abr 3rd, 2012. En: Propuestas del editor.
El 80% de los pacientes oncológicos desarrollan hipertensión arterial
En la mayoría de los casos, una vez que ha finalizado el tratamiento oncológico, la hipertensión tiende a mejorar e incluso a remitir, sobre todo en pacientes normotensos.
Cerca del 80% de los pacientes de cáncer desarrolla hipertensión arterial, ya que es uno de los “efectos secundarios típicos de una amplia gama de agentes quimioterápicos, cuyos beneficios clínicos justifican su empleo”, explica el doctor José Antonio García Donaire, especialista en Nefrología del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid.
García Donaire ha realizado estas declaraciones en la 17ª Reunión Nacional de la Sociedad Española de Hipertensión – Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA), que tiene lugar estos días en Madrid, y en el que los participantes han abogado por la atención multidisciplinar del paciente oncológico.
“La finalidad es establecer un protocolo de actuación para todos los pacientes, desde el momento en que el oncólogo detecta el tumor hasta que el paciente llega a la unidad de hipertensión, con el fin de evitar posibles interacciones farmacológicas entre los antihipertensivos y los quimioterápicos”, ha precisado García Donaire.
En la mayoría de los casos, una vez que ha finalizado el tratamiento oncológico, la hipertensión tiende a mejorar e incluso a remitir, sobre todo en pacientes normotensos. “La hipertensión mejora significativamente con antihipertensivos. Aun así, dado que estamos hablando de avances relativamente recientes, faltan evidencias para conocer la evolución real de estos pacientes”, ha añadido este experto.
El aumento de la hipertensión arterial en pacientes portadores del VIH ha sido otro de los temas abordados durante el encuentro. “El tratamiento antihipertensivo del paciente con VIH tiene que basarse en un buen seguimiento de las medidas higiénico-dietéticas, puesto que son casos con muchas alteraciones metabólicas”, ha señalado el doctor Manuel Gorostidi, médico especialista en Hipertensión del Servicio de Nefrología del Hospital Universitario Central de Asturias.
En general, los tratamientos actuales han permitido cronificar la enfermedad hasta el punto de que, a día de hoy, la esperanza de vida en estos pacientes es casi similar a la de los individuos no infectados. “Hace veinte años la mortalidad relacionada con el VIH superaba el 20% anual y en la actualidad ronda solo el 2%”, ha concluido este experto.
(Fuente: JANO)
abr 3rd, 2012. En: Propuestas del editor.
Es recomendable tratar la hipertensión arterial en el paciente anciano
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Durante mucho tiempo se puso en duda si el tratamiento antihipertensivo podía mejorar el pronóstico de la hipertensión arterial en el anciano y muchos médicos eran poco propensos incluso a intentar reducir la presión arterial.
La Organización Mundial de la Salud y la Sociedad Internacional de Hipertensión (OMSISH) recoge textualmente que «las personas ancianas son las más afectadas por las enfermedades vasculares relacionadas con la hipertensión arterial».
La hipertensión arterial es un problema frecuente en el anciano, llegando a alcanzar una prevalencia de hasta el 60 al 80%.
Para definir a un anciano como hipertenso se utilizan los mismos criterios señalados para los adultos de 18 años o más, según la clasificación del Joint National Committee (JNC-7), cifras iguales o superiores a 140 mm Hg de presión arterial sistólica y 90 mmHg o mas de presión arterial diastólica . La presión sistólica se incrementa en forma lineal con la edad en contraste con la presión diastólica, por lo que la forma más característica en el anciano es la hipertensión sistólica aislada, respondiendo al 60- 70% de los casos.
Los principales factores de riesgo son: Edad , hombres y mujeres postmenopáusicas, herencia, tabaquismo, dislipemias, diabetes mellitus, hipertrofia ventricular izquierda, nefropatía, enfermedad arterial periférica, retinopatía, obesidad, escasa actividad física, entre otras. Si bien es cierto que la presión arterial aumenta con la edad, esto no ocurre en otras latitudes, como por ejemplo en algunas comunidades tribales lo cual pone en evidencia que factores dependientes del estilo de vida, como la ingestión de sal, influyen en la tendencia a presentarse la hipertensión arterial en pacientes mayores de 60 años.
Los efectos del envejecimiento y la fisiopatología de la hipertensión arterial están interrelacionados y tienden a potenciarse uno a otro: a nivelcardíaco hay hipertrofia de pared posterior del ventrículo izquierdo, además se producen calcificaciones en el aparato valvular. En el árbol vascular vamos a encontrar aumento de ésteres de colesterol que provoca endurecimiento. En el riñón cae el filtrado glomerular y el flujo sanguíneo. A nivel bioquímico encontramos intolerancia a la glucosa, tendencia a la hipercolesterolemia e hiperuricemia, disminución de calcio, magnesio y fosfatos. Todo esto hace que el anciano presente mayor variabilidad tensional, (hipotensión pospandrial, vacios o gapauscultatorios y seudohipertensión).
El diagnóstico de hipertensión arterial se establece cuando se obtienen dos o más determinaciones correctas de presión arterial, tras permanecer el paciente en reposo y relajado durante al menos cinco minutos.
Las pruebas rutinarias de laboratorio recomendadas antes de iniciar la terapia antihipertensiva incluye un electrocardiograma, análisis de orina, glucosa sanguínea y hematocrito, potasio , creatinina , niveles lipídicos ,colesterol y triglicéridos. La Monitorización ambulatoria de la presión arterial (MAPA) proporciona información sobre la Presion arterial durante las 24 horas. La automedición domiciliaria puede ser útil para diagnosticar la hipertensión arterial de bata blanca, valorar la respuesta al tratamiento y aumentar la responsabilidad y participación activa del paciente en su enfermedad.
Se debe insistir en el tratamiento no farmacológico (pérdida de peso, ejercicios moderados, restricción de sal, eliminación de alcohol y tabaco) como coadyuvante ya que potencializa la acción de las drogas antihipertensivas y quizás puede constituir el único tratamiento de pacientes con hipertensión sistólica aislada. La idea estereotipada del anciano como una persona empeñada en sus costumbres e incapaz de modificar sus hábitos de vida debe ir desapareciendo mediante el consejo de forma conceptual e individualizado.
El tratamiento debe iniciarse de forma cautelosa.Se debe comenzar con bajas dosis del fármaco e incrementar paulatinamente espaciando los intervalos al mayor tiempo posible.
En lo que respecta a la elección del fármaco más adecuado, en general, podemos decir que todas las drogas antihipertensivas son efectivas: los diuréticos, los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina , los betabloqueadores, los antagonistas del receptor AT-2 de la angiotensina, los anticálcicos estos, por su mecanismo de acción y tolerancia los convierten en una opción atractiva para el tratamiento de ancianos hipertensos. por cuanto la elección debe basarse en las condiciones clínicas de cada paciente en concreto, hay que ajustar cuidadosamente la dosis y retirar el fármaco en caso de ineficacia o toxicidad.
Algunos de los estudios que sustentan el tratamiento de la hipertensión arterial en el anciano son: el estudio EWPHE, publicado en 1985, en 1991 se publicaron el STOP Hypertension , que incluye pacientes entre 70 y 80 , el SHEP, después el SYST-EUR. Otros estudios realizados en pacientes de edad avanzada son el ELITE, el SCOPE, y el VALISH.
(Fuente: El Jaya)






![Glosario: hipertensión [Hipertensión arterial en la atención primaria de salud. 2009]](http://temas.sld.cu/hipertension/files/2016/04/Glosario-e1541006177950.jpg)



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