Diferencias de presión en brazos, indicios de patología vascular
Variaciones en la medición de la presión arterial del brazo izquierdo y la del derecho indican riesgo de sufrir enfermedad vascular, destaca hoy un reciente estudio.
Una diferencia de 10 milímetros de mercurio o más entre la presión sistólica (alta) de un brazo y el otro incrementa la aparición de esa patología, que provoca el estrechamiento y endurecimiento de las arterias que abastecen a las piernas y pies, explican los especialistas en la más reciente edición de The Lancet.
Más de 15 milímetros de mercurio está asociado a un mayor riesgo de trastornos cardio y cerebrovasculares por el empeoramiento del abastecimiento de sangre al cerebro, y de mortalidad por problemas cardiovasculares, señalan.
Cualquiera de los dos brazos puede mostrar una presión sanguínea mayor, pero lo que cuenta en este riesgo es la diferencia entre ambas extremidades, explican los autores del Colegio británico de Medicina y Odontología de la Universidad de Exeter.
El estudio, que analizó 28 investigaciones previas sobre el tema, apoya la necesidad de que esta medición en ambos brazos sea rutinaria en la clínica porque muchos de los síntomas de la enfermedad cardiovascular y la cerebrovascular son silenciosos, destaca.
Esta práctica debe incorporarse a los exámenes porque muchos médicos generales no lo hacen, recomiendan los investigadores.
(Fuente: Prensa Latina)
Fruit and Vegetable Intake and the Risk of Hypertension in Middle-Aged and Older Women
Por: Lu Wang, JoAnn E. Manson, J. Michael Gaziano, Julie E. Buring y Howard D. Sesso. American Journal of Hypertension (2012); 25 2, 180–189.
Despite the promising findings from short-term intervention trials, the long-term effect of habitual fruit and vegetable intake on blood pressure (BP) remains uncertain. We therefore assessed the prospective association between baseline intake of fruits and vegetables and the risk of hypertension in a large cohort of middle-aged and older women.
How does hypertension affect your eyes?
Por: M Bhargava, M K Ikram y T Y Wong. Journal of Human Hypertension (2012) 26, 71–83.
Hypertension has profound effects on various parts of the eye. Classically, elevated blood pressure results in a series of retinal microvascular changes called hypertensive retinopathy, comprising of generalized and focal retinal arteriolar narrowing, arteriovenous nicking, retinal hemorrhages, microaneurysms and, in severe cases, optic disc and macular edema.
Niños con presión arterial elevada, un problema actual
[La noticia se puede ver en el original si ud. tiene internet]
El 18 por ciento de los chicos controlados en la Costa Atlántica por el ministerio de Salud bonaerense presentó presión arterial elevada, por lo que los expertos advirtieron que esto los expone a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares en la adultez.
Además, los controles -que son voluntarios y gratuitos y se realizan gratis en Mar del Plata y otras ciudades balnearias- detectaron que el 25 por ciento de los turistas adultos también presentaban la presión arterial elevada. La campaña forma parte del programa 12/8 de la cartera sanitaria, que busca informar, prevenir y controlar la hipertensión arterial, enfermedad que constituye la primera causa de accidentes cerebrovasculares y uno de los principales factores de riesgo de discapacidad y muerte por afecciones cardiovasculares.
Desde el inicio de la temporada, las siete carpas 12/8, en las que enfermeros toman la presión en forma gratuita, están instaladas en Mar del Plata, San Bernardo, Santa Teresita, Villa Gesell, Miramar y Necochea. “Este año sumamos el control de hipertensión en chicos y adolescentes porque, al igual que en los adultos, esta enfermedad suele ser asintomática; sin embargo, marca un mayor riesgo cardiovascular en la edad adulta”, advirtió el ministro de Salud bonaerense, Alejandro Collia.
También agregó que “es clave la detección temprana y el control periódico por parte de los pediatras”. Una vez diagnosticada, la hipertensión en niños y adolescentes requiere de hábitos dietéticos para mantener un peso adecuado, actividad física regular y la eliminación de la sal en las comidas. “En el caso de los chicos, la hipertensión suele ser un síntoma de otras enfermedades, por eso es preciso que los pediatras busquen la causa”, explicó el director de Patologías Prevalentes del Ministerio de Salud provincial, Ricardo López Santi. Y aclaró que “muchas veces es consecuencia de trastornos renales o glandulares que requieren tratamiento específico”.
Explicó, además, que encontrar valores altos en los más chicos “permite tratar la hipertensión a tiempo y prevenir, entre otras afecciones, una enfermedad llamada hipertrofia ventricular izquierda, que suele derivar de cuadros hipertensivos y se caracteriza por el aumento del tamaño de la masa muscular del ventrículo izquierdo”. Según los expertos, los niños con hipertensión son más propensos a tener arterias endurecidas cuando son adultos.
(Fuente: El Tribuno, Salta)
Tomar té negro podría disminuir la tensión arterial
Un estudio realizado en Australia sugiere que beber té negro durante el día aportaría un beneficio extra: un descenso leve de la presión arterial.
Aunque la investigación no identifica los compuestos del té responsables de ese efecto, los autores recuerdan que estudios previos habían señalado los beneficios cardíacos de los flavonoides presentes en muchas plantas, incluido el té.
“El mensaje no es que todos empecemos a consumir mucho té”, dijo Jonathan Hodgson, autor principal del estudio e investigador de la Universidad de Australia Occidental, sino que la reducción de la presión es una ventaja.
En el estudio, publicado en Archives of Internal Medicine, los autores dividieron en dos grupos a 95 australianos con presión normal. Una de las cohortes bebió té negro y la otra, una bebida con el mismo sabor y contenido de cafeína.
Antes del inicio del estudio, la presión diurna de los participantes era de 121/72 mm Hg.
Los valores de hasta 120/80 mm Hg son normales, pero cuando superan 140/90 indican hipertensión. El rango entre ambos valores se considera “prehipertensión”.
Cada grupo ingirió la bebida asignada tres veces por día, durante seis meses.
Al finalizar el experimento, la presión sistólica (valor máximo) de los bebedores de té era 2 mm Hg más baja. La presión diastólica también se redujo unos 2 mm Hg.
Toda disminución de la presión es buena, pero 2 mm Hg no son lo suficientemente significativos como para sacar de la zona de riesgo a una persona con presión alta.
“Son cambios pequeños o insignificantes si se los compara con el efecto de un antihipertensivo”, dijo el doctor Joseph Vita, de la Facultad de Medicina de la Boston University, quien que no participó del estudio.
Con todo, la presión sistólica del grupo de control aumentó 1 mm Hg, mientras que la presión diastólica lo hizo unos 0,5 mm Hg.
Para descartar la influencia de otros alimentos, todos los participantes disminuyeron el consumo de alimentos ricos en flavonoides, como manzanas, uvas, chocolate amargo y vino, durante cuatro semanas, antes y durante el estudio.
Hodgson señaló que ese cambio alimentario podría haber causado el aumento de la presión en el grupo de control.
El estudio se realizó con subsidios públicos y del área de Investigación y Desarrollo de Unilever, que comercializa la marca de té Lipton.
(Fuente: Archives of Internal Medicine)
Gout and Diuretics in Hypertensive Patients
Diuretic use raised risk for gout by several percentage points.
Observational data have suggested that gout is associated independently with both hypertension and diuretic use. In a prospective study, researchers determined incidence of diuretic-associated gout in nearly 6000 hypertensive patients with no histories of gout at baseline.
During 9 years of follow-up, 37% of patients received diuretics. Incidence of gout was 5.5% among diuretic users (5.0% among thiazide users and 7.0% among loop-diuretic users) and 2.9% among patients who did not use diuretics. After adjustment for potentially confounding variables (except serum uric acid), use of thiazides and loop diuretics were both significantly associated with incident gout (hazard ratios, 1.4 and 2.3, respectively). Compared with serum uric acid levels in nonusers of diuretics, levels rose by a mean of 0.65 mg/dL among those who began taking thiazides and 0.96 mg/dL among those who began taking loop diuretics. The association between diuretics and gout was no longer significant after additional adjustment for serum uric acid; this finding is consistent with the assumption that diuretic-induced increases in serum uric acid mediate the association between diuretic use and gout.
Comment: According to these results, diuretic use raises risk for gout by several percentage points in hypertensive patients. Increased risk for gout is among the potential adverse effects of thiazides that clinicians should consider when choosing first-line antihypertensive drugs.
(Fuente: Journal Watch General Medicine)
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