La hipertensión y la enfermedad arterial coronaria (EAC) son las principales causas de morbilidad y mortalidad. Se explora la conveniencia de una combinación de dosis fija del inhibidor de la enzima conversora de angiotensina (ECA) perindopril y el bloqueador de los canales de calcio (BCC) amlodipina para el tratamiento de la hipertensión con o sin EAC.
Los inhibidores de la ECA y los BCC son considerados entre los mejores componentes de una combinación de antihipertensivos y también cumplen importantes objetivos terapéuticos en la EAC. Perindopril y amlodipina tienen mecanismos de acción complementarios, que pueden trabajar sinérgicamente en sus efectos antihipertensivos y cardioprotectores.
Esto puede contribuir a una mejor presión arterial (PA), una mejor cardioprotección, y vasoproteccion, y un mejor perfil de efectos secundarios. Perindopril añadido a la amlodipina parece proporcionar eficacia en la reducción de la PA y la reducción de la mortalidad por cualquier causa y cardiovascular (CV) en pacientes hipertensos, como se ve en el Ensayo Anglo-Escandinavo de Respuestas Cardíacas (ASCOT). La eficacia de la combinación perindopril / amlodipina en la reducción de presión arterial braquial también ha sido confirmada en estudios a corto plazo. Esta combinación tiene efectos favorables sobre la variabilidad de la PA, sobre la PA central, sobre la onda de reflexión de la presión, y sobre la PA nocturna.
Nuevas investigaciones indican que estos son los principales parámetros de presión arterial para determinar el impacto del tratamiento sobre el riesgo cardiovascular y la mortalidad. Resultados beneficiosos a nivel cardiaco y en la mortalidad fueron encontrados en los pacientes con EAC estable cuando perindopril fue añadido al tratamiento con BCC a largo plazo, con un efecto total mayor con la combinación que la suma de los efectos individuales de cada componente.
Esto implica una sinergia clínica, posiblemente debido a una mayor reducción de la PA y de la presión aórtica central o a un efecto antiaterosclerótico. La combinación fija de arginina de perindopril y besilato de amlodipina está disponible en cuatro dosis: 5.5 mg, 5 / 10 mg, 10 mg / 5 y 10/10 mg. Esta combinación parece ser un agente antihipertensivo eficaz, y tiene su aplicación en el manejo de la hipertensión con o sin cardiopatía isquémica estable.
(Fuente: Revista Argentina de Cardiología)
La hipotensión arterial está vinculada a accidente cerebrovascular recidivante
Por: Susan Jeffrey. Medscape -Hipertensión-.
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Un nuevo estudio señala una vez más datos de la llamada curva en J del riesgo de episodios cardiovasculares asociados a la tensión arterial (TA). Entre los pacientes con accidente cerebrovascular no cardioembólico reciente, la TA sistólica (TAS) no sólo superior a 140 mm Hg, sino también la inferior a 120 mm Hg se relacionó con un incremento del riesgo de accidente cerebrovascular recidivante.
La Dieta Mediterránea. Integrando. Conceptos de “Estilo de vida”
La evidencia ha sugerido que patentes dietéticas específicas pueden tener efectos en los mecanismos de aterosclerosis: iniciación, progresión, evolución y vulnerabilidad de la placa, indicando que hábitos dietéticos saludables son el principal fundamento de cualquier intervención en prevención cardiovascular.
Dietas que enfatizan el consumo de vegetales, frutas, pescados, cereales no refinados, nueces, almendras, legumbres, y el consumo limitado de carnes rojas, derivados lácteos enteros, bebidas con alto contenido en azucares simples están asociados con disminución del riesgo de enfermedad arterial coronaria, diabetes, cáncer y una amplia variedad de enfermedades crónicas.
La dieta mediterránea consiste en disminución del consumo de grasas saturadas, y consumo equilibrado de grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, como así también disminución del consumo de hidratos de carbonos refinados. Esto nos lleva a enfatizar que la relación entre dieta y enfermedad cardiovascular es mucho más compleja que la tan difundida hipótesis del colesterol y riesgo cardiovascular. Resaltando que una dieta saludable debe ser más pensada en forma integral “como un todo” más que un recitado de buenos y malos componentes.
(Fuente: Revista Argentina de Cardiología, diciembre 2011.)
La presión positiva continua ayuda a los niños con apnea del sueño
Apenas unas pocas horas de administración de presión positiva continua en las vías aéreas (CPAP, por sus siglas en inglés) mejoraron la atención, el sueño y la calidad de vida de los niños con apnea obstructiva del sueño (AOS) en un nuevo estudio.
“Aun con una adherencia nocturna subóptima de la terapia CPAP en los niños, observamos una gran mejoría de los síntomas del déficit de atención con hiperactividad y de otros trastornos conductuales, en especial en la internalización de síntomas como la timidez y la ansiedad”, dijo la autora principal, doctora Carole L. Marcus, del Hospital de Niños de Filadelfia.
“También mejoró la calidad de vida de los padres y los niños. Ahora que sabemos que funciona, tenemos que lograr que mejore su uso. Estamos haciendo un nuevo estudio sobre la adherencia y cómo los niños pueden usar mejor la mascarilla”, indicó Marcus.
Los resultados aparecen en American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine.
La autora explicó que la AOS infantil es “un problema de salud subestimado” que afecta a hasta el 4 por ciento de los niños sanos. Puede causar complicaciones como cardiopatías, alteraciones del crecimiento y problemas del aprendizaje, el desarrollo y la conducta.
En la mayoría de los niños, la extirpación de las amígdalas y las adenoides es un primer paso. En otros, sobre todo en los niños obesos o con otras enfermedades, la apnea del sueño puede continuar a pesar de la cirugía. En ese caso, la terapia CPAP es el segundo paso.
Es muy difícil lograr que los niños utilicen la mascarilla para administrar la terapia CPAP, “de modo que hay que asegurarse de que el esfuerzo dé resultados”, comentó Marcus.
Además, se desconoce especialmente la efectividad de la terapia en el tratamiento de los trastornos neuroconductuales.
“Sabemos que resolverá la apnea, pero ¿tiene algún efecto en el resto de la salud del niño, en especial en las condiciones neuroconductuales?”, reflexionó la autora.
Para responderlo, el equipo de Marcus estudió a un grupo heterogéneo de 52 niños de entre 2 y 16 años, que nunca habían utilizado CPAP, aunque lo necesitaban. Todos tenían AOS, según su definición pediátrica.
A los tres meses de tratamiento con CPAP, el equipo observó una mejoría significativa del déficit de atención, como así también una reducción de la somnolencia diurna y de los problemas conductuales según diferentes escalas de medición específicas. Además, los cuidadores y los niños mejoraron la calidad de vida.
“En el laboratorio del sueño, comprobamos que los niños dormían mucho mejor con CPAP; el nivel de oxígeno mejoró y la apnea desapareció”, resumió Marcus.
Como era de esperar, la adherencia a la terapia varió ampliamente, aunque la mayoría de los niños intentó utilizarla la mayoría de las noches: 170 minutos por noche fue el tiempo promedio que los participantes usaron la mascarilla. “Aun así, alentaría su uso máximo”, dijo Marcus.
El doctor Dean Beebe, neuropsicólogo pediátrico del Hospital de Niños de Cincinnati, consideró que los resultados son “alentadores y razonables”, pero advirtió que hay que ser medidos en la interpretación.
“Cuando todos los resultados dependen de las respuestas de los padres, hay que considerar los sesgos y las expectativas en sus apreciaciones”, explicitó, y opinó que el diseño no aleatorizado del estudio complica aún más sacar conclusiones.
Sin embargo, Beebe aseguró que lo importante es que “el estudio justifica el uso de un tratamiento molesto y a veces conductualmente difícil, por lo tanto tiene sentido eliminar por lo menos una parte de lo que sería un estrés neurológico crónico”.
Philips Respironics financió el estudio. La reunión de la información, los análisis estadísticos y la redacción del manuscrito estuvieron a cargo de los investigadores, sin la participación de Philips Respironics.
(Fuente: American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine, online 9 de febrero del 2012)
Las guías de tratamiento actuales no consideran que la enfermedad arterial periférica (EAP) sea una contraindicación del tratamiento con β bloqueantes.
El Dr. Diehm y colegas de la Clínica de Karlsbad-Langensteinbach y la Universidad Técnica, Alemania, evaluaron la eficacia y seguridad del nebivolol en pacientes hipertensos con EAP.
El estudio, multicéntrico, prospectivo, doble ciego, con control activo y de grupos paralelos, comparó nebivolol 5 mg/día versus hidroclorotiazida (HCTZ) 25 mg en hipertensos con EAP grado II de Fontaine (claudicación intermitente). El criterio principal de valoración fue la distancia de claudicación inicial (DCI) durante ejercicio en el caminador después de 24 semanas de tratamiento en la población, por protocolo, con un enfoque de no-inferioridad.
Un total de 177 pacientes (66,3±9,2 años promedio; 76,7% hombres) fueron aleatorizados para el estudio, que completaron 127; el análisis por intención de tratamiento (IDI) fue hecho en 163 pacientes y el análisis por protocolo en 127.
La presión arterial descendió significativamente con ambos fármacos. Luego de 24 semanas, el aumento de la DCI con nebivolol en la población IDI fue 28,3% (15,6-41,0) y con HCTZ 26,5% (14,4-38,5), y en la población por protocolo el aumento con nebivolol fue 26,4% (13,4-39,4) y con HCTZ 32,1% (18,4-45,7).
La no-inferioridad del nebivolol no fue confirmada ni descartada. La distancia de claudicación absoluta a las 24 semanas aumentó con ambos tratamientos, sin diferencia significativa (nebivolol 15,8±33,2% versus HCTZ 20,2±46,6%). En ambos grupos el índice tobillo-brazo aumentó levemente.
Se concluye que los aumentos de la DCI, la distancia de claudicación absoluta y el índice tobillo-brazo producidos por nebivolol no tuvieron efectos negativos en pacientes con EAP, y en consecuencia puede usarse en sujetos hipertensos con riesgo vascular elevado sin disminuir su capacidad para caminar.
(Fuente: J Hypertens, 29 (7):1448-1456; 2011.)
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