Vectores de Oropouche ¿están presentes en Cuba?
Se sospecha que la circulación del virus del Oropouche (VORO) incluye tanto ciclos epidémicos de transmisión urbana como ciclos selváticos. En el ciclo selvático los huéspedes vertebrados pueden ser primates no humanos, perezosos y aves silvestres, y no se ha identificado ningún vector artrópodo definitivo.
Mientras que, en el ciclo urbano, conocido por causar brotes repentinos de la enfermedad, los humanos son los huéspedes amplificadores. La enfermedad es trasmitida por insectos del género Culicoides, pequeños dípteros de distribución cosmopolita conocidos como “jejenes”. Los jejenes son insectos hematófagos que pertenecen a la familia Ceratopogonidae del orden Diptera.
En el mundo se conocen 6267 especies de ceratopogónidos, de las cuales 1165 se hallan en la región neotropical. Son insectos holometábolos, por lo cual sufren una metamorfosis completa, pasando por los estados de huevo, larva (reconociéndose cuatro estadios larvales), pupa y adulto. En la región neotropical, Culicoides paraensis (Goeldi, 1905) es el principal vector de la transmisión urbana. Es una especie ampliamente distribuida, desde el sureste de los Estados Unidos hasta el norte de Pensilvania y Wisconsin, hacia el sur a través de centro y sudamérica hasta Uruguay, con amplia distribución en los estados del norte, noreste y sur de Brasil.
Las larvas de esta especie se desarrollan en diversos hábitats capaces de permanecer húmedos, como las selvas, riberas de ríos, suelos húmedos y huecos de árboles. Los tallos de plátanos en descomposición y las cáscaras de cacao, resultantes de estos cultivos en zonas urbanas y semiurbanas, aumentan la disponibilidad de sustratos de cría, favoreciendo la proliferación e incidencia de esta especie.
Culex quinquefasciatus (Say, 1823), Coquillettidia venezuelensis (Theobald, 1912) y Aedes (Ochlerotatus) serratus (Theobald, 1901), son mosquitos que se identifican como vectores secundarios de VORO. Se debe destacar que estudios de infectividad a nivel de laboratorio demostraron también que el VORO fue recuperable dos semanas post infección de especies tales como Aedes (Ochlerotatus) scapularis (Rondani, 1848) y Psorophora ferox (von Humboldt, 1819).
Los primeros estudios sobre las especies de jejenes en Cuba los realizó el eminente zoólogo Felipe Poey reportando una nueva
especie para la ciencia Culicoides furens (Poey, 1851) (18). Un estudio utilizando trampas de luz y obtención de jejenes de las
pupas en 25 puntos de diversas regiones de Cuba registró que las especies de mayor afinidad por el hombre son: Culicoides
(Avaritia) pusillus Lutz, 1913, Culicoides (Hoffmania) insignis Lutz, 1913, Culicoides (Oecacta) barbosai Wirth y Blanton, 1956,
Culicoides (Oecacta) furens (Poey, 1851), Culicoides (Oecacta) gorgasi Wirth y Blanton, 1953, Culicoides (Oecacta) hoffmani Fox,
1946 y Leptoconops (Holoconops) bequaerti (Kieffer, 1925) (19).
Con posterioridad, se publicó la fauna cubana de Ceratopogonidae compuesta por 15 especies y otras cuatro con posibilidad de estar presentes en Cuba teniendo en cuenta su rango de distribución en la región. En Cuba no se tiene amplia información sobre estos insectos en la actualidad.
En 2014, en la provincia Santiago de Cuba se demostró que Leptoconops bequaerti (Kieffer), fue la especie causante de las mayores afectaciones en personas por ataque de enjambres en una zona de estudio. Hasta la fecha, ninguna de estas especies se ha relacionado con la transmisión de VORO en la región. No obstante, no se descarta la posibilidad de introducción de otras especies de jejenes en los últimos tiempos.
Con relación a Culex quinquefasciatus, es una de las especies de mosquito más abundante en Cuba, cría todo el año con generaciones sucesivas, aunque es más abundante en las épocas de lluvia y fuertes calores. Se han colectado sus larvas en toda la Isla, en depósitos naturales y artificiales permanentes o temporarios, ricos en materia orgánicas como las fosas, arroyos y lagunas de oxidación con aguas albañales.
También se han colectado sus larvas en cisternas con aguas salobres, huecos de los árboles, alcantarillas con aguas de desechos de los mataderos, en latas con agua de lluvia y por último se reporta, muy comúnmente, en los tanques de aguas limpias que, utilizan en las viviendas, asociada a las especies Aedes aegypti (Linnaeus, 1762), Aedes mediovittatus (Coquillett, 1906) y Aedes albopictus (Skuse, 1895) (23).
En el ecosistema urbano, Cx. quinquefasciatus, muestra una extraordinaria capacidad adaptativa y alta plasticidad ecológica sobre los más diversos y posibles hábitats que el hombre le brinda. Las hembras son activas picadoras nocturnas urbanas que penetran en las habitaciones. Los adultos reposan durante el día en las paredes, roperos y lugares oscuros de las viviendas y en la vegetación de los sitios donde cría.
En la década de los 80 del siglo XX, se realizaron en Cuba estudios para determinar los hábitos de reposos intradomiciliarios de
esta especie, así como, su actividad de picada nocturna, además de la influencia de varios factores ambientales sobre la población larval de la especie. Por otra parte, en un estudio realizado en una localidad periurbana sobre determinación de fuentes de ingestas en este mosquito, se encontró que de un total de 941 ejemplares analizados 434 (46,2 %) se habían alimentado sobre humanos.
Es importante destacar, que a Cx. quinquefasciatus se le atribuye tolerancia fisiológica a diferentes tipos de insecticidas y que en Cuba se han realizado varios estudios de susceptibilidad y/o resistencia a insecticidas y sus mecanismos, así como, de eficacia contra Aedes (Ochlerotatus) serratus, es una especie de distribución escasa y siempre asociada a la presencia de áreas donde predomine vegetación. Su presencia se ha reportado en Ciénaga de Zapata en Matanzas, también se colectaron varias larvas en 2001 en charcos con agua de lluvia en Las Terrazas, en la Sierra del Rosario, provincia de Pinar del Río.
En 2012 se reportó su presencia en el municipio de Camajuaní, provincia Villa Clara. En La Habana en el período 2000-Agosto
2013 se identificó esta especie en el municipio Boyeros. En 2012 y 2015 se registró su presencia en Fomento y Trinidad, dos de los ocho municipios de la provincia Sancti Spíritus, considerándose una de las especies más raras o menos distribuidas dentro del
ensamblaje de mosquitos. Las hembras son picadoras persistentes que pican lo mismo de día como de noche.
Hasta la fecha, es una especie que no se reporta con frecuencia por el programa nacional de vigilancia y control de mosquitos del país u otros estudios relacionados con la actualización de especies de culícidos. Formación y entrenamiento sobre entomología
para ganar en capacidad de identificar nuevas especies de insectos son necesarios en el área del Caribe ya que en la mayoría de los países de la región carece de líneas de base de información al respecto o lo que se tiene ya data de muchos años atrás.
El primer reporte de Aedes vittatus (Bigot, 1861) en la República Dominicana y Cuba y el registro de Ae. albopictus en Jamaica, ocurrieron en los últimos cinco años y son pruebas de la necesidad de ampliar conocimientos en esta área de la transmisión de patógenos al hombre y los animales en la región.



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