Aproximadamente 8 de cada 10 pacientes hipertensos interrumpen total o parcialmente su tratamiento durante las vacaciones de verano, un 20 por ciento más de la prevalencia de incumplimiento terapéutico que se registra habitualmente, según ha advertido la doctora Nieves Martell, responsable del Club del Hipertenso de la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA).
Además, durante estos meses los pacientes hipertensos realizan más transgresiones dietéticas e incrementa el sedentarismo, “con los consiguientes graves riesgos cardiovasculares”, ha asegurado.
Por esta razón, AstraZeneca ha decidido lanzar, en colaboración con SEH-LELHA y el Club del Hipertenso, ‘Recetas con un Plus’, un libro que contiene más de 30 recetas diseñadas especialmente para pacientes hipertensos. Este libro contiene rápidas y sencillas recetas que abarcan primeros y segundos platos y que contienen alimentos tradicionales que destierran el mito de que una dieta sana tenga que ser sosa.
Martell ha recordado que más del 30 por ciento de los españoles entre 35 y 64 años padece hipertensión, un porcentaje que, en el caso de los mayores de 60 años, aumenta hasta en un 65 por ciento. Asimismo, entre el 80 y el 90 por ciento de los hipertensos sufre también hipercolesterolemia o diabetes, y entre el 70 y el 80 por ciento padece demás obesidad.
“Una mala alimentación con una gran carga de grasas y sal, junto con otros factores como es el abuso del alcohol, el tabaco o el sedentarismo y, sobre todo, el incumplimiento o el abandono de la medicación provoca un descontrol de la tensión arterial”, ha indicado la especialista.
Como consecuencia, el paciente corre el riesgo de tener problemas cardíacos como una angina, un infarto o insuficiencia cardíaca, así como problemas cerebrales como ictus (trombosis o hemorragia cerebral) o insuficiencia renal (a veces hasta llegar a diálisis, más frecuente en hipertensos diabéticos no controlados).
“En muchos casos, estos accidentes vasculares son mortales y, en otros, el paciente puede quedar con invalideces severas”, ha apuntado. Para evitar estos problemas, la Martell recomienda a los hipertensos, además de no olvidar tomar la medicación, llevarse el aparato de medición de la tensión al lugar de vacaciones para conocer los niveles al menos una vez a la semana y pesarse con la misma frecuencia “para que los kilos que se ganen no le pillen por sorpresa.
(Fuente: europapress.es)
La falta de sueño en la mujer puede derivar en hipertensión, según un estudio reciente.
Científicos de la Universidad de Medicina Warwick de Coventry (Reino Unido), tras un seguimiento de cinco años han concluido que las mujeres que duermen menos de seis horas son propensas en un 42 por ciento a padecer hipertensión en comparación con aquellas que duermen al menos siete horas.
Los investigadores, liderados por el Francesco Cappucio ha publicado la información en la revista Hypertensión.
La cifra de mujeres participantes ha sido de 10.330. Sus edades oscilaron entre 35 a 55 años. El 20 por ciento de las mujeres fue diagnosticada con hipertensión y se comprobó que aquellas que dormían menos de seis horas tenían un mayor riesgo.
El fumar, el sobrepeso y el sedentarismo contribuye a agravar la relación. Los médicos han explicado que la falta de sueño ayuda a elevar la tensión arterial. El porqué afecta más a las mujeres y no a los hombres aún está siendo evaluado científicamente.
Dormr poco produce efecto similares al envejecimiento. “A largo plazo, el insomnio o el poco dormir provoca trastornos metabólicos.
Aquellos que duermen menos horas de las necesarias engordan, sienten depresión, ansiedad, fatiga diurna, hipertensión y desencadenan enfermedades cardiovasculares.
Las mujeres, entre ellas las madres son las que más padecen estos síntomas”, asegura el neurofisiólogo español Ivan Lloch.
(Fuente: www.enplenitud.com)
El control de la presión arterial permite reducir en un 40% los accidentes cerebrovasculares (ACV) y en un 20% los infartos, reveló hoy un informe del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA).
El trabajo médico alertó sobre las consecuencias de la hipertensión arterial, que es una de las enfermedades más comunes en el ser humano y afecta en la Argentina a uno de cada cuatro adultos.
Esa patología no presenta ningún síntoma, por lo cual sólo el control periódico de presión arterial permite detectarla tempranamente y poder tratarla con una dieta baja en sal, actividad física y, si es necesario, medicación.
La presión arterial cambia cada vez que el corazón late, lo cual lo hace en un promedio 100 mil veces por día, por eso los especialistas aconsejan que para medirla, se la controle en forma continua para tener un dato más certero.
Alberto Villamil, jefe de Hipertensión Arterial del ICBA, indicó que “de acuerdo con los datos del Consejo Argentino de Hipertensión Arterial de la Sociedad Argentina de Cardiología, sólo el 17% de los hipertensos logra un buen control de la presión arterial”.
Villamil indicó que “el promedio de la presión arterial debe ser menor a 14/9 (máxima y mínima) en forma sostenida, para ser considerada normal”.
En ese sentido, sostuvo que “si el paciente recibe una educación sanitaria adecuada, sigue una dieta, un plan de ejercicio y toma la medicación regularmente, se puede controlar la presión arterial en más del 50% de los casos”.
La hipertensión arterial daña las arterias de todo el organismo, pero en especial a órganos como el cerebro, el corazón, el riñón y la retina, por lo que sus efectos a largo plazo son el ACV, el infarto, la insuficiencia cardíaca, la renal y la pérdida de la visión.
Otras consecuencias menos conocidas de la hipertensión son la obstrucción de la circulación en las piernas y la impotencia sexual.
El informe del ICBA puntualiza que la presión arterial alta es particularmente más perjudicial en las personas que presentan otros factores de riesgo, como diabetes, colesterol elevado, obesidad y tabaquismo.
En ellas, la posibilidad de un evento cardiovascular se multiplica entre dos a cuatro veces, en tanto las mujeres, después de la menopausia, también tienen mayor riesgo de desarrollar hipertensión y padecer complicaciones.
Varios estudios clínicos recopilados en los últimos 40 años, demostraron que el buen control de la presión arterial reduce en promedio un 40% los eventos cerebrovasculares y en un 20% los coronarios.
Villamil reconoció que “el ejercicio físico sostenido en el tiempo y la reducción del sobrepeso, demostró un claro efecto reductor de la presión arterial”.
No obstante, admitió que “muchos pacientes adicionalmente deben ser tratados con alguna medicación, la cual debe ser evaluada por el médico de cabecera”.
La medicación actual que se emplea para tratar la hipertensión es efectiva y segura y la mayoría de los pacientes puede “normalizar su presión arterial sin presentar efectos colaterales, siempre y cuando mantenga un periódico adecuado control médico.
Además, la mayor edad se asocia con menor capacidad de las arterias, lo cual lleva a un aumento de la presión máxima, que es más difícil de controlar.
El estudio del ICBA puntualiza que en Argentina se logró en la población hipertensa un buen control de la presión mínima (menor de 9) en el 85% de los casos y de la presión máxima (menor de 14), en el 55% de los casos.
La hipertensión arterial es una enfermedad con una importante base genética y los hijos de pacientes hipertensos deben ser controlados a partir de los tres años en forma anual, porque presentan un mayor riesgo de padecerla que los hijos de padres con presión arterial normal.
(Fuente: noticias.terra.com)
Un nuevo descubrimiento acerca de la relación entre la diabetes mellitus y la obesidad podría ayudar a las compañías farmacéuticas a diseñar versiones más seguras de fármacos como Avandia, de Glaxo, dijeron investigadores estadounidenses.
Los expertos creían que Avandia y Actos, de Takeda Pharmaceutical Co, funcionaban estimulando una proteína conocida como PPAR-gamma.
Ahora especialistas señalaron que los fármacos también actúan en la resistencia a la insulina desarrollada por los diabéticos, pero mediante un camino diferente. Por eso, piensan que sería posible ajustar los medicamentos de esta clase para superar algunos de sus efectos secundarios.
“Nuestros resultados sugieren fuertemente que los buenos y malos efectos (…) pueden separarse diseñando fármacos de segunda generación que se centren en el mecanismo recientemente descubierto”, dijo Bruce Spiegelman, del Instituto del Cáncer Dana-Farber, en Boston, que trabajó en el estudio publicado en la revista Nature.
Avandia y Actos, conocidos genéricamente como rosiglitazone y pioglitazone, son muy usados para compensar los cambios relacionados con la obesidad en la respuesta de una persona a la insulina, que lleva a la diabetes mellitus.
Ambos fármacos aumentan el riesgo de fracturas y falla cardíaca y varios reportes asociaron a Avandia con una mayor probabilidad de sufrir infartos y accidentes cerebrovasculares.
Este mes, un panel asesor de la Administración Alimentos y Fármacos de Estados Unidos (FDA) halló datos que plantearon dudas en relación a los riesgos cardíacos relacionados con Avandia, pero no fueron suficientes para ordenar su retiro del mercado.
Los fármacos actúan sobre una proteína llamada PPAR-gamma, hallada mayoritariamente en las células de grasa, que regula los genes involucrados en la respuesta del cuerpo a la insulina.
Los científicos creían que los medicamentos funcionaban estimulando esta proteína, haciendo que aumentara la actividad de algunos genes y afectara la de otros.
Los expertos de Dana-Farber y un equipo del Instituto de Investigación The Scripps ahora creen que los fármacos funcionan de forma diferente.
En estudios sobre ratones obesos, hallaron que la obesidad activa un cambio molecular llamado cdk5, que causa una modificación química en PPAR-gamma, desatando la resistencia a la insulina y aumentando los niveles de azúcar en la sangre.
Luego de hacer estudios en células y en un tubo de ensayo, detectaron que Avandia y Actos bloquean cambios en cdk5, además de estimular la proteína PPAR-gamma.
“Eso sugirió un modelo completamente nuevo para el funcionamiento de estos fármacos”, dijo Spiegelman en una entrevista telefónica.
El especialista cree que los laboratorios podrían diseñar fármacos más selectivos para la diabetes mellitus en vez de tratar la resistencia a la insulina sin estimular la proteína PPAR-gamma, que Spiegelman considera responsable de los efectos secundarios de Actos y Avandia.
(Fuente: Reuters – Tomado de Medisur).
Solo otros cinco hospitales españoles han logrado este sello de calidad.
La Unidad de Hipertensión Arterial del hospital Infanta Cristina ha sido reconocida como Centro de Excelencia Europeo por la labor que desarrolla tanto en el ámbito asistencial como en el investigador y docente.
El título se lo ha concedido la Sociedad Europea de Hipertensión y es el sexto que otorga en España. “Es como si fuéramos el sexto restaurante que recibe la tercera estrella Michelín”, compara el encargado de la unidad, el doctor Nicolás Roberto Robles.
Hasta ahora solo habían logrado este sello de calidad –que se otorga desde hace 5 años– las dos unidades del hospital 12 de Octubre y Clínico de Madrid, otras dos del de Valencia y la del Clínico de Barcelona. En toda Europa, apenas hay un centenar de hospitales con este título.
Para poder ostentar este reconocimiento es necesario cumplir una serie de requisitos tanto en el número de pacientes vistos como el de pruebas y protocolos realizados, así como la acreditación en la actividad científica y docente.
Este sello de calidad no lleva aparejada ninguna compensación que no sea la de distinguir el trabajo que se lleva a cabo en la unidad, aunque Nicolás Roberto Robles consideró que “un diploma con tanta significación y tan importante” puede “ayudar un poco” a la hora de solicitar becas para continuar con la investigación. “Pero nos basta con la honrilla”, bromeó.
Este título no es para siempre. Cada cinco años se revisa y la Sociedad Europea de Hipertensión decide si se renueva o no. “Tiene que comprobar que la unidad sigue funcionando bien, es pesado para nosotros, pero lógico y bueno para todos”, apuntó.
Por la Unidad de Hipertensión Arterial del Infanta Cristina, fundada en 1993 e integrada por cuatro profesionales, pasan anualmente entre 150 y 200 pacientes. En Extremadura, el 35% de la población padece hipertensión –similar a la media nacional– y se estima que al menos un 10% puede necesitar a lo largo de su vida visitar esta unidad, donde se tratan los casos más complejos.
En la actualidad, la unidad que dirige Nicolás Roberto Robles tiene en marcha, entre otras investigaciones, un estudio para determinar la incidencia de la microalbuminuria –pérdida de pequeñas cantidades de albúmina por la orina– en Extremadura. Además, está utilizando un método novedoso para medir la rigidez de las arterias y pendiente de que a lo largo de este mes se incorpore un aparato de presión arterial central, que permitirá medir la presión del paciente en la aorta y no en el pulso. “Llevamos intentando muchos años conseguirlo y hasta ahora no ha sido posible”.
(Fuente: elperiodicoextremadura.com)







![Glosario: hipertensión [Hipertensión arterial en la atención primaria de salud. 2009]](http://temas.sld.cu/hipertension/files/2016/04/Glosario-e1541006177950.jpg)



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