La fiebre de Oropouche, una breve consideración clínica evolutiva
Según la experiencia del autor del presente artículo, en la asistencia clínica sus manifestaciones y formas de presentación son variadas. En unos pacientes predomina el cuadro febril artromiálgico y cefalálgico, en otros los trastornos digestivos con anorexia significativa; además de epigastralgia, náuseas, vómitos y diarreas acuosas explosivas.
Llama la atención el carácter recurrente de esta enfermedad, que puede darse hasta en un 60 % de los pacientes,así como la toma dérmica que, semiológicamente, es diferente y mucho menor que en el dengue. Esto último ya ha sido descrito en algunos países de Suramérica.
Vale reiterar que, aunque la fiebre de Oropouche se considera benigna, excepto las complicaciones de meningitis aséptica o meningoencefalitis, en Cuba se observan con interés algunos casos de síndrome de Guillain-Barré que han tenido como antecedente previo la infección por OROV. Otras manifestaciones clínicas reportadas han sido: la hipotermia, hipotensión arterial, odinofagia, toracodinia, lipotimias y alteraciones del estado mental.
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