Solo un tercio de los pacientes hipertensos cumple con los tratamientos médicos que les indican los especialistas, reveló un estudio realizado en Argentina.
El informe difundido por la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA), explica que un 40 por ciento de los pacientes hipertensos no logra incorporar las pautas de su tratamiento, y un tercio de los “cumplidores” deja de serlo antes del año.
Las medidas para tratar la hipertensión arterial y prevenir sus consecuencias son bastante conocidas: reducir el sobrepeso, una dieta con más vegetales y menos grasas saturadas, realizar actividad física habitual, no fumar, disminuir el consumo de sal y mantener controlados las grasas y la glucosa.
Además, los profesionales recetan combinaciones de dos o más medicamentos para la reducir la presión arterial.
Los fármacos se combinan según las necesidades de cada paciente “pero no son mágicos”, advirtió Raúl Fernández Contreras, médico cardiólogo y miembro de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA).
“Por sí solos (los medicamentos) no controlan la hipertensión arterial y las medidas relacionadas con el estilo de vida contribuyen mucho a que actúen”, señaló el profesional.
Los medicamentos pueden costar mensualmente desde 40 o 50 pesos (alrededor de 12 dólares) hasta 200 o incluso 300 pesos (75 dólares para el paciente y “de más está decir que, para algunos, el costo del tratamiento puede ser el gran obstáculo o, al menos varios puntos en contra de la posibilidad de seguirlo”, reconoció el médico cardiólogo Roberto Ingaramo, actual vicepresidente de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial.
Fernández Contreras también advirtió que “empezar un tratamiento de por sí es difícil, especialmente en las personas más jóvenes, que al no tener síntomas les cuesta más percibir los beneficios de tratarse”.
El revelamiento sobre 1.800 pacientes en todas las regiones del país, mostró que un 52% de los pacientes no lograba adherir a un tratamiento convencional a los 6 meses de iniciado el mismo, y que entre estos, los niveles de presión arterial eran significativamente mayores que entre los que sí lo conseguían.
(Fuente: ANSA)
Si está tratando de llevar su presión sanguínea a niveles saludables, un estudio en Estados Unidos sugiere que su peso es más importante que el bienestar físico general.Como se esperaba, la investigación sobre 35 000 personas efectuada por el Centro Médico de la University of Texas reveló que quienes padecen sobrepeso u obesidad eran más propensos a tener una presión sistólica elevada, esto es el nivel más alto de lectura.
Pero entre quienes tenían un índice de masa corporal (IMC) alto, el estado físico tenía un impacto pequeño sobre su presión arterial. El IMC es una medición del peso en relación con la altura.
Los investigadores indicaron que estos resultados sugieren que las personas que están tratando de disminuir su riesgo de hipertensión arterial deberían focalizarse en bajar de peso y que el incremento del bienestar físico debería ser una segunda meta.
“La obesidad es un vaticinador tan fuerte del riesgo de hipertensión arterial y tener un peso corporal normal es lo que realmente manejará la presión arterial”, en lugar del nivel de bienestar físico general, dijo la cardióloga Susan Lakoski.
Al menos en términos de reducción del riesgo de hipertensión arterial, “no es realista estar en forma pero gordo”, agregó la experta.
Para el estudio, publicado en American Heart Journal, Lakoski y sus colegas analizaron datos de unos 35 000 pacientes, en su mayoría hombres blancos, recolectados durante los últimos 20 años en la Clínica Cooper, en Dallas.
A pesar de los resultados, Lakoski dijo que para la salud general y el riesgo de muerte, el bienestar físico es una parte fundamental.
“Lo que quisiéramos ver finalmente en el mundo real es personas que adelgazan y empiezan a mejorar su estado físico”, agregó la investigadora.
Uno de cada tres adultos estadounidenses presenta hipertensión arterial -por encima de 140/90-, incluidos más de la mitad de los mayores de 55 años.
Padecer esta enfermedad pone a la persona en mayor riesgo de sufrir accidente cerebrovascular (ACV), ataque cardíaco y enfermedad renal.
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por su sigla en inglés) la presión sanguínea alta costará a Estados Unidos más de 75 000 millones de dólares en el 2010, entre estadías en hospitales, consultas médicas, medicamentos y pérdida de tiempo de trabajo.
(Fuente: Reuters)
La FDA ha concedido la aprobación a otros tres medicamentos combinados para el tratamiento de la hipertensión en pacientes que no pueden lograr tener su presión arterial controlada con dos de las tres clases de medicamentos que componen el combinación. El nuevo producto, Tribenzor (Daiichi Sankyo), combina los receptores de angiotensina olmesartán bloqueador (40 mg), un bloqueador de los canales del calcio amlodipino (10 mg) y un diurético, hidroclorotiazida (HCTZ) (25 mg).
Como se informó anteriormente por heartwire, esta píldora particular, combinando los tres fármacos se ha estudiado en el ensayo de fase 3 TRINIDAD, y los resultados fueron divulgados en una presentación de la Sociedad Americana de Hipertensión 2010 en su reunión científica.
En el estudio de 2492 pacientes con hipertensión de moderada a severa (> 140/100 mm Hg, y una media de BP 168/101 mm Hg) de más de 300 centros fueron aleatorizados para este producto de combinación triple o una de tres terapias de doble uso de los mismos medicamentos. Los que recibieron la triple combinación tenían mayores reducciones tanto sistólica como diastólica durante las 12 semanas del estudio en comparación con las tres terapias duales, con una significación mayor en proporción de las que reciben la triple terapia alcanzado su presión arterial objetivo.
Los hallazgos fueron consistentes con la edad preespecificados, el género y los aspectos raciales asi como los subgrupos que fueron los mismos independientemente de la gravedad de la hipertensión.
En un comunicado de prensa que anunciaba la autorización de la venta, se señalaba por el fabricante que la mayoría de las reacciones adversas comunes observadas en los ensayos clínicos del fármaco combinado fueron: mareos, edema periférico, dolor de cabeza, fatiga, nasofaringitis, espasmos musculares, náuseas, infecciones del tracto superior respiratorio, diarreas, infección del tracto urinario, y la hinchazón articular .
Tribenzor es el segundo de tres fármacos combinados, aprobado por la FDA. (Exforge HCT (Novartis) una combinación de tres medicamentos de amlodipino / valsartán / HCTZ que ue aprobado por el FDA el año pasado.
Si bien muchos expertos creen que las ventajas de dosis fija, de una sola píldora de 3 medicamentos puede ayudar a más pacientes alcanzar sus objetivos de presión arterial, un reciente documento de la Sociedad Americana de Hipertensión señala que las combinaciones de marca son típicamente más caras que la combinación de dos o tres pastillas de una sola droga, sobre todo si los medicamentos solo están disponibles como genéricos.
Los hombres de mediana edad y mayores que comen pescado todos los días son menos propensos que el resto a desarrollar una constelación de factores de riesgo de enfermedad cardíaca, diabetes mellitus y accidente cerebrovascular (ACV), según un nuevo estudio.
Los resultados no aclaran si el pescado en la dieta produce ese beneficio. Pero los autores opinaron que coinciden con estudios que habían demostrado que los ácidos grasos omega 3, presentes en pescados grasos como el salmón, la sardina o el atún, serían buenos para el corazón.
El nuevo estudio, realizado a 3500 adultos coreanos, con edades entre 40 y 69 años, halló que los hombres que comían una porción de pescado diaria eran un 57% menos propenso que los que la ingerían menos de una vez por semana a desarrollar síndrome metabólico en 3 años.
El síndrome metabólico es una constelación de factores de riesgo de diabetes mallitus, enfermedad cardíaca y ACV que incluye la obesidad abdominal, la hipertensión arterial, el azúcar elevada en la sangre, el colesterol HDL bajo y los triglicéridos elevados.
Es diagnosticado cuando una persona tiene tres o más de esos problemas y, según el estudio National Health and Nutrition Examination Survey, puede duplicar el riesgo de infarto y ACV.
El nuevo estudio es el primero en probar una relación entre el consumo de pescado y todos esos factores de riesgo, según el equipo de Inkyung Baik, de Kookmin University, en Seúl.
Los autores hallaron que 29 (12%) de 232 hombres, que al principio del estudio habían dicho que comían pescado todos los días desarrollaron síndrome metabólico en los 3 años siguientes. Lo mismo ocurrió en el 16% de los 190 que no comían tanto pescado.
Tras considerar otros factores (ingresos, educación, peso y estilo de vida, como ejercicio y tabaquismo), el consumo diario de pescado estuvo asociado con un 57% menos de riesgo a desarrollar síndrome metabólico que una menor frecuencia de consumo. Eso no ocurrió en las mujeres. Se desconoce la causa de la diferencia entre géneros. Una hipótesis es que las mujeres podrían no haber ingerido suficiente omega 3 como para obtener una reducción del riesgo a desarrollar síndrome metabólico.
Los hombres en el 10% superior de la escala de consumo de omega 3 de pescado ingerían unos 786 miligramos (mg) diarios, mientras que las mujeres del mismo grupo no superaban los 563 mg.
Esos hombres tenían menos riesgo a desarrollar síndrome metabólico que los participantes del 10% inferior de la escala de consumo de omega 3, lo que, según los investigadores, respalda la teoría de que esas grasas explicarían la asociación entre el consumo de pescado y la aparición del síndrome.
Pero este tipo de estudio no prueba una relación causa-efecto.
“Otros estudios deberían confirmar estos resultados”, opinó por correo electrónico el doctor Chol Shin, coautor de la investigación y profesor del hospital Ansan, de Korea University.
En Estados Unidos no existe una dosis diaria recomendada de EPA y DHA, los dos principales omega 3, señaló en un editorial la especialista en Nutrición, Gretchen K. Vannice.
Pero indicó que American Dietetic Association y otros grupos sugieren ingerir entre 250 y 500 mg de EPA y DHA, según la literatura disponible sobre salud cardíaca. Dos porciones de pescado graso por semana aportarían esas dosis, precisa Vannice.
(Fuente: Reuters Health)
La variabilidad de la presión sistólica entre una visita y otra y la presión sistólica máxima son fuertes factores pronósticos de accidente cerebrovascular.
La hipertensión es el más frecuente de los factores de riesgo tratables de accidente cerebrovascular (ACV) y otros episodios vasculares. La presión arterial habitual (considerada como la verdadera presión arterial subyacente durante un periodo)se considera de importancia primordial como causa de enfermedad vascular y por lo tanto para el diagnóstico y el tratamiento de la hipertensión y este concepto es la base de las principales recomendaciones clínicas. Sin embargo, aún no se conocen bien los mecanismos por los que la hipertensión causa ACV y otros episodios vasculares.
La presión arterial media es importante, pero otros factores, como la variabilidad o la presión máxima alcanzada, también pueden ser significativos, especialmente en los ancianos, que son quienes sufren la mayoría de los episodios vasculares. Sin embargo, la variabilidad tensional entre una y otra visita en general se desestima por considerársela aleatoria, sólo digna de atención como obstáculo a la estimación fiable de la presión arterial habitual.
Por consiguiente, aunque la variabilidad tensional considerable de una visita a la siguiente es frecuente, la hipertensión episódica en general no se trata. En pacientes con hipertensión ocasional, se recomienda el registro continuo o el monitoreo ambulatorio de la presión de 24 hs (MAPA) y el tratamiento se basa sobre la presión arterial media. Sin embargo, aunque se estudió la variabilidad tensional según las situaciones, no se determinó fiablemente el valor pronóstico de la variabilidad de una a otra visita y de la hipertensión episódica en el mismo contexto.
En trabajos anteriores, los autores mostraron que la variabilidad tensional entre una visita y otra aumenta en las cohortes con alto riesgo de ACV, que es uniforme en cada persona en el tiempo (ie, no aleatoria), y que parece ser un factor pronóstico de ACV independientemente de la presión arterial sistólica (PAS) media.
Sobre la base de estas observaciones y los defectos en la hipótesis de la presión arterial habitual, el objetivo fue determinar fiablemente la importancia pronóstica de la variabilidad tensional entre una visita y otra, la presión arterial máxima alcanzada, la hipertensión episódica y la variabilidad residual en la presión arterial en pacientes que recibían antihipertensivos.
Métodos
Los autores determinaron el riesgo de ACV en relación con la variabilidad tensional entre una visita y otra, la presión arterial máxima en pacientes con accidente isquémico transitorio (AIT) .mediante los estudios TIA, UK-TIA con aspirina y otras tres cohortes de validación y en una gran población de pacientes con hipertensión tratada (Anglo-Scandinavian Cardiac Outcomes Trial Blood Pressure Lowering Arm (ASCOT-BPLA). En este último estudio los autores también determinaron el valor pronóstico de la variabilidad breve durante las visitas y en el MAPA de 24 hs.
En total se estudiaron 2006 pacientes del UK-TIA. La primera cohorte de validación estuvo compuesta por 2500 pacientes del European Stroke Prevention Study (ESPS-1). La segunda cohorte fue de 3150 pacientes del Dutch TIA trial y la tercera fue del ASCOT-BPLA, con 2011 pacientes.
La variabilidad tensional entre una visita y otra se definió como la desviación estándar (DE) o el coeficiente de variación (DE/media).
En la cohorte UK-TIA, las variables se calcularon desde las visitas 1 a la 7 (0–24 meses) y desde las visitas 1 a la 10 (0–36 meses). En las otras cohortes, la variabilidad se calculó sobre todos los controles.
Resultados
En cadacohorte TIA, la variabilidad de una visita a la siguiente en la PAS fue un fuerte factor pronóstico de ACV posterior (eg, índice de riesgo [IR] del decilo superior para la PAS durante siete visitas en el estudio UK-TIA : 6,22, IC del 95% 4,16-9,29, p<0,0001), independiente de la PAS media, pero dependiente de la precisión de la medición (IR del decilo superior durante diez visitas: 12,08, 7,40-19,72, P < 0,0001).
La PAS máxima alcanzada también fue un fuerte factor pronóstico de ACV (IR del decilo superior durante siete visitas: 15,01, 6,56-34,38, P < 0,0001, tras ajustar para la PAS media). En ASCOT-BPLA, la variabilidad de una visita a la otra en la PAS en pacientes en tratamiento también fue un fuerte factor pronóstico de ACV y episodios coronarios (eg, IR del decilo superior para ACV: 3,25, 2,32-4,54, P < 0,0001), independiente de la PAS media en el consultorio o en el MAPA. La variabilidad en el MAPA fue un factor pronóstico más débil, pero todas las medidas de variabilidad fueron más fuertes como factor pronóstico en los pacientes más jóvenes y a valores más bajos de PAS media (< que la mediana) en todas las cohortes.
Discusión
Los autores mostraron que la variabilidad de la PAS de una visita a la siguiente es un fuerte factor pronóstico de ACV y episodios coronarios independiente de la PAS media; que la PAS máxima es un factor pronóstico más fuerte que la PAS media (en el consultorio o en el MAPA), que la variabilidad residual en la PAS en el paciente en tratamiento es de mal pronóstico y que la hipertensión estable es de mejor pronóstico que la hipertensión episódica.
Junto con otros estudios, estos hallazgos son importantes para el diagnóstico, el tratamiento y el control de los pacientes con hipertensión.
Se ha dudado del valor pronóstico de la variabilidad tensional en el MAPA. Hay ciertos indicios de que la variabilidad diaria de la presión tomada en el domicilio es factor pronóstico de ACV mortal, pero no hay estudios previos sobre el valor pronóstico de la presión arterial máxima y sólo unos pocos estudios pequeños del pronóstico de la variabilidad de una visita a la otra en la presión arterial en el consultorio.
Los autores del presente trabajo estudiaron detalladamente el UK-TIA porque la PAS habitual fue un fuerte factor pronóstico de ACV en esa cohorte, y porque la frecuencia (cada 4 meses) y la duración (hasta 6 años) del seguimiento permitieron la estimación fiable de la variabilidad de una a otra visita y de la media de la presión arterial.
El análisis del estudio ASCOT-BPLA (basado sobre 1,12 millones de lecturas de la presión arterial) proporcionó algunos elementos importantes. El primero, que la variabilidad tensional entre una visita y la siguiente fue tan alta como en las cohortes TIA, a pesar del tratamiento antihipertensivo intensivo. Además, que la variabilidad en la PAS fue un fuerte factor pronóstico de ACV, insuficiencia cardíaca, angina de pecho e infarto de miocardio. También que variabilidad en la PAS de una a otra visita no se relacionó con el efecto de bata blanca.
El estudio ASCOT-BPLA MAPA proporcionó otros conocimientos: la variabilidad de la presión no tuvo relación con el momento de su determinación dentro del horario del consultorio (9–17 hs); la variabilidad de la presión arterial en el MAPA fue un factor pronóstico más débil que la variabilidad entre una y otra visita.
La variabilidad de la PAS entre una visita y la siguiente se relacionó con factores asociados a la rigidez arterial, como la edad, el tabaquismo, la diabetes y la enfermedad vascular periférica, pero sólo la edad y la presión arterial media afectaron el valor pronóstico de la variabilidad. La variabilidad aumentó con la edad, pero su efecto sobre el riesgo de ACV fue mayor a menor edad, quizás por haber menos causas de ACV o muerte a esa edad o por mayor susceptibilidad al daño de órgano blanco.
Los hallazgos de este estudio no demuestran un vínculo causal entre la variabilidad en la presión arterial (o la PAS máxima) y el ACV. No obstante, las relaciones de riesgo fueron fuertes y constantes en varias cohortes
Son necesarias más investigaciones para comprender totalmente la asociación entre la variabilidad tensional entre una y otra visita y el riesgo de episodios vasculares. La asociación de riesgo con episodios coronarios necesita ser más estudiada.
Sin embargo, los datos del presente estudio tienen repercusiones inmediatas para el diagnóstico y el tratamiento de la hipertensión, la elección del fármaco, el diseño y la comunicación de los estudios y la creación de fármacos. No se debe excluir de los estudios de antihipertensivos a los pacientes con hipertensión episódica; el aumento de la variabilidad residual en la PAS en pacientes que reciben tratamiento es de mal pronóstico; y la estabilización de la presión arterial se debe considerar como un objetivo importante cuando se crean nuevos agentes y nuevas combinaciones de fármacos. Por último, en la prevención secundaria después de un AIT o un ACV, para los que las tasas de tratamiento con antihipertensivos son bajas a pesar de la evidencia de que son beneficiosos, el alto riesgo de ACV entre pacientes con hipertensión episódica hace resaltar la falsa seguridad que proporcionan unas pocas lecturas de presión arterial normal.
Por:Peter M Rothwell, Sally C Howard, Eamon Dolan, Eoin O’Brien, Joanna E Dobson, Bjorn Dahlöf, Peter S Sever, Neil R Poulter
Lancet 2010; 375: 895–905.
(Fuente: Intraned.net)







![Glosario: hipertensión [Hipertensión arterial en la atención primaria de salud. 2009]](http://temas.sld.cu/hipertension/files/2016/04/Glosario-e1541006177950.jpg)



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