Artículos interesantes
En esta sección les exponemos algunos artículos publicados sobre la hipertensión arterial. En la Revista Hipertensión y Riesgo Vascular
Prevalencia de la hipertensión arterial en poblaciones rurales del norte argentino
Por: De All, J.; Lanfranconi, M.; Bledel, I.; Doval, H.; Hughes, A.; Laroti, A.; Sánchez Aramburu, V.; Gnocchi, D.; Dubra, L.; Gorosito, F.; Henry, N.; Leguia, M.; Francos, J.; González Viana, H.; Saavedra, F yGnocchi, C. Hipertensión.2012; 29 :31-5 – vol.29 núm 02.
Ácido úrico como factor de riesgo cardiovascular
Por: Cebollada, J y Gimeno, J.A. Hipertensión. 2012;29:36-43. – vol.29 núm 02.
Variabilidad en la medida de la presión arterial periférica. ¿Limitación o marcador de riesgo?
Por: Morales-Salinas, A. Hipertensión. 2012;29:50-1. – vol.29 núm 02.
Presión arterial medida en la consulta y presión arterial real. ¿Son similares?
Por: Segura, J y Ruilope, L.M.
Por: Naohisa Hosomi, Yoshimasa Sueda, Hisashi Masugata, Hiroaki Dobashi, Koji Murao, Masaki Ueno, Takanori Miki, Masakazu Kohno, Akira Nishiyama y Masayasu Matsumoto. Hypertension Research (2012) 35, 720–724.
Morning hypertension is an independent risk factor for cardiovascular diseases, particularly stroke. However, the optimal time at which to take antihypertensive medication to treat morning hypertension remains unclear. We prospectively enrolled elderly patients (over 65 years old) with morning hypertension who had suffered an ischemic stroke (or strokes). Additional treatments (one of six arms) were randomly administered for 10 weeks in the morning, in the evening or at bedtime (n=15 for each time point/medication).
Por: Tamenobu Ueda, Hisashi Kai y Tsutomu Imaizumi1 on behalf of the MAPPY Study Investigators. Hypertension Research (2012) 35, 708–714.
The treatment of morning hypertension has not been established. We compared the efficacy and safety of a losartan/hydrochlorothiazide (HCTZ) combination and high-dose losartan in patients with morning hypertension. A prospective, randomized, open-labeled, parallel-group, multicenter trial enrolled 216 treated outpatients with morning hypertension evaluated by home blood pressure (BP) self-measurement. Patients were randomly assigned to receive a combination therapy of 50 mg losartan and 12.5 mg HCTZ (n=109) or a high-dose therapy with 100 mg losartan (n=107), each of which were administered once every morning.
Consideraciones farmacológicas sobre principios activos en plantas medicinales con actividad diurética (pdf: 98 Kb)
Por: Maykel Pérez Machín y Francisco J. Morón Rodríguez. Revista Latinoamericana de Hipertensión. Vol. 6 – Nº 2, 2011.
Apesar de los nuevos fármacos disponibles en la actualidad, el uso de los diuréticos todavía representa una excelente alternativa de tratamiento antihipertensivo para prevenir eventos cardiovasculares en diversos grupos de pacientes y constituyen una de las clases más valiosas de medicamentos a elegir como terapia inicial de la hipertensión arterial esencial.
Históricamente, su clasifi cación ha sido un mosaico de ideas como: el sitio de acción (diuréticos de asa), efi ciencia (diuréticos de techo alto), estructura química (diuréticos tiazida), similitud de acción con otros diuréticos (diuréticos parecidos a tiazidas), efectos sobre la excreción de potasio (diuréticos ahorradores de potasio), entre otras.
Simplificar la terapia garantiza el éxito en hipertensión
Josep Redón recalca las ventajas de simplificar los tratamientos para mejorar la adherencia, a la vez que se combinan fármacos con el olmesartán, tanto en enfoque dual como triple.
Entre el 15 y el 20 % de los pacientes hipertensos necesitan tomar una triple combinación de fármacos antihipertensivos. La combinación de varios medicamentos en una sola pastilla supone un cambio de régimen terapéutico que favorece la adherencia al tratamiento, mejora el control de la presión sanguínea y reduce los efectos secundarios. Josep Redón, catedrático de Medicina Interna en la Universidad de Valencia y presidente de la Sociedad Europea de Hipertensión, insiste en que la falta de conciencia sobre el riesgo que muestran tanto pacientes como algunos médicos es decisiva en la interrupción del cumplimiento y adherencia a los tratamientos antihipertensivos.
Numerosos estudios constatan que se trata de un problema multifactorial en el que intervienen causas técnicas como las dosis prescritas y la simplificación de la medicación -muchas pastillas en distintos horarios pueden desalentar al paciente-, pero también se estima el factor educativo: la forma en que el paciente comprende el impacto y las razones del tratamiento.
Se observa, además, una diferencia entre lo que dicen las guías y la práctica médica cotidiana, debido a la llamada “inercia clínica”, que el internista califica de inexplicable. “Cuando un médico le dice al paciente con presión sanguínea de 150 mmHg que vuelva a los tres meses está poniéndole en riesgo”. Actualmente, en personas que no padecen diabetes u otros factores de riesgo, se consideran aceptables los niveles de presión arterial sistólica inferiores a 140 mmHg y de presión diastólica por debajo de 90 mmHg. El internista recuerda el cambio de paradigma que se ha dado en el tratamiento de la hipertensión: “Ya no decimos que cuanto más baja esté la presión arterial sea mejor, sino que se trate cuanto antes, aunque nos queda por saber cuándo es ese antes”.
MÁS CONTINUIDAD CON ARA II
En la conmemoración de los diez años de olmesartán en Europa, celebrada en Roma por la compañía que lo investigó y desarrolló, Daiichi-Sankyo, Redón ha explicado que el cumplimiento y la adherencia al tratamiento mejora el control de la presión sanguínea, y reduce los riesgos de insuficiencia cardiaca crónica, cardiopatía coronaria e ictus. Ha aportado datos que demuestran que la menor tasa de discontinuidad se da en los tratados con ARA II. También ha mencionado la combinación de tres antihipertensivos: olmesartán medoxomil, amlodipino e hidroclorotiazida, pendiente de comercialización en Europa como Sevikar, en cinco dosis distintas para pacientes que padecen hipertensión moderada o grave.
(Fuente: Boletin al día)
Modificaciones en la leptina determinan el desarrollo de enfermedades metabólicas
Investigadores españoles constatan que los niveles altos de esta hormona actúan sobre el hipotálamo disminuyendo el apetito, y sobre el sistema nervioso autónomo estimulando el gasto energético.
Las modificaciones en los niveles de la hormona de la leptina durante la gestación o la lactancia podrían determinar un mayor riesgo de padecer enfermedades como obesidad y diabetes en la edad adulta, según investigadores del Departamento de Fisiología de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).
Este trabajo, impulsado por la doctora Miriam Granado de la Universidad Autónoma de Madrid y los doctores Jesús Argente y Julie Chowen, del Departamento de Endocrinología del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús, ha sido reconocido por la Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad y publicado en Endocrinology y Obesity Facts.
Los autores observaron que la función principal de la lentina en el individuo adulto es inhibir la ingesta de alimentos y aumentar el gasto energético para, de esta forma, mantener el peso corporal. Por tanto, los individuos deficitarios en el gen de la leptina no disponen de este mecanismo de freno de la ingesta calórica, por lo que presentan una obesidad desmesurada.
Además de su función reguladora del peso corporal en la edad adulta, la leptina tiene también otras funciones importantes en la infancia, ya que interviene en el desarrollo de diferentes estructuras cerebrales implicadas en el control del apetito.
Los hallazgos de estos investigadores demuestran que los cambios puntuales en los niveles de leptina durante los primeros días de vida tienen una repercusión a largo plazo sobre los circuitos hipotalámicos implicados en la regulación de la ingesta, así como sobre el tejido adiposo, que ve modificada su capacidad para almacenar energía.
Ingesta y peso
Asimismo, la administración de una única dosis de leptina a ratas en su segundo día de vida tiene como consecuencia a largo plazo alteraciones hipotalámicas que derivan en una disminución de la ingesta de alimentos a la edad de cinco meses.
Sin embargo, esta disminución en la ingesta calórica no se acompaña de una disminución en la ganancia de peso corporal, lo que sugiere que, ante una reducción de la ingesta, el tejido adiposo disminuye su capacidad de disipar energía evitando así la pérdida de peso.
Por el contrario, una única inyección de un inhibidor de la acción de la leptina en el día nueve de vida de las ratas induce una disminución en la ganancia de peso corporal en la edad adulta sin producir cambios en la ingesta de alimentos, lo que implica, al contrario que en el caso anterior, un aumento en la capacidad del tejido adiposo para disipar energía.
(Fuente: Jano.es)
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