en una pata de ratón por una ligadura de la arteria femoral. Como consecuencia de no haber circulación sanguínea, la pata de este ratón habría resultado necrosada y al cabo de un tiempo, se habría muerto.

En este sentido, el objetivo era contribuir de forma “artefactual” a la producción de ‘FIH’ una vez realizada la ligadura de la femoral. Y vieron que al hacer esto, la pata del ratón se re-vascularizaba y no sufría un proceso degenerativo. “¿Cómo se consigue esa producción masiva de ‘FIH’? ‘FIH’ es una proteína que cuando no es necesaria se degrada de manera constitutiva y esta degradación está regulada por unas enzimas que se llaman ‘PHDs'”, explicaron los autores de la investigación.

“Lo que hacen estas enzimas es hidroxilar a ‘FIH’ y como consecuencia de esa hidroxilación la proteína se degrada. Por lo tanto, si se inhiben estas enzimas, ‘FIH’ no se puede degradar y de esta forma se acumula la proteína. Para inhibir las PHDs las han silenciado con ‘siRNAs'”, señaló la Dra. Berra.

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Un grupo de investigadores brasileños desarrolló una tecnología que permite utilizar células de un músculo en el rostro humano como fuente para producir células madre que pueden convertirse en huesos.

La tecnología fue desarrollada por la dentista Daniela Bueno,investigadora del Instituto de Biociencias de la Universidad de Sao Paulo(USP), informó hoy este centro académico en su página en internet.

Las células madre fueron desarrolladas a partir de muestras del tejido del músculo ubicado alrededor de la boca, conocido como orbicular del labio,y usadas para la producción de células óseas.

“Estas células tienen la capacidad para transformarse en diferentes tejidos del cuerpo”, según Bueno.

El procedimiento, según la investigadora, puede ser utilizado como base de una terapia con células madre para implantar dientes y transformar deformidades en el cráneo y en el rostro, como labio leporino o fisura del labio.

La investigadora dijo que la respectiva patente de la tecnología fue solicitada la semana pasada.

El objetivo inicial del proyecto era perfeccionar un tratamiento para labio leporino, procedimiento en el cual los cirujanos cortan una parte del músculo orbicular del labio que es desechado y retiran un pedazo de hueso de la cadera para implantar en el hueso alveolar.

Este tratamiento, además de ser muy doloroso y dejar al paciente sin caminar por algunos días, funciona en el 70 por ciento de los casos, por lo que el restante 30 por ciento necesita una segunda intervención.

La investigadora, por lo mismo, decidió experimentar si el tejido muscular retirado del rostro podía servir como fuente de células madre y si su implante en la forma de tejido óseo podía reducir el índice de rechazo.

La investigadora aisló las células del músculo orbicular y las probó en cultivos de células y en ratones de laboratorio.

Las células cultivadas se mostraron capaces de originar cuatro tipos diferentes de tejidos: hueso, músculo, cartílago y tejido adiposo.

Para probarlas, la investigadora implantó las células madre en agujeros abiertos en el cráneo de ratones junto con una sustancia que estimula el crecimiento del tejido óseo y consiguió confirmar que las células se convirtieron en huesos.

“Si colocamos estas células madre asociadas a biomateriales en medio de un hueso, podemos convertirlas en hueso. Lo mismo ocurre con los músculos y los cartílagos”, explicó.

La tecnología desarrollada resolverá los problemas que enfrentan cirujanos plásticos y dentistas cuando tienen que reponer huesos de la boca o del rostro para solucionar problemas como pérdida de dientes y enfermedades faciales.

“Nuestro objetivo es que un día podamos implantar las células madre extraídas de los músculos faciales para transformarlas en huesos y tratar las deformidades de la boca o el rostro”, explicó Bueno.

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Científicos de la Universidad de Granada lograron regenerar tejidos dañados del hígado con el uso de células madres del cordón umbilical, señaló hoy un trabajo de esa casa de altos estudios.

(DIARIOC, 05/08/2009) Los investigadores dirigidos por el especialista Luis Fontana realizaron el trabajo en colaboración con especialistas de la Universidad de León, informó a Télam esa casa de altos estudios.

El estudio que aún está en la última fase de investigación, recuperó parte de un tejido hepático dañado por una hepatitis aguda, colocando células sanas entre las enfermas.

Fontana indicó que “si se confirmaran los resultados, con esta nueva terapia podrían beneficiarse muchos enfermos”.

Los especialistas confían en que ese hallazgo podría servir para el tratamiento de la fibrosis, que se desarrolla en las enfermedades hepáticas crónicas.

El objetivo a largo plazo después de ver la evolución de los pacientes, es que las células que se extraen de la sangre del cordón umbilical puedan servir para más enfermedades.(TELAM)

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Un grupo de investigadores de la Universidad de Bath, en Reino Unido, trabajan en el desarrollo de una técnica basada en el uso células madre humanas para estudiar enfermedades neurológicas del sistema motor, una nueva herramienta que podría reducir el uso de animales en experimentos.

En concreto, el doctor Vasanta Subramanian, del Departamento de Biología y Bioquímica de esta universidad, busca emplear en esta nueva técnica células madre inducidas pluripotenciales (células iPS, por sus siglas en inglés), que vienen de células de piel de adulto.

Subramanian estudia la esclerosis lateral amiotrófica, una enfermedad incurable en la que las células nerviosas que controlan los músculos mueren y dejan inmovil al paciente, afectando su respiración y pudiendo acabar con su vida. Su objetivo es fabricar células iPS de la piel de los pacientes con esclerosis lateral amiotrófica para estudiar los genes que se cree causan esta patología.

“Estamos viviendo un momento muy interesante para la investigación con células madre y hay un potencial tremendo en la tecnología creada a partir de células iPS, tanto en Medicina como en Biología”, apuntó, señalando que esta tecnología “no sólo ayudará a entender esta enfermedad, también a reducir el número de animales en los ensayos”.

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  • El descubrimiento fue de expertos en cirugía cardíaca de la ciudad alemana de Rostock
  • El experimento consistió en injertar directamente en el músculo del corazón células madre de oveja

El estudio se realizó en animales de laboratorio, con resultados alentadores

BERLÍN, ALEMANIA.- Expertos en cirugía cardíaca de la ciudad alemana de Rostock, al noreste de Alemania, aseguraron que la función del corazón en casos de deficiencia cardiaca de nacimiento, mejoró con una terapia con células madre del cordón umbilical.

Los científicos indagaron los efectos de la terapia con células madre en enfermos con la denominada tetralogía de Fallot, en la que se combinan diversos defectos congénitos de nacimiento que se deben al desarrollo anormal del corazón del feto en las primeras 8 semanas.

Dichos defectos son los que causan una gran parte de los problemas cardiacos en recién nacidos, explicó la clínica universitaria de Rostock en un comunicado.

Entre los problemas que causa se encuentran una comunicación interventricular entre los ventrículos derecho e izquierdo, una obstrucción pulmonar o del conducto de salida ventricular derecho o la superposición de la aorta.

El experimento consistió en injertar directamente en el músculo del corazón células madre de oveja, informó la universidad sobre el trabajo realizado por el equipo dirigido por Can Yerebakan.

El estudio se realizó en animales de laboratorio, con resultados alentadores: en más del 20 por ciento de los casos se registró claramente una función mejor de la aurícula y el ventrículo derechos en el caso de animales sin tratar.

Los resultados del experimento serán publicados en la publicación especializada ‘Cell Transplantion’.

En los casos de Tetralogía de Fallot son el ventrículo y la aurícula derechos los que resultan dañados, de forma que la sangre de los niños afectados se bombea con muy poco oxígeno, de forma que con frecuencia los pacientes deben ser operados en su primer año de vida.

Sin embargo, la operación no permite poner fin las disfunciones de las válvulas que hacen que las cavidades derechas trabajen mal, algo que permite mejorar considerablemente el tratamiento con células madre.

Tras el estudio en Rostock no se registraron efectos secundarios, por lo que se procederá a realizar pruebas con pacientes humanos, informó la clínica de la ciudad alemana.

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Washington.- Investigadores japoneses lograron hacer crecer dientes en ratones adultos implantando gérmenes de dientes en la mandíbula, una técnica que consideran extrapolable a otros órganos, según un estudio publicado en Estados Unidos.

Hasta ahora, los biólogos controlaban una tecnología que permite cultivar en laboratorio ciertos tejidos que podían ser luego trasplantados a animales.

Pero estos investigadores, bajo la dirección de Etsuko Ikeda, del Departamento de biología de la universidad de ciencias de Tokyo, en Japón, fueron más lejos en la terapia regenerativa logrando poner a punto in vitro un germen de diente e implantarlo en la mandíbula de un ratón.

Funcionando como una semilla, este germen contiene toda la información genética necesaria para el crecimiento de un diente.

Tras la pérdida de los dientes de leche y luego del diente de adulto, un nuevo diente crece así por tercera vez consecutiva en el mismo alveolo. Los investigadores reiteraron la operación varias veces con éxito, según sus trabajos publicados en los “Proceedings of the National Academy of Science”(PNAS).

La estructura y la solidez de los nuevos dientes resultaron comparables con la de los dientes naturales, y se desarrollaron nervios que respondían al dolor, indicaron los investigadores.

Sus trabajos brindan “por primera vez la prueba del remplazo en un cuerpo adulto de un órgano completo y que funciona perfectamente, gracias al trasplante de un germen (…) reconstituido por manipulación celular in vitro”, subrayó Takashi Tsuji, de la universidad de ciencias de Tokyo, uno de los autores del estudio.

Consideran que su trabajo “representa un avance importante” en la búsqueda de terapias regenerativas, al mostrar el éxito de una técnica que podría aplicarse al remplazo de otros tipos de órganos dañados, enfermos o que estén envejeciendo: en vez de ser trasplantados, nuevos órganos perfectamente funcionales crecerían en el cuerpo a partir de células madre o células germinales.

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En Chile se realizó la primera cirugía que mediante células madre adultas, busca aliviar una dolorosa patología, cuyos casos chilenos cuadruplican a los de Estados Unidos.

 

Era el sueño de este matrimonio de Concepción, y llegó en febrero. Pero poco después del parto tuvieron que familiarizarse con una enfermedad desconocida para ellos: con sólo 6 días, Matías estaba en Santiago con el diagnóstico de Epidermolisis bullosa, o piel de cristal.

Esta patología la padecen 15 de cada millón de nacidos vivos. En Chile hay 175 casos.

Matías tiene 6 meses y siempre ha usado la ropa dada vuelta, así las costuras no rozan su delicado cuerpo. Ha vivido 4 meses en la UTI de la Clínica Alemana y se ha sometido a 32 cirugías.

No obstante, había un procedimiento que se estudiaba hace 2 años y que abrió una esperanza para este niño: introducirle células madre adulta para que generen una nueva piel. Se trata de la primera intervención de este tipo a nivel mundial y sólo fue necesario aspirar la médula ósea de su madre.

Paulette Conget, directora del Instituto de Ciencias de la Clínica Alemana, explicó que ¿la célula madre mesenquimática se obtiene a partir de un aspirado de médula ósea de un apersona adulta, en cambio la célula madre embrionaria hay que partir de un embrión al cual se separa mecánicamente la población de células que interesa”.

El primer año de vida es de extrema gravedad para quienes tienen piel de cristal, situación que se hace más compleja con el gateo y al comenzar a caminar. A los 2 años hay una mejoría, y si se logra llegar a los diez años, podrían tener una vida normal.

“Realmente ésta es la solución para la enfermedad, el poder encontrar esta cura es una forma muy accesible para tratar niños por lo fácil que es, es muy fácil reproducirlo. Una vez que ya está montada la técnica y el cómo aislar la célula, esto se puede replicar en forma exponencial”, afirmó Francis Palisson, director médico de la Fundación Debra Chile.

El nuevo procedimiento tiene a la comunidad científica mundial expectante con lo que pasará durante las próximas semanas con este niño; y una luz de esperanza para Matías y su familia.

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Cambridge, E.U.A. (Texcoco Mass Media).- Mediante la inyección de una proteína en ratones con lesiones de corazón, un grupo de investigadores de Boston han demostrado que es posible hacer proliferar las células de músculo de corazón adultas y mejorar la función cardiaca. Este método podría finalmente ser de gran valor para los pacientes que han sufrido un ataque al corazón y que han perdido células de músculo cardíaco, así como algunas funciones cardíacas, especialmente debido que las terapias existentes no son capaces de regenerar o restaurar este tipo de células.

 regeneración cardiaca
Varios grupos de investigación de envergadura están trabajando en técnicas que permitan regenerar el tejido del corazón o reforzar la función del corazón mediante el uso de células madre, y algunos de estos proyectos han alcanzado la fase de pruebas clínicas. El trabajo del equipo de Boston, dirigido por Bernhard Kühn en el Hospital Infantil de Boston, se centra en la estimulación de las células del corazón adultas, un método alternativo que podría, en teoría, conducir a unos tipos de tratamientos menos invasivos y menos caros.

El trabajo de Kühn “resulta muy interesante” puesto que consiste en utilizar “una terapia de proteínas para conseguir la regeneración cardiaca,” afirma Roger Hajjar, director del centro de investigación cardiovascular del Centro Médico Mount Sinai en Nueva York, y que no estuvo involucrado en la investigación.

Durante años, el dogma prevaleciente era que las células cardíacas adultas no se regeneraban. Sin embargo, algunos investigadores han demostrado que algunas células cardíacas son, en realidad, capaces de dividirse. No obstante, después de sufrir un ataque al corazón, no proliferan lo suficiente como para reparar el daño resultante. El estudio de Kühn sugiere que existe un método novedoso mediante el que se podrían estimular y que llevaran a cabo la reparación.

En un estudio publicado hoy en la revista Cell, Kühn y sus colegas mostraron por primera vez que una proteína llamada neuregulin1 es capaz de provocar que células de músculo cardíaco totalmente maduras provenientes de ratones se dividan y proliferen en una placa de petri. Después, los investigadores inyectan esta proteína en ratones con daños cardíacos. Después de 12 semanas de inyecciones diarias, los corazones de los animales mostraron menos hipertrofia, o agrandamiento, y su función mejoró. Por ejemplo, los corazones poseían alrededor de un 10 por ciento de incremento en la fracción de expulsión—la fracción de sangre que se bombea fuera del ventrículo izquierdo con cada latido. El tratamiento “no hizo que el daño desapareciese completamente,” afirma Kühn, “pero sí consiguió que el corazón funcionase significativamente mejor.”

De aquí al futuro, una de las preocupaciones potenciales es que el equipo de Kühn haya inyectado la proteína a nivel sistémico, lo que significa que viajó a través del cuerpo del animal. Además de las células del corazón, las células en el pecho y el sistema nervioso también expresan receptores para la proteína terapéutica, lo que aumenta el riesgo de división celular no deseada. “Nos preocupaba que los ratones tratados acabasen desarrollando tumores de mama o produciendo leche,” afirma Kühn. “No observamos ninguna anomalía cuando analizamos las mamas a nivel macroscópico. No obstante, tenemos previsto estudiar los tejidos del pecho y los nerviosos,” de forma más detallada en las próximas investigaciones, afirma. Una terapia que pudiese inyectarse directamente en la sangre sería más fácil de administrar, y también más económica, señala.

Sin embargo, hay quienes afirman que las inyecciones a nivel sistémico serían demasiado peligrosas en las personas, especialmente debido a que las células del cáncer puede que ya estén presentes en algunos pacientes. Si esta terapia sigue adelante, sería “extremadamente importante que pudiésemos distribuir la proteína a nivel local,” afirma Hajjar.Unos cuantos estudios previos también han mostrado que las proteínas inyectadas en los modelos animales pueden provocar la división de las células de corazón adultas y mejorar la función cardíaca. En 2007, Kühn descubrió que una molécula distinta, una proteína llamada periostín, también provocaba que algunas células de músculo cardíaco proliferasen, con la consiguiente mejora de las funciones del corazón. En 2006, otro grupo del Hospital Infantil de Boston utilizó un régimen con una proteína llamada factor de crecimiento de los fibroblastos y descubrió que también generaba la proliferación de las células del corazón, reducía las cicatrices y mejoraba las funciones.

 No obstante, la mayoría de los estudios animales y humanos se han enfocado en varios tipos de células madre. Muchos investigadores creen que el corazón adulto contiene un pequeño número de células madre específicas de un tipo de tejido, lo que potencialmente podría jugar un papel en la regeneración y reparación. Piero Anversa, del Brigham and Women’s Hospital en Boston, recientemente comenzó la primera fase de pruebas de un método mediante el que las células madre cardíacas se aíslan de los pacientes, son expandidas en el laboratorio, y después se vuelven a inyectar. Anversa ha demostrado que un cóctel de factores de crecimiento, inyectado en perros, provoca que las células madre cardíacas nativas se diferencien en células maduras y mejoren la función cardíaca. Mientras tanto, Eduardo Marban, director del Instituto Cardíaco Cedars-Sinai en California, ha sido el primero en desarrollar una técnica relacionada. Su equipo extrae pequeñas piezas de tejido de los corazones de los pacientes, cultiva una colección de células, incluyendo células madre cardíacas, y después inyecta las célula en las arterias coronarias de los pacientes. Este estudio también está en la primera fase de pruebas.

Otros investigadores se están centrando en células madre derivadas de médula espinal. Y en otro estudio llevado a cabo en cerdos y, de forma preliminar, en humanos, el uso de terapias celulares a partir de células madre ha logrado mejorar la función cardíaca.

Una de las ventajas de la terapia de células es que las células se podrían administrar con menos frecuencia, en teoría, que un medicamento o una terapia de proteínas, afirma Joshua Hare, director del Instituto Interdisciplinar de Células Madre en la Universidad de Miami, aunque su administración también sería, probablemente, más invasiva. Existen varios métodos con terapia de células que se encuentran en fases avanzadas dentro del proceso de investigación y, potencialmente, podrían estar disponibles próximamente.

Aún así, puede que se dé algún tipo de solapamiento entre la forma en que la terapia de proteínas y la de células afectan al corazón. Algunos de los beneficios de la terapia de células puede que provengan de estimular las vías endógenas similares, o quizá las mismas vías, que Kühn está estimulando, afirma Hare. Es posible que parte de la biología subyacente sea similar, añade, y “simplemente tenemos que encontrar la mejor forma de manipular todo esto.

 

 

 

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