Literatura científica

El doble discurso como manifestación de violencia intrafamiliar

El doble discurso o doble mensaje, el cual se podría ilustrar con un ejemplo que no admite discusión alguna: haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago. En los spots televisivos, concebidos artística y estéticamente para sugerirle al receptor el daño que genera en el niño el carácter ambivalente del doble discurso, los mensajes son tan elocuentes que no necesitan fundamentación teórica alguna.

Los padres que utilizan ese método educativo erróneo desconocen —al parecer— la alteración psíquica y espiritual que están ocasionándole al pequeño cuando, por ejemplo, le advierten que no debe decir mentiras o malas palabras. Y a los cinco minutos, uno de los progenitores, sin pudor alguno, las dice delante de su hijo con la mayor naturalidad del mundo.

Sin embargo, cuando el infante las repite, porque las oye y las aprende en el seno familiar, los padres quieren castigarlo, y en ocasiones, hasta golpearlo físicamente, lo que atenta de manera flagrante contra la integridad corporal, psíquica, moral y espiritual del niño.

Por otra parte, violan los sagrados derechos de una personita que por ser quien es y como es merece amor y respeto a su inviolable dignidad humana.

El doble discurso genera en la esfera cognitivo-afectiva del niño confusión y ambivalencia; en consecuencia, siembra la semilla de la duda a la hora de incorporar a su incipiente código ético-moral -o súper yo- los patrones conductuales que le sirven de paradigma o modelo en su entorno socio-familiar.

El resultado de ese estado de confusión o ambivalencia podría ser la inseguridad, la incertidumbre, la inestabilidad emocional o, sencillamente, la rebeldía ante el discurso de quienes le dicen una cosa, y en la práctica (criterio de la verdad) hacen otra completamente diferente.

No me parece necesario continuar emborronando cuartillas para que usted, estimado lector, acabe de caer en la cuenta de que a su descendencia debe tratarla con cariño, ternura, respeto y firmeza de criterios para que, en un futuro no lejano, sea un adolescente o joven sano de cuerpo, mente y alma, capaz de eliminar la rabia, el resentimiento o la violencia y apto para resolver —de forma inteligente y civilizada— los problemas existenciales que la vida le plantee; única vía para disfrutar de salud física, psíquica y espiritual.

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Fuente: Rev. Hosp. Psiquiátrico de la Habana 2013, 10(1)

La naturaleza de las Chlamydias ha sido muy controvertida. Llamadas inicialmente por Sir Samuel Bedson como Bedsonia, fueron por mucho tiempo consideradas virus, hasta que más tarde se dio a conocer su naturaleza bacteriana. Son microorganismos gram negativos, intracelulares obligados, que producen infecciones crónicas y persistentes.

Básicamente su composición genética, constituida por DNA y RNA, contiene pared celular y ribosomas similares a las bacterias gram negativas y son inhibidas por las tetraciclinas. Su principal característica es el ciclo replicativo intracelular, lo cual las convierte en parásitos obligados. Este crecimiento intracelular permite a las Chlamydias provocar una infección crónica, al evitar la apoptosis de la célula infectada.

La Chlamydia Trachomatis contiene alrededor de 18 serovariedades y provoca una variedad de infecciones en el hombre: infecciones oculares como el tracoma y la conjuntivitis de inclusión e infecciones genitales que incluyen la uretritis no gonocócica, linfogranuloma venéreo, Síndrome de Reiter, Síndrome de Fitz Hugh Curtis, enfermedad inflamatoria pélvica, transmisión perinatal como neumonía y conjuntivitis de inclusión en el lactante, relacionada con el embarazo ectópico crónico ó persistente (EEP). El hallazgo patognomónico del EEP, una entidad clínico-patológica infrecuente con evolución poco clara, se realiza durante o después de la cirugía, mediante la identificación de vellosidades coriales. Existe una relación directa entre el serotipo y la enfermedad que producen las diferentes cepas de esta especie.
Atendiendo a las características antigénicas se han descrito 18 serotipos: A, B, Ba, C, D, Da, E, F, G, H, I, Ia, J, K, L1, L2, L2a y L3.

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Fuente: Rev Cubana Med Gen Integr vol.29 no.2 Ciudad de La Habana abr.-jun. 2013

La infección por VIH/sida puede provocar desajustes y trastornos psicopatológicos por daño neuronal y neurotoxicidad y por su fuerte componente social producto del estigma y el temor a la muerte cercana e inevitable, que impacta la vida afectiva de las personas que viven con VIH/sida, provocando devaluación personal y social depresión, ansiedad o ambas. Si esto sucede en pacientes que conocen su seropositividad, y tienen tiempo de realizar su ajuste emocional con ayuda médico-psicológica y saben que puede retardase la progresión a sida y la muerte, por la terapia antirretroviral, se puede suponer que el efecto psicológico negativo del diagnóstico sería más grave en personas que sin conocimiento anterior de seropositividad se les notifica que padecen sida y deben enfrentar su estatus ante sí mismos, la familia y la sociedad.

Los rasgos de personalidad, los estilos de afrontamiento, las emociones negativas y las enfermedades psicopatológicas antes y después del diagnóstico pueden permitir o no a los pacientes con VIH/sida, en diferente grado, afrontar la enfermedad para lograr adaptación y bienestar. Las estrategias de afrontamiento que indican mala adaptación se relacionan con mayores síntomas de depresión, sufrimiento y dolor psíquico y la depresión crónica, los eventos estresantes y el trauma reducen la calidad de vida y pueden afectar, de manera negativa, la progresión de la infección por disminución en los linfocitos T CD4+ (LTCD4+), el incremento en la carga viral (CV) con mayor riesgo de declinación clínica y mortalidad.

Sin embargo, en Cuba, hasta donde se conoce, no existen investigaciones que evalúen variables relacionadas con los trastornos psicopatológicos en pacientes con inicio de sida a pesar de su importancia para la atención de los pacientes que se encuentran en situación desventajosa para la supervivencia.

Tomando en cuenta esta situación, se propuso conocer los estados afectivos, el estilo personal de autorregulación psíquica, las conductas ante la enfermedad (conductas de afrontamiento), y las posibles asociaciones de estas últimas con el conteo de LTCD4+ y la CV en pacientes con inicio clínico de sida con y sin trastornos psíquicos como primera aproximación a este problema.

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Fuente: Revista Cubana de Investigaciones Biomédicas. 2013; 32(4)

Mycoplasma y Ureaplasma se asocian como agentes etiológicos de infecciones oportunistas en pacientes VIH-positivos. Las manifestaciones respiratorias causadas por estos microorganismos son desde el punto de vista clínico indistinguibles a las provocadas por otros patógenos. Al contrario de los pacientes inmunocompetentes, Mycoplasma pneumoniae no se asocia a la aparición de infecciones del sistema respiratorio, en su lugar, otras especies consideradas microbiota normal emergen como responsable de esas entidades clínicas.

El diagnóstico microbiológico de las infecciones respiratorias causadas por micoplasmas es un tanto laborioso. La utilización de medios de cultivos específicos y selectivos para estos microorganismos constituye un paso decisivo en esos procederes.

La incidencia de Mycoplasma spp. en la población VIH-positiva en Cuba se desconoce y muy pocas investigaciones de diagnóstico de enfermedades respiratorias causadas por estos microorganismos se reportan a nivel internacional, por lo que se hace necesario conocer si Mycoplasma spp. constituye un agente etiológico de estas infecciones en pacientes cubanos VIH-positivos con manifestaciones respiratorias.

Es por ello que este estudio está encaminado al aislamiento de micoplasmas presentes en el tracto respiratorio de pacientes cubanos VIH-positivos con manifestaciones respiratorias, mediante el estudio de muestras clínicas utilizando el cultivo bacteriológico y la identificación polifásica de los aislados mediante reacción en cadena de la polimerasa.

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Fuente: Rev Cubana Med Trop vol.65 no.3 Ciudad de la Habana jul.-sep. 2013

En la actualidad más de 33,3 millones de personas están infectadas con el virus de la inmunodeficiencia humana 1 (VIH-1) alrededor del mundo, y anualmente ocurren 2,6 millones de nuevas infecciones. En Colombia, se estima que el número de individuos infectados con el VIH es de 160 000, para una prevalencia de la infección del 0,4 % – 0,7 %, la mayoría de infectados son hombres entre 25 y 35 años , con una razón de 3:1 con respecto a las mujeres infectadas.

Aunque la probabilidad de contagio del VIH por relaciones sexuales es baja, estas continúan siendo la principal fuente de transmisión en el mundo. De ahí que la principal medida de prevención sea el uso del preservativo, que a su vez impide la concepción natural. Sin embargo, el aumento de la supervivencia y la mejor calidad de vida de los pacientes seropositivos, debido a los tratamientos antirretrovirales, han motivado el interés de las parejas serodiscordantes de tener hijos, buscando métodos de reproducción asistida, tratando de minimizar el riesgo de transmisión.

En las parejas serodiscordantes en las cuales el seropositivo es el hombre, es importante tener en cuenta la disminución de la fertilidad, por los cambios de los parámetros seminales, los cuales se han relacionado con el recuento de linfocitos T CD4+. Así mismo, es importante tener en cuenta el riesgo de trasmisión.

Hasta hace unos años se había atribuido la transmisión del virus a las partículas virales que se encuentran en forma libre en el líquido seminal o asociadas a linfocitos y macrófagos, presentes en el eyaculado. El espermatozoide no se había considerado como posible fuente de infección, por no expresar sobre su membrana la molécula CD4, que actúa como receptor viral y porque varios reportes previos indicaron que estas células no albergaban ADN proviral. Sin embargo, se ha reportado la interacción del virus con el espermatozoide a través de otras moléculas como el receptor de manosa, el galactosil alkil acilglicerol y más recientemente el heparán sulfato.

Autores: Jurany Andrea Sánchez,MD,I Walter Cardona-Maya,PhD,II María Teresa Rugeles PhDI

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Fuente: Rev Cubana Obstet Ginecol vol.39 no.3 Ciudad de la Habana jul.-sep. 2013

El análisis de la situación de salud (ASIS), como herramienta epidemiológica, resulta indispensable para el establecimiento de proyecciones y estrategias del sistema de salud, pues permite identificar diferencias tanto entre las poblaciones y los grupos, como al interior de estos y así focalizar mejor las intervenciones que conduzcan a un mayor éxito en la prestación de servicios y satisfacción de los (as) usuarios (as).

Las inequidades producidas por desigualdades de género están bien documentadas y el ASIS pudiera ser una herramienta muy útil en su identificación para establecer estrategias que las atenúen o transformen. Se deben tomar en cuenta también las desigualdades de cualquier tipo, considerándolas elementos que sustentan las inequidades en salud.

El presente trabajo tiene como objetivo reflexionar sobre aspectos relacionados con el enfoque de género en el ASIS desde la perspectiva de las determinantes sociales de salud.

Autores: Dra. C. Zoe Díaz Bernal; MSc. María Clarivel Presno Labrador

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Fuente: Rev Cubana Med Gen Integr vol.29 no.2 Ciudad de La Habana abr.-jun. 2013