Reducir tres gramos de sal al día evitaría muchas muertes
Argentina es uno de los países con mayor riesgo de hipertensión arterial, debido a la gran cantidad de sal que se usa en el consumo diario y la que viene en los alimentos ya procesados.
En el marco de la Semana Mundial de la concientización sobre la sal, que culmina el próximo domingo, la filial Argentina de la Fundación Interamericana del Corazón lanzó una advertencia, sobre la necesidad de disminuir el consumo de sal, bajo el lema “Menos sal, menos presión arterial, menos riesgo de accidente cerebro-vascular (ACV)”.
“En Argentina, la hipertensión arterial es extremadamente frecuente, a tal punto que uno de cada cuatro argentinos es hipertenso y el consumo de sal promedio es exorbitante” aseguraron desde la entidad, donde indican que el consumo promedio en la Argentina es de 12 gramos diarios, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda reducir el consumo de sal a cinco gramos por día, equivalente a 2000 miligramos de sodio.
Lorena Allemandi, investigadora de la Fundación, explicó: “Estamos comiendo más del doble de la sal recomendada, y la mayoría proviene de alimentos procesados.
Es preciso implementar estrategias que combinen regulación, educación y concientización de la población y un cambio cultural en torno del consumo de sal”. Y agregó: “la disminución de tres gramos de la ingesta diaria de sal de la población evitaría en nuestro país cerca de 6.000 muertes por enfermedad cardiovascular y ataques cerebrales, y aproximadamente 60.000 eventos cada año”.
(Fuente: Noticias y protagonistas)
Advierten sobre los riesgos de la “hipertensión oculta”
Expertos sugirieron nuevas formas de medir la presión arterial para detectar la “hipertensión oculta” a raíz del incremento de evidencias científicas sobre variaciones no registradas en controles realizados en consultorios, que aumentan el riesgo de mortalidad
La hipertensión arterial constituye una epidemia “silenciosa” que afecta a más de un cuarto de la población adulta y a más de la mitad de los mayores de 65 años, reportó en un informe el XIX Congreso Argentino de Hipertensión Arterial, que se realizará entre el 12 y el 14 de abril en la ciudad de Buenos Aires.
La afección, cuyas nuevas estrategias de medición serán debatidas en el Congreso, está asociada a trastornos metabólicos y vasculares y puede producir enfermedad coronaria, infarto cerebral (ACV), deterioro de la capacidad cognitiva e insuficiencia renal, entre otras enfermedades.
Los expertos manifestaron que desde que el control de la presión arterial se convirtió en un tema de salud pública se consideran los valores de presión sistólica y diastólica registrados en el consultorio médico como base para el diagnóstico al binomio 140-90 mmHg, conocido como 14/9, lo que determina el límite entre una presión “normal” y la hipertensión.
Sin embargo, advirtieron que la presión de la sangre en las arterias varía en cada persona, en los diferentes momentos del día, entre el día y la noche, el sueño y la vigilia, el invierno y el verano, el estado de ánimo de cada paciente y según se realicen los controles en un brazo u otro.
Los especialistas manifestaron que en forma reciente se registraron evidencias que mostraron la necesidad de prestar más atención a las variaciones de la presión arterial y manifestaron que “hasta hace poco tiempo no se le daba mayor importancia”.
Durante el sueño, expresaron en el informe, la presión baja y afirmaron que cuando eso no sucede las personas afrontan un riesgo mayor de sufrir un infarto cerebral.
“También se probó que tener altos valores de presión al despertar -ascenso matinal- predispone a un mayor riesgo cardio y cerebrovascular, más que la variación en diferentes horas de la vigilia”, dijeron los expertos.
En ese sentido, mencionaron la existencia de nuevos dispositivos que se ajustan al cuerpo y permiten medir en forma automática la presión cada 15 o 20 minutos en forma ambulatoria, en el marco de un procedimiento conocido como MAPA o presurometría.
Esa técnica, considerada por algunos expertos para diagnosticar la hipertensión, permite la obtención de nuevos datos sobre cada paciente, que las mediciones habituales de presión en consultorio no registran.
El presidente del Comité Científico del Congreso, Pablo Rodríguez, aclaró que “no es que haya un cuestionamiento acerca de las formas de medir la presión arterial, sino que las evidencias están demostrando cada vez más que su variabilidad incrementa el riesgo cardiovascular”.
“Eso hace que los especialistas estemos dando cada vez más importancia a estrategias de control que van más allá de la medición en el consultorio, como el monitoreo ambulatorio y el monitoreo domiciliario”, expresó el especialista.
El experto Marcos Marín estimó que en la Argentina no excede el 20 por ciento la proporción de pacientes sometidos a presurometría de 24 horas para diagnosticar la afección y dijo que “los especialistas en hipertensión lo hacemos con casi todos, pero en los pacientes que son tratados por sus médicos de cabecera o en atención primaria la proporción seguramente es mucho menor”.
(Fuentes: Tucuma-noticias)
Un nuevo proceso controla la capacidad de las arterias para regular la presión arterial
Investigadores de la Universidad Southampton, en el Reino Unido, dirigidos por el doctor Graham Burdge, ha identificado un nuevo proceso que controla la capacidad de las arterias para contraerse, lo que podría conducir a una mejor comprensión de las causas de las enfermedades cardiovasculares, y el desarrollo de nuevos tratamientos.
Las arterias son capaces de controlar la presión arterial; en las personas sanas, esta capacidad de las arterias se mantiene en equilibrio. Sin embargo, este equilibrio se ve afectado en las personas que están en riesgo de desarrollar presión arterial alta, o aterosclerosis, ya que la mayor constricción de las arterias impide que la sangre fluya libremente, aumentando el riesgo de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.
En el estudio, financiado por la Fundación Británica del Corazón y publicado en ‘PLoS ONE’, los investigadores demostraron que las grasas poliinsaturadas -que se convierten en moléculas llamadas eicosanoides para hacer que las arterias se contraigan- son creadas por las células del músculo de las arterias, en lugar de ser tomadas de la sangre, como se pensaba anteriormente. Al bloquear la acción de dos enzimas que crean las grasas poliinsaturadas, los investigadores fueron capaces de reducir la constricción de las arterias, permitiendo que la sangre fluya libremente, y reduciendo, así, el riesgo de presión arterial alta.
Los investigadores también observaron que este proceso de cambio en las arterias muestra los primeros signos que causan presión arterial alta; encontrando cambios en los interruptores epigenéticos que controlan uno de los genes clave para la fabricación de grasas poliinsaturadas -mientras que otro gen compensaba este cambio.
Según Burdge,”la enfermedad cardiovascular es un problema creciente de salud pública. En 2009, más de 180.000 personas murieron a causa de enfermedades cardiovasculares en el Reino Unido. Ahora, el descubrimiento de un nuevo proceso que controla la forma en que funcionan las arterias -y viendo que puede ser modificado en el laboratorio- plantea una gran posibilidad en el desarrollo de nuevos medicamentos que puedan conducir a mejoras en el control de la enfermedad cardiovascular. En la actualidad, es difícil saber qué personas están en riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular, antes de los primeros síntomas. Sin embargo, una prueba basada en los cambios epigenéticos podría proporcionar una nueva forma de detección temprana, y, con el tiempo, también podría corregir este defecto epigenético”.
(Fuente: Europa Press)
Mortalidad por hipertensión arterial. Tras la huella del “asesino silente”
Por: Alfredo Espinosa Brito. Revista Finlay. 2012 Ene-Mar;2(1).
En este trabajo nos proponemos resaltar –o rescatar- el verdadero lugar que ocupa la hipertensión arterial -el asesino silente- en la mortalidad, a través de la recuperación y recopilación de evidencias disponibles en nuestro país y en nuestro territorio, lo que retendemos sirva para ratificar la necesidad de considerar a esta enfermedad como verdadera condición trazadora de las enfermedades crónicas no transmisibles en los servicios de salud.
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