Parámetros de rigidez arterial en sujetos hipertensos y diabéticos comparados con controles.
Por: Manuel A. Gómez-Marcos, José I. Recio-Rodríguez, María C. Patino-Alonso, Cristina Agudo-Conde, Emiliano Rodríguez-Sánchez y Luis García-Ortiz. Rev Esp Cardiol. 2012;65:384-7.
La rigidez arterial predice morbimortalidad cardiovascular, y se puede evaluar con: velocidad de onda de pulso (VOP)1, índice de rigidez arterial ambulatorio (AASI)2, 3 e índice de aumento (IA). En España hay estudios sobre rigidez arterial en diferentes subpoblaciones5, pero no existen estudios que analicen conjuntamente VOP, AASI e IA en diabéticos e hipertensos. El objetivo del estudio es describir valores medios de dichos parámetros en estos pacientes comparados con controles y analizar factores determinantes.
El 15% de los hipertensos tiene oculta la enfermedad
Son pacientes que al tomarse la presión les da normal. Pero fuera del consultorio, con el estrés del día a día, les sube.
La verdad también puede esconderse en el consultorio. Ocurre con personas que van a hacerse un chequeo, les toman la presión arterial, y los valores resultan normales. Pero fuera del consultorio, sus valores son anormales, y están en mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares. El cuadro se llama hipertensión oculta y lo padece el 15 por ciento de los adultos con problemas de presión.
Ese porcentaje de pacientes forma parte de una de las preocupaciones sobre las que está debatiendo desde ayer en el 19° congreso anual de la Sociedad Argentina de Hipertensión, que se desarrollará hasta el sábado en Buenos Aires. “Diversos estudios científicos que serán comentados durante el congreso nos alertan que la hipertensión oculta existe. Y no es un problema para desestimar ya que afecta hasta el 15% de los hipertensos”, señaló el cardiólogo Marcos Marín, presidente del comité organizador del congreso. ¿Por qué tanta preocupación? “Porque ahora sabemos que el paciente con hipertensión oculta tiene el doble de riesgo de enfermedad cardiovascular con respecto a las personas que sí tienen la presión arterial normal”, respondió Marín. Es decir, las personas con hipertensión oculta están en mayor riesgo de tener un infarto o un ataque cerebrovascular.
“La hipertensión oculta es un cuadro en que la persona tiene sus valores anormales fuera del consultorio. Cuando hacen la visita al médico se relajan, y entonces sus valores parecen normales”, agregó Gabriel Waldman, presidente honorario del congreso y jefe de sección hipertensión arterial del Hospital Italiano de Buenos Aires. Esos pacientes por lo general son personas con trabajos muy estresantes, fumadores, pueden tener diabetes tipo 2, o tomar mucho alcohol.
Para desenmascarar a la hipertensión oculta se usa un monitoreo de la presión durante 24 horas. El paciente utiliza un dispositivo que le permite tomarse la presión fuera del consultorio.
“También se recomienda tomarse la presión en momentos de trabajo o de estudio, cuando se está más tensionado”, resaltó Waldman. A nivel comunitario, el especialista dijo que “habría que hacer un registro de la presión arterial en los colegios secundarios, fábricas y oficinas. Esto permitiría hacer detección temprana de la hipertensión para que se acceda a tiempo al tratamiento. Si se detecta la hipertensión, se la puede tratar con diversos fármacos y hacer que la presión se encuentre en valores adecuados, apuntó José Boggia, de la Universidad de La República de Uruguay y disertante. “Las personas no deberían pensar que sólo con tratarse están resguardadas. Deben prestar atención al control efectivo de la presión”.
(Fuente: Clarín.com)
La comida rápida es más salada en EE. UU. que en otros países
Las cadenas internacionales venden los mismos artículos en el extranjero, pero con menos sodio, halla un estudio.
Existen grandes diferencias en los niveles de sal de las comidas vendidas en los grandes restaurantes de comida rápida en Estados Unidos y en otros países desarrollados, señala un estudio reciente.
Los investigadores examinaron el contenido de sal de más de 2,100 artículos alimentarios de siete categorías, vendidos por Burger King, Domino’s Pizza, Kentucky Fried Chicken, McDonald’s, Pizza Hut y Subway en EE. UU., Canadá, Australia, Francia, Nueva Zelanda y Reino Unido.
Las categorías de alimentos incluían comida salada de desayuno, hamburguesas, productos de pollo, pizza, ensaladas, sándwiches y papas fritas.
El estudio halló que los niveles de sodio en alimentos similares variaban ampliamente entre los países, y la comida rápida de EE. UU. y Canadá contenía niveles mucho más altos de sodio que en Reino Unido y Francia.
Por ejemplo, los Chicken McNuggets de McDonald’s contenían 2.5 veces más sodio en Canadá que en Reino Unido. Una porción de 99 gramos (3.5 onzas) contenía 600 miligramos de sodio (1.5 gramos) de sal en Canadá, pero la misma porción contenía 240 miligramos de sodio (0.6 gramos de sal) en Reino Unido.
El estudio aparece en la edición del 16 de abril de la Revista de la Asociación Médica Canadiense (Canadian Medical Association), CMAJ.
“Las compañías canadienses afirman que han estado trabajando para reducir el sodio, pero el alto sodio de estos alimentos indica que los esfuerzos voluntarios no funcionan”, señalaron en un comunicado de prensa de la revista Norman Campbell, de la Universidad de Calgary, y colegas.
“Estos altos niveles indican el fracaso del método actual del gobierno, que deja la reducción de la sal exclusivamente en manos del sector”, lamentaron los investigadores. “Los programas de reducción de la sal deben guiar al sector, y supervisarlo con objetivos y metas en el tiempo para los alimentos, monitorización y evaluación, y medidas reguladoras más estrictas si los esfuerzos voluntarios y estructurados no resultan eficaces”.
Los altos niveles de sal en la dieta se han relacionado con hipertensión y otros efectos nocivos para la salud.
“Reducir la sal en la comida rápida parecería algo técnicamente factible, y es probable que produzca avances importantes en la salud de la población. Los niveles [promedio] de sal son altos, y estas comidas se consumen con frecuencia”, concluyeron los investigadores.
(Fuente: Canadian Medical Association Journal, news release, April 11, 201)
Advierten que cada vez más gente sufre “hipertensión enmascarada”
Expertos hablan de un incremento de evidencias sobre variaciones no registradas en los controles convencionales
La hipertensión arterial constituye una epidemia “silenciosa” que afecta a más de un cuarto de la población adulta y a más de la mitad de los mayores de 65 años, según un reporte del XIX Congreso Argentino de Hipertensión Arterial que se realiza desde el jueves pasado hasta hoy en la ciudad de Buenos Aires.
La afección, cuyas nuevas estrategias de medición son debatidas en el Congreso, está asociada a trastornos metabólicos y vasculares y puede producir enfermedad coronaria, infarto cerebral (ACV), deterioro de la capacidad cognitiva e insuficiencia renal, entre otras enfermedades.
Si bien no existen datos oficiales a nivel local, médicos platenses que trabajan en el tema estiman que tres de cada diez personas en La Plata sufren hipertensión. “Es un problema grave, y cada vez se conocen más casos de lo que se denomina hipertensión enmascarada -señaló Carlos March, uno de los médicos locales a cargo de los talleres sobre presión arterial que se realizan en el Policlínico-. Nosotros trabamos para modificar los hábitos alimenticios de las personas con presión alta. Son clases en las que tratamos de que los pacientes aprendan a incorporar a su vida tanto una dieta más saludable como una rutina diaria de ejercicios”.
Según explican los expertos locales, la hipertensión enmascarada fue descrita por primera vez en 1992, tras observar que había personas que presentaban presión arterial normal en el consultorio, pero que en condiciones habituales, ya sea en el hogar o durante la jornada laboral, presentaban valores elevados. Se considera que un paciente padece hipertensión enmascarada (HTAE) cuando presenta una presión arterial en el consultorio normal (menos de 140 mmHg de presión arterial máxima y menos de 90 mmHg de mínima), pero que en condiciones habituales de vida, ya sea en el hogar o en el trabajo, sus valores de presión son mayores a los valores normales.
De acuerdo a lo datos que manejan los especialistas platenses, se estima que uno de cada siete pacientes que presentan valores normales de presión arterial en el consultorio van a tener valores de presión elevada en el hogar. Las personas con mayor riesgo de presentar este tipo de HTA son aquellos con valores limítrofes en el consultorio, es decir entre 130 y 139 mmHg de presión máxima o entre 85 y 89 mmHg de mínima, y aquellos con elevaciones transitorias de la presión (aquellos individuos que elevan las cifras de presión arterial por encima de lo normal en condiciones de estrés).
Los hacedores del Congreso, por su parte, manifestaron que en forma reciente se registraron evidencias que mostraron la necesidad de prestar más atención a las variaciones de la presión arterial y manifestaron que “hasta hace poco tiempo no se le daba mayor importancia”. Durante el sueño, expresaron en un informe, la presión baja y afirmaron que cuando eso no sucede las personas afrontan un riesgo mayor de sufrir un infarto cerebral.
“También se probó que tener altos valores de presión al despertar -ascenso matinal- predispone a un mayor riesgo cardio y cerebrovascular, más que la variación en diferentes horas de la vigilia”, dijeron los expertos. En ese sentido, mencionaron la existencia de nuevos dispositivos que se ajustan al cuerpo y permiten medir en forma automática la presión cada 15 o 20 minutos en forma ambulatoria, en el marco de un procedimiento conocido como MAPA o presurometría.
Esa técnica, considerada por algunos expertos para diagnosticar la hipertensión, permite la obtención de nuevos datos sobre cada paciente, que las mediciones habituales de presión en consultorio no registran. El presidente del Comité Científico del Congreso, Pablo Rodríguez, aclaró que “no es que haya un cuestionamiento acerca de las formas de medir la presión arterial, sino que las evidencias están demostrando cada vez más que su variabilidad incrementa el riesgo cardiovascular. Eso hace que los especialistas estemos dando cada vez más importancia a estrategias de control que van más allá de la medición en el consultorio, como el monitoreo ambulatorio y el monitoreo domiciliario”.
El experto Marcos Marín estimó que en la Argentina no excede el 20 por ciento la proporción de pacientes sometidos a presurometría de 24 horas para diagnosticar la afección y dijo que “los especialistas en hipertensión lo hacemos con casi todos, pero en los pacientes que son tratados por sus médicos de cabecera o en atención primaria la proporción seguramente es mucho menor”.
El diagnóstico de la llamada “hipertensión oculta”, hay que decir, se puede realizar a través de la medición de la presión arterial ambulatoria, para lo cual existen dos métodos: el monitoreo domiciliario de presión arterial y el monitoreo ambulatorio de 24 horas. El primero consiste en la determinación matutina y vespertina de la presión arterial con un tensiómetro automático y validado durante al menos 7 días, mientras que el segundo determina la presión promedio de todo un día, realizando una medición de cada 20 a 30 minutos, tanto en el periodo diurno como en el reposo nocturno.
La hipertensión enmascarada está claramente asociada con un mayor riesgo de muerte de origen cardiovascular. Diversos estudios muestran también que el riesgo de enfermedades cardiovasculares es casi tan alto como el de los hipertensos sostenidos.
(Fuente: www.diarioactualidad.com)
Un nuevo proceso controla la capacidad de las arterias para regular la presión arterial
Investigadores de la Universidad Southampton, en el Reino Unido, dirigidos por el doctor Graham Burdge, ha identificado un nuevo proceso que controla la capacidad de las arterias para contraerse, lo que podría conducir a una mejor comprensión de las causas de las enfermedades cardiovasculares, y el desarrollo de nuevos tratamientos.
Las arterias son capaces de controlar la presión arterial; en las personas sanas, esta capacidad de las arterias se mantiene en equilibrio. Sin embargo, este equilibrio se ve afectado en las personas que están en riesgo de desarrollar presión arterial alta, o aterosclerosis, ya que la mayor constricción de las arterias impide que la sangre fluya libremente, aumentando el riesgo de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.
En el estudio, financiado por la Fundación Británica del Corazón y publicado en ‘PLoS ONE’, los investigadores demostraron que las grasas poliinsaturadas -que se convierten en moléculas llamadas eicosanoides para hacer que las arterias se contraigan- son creadas por las células del músculo de las arterias, en lugar de ser tomadas de la sangre, como se pensaba anteriormente. Al bloquear la acción de dos enzimas que crean las grasas poliinsaturadas, los investigadores fueron capaces de reducir la constricción de las arterias, permitiendo que la sangre fluya libremente, y reduciendo, así, el riesgo de presión arterial alta.
Los investigadores también observaron que este proceso de cambio en las arterias muestra los primeros signos que causan presión arterial alta; encontrando cambios en los interruptores epigenéticos que controlan uno de los genes clave para la fabricación de grasas poliinsaturadas -mientras que otro gen compensaba este cambio.
Según Burdge,”la enfermedad cardiovascular es un problema creciente de salud pública. En 2009, más de 180.000 personas murieron a causa de enfermedades cardiovasculares en el Reino Unido. Ahora, el descubrimiento de un nuevo proceso que controla la forma en que funcionan las arterias -y viendo que puede ser modificado en el laboratorio- plantea una gran posibilidad en el desarrollo de nuevos medicamentos que puedan conducir a mejoras en el control de la enfermedad cardiovascular. En la actualidad, es difícil saber qué personas están en riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular, antes de los primeros síntomas. Sin embargo, una prueba basada en los cambios epigenéticos podría proporcionar una nueva forma de detección temprana, y, con el tiempo, también podría corregir este defecto epigenético”.
(Fuente: Europapress Citado por cardiocirugía)
El 50 por ciento de los hipertensos no lleva tratamiento en República Dominicana
A pesar de que en República Dominicana hay más de tres millones de personas con hipertensión arterial, cerca de la mitad no lleva ningún tipo de tratamiento médico, lo que los coloca en alto riesgo para padecer de enfermedades cardiovasculares a temprana edad, que puede ser infarto o hemorragia cerebral.
Así lo reveló ayer la doctora Petronila Martínez, presidenta de la Sociedad Dominicana de Cardiología, quien dijo que las causas de que el 50 por ciento de los hipertensos no lleven tratamiento son muchas, entre las que citó que desconocen que tienen esa condición; por descuido, porque saben que son hipertensos pero no acuden al médico; por abandono del tratamiento fruto del mismo desconocimiento y por los costos de los medicamentos.
Recordó que el 90 por ciento de la hipertensión no se cura, por lo que es necesario que el paciente lleve tratamiento médico de manera permanente.
Martínez fue entrevistada durante el desarrollo del Simposio Internacional de Enfermedades Crónicas dentro de las actividades del 50 aniversario de la Sociedad de Cardiología. El simposio estuvo dedicado al doctor Mariano Defilló.
Recordó que la hipertensión es el principal factor de riesgo para desarrollar enfermedades cardiovasculares, y que afecta a 35 por ciento de la población dominicana, lo que significa que afecta a más de tres millones de personas.
Dijo que lo que más preocupa al respecto es que cerca del 50 por ciento de los hipertensos no recibe tratamiento.
Señaló que un problema importante es el costo del tratamiento, debido a que debe ser tomado diario, porque es una enfermedad crónica.
Señaló que aunque hay algunos fármacos genéricos de buena calidad que el paciente puede adquirir a bajo costo, y puede llevar ese tratamiento siempre que sea guiado por un buen especialista, en realidad el costo promedio de un sólo tratamiento contra la hipertensión es de 30 pesos diarios.
La especialista precisó que muchas veces el paciente requiere de dos, tres y hasta cuatro fármacos distintos para poder controlarla.
(Fuente: Listindiario)
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