La cantidad de sal recomendada es de 3,6 gramos diarios
http://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/07/15/nutricion/1310726092.html
La guerra contra la sal en la dieta se declaró hace ya décadas en los países desarrollados sin que al parecer fuera del todo ‘científicamente’ justa. Prueba de ello es la
controversia que se ha suscitado este año con la publicación de varios artículos que cuestionan la restricción de su consumo en pro de reducir la tensión arterial y así
disminuir también el riesgo cardiovascular.
El primero en sembrar la polémica veía la luz el pasado mayo. La revista ‘The Journal of American Medical Association’ (JAMA) se hacía eco de un trabajo liderado por Jan
Staessen, de la Universidad de Leuven (Bélgica), que determinaba que los participantes sanos que más sodio consumían no tenían más riesgo de morir del corazón o por
culpa de un ictus en comparación con los más recelosos con la sal. Sin embargo, tal y como ha declarado a ELMUNDO.es, este experto, “la patología cardiovascular fue
un 56% más elevada en las personas que menos sal ingerían”.
El trabajo contó con la participación de 3. 681 sujetos de entre 20 y 60 años a los que se les midió el consumo de sal a través de un análisis que midió su secreción en la
orina. Así, los científicos los dividieron entre tres grupos: los que más sal consumían, los que menos, y los que ingerían una cantidad normal. Ninguno padecía enfermedad
cardiaca previa y dos tercios presentaban una tensión arterial normal. El seguimiento duró ocho años.
Según constatan los autores en sus conclusiones: la presión sistólica (tensión máxima), pero no la diastólica (mínima) aumentaba a medida que lo hacía el consumo de sal
en el tiempo, pero de forma poco significativa “por lo que no puede traducirse en un mayor riesgo de hipertensión o complicaciones cardiacas”.
Concretamente, y tal y como afirma el director del ensayo: “podemos extrapolar nuestros resultados a la población en general, pero no pretendemos cambiar las directrices
para los pacientes hipertensos o para los que padecen insuficiencia cardiaca o cualquier otra patología cardiovascular, porque no es nuestra tarea. Lo único que hemos
observado es que con el tiempo el consumo elevado de sal produce un efecto pequeño sobre la tensión arterial sistólica, pero no en la diastólica. El segundo hallazgo fue
que los pequeños cambios en la presión arterial que vemos con el cambio de la ingesta no se traducen en una mayor incidencia de hipertensión. Y la tercera conclusión,
que fue una sorpresa para nosotros, era que el consumo bajo de sal se asocia con mayor mortalidad cardiovascular”.
Desacuerdo
A Jan Staessen le han llovido las críticas. Se ha dicho que su trabajo contaba con un pequeño número de participantes, que eran demasiado jóvenes o que la secreción de
sal en la orina no es una medida suficiente para conocer el consumo real de sodio de una persona. Sin embargo, y pese a la retahíla de reproches pocos son los que no
reconocen que la evidencia que vincula la sal a las enfermedades cardiovasculares siempre ha sido tenue.
La muestra más reciente de ello llegó la semana pasada de la mano del ‘American Journal of Hypertension’ . Rod Taylor, de la Universidad Exeter (Reino Unido), publicaba
un estudio de revisión de la Cochrane (organización internacional, independiente y sin ánimo de lucro cuyo principal objetivo es asegurar que exista información sobre los
efectos de las intervenciones sanitarias realizada de forma rigurosa y periódicamente actualizada) en el que se analizaron siete estudios que contaron con una participación
de 6.250 sujetos. La conclusión: “no hemos encontrado pruebas sólidas que demuestren que la ingesta reducida de sal disminuya los ataques al corazón o los infartos
cerebrales”.
Pese a ello, el doctor Taylor reconoce: “Nuestros hallazgos no deben ser tomados como evidencia de que reducir la cantidad es una mala recomendación. Pero en las
personas con tensión arterial normal, los efectos de su disminución en la presión son muy pequeños y en aquéllos con una tensión de moderada a alta, los beneficios que
se logran no son tan importantes como los que se consiguen con la medicación”.
No obstante, este especialista matiza que “la probable explicación de que la reducción de sodio carezca de un gran impacto sobre la disminución de la tensión arterial o en
la mortalidad es la dificultad que tienen las personas para seguir una dieta baja en este condimento durante muchos años. De hecho, es probable que los participantes en
estos estudios al principio siguieran los consejos para reducir la sal, pero no fueron capaces de mantenerlos a largo plazo, lo que contribuyó a la falta de beneficios en su
salud. Desafortunadamente, estos trabajos no continuaron el seguimiento de los participantes (su dieta o su secreción de sal en la orina), lo que significa que nuestra
hipótesis no se puede verificar por completo”.
Recomendación
Mario Ávila, cardiólogo especializado en hipertensión del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, reconoce que la polémica de si se debe recomendar o no la restricción de
la sal para prevenir eventos cardiacos en la población sana “viene de muy atrás. Sin embargo, si preguntas a los especialistas si recomendarían a sus pacientes que no
reduzcan su consumo, todos contestan rotundamente no. Lo que sabemos es que aún faltan estudios para cambiar las directrices actuales”.
Recuerda este experto que la cantidad aconsejada “es de 3,6 gramos diarios. En España, el uso está entre tres y ocho gramos al día. Ha quedado claro que reducir su
ingesta no tiene los efectos cardiovasculares que creíamos. Pero en pacientes hipertensos lo que sí está claro es que lo importante es tomar la dosis adecuada. No se
trata de dejar de tomar sal, porque dosis muy bajas pueden ser perjudiciales, si no tomarla en su justa medida”.
(Fuente: El Mundo)
Ocho de cada diez hipertensos interrumpen su medicación durante el verano
La llegada del verano y el cambio de hábitos producidos por la vacaciones y la modificación de horarios, provoca que muchos pacientes hipertensos se olviden de continuar
su tratamiento, hasta el punto de que 8 de cada 10 lo interrumpen total o parcialmente.
La llegada del verano y el cambio de hábitos producidos por la vacaciones y la modificación de horarios, provoca que muchos pacientes hipertensos se olviden de continuar
su tratamiento, hasta el punto de que 8 de cada 10 lo interrumpen total o parcialmente.
Así lo asegura la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA), cuya presidenta, Nieves Martell, recuerda
que “esto produce una subida de tensión sistemática”.
La asociación de estrés e hipertensión puede dar lugar a serios malentendidos en los pacientes con cifras altas de presión arterial y llevarles a suponer que la relajación
propia de las vacaciones puede disminuir estas cifras y que su necesidad de tratamiento es mucho menor. Como explica la doctora Martell, “esto datos sumados a que,
generalmente el calor produce un descenso de las cifras tensionales, hace que los pacientes adopten decisiones sobre su medicación basándose en razonamientos
erróneos”
Con los desplazamientos que se producen en la época estival el Grupo de Trabajo de la Automedida de la Presión Arterial (AMPA) perteneciente a la SEH-LELHA,
recomienda a los pacientes hipertensos “llevar consigo el tensiómetro a su lugar de veraneo para conocer los niveles al menos una vez a la semana”.
Es importante durante el verano prestar especial atención a la alimentación que por la realización de comidas grasa y con altos contenidos en sal, unido al consumo
excesivo de alcohol y tabaco provoca variaciones en la tensión arterial. En palabras de Martell, “sí descontrolamos la alimentación, el resultado no sólo repercute en un
aumento de peso y una variación de la tensión, sino que también aumenta el colesterol, los triglicéridos e incluso el azúcar. De hecho, a la vuelta de las vacaciones se
registran numerosas crisis hipertensivas fruto de un mal cumplimiento terapéutico”.
Para combatirlo, los expertos recomiendan incluir en el menú diario frutas, verduras y hortalizas, así como cereales, lácteos desnatados, carnes blancas y magras, el
pescado azul o blanco y aceita de oliva, que mejoren los habitos alimenticion y el control de la tensión.
(Fuente: www.telecinco.es)
Controlar presión arterial baja riesgo de demencia
Expertos en medicina interna y cardiología de Texas, señalaron que un buen control de la hipertensión arterial disminuye en 50 por ciento el riesgo de padecer demencia
senil, además de que a los hombres menores de 40 años les evita una muerte súbita.
Henry Punzi, director médico de Estudios Clínicos en el Trinity Hypertension Research Institute, alertó que registrar índices altos de lo que se conoce como ‘presión alta’
pone en peligro la vida al exponerse a sufrir accidentes cardiovasculares (ACV), como embolias e infartos cerebrales.
El médico adscrito al Departamento de Medicina Interna en el Baylor Medical Center en Carrollton, Texas, explicó que ‘el control de la presión arterial disminuye en 50 por
ciento la demencia senil, al hacer que la circulación sanguínea irrigue sin problemas al cerebro y evite la creación de coágulos que atrofian las arterias y venas lo que
provoca el ACV’.
Recordó que en México 70 por ciento de la población tiene problemas de sobrepeso y obesidad, lo que agrava el panorama de hipertensión, diabetes y colesterol que son
factores de mucho riesgo, que provocan un daño o inflamación de las arterias y disminuyen el aporte de sangre y nutrientes a los tejidos.
Por ello, también alertó sobre otro grave problema que son las demencias vasculares, debido a que al empezar a faltar irrigación al cerebro éste comienza a funcionar mal.
Otro grave riesgo es que muchos hombres menores de 40 años sufren este tipo de problemas o muerte súbita, debido que son más renuentes que las mujeres a cuidar su
salud, y por el estrés laboral y presiones económicas se dedican a trabajar, son sedentarios y consumen comida rápida o chatarra.
‘Los hombres son los más renuentes, de 24 a 54 años de edad están en grave riesgo de sufrir muerte súbita a consecuencia de la hipertensión arterial, ya que se enteran
que tienen algún problema cuando les sucede el evento cardiaco o cardiovascular’, explicó el galeno.
Sin embargo, advirtió que la enfermedad cardiovascular mata más a mujeres que a hombres porque desarrollan los problemas a mayor edad, aunque los hombres mueren
más jóvenes por estas causas.
‘Mata mucho más que el cáncer, aunque el cáncer es más emocional porque afecta a mujeres de 30 años y el infarto mata a cuatro o cinco veces más mujeres pero de
edad de 60 años o más’, puntualizó el médico.
En Estados Unidos, añadió, 480 mil mujeres mueren al año de infarto y por la misma causa fallecen 450 mil hombres, por lo que algunos expertos piensan que es un
problema de los varones y descartan que una mujer de 45 años de edad pueda tener factores de riesgo y sin tratarlas las envían a sus casas.
‘Si presenta dolor de pecho muchos médicos lo relacionan con problemas de ansiedad o episodios depresivos, cuando pueden estar en una situación de infarto o de
hipertensión, por eso se debe hacer una debida evaluación y auscultación médica y definir si tiene o no algún problema cardiovascular’, resaltó Henry Punzi.
Mencionó que de acuerdo con la Liga Mundial de Hipertensión el que la gente conozca sus niveles de presión arterial podría salvarle la vida, pues al año mueren en el
mundo más de siete millones de personas por complicaciones como hipertensión arterial y trastornos cardiovasculares como infarto al corazón, por un evento vascular
cerebral e insuficiencia renal.
Con base en datos de la organización, el especialista refirió que para 2025 dicha enfermedad afectará a 1.5 mil millones de personas en todo el mundo, por ello convocó a
la población a que identifique si padece presión arterial alta y realice un control óptimo de esta situación.
‘En México la hipertensión arterial tiene una prevalencia de 30.8 por ciento en la población mayor de 20 años, cifra que se incrementa a más de 50 por ciento en los
hombres y cerca de 60 por ciento en las mujeres a partir de la sexta década de la vida, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2006 de la Secretaría de
Salud’, recordó el especialista.
En este contexto, insistió en que es fundamental promover en toda la población el conocimiento e identificación cotidiana de los niveles de presión arterial, los cuales para
una persona sana son de 120/80, como marca el mercurio, si se eleva a más de 140/90 y es constante deben tomarse medidas.
‘El diagnóstico a tiempo es la única arma para proteger al paciente del daño que puede provocar la hipertensión arterial, ya que cuando el paciente toma conciencia, toma
sus medicamentos y cambia sus hábitos, hace ejercicio y modifica su forma de comer, logra el control en 99 por ciento de los casos’, concluyó.
(Fuente: Notimex)
Riesgos de comer sal podrían estar influenciados por el potasio
El debate sobre los peligros de comer demasiada sal tiene una nueva arista: un estudio del gobierno de Estados Unidos que insinúa que las personas con mayor riesgo son aquellas que ingieren muy poco potasio.
Los alimentos ricos en potasio, como frutas y verduras, han sido recomendados por mucho tiempo como una manera de protegerse contra enfermedades cardiacas y otro males crónicos. La nueva investigación es una de las primeras y más grandes de Estados Unidos que revisa la relación entre la sal, el potasio y las muertes por enfermedades cardíacas.
“Si tienes demasiado sodio y muy poco potasio, es peor que cualquiera de los dos por sí solo”, dijo el doctor Thomas Farley, comisionado de salud de la ciudad de Nueva York y quien ha dirigido los esfuerzos para hacer que el público consuma menos sal. Coescribió un comentario publicado el lunes con el estudio en la revista Archives of Internal Medicine.
El potasio podría neutralizar los efectos dañinos de la sal para con el corazón, dijo la doctora Elena Kuklina, una de los autores del estudio. El sodio incrementa el riesgo de desarrollar hipertensión arterial, una de las principales causas de males cardíacos e infartos.
La sal —cloruro de sodio— es la principal fuente de sodio para la mayoría de las personas.
La investigación descubrió que las personas que comen mucha sal y muy poco potasio eran el doble de propensas a morir de ataque cardíacos que quienes comían cantidades iguales de ambos minerales. Tal imbalance representó un riesgo mucho mayor que simplemente comer demasiada sal, de acuerdo con el estudio.
No se sabe exactamente cómo interactúan la sal y el potasio, y nadie cree que simplemente con tomar una píldora de potasio se proteja a las personas de los peligros de una dieta alta en sal.
En lugar de eso, el mensaje para el público es el que los médicos han repetido durante años: comer muchas frutas, vegetales y otros alimentos ricos en potasio, y al mismo tiempo consumir menos alimentos salados y procesados.
Las autoridades dicen que nadie debe comer más de 2,3 gramos de sodio al día. Quienes tiene hipertensión arterial, deben comer menos que eso.
La cantidad recomendada de ingesta de sodio es de 4,7 gramos al día.
En el nuevo estudio, los investigadores evaluaron a más de 12.000 adultos estadounidenses con 20 años o más. Les preguntaron qué habían comido el día anterior y calcularon su ingesta diaria de sodio y potasio. A los participantes se les dio seguimiento por 14 años; 433 de ellos murieron de ataque cardíaco.
Las personas que consumieron cinco gramos al día tuvieron el doble de riesgo de morir de un infarto cardíaco que las personas que comieron dos gramos diarios en el periodo de seguimiento.
Los resultados se basan en lo que las personas dijeron que comieron sólo un día de sus vidas. Eso podría no ser característico ni representativo de su dieta en los años siguientes, señaló el doctor Robert Eckel, experto cardiólogo de la Universidad de Colorado.
Además, es un estudio de observación que muestra una aparente relación, no la clase de estudio científico riguroso que se usa para probar causa y efecto, añadió.
(Fuente: noticias.terra.com)
Sus principales conclusiones fueron:
o El 28% de los españoles fuma.
o El exceso de peso y la obesidad son graves problemas de salud en España. El 62% de los españoles tiene exceso de peso, y el 23% es obeso.
o Los españoles son muy sedentarios: dedican 14 horas semanales a ver la televisión y otras 15 horas a actividades que implican estar sentado.
o Uno de cada tres adultos en España es hipertenso. Y sólo el 20% de ellos tiene la presión arterial controlada.
o Uno de cada dos adultos en España tiene el colesterol alto. Y sólo el 10% de ellos ha logrado controlar el colesterol.
o El 7% de los españoles son diabéticos. Pero menos de la mitad están adecuadamente controlados.
o La obesidad, la hipertensión arterial, y la diabetes son mucho más frecuentes en las personas con menor nivel de estudios.
Se ha presentado en el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad las conclusiones del Estudio ENRICA, el mayor estudio de nutrición y riesgo cardiovascular realizado en España.
Este estudio ha sido promovido por la compañía farmacéutica Sanofi con el patrocinio del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición) y el Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya. Los investigadores principales han sido los Dres. José Ramón Banegas y Fernando Rodríguez-Artalejo, del grupo de epidemiología cardiovascular y nutricional de la Universidad Autónoma de Madrid. Las determinaciones analíticas se han realizado en el Centro de Diagnóstico Biológico del Hospital Clínic de Barcelona, siendo el investigador coordinador el Dr. Antonio Coca Payeras.
El estudio proporciona información única sobre la alimentación, la obesidad, la hipertensión arterial y el colesterol en España, incluyendo examen físico y obtención de muestras biológicas en 12.000 adultos españoles de 18 y más años de edad.
La metodología de investigación del ENRICA hace que este estudio sea único en su clase, por los completos datos recabados. No sólo se encuestó a la población participante, en sus propios domicilios, sino que también se obtuvieron muestras biológicas (sangre y orina), se midió la presión arterial, se realizó antropometría y la recogida de historia dietética y conductas alimentarias. Cabe destacar que sólo unos pocos países desarrollados cuentan con un estudio similar (USA, Inglaterra y Países Nórdicos).
Sus principales conclusiones fueron:
Factores de riesgo cardiovascular asociados a los estilos de vida
El tabaquismo sigue siendo muy elevado en España. El 28% de la población fuma; la mayoría de los fumadores lo hace a diario, y sólo un 13% de los fumadores lo hace ocasionalmente. El consumo de tabaco es algo más frecuente en hombres (31%) que en mujeres (25%), y en las personas más jóvenes o de edad media. El 25% de la población es exfumadora; el abandono del tabaco es más frecuente en los hombres mayores y en las mujeres más jóvenes.
La población española es muy sedentaria en su tiempo libre. El tiempo medio semanal dedicado a ver la televisión es de 14 horas, el que se pasa sentado ante el ordenador es 7 horas, y el que se dedica a otras actividades sedentarias es 8 horas. Sólo el 14% de los españoles puede considerarse activo.
Los españoles consumen una “dieta mediterránea evolucionada” excesivamente rica en carne y otros productos con mucha grasa de origen animal. La calidad de la dieta es mayor en las mujeres que en los hombres, y en las personas de mayor edad. Sólo un pequeño porcentaje de la población alcanza los consumos recomendados de verduras y hortalizas, frutas, leches y derivados. El 12% de la población cambió su dieta en el último año, y el principal motivo fue adelgazar. Comer o cenar viendo la televisión es una práctica habitual en España. El 66% de la población come o cena viendo la televisión 5 o más días a la semana.
Factores biológicos de riesgo cardiovascular
El exceso de peso es un problema de salud muy frecuente en España. El 62% de la población tiene exceso de peso; en concreto, el 39% tiene sobrepeso y el 23% obesidad. La frecuencia de obesidad es mayor en hombres que en mujeres (excepto en las de 65 años y más), y aumenta con la edad.
El 33% de la población española es hipertensa, y poco más del 20% de los afectados está bien controlado. Uno de cada dos adultos en España tiene el colesterol alto y el 53% de los hipercolesterolémicos tratados están controlados.
El 7% de los españoles son diabéticos. El 80% de los diabéticos sabe que lo es. Finalmente, el 69% de los tratados están controlados, es decir menos de la mitad (47%) de todos los diabéticos. La frecuencia de diabetes es mayor en los hombres, en todas las edades.
La mayoría de los españoles conoce varios síntomas de ataque al corazón y de ictus. Pero 60% no sabe que “sentirse débil, con sudor frío o náuseas” puede ser un síntoma de ataque al corazón. Además, el 40% desconoce que un ictus puede manifestarse como “dolor de cabeza fuerte y repentino, sin causa justificada” o la “pérdida repentina de visión en uno o ambos ojos”.
Otros aspectos encontrados.
Finalmente, en la población española persisten importantes desigualdades socioeconómicas en la salud cardiovascular. Por ejemplo, el porcentaje de hombres fumadores es más alto en los que tienen estudios primarios y secundarios que en los que tienen estudios universitarios; además, en las mujeres, la frecuencia de abandono del tabaco es menor en las que tienen niveles educativos más bajos. También se observa un aumento de la frecuencia de inactividad física, hipertensión arterial, obesidad general y abdominal, diabetes y síndrome metabólico al disminuir el nivel de estudios.
Sobre la metodología de estudio
El ENRICA es un estudio transversal de la población no institucionalizada de 18 y más años. En concreto se recogió información de 11991 personas en el periodo de junio de 2008 a octubre de 2010.
La información se recogió en tres etapas secuenciales:
1. Entrevista telefónica asistida por ordenador, con un cuestionario estructurado sobre estilos de vida, conocimiento y actitudes sobre factores de riesgo de ECV (enfermedad cardiovascular), signos y síntomas de alerta de eventos cardiovasculares, y estado de salud, entre otras variables de interés.
2. Primera visita al domicilio, para obtener muestras biológicas (sangre y orina).
3. Segunda visita al domicilio, para determinar antropometría, medir presión arterial, y recoger historia dietética y conductas alimentarias. En las personas mayores de 60 años se obtuvo también información sobre limitaciones funcionales.
Las determinaciones analíticas se han realizado de forma centralizada en el Centro de Diagnóstico Biológico del Hospital Clínic en Barcelona.
(Fuente: www.asturi.as)







![Glosario: hipertensión [Hipertensión arterial en la atención primaria de salud. 2009]](http://temas.sld.cu/hipertension/files/2016/04/Glosario-e1541006177950.jpg)



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