La evolución de la pandemia de influenza A continúa impredecible, pues podría convertirse en un tipo de infección leve o, por el contrario, devenir más peligrosa, afirmó hoy el director adjunto de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Keiji Fukuda.
Ante los casos -todavía aislados- de mutación del virus AH1N1 que se han registrado, Fukuda explicó que por ahora es imposible pronosticar que puede ocurrir.
Precisó que en caso de mutación “el virus puede ser menos virulento, pero también hay ejemplos de virus que comenzaron siendo leves y luego se volvieron más patógenos. Tenemos los dos tipos de ejemplos”.
El representante de la OMS dijo que los países deben continuar cooperando para luchar contra la actual pandemia.
Reveló que, por el momento, el organismo no tiene planes para levantar o disminuir el nivel máximo de alerta sanitaria que rige desde el pasado junio en relación a la influenza A.
Fukuda precisó que la transmisión del virus es alta en el hemisferio norte, aunque la situación difiere según el país, mientras que en el hemisferio sur el número de casos continúa disminuyendo.
En términos de la campaña de vacunación, indicó que se han distribuido 150 millones de dosis en unos 40 países, sin que se hayan presentado reacciones adversas inesperadas entre las personas inmunizadas.
Sobre el porcentaje de personas afectadas por esta infección, el experto declaró que esto depende de diferentes factores, como la edad.
En ese último caso, los niños se presentan como un grupo especialmente vulnerable, principalmente cuando se encuentran agrupados en entornos como escuelas o guarderías, con tasas que pueden alcanzar el 30%, si se toma como referencia la influenza estacional, declaró.
Preguntado sobre los casos de resistencia al antiviral Oseltamivir, Fukuda confirmó que se han verificado 96 casos en el mundo, pero sostuvo que este medicamento sigue siendo efectivo contra la mayor parte de tipos de virus que se han detectado en esta pandemia.
Fuente: Ginebra, diciembre 3/2009 (EFE)
Los virus de influenza H1N1 resistentes al Tamiflu no se han propagado al personal hospitalario o más allá, pese a haberse diseminado entre dos grupos de pacientes en Gran Bretaña y Estados Unidos, dijo la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Las investigaciones realizadas a la fecha mostraron que las formas resistentes de la llamada influenza porcina no se han transmitido fuera de los dos hospitales conocidos en Gales y Carolina del Norte, en donde emergieron en octubre y noviembre, dijo la OMS.
Un total de una docena de pacientes, todos con sistemas inmunes severamente deprimidos debido a condiciones médicas subyacentes, fueron infectados con virus resistentes al oseltamivir, el nombre genérico del fármaco Tamiflu de Roche .
“Se sospecha de la transmisión de virus resistentes de un paciente a otro en ambos brotes”, dijo la OMS.
“No se ha detectado la enfermedad en el personal que cuidó a esos pacientes, lo que sugiere que el virus resistente no se propaga fácilmente a gente saludable, especialmente cuando se toman medidas adecuadas para el control de la infección en el lugar”, añadió.
Los ocho pacientes en Gales fueron hospitalizados por severos desórdenes sanguíneos que debilitaron sus sistemas inmunes, según la agencia de Naciones Unidas. Todos están vivos, incluso uno que está siendo tratado en cuidados intensivos.
En Estados Unidos, tres de los cuatro pacientes murieron “pero el rol de la infección con H1N1 en estas muertes es incierto”.
Los pacientes con severos compromisos en sus sistemas inmunológicos son especialmente vulnerables al virus H1N1, de acuerdo a la OMS.
“Estos pacientes son altamente susceptibles a la infección, particularmente difíciles de tratar y especialmente propensos a desarrollar resistencia”, dijo la entidad.
Las dosis estándar de Tamiflu y otros tratamientos serán probablemente insuficientes para esas personas, declaró la OMS.
“Zanamivir debería ser considerado como el tratamiento opcional para los pacientes que desarrollen una prolongada influenza pese a haber sido tratados con oseltamivir”, añadió la agencia de Naciones Unidas.
GlaxoSmithKline y Biota fabrican zanamivir bajo la marca Relenza, un medicamento diseñado para inhalarse.
Fuente: Ginebra, diciembre 3/2009 (Reuters)
La Organización Mundial de la Salud (OMS) descartó hoy que haya cualquier tipo de conflicto de intereses entre la entidad y las industrias farmacéuticas con las que colabora en la lucha contra la influenza H1N1.
La agencia sanitaria de Naciones Unidas distribuyó un comunicado en el cual especifica que la dirección de la entidad es consciente de las especulaciones publicadas en la prensa a cerca de los lazos entre la industria farmacéutica y los expertos que trabajan o asesoran a la OMS.
Ante este hecho, la OMS explica que “ha colaborado históricamente con la industria farmacéutica por razones legítimas”.
“Los esfuerzos para mejorar la salud dependen de un mejor acceso a medicinas, vacunas, y antivirales de alta calidad. La industria farmacéutica juega un rol esencial al respeto, y la OMS se ha comprometido con ellos para buscar sus objetivos de salud”, especifica el comunicado.
El texto explica que existen procedimientos de control que supervisan los eventuales conflictos de intereses entre una industria que busca el beneficio económico y una agencia humanitaria, y asume que “son inherentes”.
“Existen procedimientos para identificar, investigar, y evaluar los potenciales conflictos de interés, y tomar las decisiones adecuadas para evitarlos, que pueden llegar hasta excluir un experto de una reunión”, reza el comunicado.
Asimismo, la OMS especifica que todos los expertos que la asesoran firman un documento de confidencialidad y aceptan colaborar sin obtener honorarios por ello.
La OMS “entiende” que hayan surgido dudas en la prensa, pero niega que éstas tengan base, y asegura que las dudas pueden haber aparecido tras las medidas tomadas para luchar contra el virus de la influenza H1N1, que se ha mostrado moderado.
El organismo explica que la alarma surgió al inicio de conocerse la existencia de un nuevo virus al temer que el H1N1 pudiera ser tan letal como el H5N1, que mató a más del 60% de las personas que infectó.
“Ajustar las percepciones del público a un virus que es mucho menos letal es difícil. Dadas las discrepancias entre lo que se esperaba y lo que posteriormente ocurrió abrió la puerta a la búsqueda de motivos del porqué la OMS y sus expertos actuaron de determinada manera, si bien es entendible, no tienen justificación”, concluye el texto
Fuente: Ginebra, diciembre 3/2009 (EFE)










