Es recomendable tratar la hipertensión arterial en el paciente anciano
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Durante mucho tiempo se puso en duda si el tratamiento antihipertensivo podía mejorar el pronóstico de la hipertensión arterial en el anciano y muchos médicos eran poco propensos incluso a intentar reducir la presión arterial.
La Organización Mundial de la Salud y la Sociedad Internacional de Hipertensión (OMSISH) recoge textualmente que «las personas ancianas son las más afectadas por las enfermedades vasculares relacionadas con la hipertensión arterial».
La hipertensión arterial es un problema frecuente en el anciano, llegando a alcanzar una prevalencia de hasta el 60 al 80%.
Para definir a un anciano como hipertenso se utilizan los mismos criterios señalados para los adultos de 18 años o más, según la clasificación del Joint National Committee (JNC-7), cifras iguales o superiores a 140 mm Hg de presión arterial sistólica y 90 mmHg o mas de presión arterial diastólica . La presión sistólica se incrementa en forma lineal con la edad en contraste con la presión diastólica, por lo que la forma más característica en el anciano es la hipertensión sistólica aislada, respondiendo al 60- 70% de los casos.
Los principales factores de riesgo son: Edad , hombres y mujeres postmenopáusicas, herencia, tabaquismo, dislipemias, diabetes mellitus, hipertrofia ventricular izquierda, nefropatía, enfermedad arterial periférica, retinopatía, obesidad, escasa actividad física, entre otras. Si bien es cierto que la presión arterial aumenta con la edad, esto no ocurre en otras latitudes, como por ejemplo en algunas comunidades tribales lo cual pone en evidencia que factores dependientes del estilo de vida, como la ingestión de sal, influyen en la tendencia a presentarse la hipertensión arterial en pacientes mayores de 60 años.
Los efectos del envejecimiento y la fisiopatología de la hipertensión arterial están interrelacionados y tienden a potenciarse uno a otro: a nivelcardíaco hay hipertrofia de pared posterior del ventrículo izquierdo, además se producen calcificaciones en el aparato valvular. En el árbol vascular vamos a encontrar aumento de ésteres de colesterol que provoca endurecimiento. En el riñón cae el filtrado glomerular y el flujo sanguíneo. A nivel bioquímico encontramos intolerancia a la glucosa, tendencia a la hipercolesterolemia e hiperuricemia, disminución de calcio, magnesio y fosfatos. Todo esto hace que el anciano presente mayor variabilidad tensional, (hipotensión pospandrial, vacios o gapauscultatorios y seudohipertensión).
El diagnóstico de hipertensión arterial se establece cuando se obtienen dos o más determinaciones correctas de presión arterial, tras permanecer el paciente en reposo y relajado durante al menos cinco minutos.
Las pruebas rutinarias de laboratorio recomendadas antes de iniciar la terapia antihipertensiva incluye un electrocardiograma, análisis de orina, glucosa sanguínea y hematocrito, potasio , creatinina , niveles lipídicos ,colesterol y triglicéridos. La Monitorización ambulatoria de la presión arterial (MAPA) proporciona información sobre la Presion arterial durante las 24 horas. La automedición domiciliaria puede ser útil para diagnosticar la hipertensión arterial de bata blanca, valorar la respuesta al tratamiento y aumentar la responsabilidad y participación activa del paciente en su enfermedad.
Se debe insistir en el tratamiento no farmacológico (pérdida de peso, ejercicios moderados, restricción de sal, eliminación de alcohol y tabaco) como coadyuvante ya que potencializa la acción de las drogas antihipertensivas y quizás puede constituir el único tratamiento de pacientes con hipertensión sistólica aislada. La idea estereotipada del anciano como una persona empeñada en sus costumbres e incapaz de modificar sus hábitos de vida debe ir desapareciendo mediante el consejo de forma conceptual e individualizado.
El tratamiento debe iniciarse de forma cautelosa.Se debe comenzar con bajas dosis del fármaco e incrementar paulatinamente espaciando los intervalos al mayor tiempo posible.
En lo que respecta a la elección del fármaco más adecuado, en general, podemos decir que todas las drogas antihipertensivas son efectivas: los diuréticos, los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina , los betabloqueadores, los antagonistas del receptor AT-2 de la angiotensina, los anticálcicos estos, por su mecanismo de acción y tolerancia los convierten en una opción atractiva para el tratamiento de ancianos hipertensos. por cuanto la elección debe basarse en las condiciones clínicas de cada paciente en concreto, hay que ajustar cuidadosamente la dosis y retirar el fármaco en caso de ineficacia o toxicidad.
Algunos de los estudios que sustentan el tratamiento de la hipertensión arterial en el anciano son: el estudio EWPHE, publicado en 1985, en 1991 se publicaron el STOP Hypertension , que incluye pacientes entre 70 y 80 , el SHEP, después el SYST-EUR. Otros estudios realizados en pacientes de edad avanzada son el ELITE, el SCOPE, y el VALISH.
(Fuente: El Jaya)
El 80% de los pacientes oncológicos desarrollan hipertensión arterial
En la mayoría de los casos, una vez que ha finalizado el tratamiento oncológico, la hipertensión tiende a mejorar e incluso a remitir, sobre todo en pacientes normotensos.
Cerca del 80% de los pacientes de cáncer desarrolla hipertensión arterial, ya que es uno de los “efectos secundarios típicos de una amplia gama de agentes quimioterápicos, cuyos beneficios clínicos justifican su empleo”, explica el doctor José Antonio García Donaire, especialista en Nefrología del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid.
García Donaire ha realizado estas declaraciones en la 17ª Reunión Nacional de la Sociedad Española de Hipertensión – Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA), que tiene lugar estos días en Madrid, y en el que los participantes han abogado por la atención multidisciplinar del paciente oncológico.
“La finalidad es establecer un protocolo de actuación para todos los pacientes, desde el momento en que el oncólogo detecta el tumor hasta que el paciente llega a la unidad de hipertensión, con el fin de evitar posibles interacciones farmacológicas entre los antihipertensivos y los quimioterápicos”, ha precisado García Donaire.
En la mayoría de los casos, una vez que ha finalizado el tratamiento oncológico, la hipertensión tiende a mejorar e incluso a remitir, sobre todo en pacientes normotensos. “La hipertensión mejora significativamente con antihipertensivos. Aun así, dado que estamos hablando de avances relativamente recientes, faltan evidencias para conocer la evolución real de estos pacientes”, ha añadido este experto.
El aumento de la hipertensión arterial en pacientes portadores del VIH ha sido otro de los temas abordados durante el encuentro. “El tratamiento antihipertensivo del paciente con VIH tiene que basarse en un buen seguimiento de las medidas higiénico-dietéticas, puesto que son casos con muchas alteraciones metabólicas”, ha señalado el doctor Manuel Gorostidi, médico especialista en Hipertensión del Servicio de Nefrología del Hospital Universitario Central de Asturias.
En general, los tratamientos actuales han permitido cronificar la enfermedad hasta el punto de que, a día de hoy, la esperanza de vida en estos pacientes es casi similar a la de los individuos no infectados. “Hace veinte años la mortalidad relacionada con el VIH superaba el 20% anual y en la actualidad ronda solo el 2%”, ha concluido este experto.
(Fuente: JANO)
Las uvas y la soja, armas eficaces para la prevenir la hipertensión
Los trabajos fueron presentados en la 61ª conferencia anual de la American College of Cardiology reunida en Chicago (Illinois, norte) este fin de semana.
Con respecto a las uvas, es el primer estudio controlado científicamente que confirma el efecto del consumo cotidiano de esta fruta para rebajar la presión arterial en las personas
pre-hipertensas.
El estudio ha llevado a 46 hombres y mujeres a medir el consumo de uvas tres veces al día, comparándolo con el consumo de galletas y otras colaciones que no contenían nada de frutas o
legumbres.
Para la soja, los investigadores han analizado las muestras de un estudio iniciado en 1985 para analizar el riesgo de enfermedades coronarias en los jóvenes adultos estadounidenses.
Esta investigación financiada por el Instituto Nacional de Salud (NIH, por su siglas en inglés) contó con 5.115 estadounidenses blancos y negros de entre 18 a 30 años que los examinó en
diferentes intervalos.
El estudio presentado este domingo se concentró sobre los efectos de las isoflavonas, que la soja contiene en gran cantidad, para rebajar la presión arterial.
Las isoflavonas son sustancias próximas a los estrógenos humanos, la hormona femenina y contribuye a la producción de óxido nítrico, conocido por dilatar los vasos sanguíneos y reducir la
presión arterial.
Las personas con pre-hipertensión tienen una presión arterial sistólica situada entre 120 y 139 mm/Hg y diastólica entre 80 a 89 mm/Hg.
Cerca de uno de cada tres estadounidenses adultos se ajusta a esta definición, según los Centros federales de control y de prevención de enfermedades (CDC) .
“Nuestro estudio muestra que si usted eligió comer uvas o galletas de chocolate, le irá mejor elegir las uvas, por lo menos le servirá para rebajar la presión arterial” , afirmó el Dr. Harold Bays
director del Centro de investigación de Louiseville (Kentucky) sobre artereoesclerosis y metabolismo, principal autor del estudio.
Los resultados muestran en efecto que las personas que consumieron uvas registraron una baja neta de su presión sistólica a la cuarta, octava y duodécima semana (de -4.8 por ciento a -7.2
por ciento o de menos 6 a menos 10,2 mm/Mg).
El Dr. Bays no ha identificado como las uvas actúan sobre la presión arterial, pero recordó que estas frutas son muy ricas en potasio y antioxidantes como los polifenoles.
“Las uvas son ricas en potasio, conocido por hacer bajar la presión arterial”, dijo este médico cuya investigación fue financiada por una organización que alienta el consumo de esta fruta y que
está subvencionada por los productores californianos.
Subrayó que es necesario hacer ensayos clínicos más extendidos para confirmar sus resultados.
En el grupo de estudio sobre las isoflavonas, los que consumieron más esta sustancia diariamente (más de 2,5 miligramos) tuvieron una presión arterial sistológica claramente más baja (-5,5
mm/Mg en promedio) que los individuos que absorbieron menos de 0,33mg.
Fue suficiente con tomar un vaso de leche de soja que contiene 22 mg de isoflavonas, precisó Safiya Richardson, la principal autora, quien termina su doctorado de medicina en la Universidad de
Columbia (Nueva York) .
Este estudio también demostró que los afroamericanos, grupo étnico con una fuerte tendencia a la hipertensión, eran beneficiados por los efectos de las isoflavonas, dijo Richardson.
De acuerdo a esta investigadora, este estudio facilitaría los ensayos clínicos para probar científicamente la acción de las isoflavonas sobre la presión arterial.
(Fuente: Prensa Libre)
Investigan si la soja puede ayudar a reducir la presión arterial
Los antioxidantes presentes en este cultivo y en el te verde podrían tener un efecto beneficioso, sugiere un estudio.
Se cree que las isoflavonas ayudan a ensanchar los vasos sanguíneos.
Las isoflavonas, un compuesto que se halla en alimentos como la leche de soya, el té verde y el maní, podrían ayudar a reducir la presión arterial en los adultos jóvenes, sugiere una investigación
reciente.
Los investigadores también hallaron que las isoflavonas podrían ser particularmente beneficiosas para los adultos estadounidenses negros, de los cuales se calcula que casi el 42 por ciento
tienen presión arterial alta, también conocida como hipertensión.
Una experta que no tuvo que ver con el estudio dijo que hay motivos para creer que las isoflavonas podrían ayudar al corazón.
Las isoflavonas “dilatan los vasos sanguíneos al aumentar la liberación de óxido nítrico”, explicó la doctora Suzanne Steinbaum, directora de mujeres y enfermedad cardiaca del Hospital Lenox
Hill en la ciudad de Nueva York. Dijo que el nuevo estudio “ilumina una convincente recomendación dietaria que puede ayudar a controlar la hipertensión en los pacientes más jóvenes”.
En el nuevo estudio, los investigadores examinaron datos de más de 5,000 participantes de un importante estudio financiado por los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU.
El análisis reveló que los que consumían las mayores cantidades de isoflavonas por día (más de 2.5 miligramos [mg]) tenían una presión arterial sistólica (la cifra superior en una lectura de la
presión arterial) promedio 5.5 mm Hg más baja que los que consumían menos de 0.33 mg de isoflavonas al día.
Para comprender lo que eso significa en la dieta diaria, un vaso de 8 onzas de leche de soya tiene alrededor de 22 mg de isoflavonas y 100 gramos de soya tostada tiene hasta 130 mg de
isoflavonas, explicaron los investigadores.
El estudio fue presentado en la reunión anual del Colegio Americano de Cardiología: “Lo que es único en este estudio es que los resultados son muy aplicables a la población general. Nuestros
resultados sugieren contundentemente un beneficio para la presión arterial con cantidades moderadas de ingesta dietaria de isoflavonas en los adultos jóvenes negros y blancos”, aseguró en un
comunicado de prensa del ACC la investigadora líder Safiya Richardson, estudiante de término de medicina del Colegio de Médicos y Cirujanos de la Universidad de Columbia, en la ciudad de
Nueva York.
“Nuestro estudio es el primero en mostrar un beneficio en afroamericanos, que tienen una alta incidencia a la hipertensión, con un inicio más temprano y un daño más grave en órganos
importantes”, añadió.
Los hallazgos “podrían significar que consumir proteína de soya, por ejemplo, en combinación con una dieta rica en frutas y verduras, lácteos y granos integrales podría llevar a una reducción en
la presión arterial sistólica de hasta 10 mm Hg en los prehipertensos , aumentando grandemente sus probabilidades de no llegar a tener hipertensión”, planteó Richardson.
“Cualquier modificación de dieta o estilo de vida que las personas puedan hacer fácilmente y que no requiera de un medicamento diario es emocionante, sobre todo al tomar en cuenta las cifras
recientes que calculan que apenas alrededor de un tercio de los hipertensos estadounidenses tienen su presión arterial bajo control”, añadió.
Se cree que las isoflavonas mejoran la producción de enzimas del organismo que crean óxido nítrico, que ayuda a ensanchar los vasos sanguíneos, reduciendo así la presión arterial.
(Fuente: It.Digital)
El antecedente de hipertensión arterial está presente en nueve de cada diez cardiopatías isquémicas.
Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en España y en el mundo, a pesar de que las cifras se han estabilizado en los últimos años
Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en España y en el mundo, a pesar de que las cifras se han estabilizado en los últimos años gracias a la mejora en el diagnóstico y en el control de la hipertensión arterial, que está estrechamente relacionada con las primeras. De hecho, la hipertensión causa más de un tercio de las muertes cardiovasculares y se estima que solo con un adecuado control de la hipertensión se lograría reducir en un 40% la incidencia del ictus.
El antecedente de hipertensión arterial está también presente en nueve de cada diez cardiopatías isquémicas y en nueve de cada diez casos de insuficiencia cardiaca, y se estima que en los próximos años la cifra de hipertensos aumentará como consecuencia del ritmo de vida actual en los países desarrollados.
De esta relación entre hipertensión y riesgo cardiovascular nace el interés común de la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA) y Boehringer Ingelheim por impulsar la investigación y el desarrollo científico para un mejor conocimiento de la hipertensión y su implicación en la enfermedad vascular.
Este año, el proyecto ganador del premio es el estudio “Hipertensión hipereninémica como causa excepcional en gestante”, de la sociedad autonómica gallega, que trata una complicación hipertensiva durante el embarazo. El proyecto realiza un diagnóstico diferencial teniendo en cuenta las causas preexistentes y las del propio embarazo, como la gestosis.
El segundo premio recae en el proyecto “Arterioesclerosis sistémica precoz y enfermedad autoinflamatoria” de la sociedad de la Comunidad Valenciana y el tercero es compartido por la sociedad asturiana y riojana, por los estudios “Hipertensión enmascarada” y “¿Un caso más de HTA?”, respectivamente.
Los premios tienen por objetivo presentar la actuación que sobre los pacientes con riesgo cardiovascular tienen los profesionales que trabajan en su detección, evaluación y control. Según el Dr. José Abellán, coordinador nacional del premio, “estos premios reflejan el elevado nivel técnico que se presta a estos pacientes en todos los ámbitos tanto primario como hospitalario. Además, crean un clima de estudio y debate donde confluyen los puntos de vista de las distintas especialidades implicadas en la atención del riesgo cardiovascular, caracterizada por ser multidisciplinar”.
En este contexto, el Dr. Abellán recuerda la importancia de la concienciación del ciudadano del valor de tomar decisiones responsables en la gestión de su salud y contribuir a la sostenibilidad de los sistemas sanitarios; no en vano, nuevas evidencias científicas ponen de relieve que un diagnóstico y control precoz de la enfermedad es tanto o más importante que conseguir grandes reducciones de presión arterial.
Fuente: Noticias Médicas)
Controlar la hipertensión arterial puede ayudar a evitar la insuficiencia cardiaca
Síntomas como cansancio para caminar, edemas, palpitaciones y dolor constante en el pecho pueden advertir la presencia de una insuficiencia cardíaca.
Recientemente se realizó en el WorldTrade Center de Valencia el VII Congreso de Insuficiencia Cardíaca de Venezuela, que reunió a los más destacados especialistas nacionales e internacionales en las áreas de la medicina interna y cardiología.
En el marco del congreso, se presentó la ponencia “Hipertensión Arterial como factor de riesgo para el desarrollo de la insuficiencia cardíaca”, en la que el cardiólogo Jesús Marval abordó la prevención y chequeo regular como la principal herramienta para evitar el deterioro de la salud cardiovascular, insuficiencia cardiaca y muerte.
La insuficiencia cardiaca es una condición crónica, inhabilitante y potencialmente mortal para los pacientes que la sufren y se traduce como la incapacidad del corazón de bombear sangre en los volúmenes adecuados para satisfacer la demanda del metabolismo.
Una de las condiciones básicas para evitar la insuficiencia cardíaca, es el control oportuno de la hipertensión arterial. De acuerdo con lo señalado por Marval, el diagnóstico de la HTA (Hipertensión Arterial) debe venir acompañado de una evaluación exhaustiva que permita calcular la edad cardiovascular del paciente.
Para determinar dicha edad cardiovascular, se evalúan variables como la edad, niveles de colesterol HDL, enfermedades crónicas como la diabetes, si la persona es fumadora o no y el valor de la presión arterial sistólica.
La determinación de la edad cardiovascular del paciente es fundamental para evitar el avance de la hipertensión arterial como factor de riesgo en la insuficiencia cardiaca.
Chequeo constante
Si bien la HTA en la mayoría de los casos es una enfermedad silente que no produce síntomas evidentes, la persona debe acostumbrarse a realizarse un chequeo regular, con toma de presión arterial periódica. Si se obtienen valores superiores a 140/90, el paciente debe acudir con su médico de confianza y realizar los exámenes adecuados que lleven a su diagnóstico y modificar su estilo de vida con cambios sustanciales en alimentación, actividad física e incorporación de terapia farmacológica.
Marval resalta que a cualquier edad e, incluso, sin haber sido diagnosticados como hipertensos, debemos estar atentos a síntomas como cansancio para caminar, edemas, palpitaciones y dolor constante en el pecho. Ellos nos llevarán a descartar una posible insuficiencia cardiaca.
El doctor suministró datos de un estudio realizado hace dos años en Venezuela, que arrojó que cerca del 36% de la población del país es hipertensa. De esa porcentaje, aproximadamente 70% no ha sido diagnosticado como hipertenso y sólo la mitad del 30% diagnosticado, está controlado”.
Mantener una alimentación balanceada, realizar ejercicios con regularidad y procurar chequeos médicos frecuentes (principalmente control de la presión arterial), reducirá el riesgo de sufrir hipertensión arterial o, en su defecto, controlarla para evitar el desarrollo de insuficiencia cardiaca.
Especial atención requiere la población de alto riesgo de sufrir esta enfermedad, entre los que se encuentran hijos de pacientes hipertensos, personas con obesidad y enfermedades metabólicas diagnosticadas y mujeres que durante el embarazo hayan sufrido crisis hipertensivas. Los individuos que pertenezcan a uno de estos grupos, deben prestar atención constante a sus valores de presión arterial.
(Fuente: El Nacional)
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