Aumentan casos de presión alta entre menores de 45 años
Los malos hábitos alimenticios, sobrepeso, obesidad y estrés ocasionan que cada vez más personas menores de 45 años sufran de hipertensión arterial o presión alta.
Pero lo más trascendente es que por la falta de revisiones periódicas desconocieron por años su padecimiento hasta que sufrieron de dolor de cabeza o en el pecho, falta de aire e hinchazón en las piernas o en la cara, síntomas previos a un infarto, alertaron autoridades del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Durante los primeros dos meses del 2012 se registraron en el estado 4 mil 570 casos nuevos de hipertensión arterial en personas menores de 45 años, es decir, en promedio se confirmaron diariamente 76 casos, informó el Instituto en un comunicado.
La hipertensión arterial aumenta la probabilidad de sufrir un accidente cerebrovascular, un ataque cardíaco, insuficiencia cardiaca, enfermedad renal y una muerte temprana.
El Seguro Social explicó que de 100 personas que sufren hipertensión catalogada como primaria, 70 dejarían de padecerla si lograran bajar de peso, e idealmente se mantuvieran en el peso de cuando se tenía 18 años. Pero una detección tardía incrementa el peligro.
La primera recomendación que hacen especialistas del IMSS es acudir periódicamente a consulta preventiva, principalmente para quienes tienen historial familiar de hipertensión o fallecimientos por infarto cardiaco o cerebral.
“Durante años (la presión alta) se desarrolla prácticamente sin síntoma alguno, representando para la persona que se descubre hipertensa como un diagnóstico difícil de aceptar, sobre todo por los cuidados que esta representa”, se lee en el documento informativo.
Otros factores de riesgo que deben prevenirse son el sobrepeso, obesidad, tabaquismo y el alto consumo de grasas y carbohidratos que propician que los índices de colesterol y triglicéridos sean elevados.
A dichos factores se suma el estrés y el sedentarismo que no permiten descansar adecuadamente, lo que se puede contrarrestar al practicar ejercicio, detalló el Instituto.
Los especialistas del IMSS aclararon que a pesar de existir medicamentos para controlar la enfermedad, cuando se padece en una etapa inicial se recomienda implementar hábitos saludables.
El médico cardiólogo Luis Rodolfo Flores Montaño manifestó que la hipertensión es uno de los factores que influyen para sufrir infarto al miocardio, y que regularmente de los 0 hasta los 30 años no podría haber indicio del peligro; de los 30 a los 50 se podrían sufrir lesiones en los riñones, cerebro, corazón, arterias y otros órganos blancos, y de los 60 a los 75 años sufrir un evento cardiovascular.
(Fuente: Diario.com.mx)
Episodios de gota: no todos los antihipertensivos son iguales
Se estima que tres de cada cuatro pacientes con episodios de gota son hipertensos. El riesgo de sufrir ataques de gota esta asociado a la hipertensión a través de una disminución del flujo
renal con un incremento de la resistencia renal y periférica así como una disminución de la excreción renal de uratos.
Algunos fármacos antihipertensivos aumentan los niveles séricos de acido úrico contribuyendo a aumentar el riesgo de sufrir ataques de gota, siendo bien conocido el incremento de los niveles
de acido úrico y episodios de gota inducidos por los diuréticos. El uso de betabloqueantes se ha relacionado igualmente con aumento de los niveles de acido úrico en ensayos de corta duración,
mientras que los calcioantagonistas y losartan se han relacionado con disminución de los niveles de ácido úrico.
Sin embargo, hasta la fecha no se había llevado a cabo ningún estudio que relacione el riesgo de sufrir ataques de gota para las diferentes familias de fármacos antihipertensivos.
Para responder esta cuestión, se ha publicado en BMJ un estudio de casos y controles anidados realizado por Choi y colaboradores, con la colaboración del Centro Español de
Investigación Farmacoepidemiológica. Al inicio del mismo, los pacientes debían estar libres de padecer gota y cáncer. La muestra se seleccionó a partir de una base de datos de Reino Unido
con unos cuatro millones de registros entre enero de 2000 y diciembre de 2007. Finalmente el estudio incluyó 24.768 pacientes con nuevo diagnostico de gota y 50.000 controles.
Los autores encontraron un menor riesgo de sufrir ataques de gota en pacientes hipertensos en tratamiento con calcioantagonistas (RR: 0.87, IC95%: 0.82-0.93) y losartan (RR: 0.81, IC95%:
0.70-0.94). La diferencia absoluta de riesgo fue de 60 y 86 casos por 100.000 personas año.
El uso de diuréticos (RR: 2.36, IC95%: 2.21-2.52), de betabloqueantes (RR: 1.48, IC95%: 1.40-1.57), de IECAs (RR:1.24, IC 95%: 1.17-1.32) y de ARA2 excluido losartan (RR: 1,29,
IC95%: 1.16-1.43) se asoció a un mayor riesgo de ataques de gota. La diferencia absoluta de riesgo fue respectivamente de 572, 218, 109 y 132 casos por 100.000 personas año.
Respecto a las terapias combinadas, la magnitud y dirección de la asociación en el riesgo relativo fue coincidente con el observado en monoterapia. En terapia dual con diuréticos el riesgo
fue mayor con betabloqueantes (RR: 3.33, IC95%: 3.03-3.66) y con IECAs (RR:3.17, IC95%: 2.90-3.47) que con calcioantagnistas (RR: 2.11, IC95: 1.87-2.38). En utilización combinada con
betabloqueantes el riesgo relativo fue mayor con IECAs (RR:1.70, IC95%:1.48-1.96) que con calcioantagonistas (RR:1.24, IC95%: 1.7-1.96), mientras que no fue significativo en el caso de la
combinación de IECAs y calcioantagonistas (RR:1.13, IC95%: 0.96-1.32).
Los autores indican que los resultados del estudio podrían tener implicaciones prácticas en el manejo de los pacientes hipertensos, particularmente entre los de mayor riesgo de sufrir ataques
de gota.
El editorial que acompaña al trabajo finaliza diciendo que, además de reducir los ataques de gota, un descenso en los niveles de ácido úrico puede mejorar el pronóstico renal y
cardiovascular en los pacientes con hipertensión.
(Fuente: Hemos.es)
http://www.hemosleido.es/?p=1214
Se estima que tres de cada cuatro pacientes con episodios de gota son hipertensos. El riesgo de sufrir ataques de gota esta asociado a la hipertensión a través de una disminución del flujo
renal con un incremento de la resistencia renal y periférica así como una disminución de la excreción renal de uratos.
Algunos fármacos antihipertensivos aumentan los niveles séricos de acido úrico contribuyendo a aumentar el riesgo de sufrir ataques de gota, siendo bien conocido el incremento de los niveles
de acido úrico y episodios de gota inducidos por los diuréticos. El uso de betabloqueantes se ha relacionado igualmente con aumento de los niveles de acido úrico en ensayos de corta duración,
mientras que los calcioantagonistas y losartan se han relacionado con disminución de los niveles de ácido úrico.
Sin embargo, hasta la fecha no se había llevado a cabo ningún estudio que relacione el riesgo de sufrir ataques de gota para las diferentes familias de fármacos antihipertensivos.
Para responder esta cuestión, se ha publicado en BMJ un estudio de casos y controles anidados realizado por Choi y colaboradores, con la colaboración del Centro Español de
Investigación Farmacoepidemiológica. Al inicio del mismo, los pacientes debían estar libres de padecer gota y cáncer. La muestra se seleccionó a partir de una base de datos de Reino Unido
con unos cuatro millones de registros entre enero de 2000 y diciembre de 2007. Finalmente el estudio incluyó 24.768 pacientes con nuevo diagnostico de gota y 50.000 controles.
Los autores encontraron un menor riesgo de sufrir ataques de gota en pacientes hipertensos en tratamiento con calcioantagonistas (RR: 0.87, IC95%: 0.82-0.93) y losartan (RR: 0.81, IC95%:
0.70-0.94). La diferencia absoluta de riesgo fue de 60 y 86 casos por 100.000 personas año.
El uso de diuréticos (RR: 2.36, IC95%: 2.21-2.52), de betabloqueantes (RR: 1.48, IC95%: 1.40-1.57), de IECAs (RR:1.24, IC 95%: 1.17-1.32) y de ARA2 excluido losartan (RR: 1,29,
IC95%: 1.16-1.43) se asoció a un mayor riesgo de ataques de gota. La diferencia absoluta de riesgo fue respectivamente de 572, 218, 109 y 132 casos por 100.000 personas año.
Respecto a las terapias combinadas, la magnitud y dirección de la asociación en el riesgo relativo fue coincidente con el observado en monoterapia. En terapia dual con diuréticos el riesgo
fue mayor con betabloqueantes (RR: 3.33, IC95%: 3.03-3.66) y con IECAs (RR:3.17, IC95%: 2.90-3.47) que con calcioantagnistas (RR: 2.11, IC95: 1.87-2.38). En utilización combinada con
betabloqueantes el riesgo relativo fue mayor con IECAs (RR:1.70, IC95%:1.48-1.96) que con calcioantagonistas (RR:1.24, IC95%: 1.7-1.96), mientras que no fue significativo en el caso de la
combinación de IECAs y calcioantagonistas (RR:1.13, IC95%: 0.96-1.32).
Los autores indican que los resultados del estudio podrían tener implicaciones prácticas en el manejo de los pacientes hipertensos, particularmente entre los de mayor riesgo de sufrir ataques
de gota.
El editorial que acompaña al trabajo finaliza diciendo que, además de reducir los ataques de gota, un descenso en los niveles de ácido úrico puede mejorar el pronóstico renal y
cardiovascular en los pacientes con hipertensión.
(Fuente: Hemos.es)
Prevención y tratamiento de la hipertensión arterial refractaria
En los últimos tiempos, uno de los aspectos que más preocupan a los especialistas en hipertensión arterial (HTA) es el abordaje de la HTA refractaria o resistente, que se define como aquella que no desciende a niveles de presión aceptables (por debajo de 140/90 mmHg) a pesar del tratamiento con dosis plenas de tres o más fármacos hipotensores pertenecientes a diferentes familias o grupos de antihipertensivos. Este ha sido el tema de la sesión plenaria “¿Es posible prevenir la HTA refractaria?”, celebrada en la 17ª Reunión de la Sociedad Española de Hipertensión – Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA), llevado a cabo en Madrid.
“La hipertensión arterial refractaria se podría prevenir si se dan varias condiciones: la primera, que el diagnostico sea temprano; la segunda, que se instaure el tratamiento adecuado tanto para la hipertensión como para los demás factores de riesgo; y la tercera, que el paciente tome adecuadamente la medicación y siga los hábitos y la dieta que el médico le prescriba”, explica la Dra. Nieves Martell, jefe de sección de la Unidad de Hipertensión Arterial del Hospital Clínico San Carlos de Madrid y presidenta de la SEH-LELHA.
Mejorar la hipertensión arterial en el paciente refractario pasa inevitablemente por mejorar la adherencia terapéutica. “Se trata de la barrera más importante que nos encontramos en hipertensión, ya que la falta de cumplimiento lleva a la falta de control y, por tanto, a un aumento del riesgo cardiovascular”, afirma el Dr. Josep Redón, jefe de servicio de Medicina Interna y coordinador de la Unidad de Hipertensión del Hospital Clínico Universitario de Valencia y actual presidente de la Sociedad Europea de Hipertensión (ESH).
El paciente refractario suele estar tratado con dos, tres y, en ocasiones, cuatro o más fármacos. Los estudios han demostrado que, a medida que aumenta el número de pastillas, el cumplimiento decrece. Ante esta situación toman especial importancia las combinaciones a dosis fijas de fármacos, que simplifican el tratamiento y favorecen el cumplimiento. “A medida que aumenta el número de fármacos, hay más posibilidades de que el paciente olvide alguno de ellos, lo que conlleva una cobertura inadecuada y que la presión arterial no esté bien controlada. Por tanto, si el paciente puede tomar 2 o 3 pastillas en una sola, las posibilidades de fallo se minimizan de forma importante”, resume la Dra. Martell. De la misma opinión es el Dr. Redón, que señala: “El uso de combinaciones simplifica el tratamiento y mejora el cumplimiento. La toma de un único comprimido diario facilita que el paciente cumpla con su medicación”.
“La aproximación integral al manejo de la hipertensión es la única vía que tenemos para reducir la posibilidad de que el paciente sufra un accidente cardiovascular. Por tanto, todas las iniciativas que ayuden a conseguir estos propósitos son loables y ayudan tanto al paciente como al médico a conseguir los objetivos”, concluye la Dra. Martell.
Ejemplos de combinaciones a dosis fijas para tratamiento de la hipertensión arterial refractaria: olmesartán y amlodipino, olmesartán, amlodipino e hidroclorotiazida y olmesartán e hidroclorotiazida, que permiten a los médicos adecuarse a las necesidades de tratamiento de cada tipo de paciente con hipertensión.
En España existen más de 10 millones de personas que padecen hipertensión arterial, lo que supone que el 35% de la población adulta padece esta enfermedad, cifra que se eleva a más del 60 % en los mayores de 60 años. Estos datos han convertido la hipertensión arterial en uno de los principales problemas de salud pública, pues si bien se trata de una enfermedad silente, es uno de los mayores factores de riesgo cardiovascular. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) comparte esta visión y sitúa la hipertensión arterial como la primera causa de mortalidad a nivel mundial, debido a que es la causa del 49 % de los casos de enfermedad coronaria y del 62 % de los ictus y demás accidentes cerebrovasculares.
(Fuente: Jano.es/Boletín Al día)
Pharmacotherapy for hypertension in the elderly
Por: Musini Vijaya M, Tejani Aaron M, Bassett Ken y Wright James M.
Cochrane Database of Systematic Reviews, Issue 01, 2012.
Treating healthy persons (60 years or older) with moderate to severe systolic and/or diastolic hypertension reduces all cause mortality and cardiovascular morbidity and mortality. The decrease in all cause mortality was limited to persons 60 to 80 years of age.
Guías de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial 2011
Para el diagnóstico, estudio, tratamiento y seguimiento de la hipertensión arterial.
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