Activistas

El activista social es aquel individuo que consciente de las problemáticas sociales se convierte en promotor y gestor de beneficios que mejoren la vida de la población. Tanto el voluntariado como el activismo social son estrategias importantes para estimular la participación ciudadana en el cambio social y el desarrollo. Ésta es una de las principales constataciones que surgen del estudio llevado a cabo entre 2007 y 2008 por CIVICUS: Alianza Mundial para la Participación Ciudadana, la Asociación Nacional de Actividades de Voluntarios (IAVE) y el programa de Voluntarios de las Naciones Unidas (VNU).

El concepto de voluntariado engloba una gama muy amplia de actividades: visitar a un enfermo, distribuir información acerca del VIH/sida, plantar un árbol, defender los derechos humanos. El voluntariado y el activismo social suelen considerarse esferas separadas, cuando en realidad entre los dos existe una relación dinámica: ambos contribuyen a involucrar a las personas en el logro de metas tales como los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

Estudios revelan que el voluntariado y el activismo social tienen en común tres aspectos. En primer lugar, ambos ofrecen oportunidades de participación a personas de diferentes entornos y contextos. Además, tanto el voluntariado como el activismo reflejan una decisión individual de involucrarse en la comunidad o en la sociedad. Lo significativo es que ambos atraen a personas diferentes en momentos diferentes por medio de una amplia gama de alternativas de participación en actuaciones que pueden contribuir de manera positiva al cambio social.

El impulso de actuar se puede materializar en el deseo de ayudar al prójimo satisfaciendo sus necesidades básicas de comida, abrigo y agua limpia o en el interés por modificar políticas, concienciar a los ciudadanos o empoderar a grupos más desfavorecidos. Y todo por una combinación de motivos más o menos desinteresados: lo que une a las personas es el deseo de ser ciudadanos activos, que dan pero que también tratan de modificar las circunstancias responsables del sufrimiento humano.

En segundo lugar, el estudio nos muestra que algunos entrevistados ven el activismo social como un intento deliberado de modificar la realidad social, pero ven a los voluntarios como personas que no necesariamente quieren cambiar las cosas. Pero el estudio demuestra que tanto el voluntariado como el activismo pueden favorecer el cambio social.

En tercer lugar, el voluntariado y el activismo social pueden ser herramientas para el desarrollo capaces de contribuir al logro de metas en el marco de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Para la mayoría de los entrevistados, tanto el voluntariado como el activismo social ofrecen respuestas a los grandes retos de desarrollo de nuestro tiempo.

El activismo alrededor del VIH/sida ha revolucionado la manera en la que el mundo percibe la salud. En los primeros 30 años de historia de esta epidemia, los activistas del sida han demostrado su imaginación, su creatividad y capacidad para la acción y millones de ellos han luchado por mejorar la salud, la igualdad social y jurídica.

El activismo VIH/sida comenzó con grupos como ACT UP, la Coalición del sida para desatar el poder. Hace 25 años en el mes de abril, Larry Kramer hablaba desde el corazón en Nueva York e impulsaba lo que se convertiría en el primer grupo en utilizar el apoyo político para cambiar el curso de la epidemia del sida.

El 5 de diciembre es el Día Internacional de los Voluntarios ofrece una oportunidad para que las organizaciones de voluntarios y los propios voluntarios hagan visibles sus contribuciones a la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), tanto en el ámbito local y nacional como internacional. El Programa de Voluntarios de las Naciones Unidas, además de movilizar miles de voluntarios cada año, trabaja en estrecha colaboración con asociados y gobiernos para establecer programas nacionales y crear estructuras que fomenten y mantengan el voluntariado local en los países. Los voluntarios, a través del servicio de «Voluntariado en Línea», pueden participar en el desarrollo humano

promotoras_jovenesLos primeros promotores voluntarios en Cuba fueron personas con VIH, que con sus testimonios iban a escuelas, centros de trabajo y comunidades a brindar información para crear o incrementar la percepción de riesgo de la población y contribuir a evitar nuevas infecciones. Luego se creó el Carrito por la Vida, proyecto juvenil donde se formaron y capacitaron los primeros promotores provenientes de la enseñanza media y universitaria. En el año 2000 se inició la formación de promotores en hombres que tienen sexo con otros hombres,  por ser el grupo más afectado por la epidemia en Cuba. Todos ellos apoyan las campañas de prevención y promoción de salud dirigidas por el Ministerio de Salud Pública a fortalecer el componente educativo en el enfrentamiento al VIH/sida. En Cuba existen alrededor de 7 000 promotores y facilitadores voluntarios en los grupos más afectados por la epidemia. Se han logrado experiencias exitosas como Carrito por la Vida, el Café Salud, el Salón de Belleza Afrodita, la Pantalla Mágica, Patinadores en la prevención, entre otras manifestaciones comunitarias, que han sido conducidas por promotores voluntarios.

Mensaje del Secretario General de las Naciones Unidas por el Día del Voluntariado de 2014

Actualizado: diciembre/2014

Fuentes:
Programa de Voluntarios de las Naciones Unidas (VNU). Voluntariado y activismo social. Formas de participación en el desarrollo humano
Onusida. Reportaje. ACT UP cumple 25 años: un cuarto de siglo de activismo del SIDA
Revista Lazo Adentro. Año 2 No. 1. Nota de la Directora