Por. José L. Llisterri, Vivencio Barrios, Alex de la Sierra, Vicente Bertomeu, Carlos Escobar y Diego González-Segura. Rev Esp Cardiol. 2011;64:654-60- vol.64 Núm 08.
El objetivo de este estudio fue analizar el control de presión arterial y los factores asociados al mal control en hipertensas asistidas en atención primaria.Sólo 3 de cada 10 hipertensas de edad ≥ 65 años tenían controlada óptimamente su hipertensión arterial. El mal control se relacionó principalmente con un diagnóstico de hipertensión arterial más reciente.
Nuevo tratamiento para la hipertensión arterial (triple terapia)
El nuevo antihipertensivo es una triple combinación a dosis fija de un ARA II (olmesartán medoxomilo), un calcioantagonista (amlodipino) y un diurético (hidroclorotiazida).
Está indicado como terapia de sustitución en pacientes hipertensos adultos cuya presión arterial esté adecuadamente controlada con la combinación de olmesartán medoxomilo, amlodipino e hidroclorotiazida, tomada como combinación doble (incluyendo olmesartán medoxomilo) junto con una formulación de un solo componente.
En un estudio randomizado, controlado a doble ciego que incluyó a 2.492 pacientes con hipertensión de moderada a grave, la triple combinación proporcionó una mayor reducción de la presión arterial tanto sistólica como diastólica así como un mayor porcentaje de pacientes que alcanzaron los objetivos de presión arterial frente a la terapia dual incluso en aquellos subgrupos de pacientes de difícil control: mayores de 65 años, diabéticos, de raza negra y con síndrome metabólico.
El tratamiento ofrece una mejor cobertura de 24 horas a través de una sola toma diaria que las respectivas terapias duales y a su vez ha resultado bien tolerado en los diferentes estudios. Está disponible en 5 presentaciones distintas para cubrir las necesidades de cada paciente.
(Fuente: Jano.es)
Casi la mitad de los niños españoles tiene sobrepeso y más del 19% padece obesidad
Según los resultados preliminares del Estudio ALADINO (Alimentación, Actividad Física, Desarrollo Infantil y Obesidad), realizado por la Agencia de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), el exceso de peso afecta al 45,2% de los niños y niñas españoles con edades comprendidas entre los 6 y los 9 años. “La obesidad infantil es un problema de salud pública muy importante, tanto en España como a nivel europeo y mundial.
Se estima que el 60% de los que presentan sobrepeso en la pubertad desarrollarán obesidad de adultos, lo que a su vez supone un factor de riesgo para otras enfermedades como la diabetes o la hipertensión. Además, la obesidad infantil está ligada a un bajo rendimiento escolar y a la falta de autoestima”, explicó la Ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Leire Pajín, durante la presentación de este estudio, que supone una actualización de los datos sobre prevalencia de la obesidad infantil en España (el estudio anterior, enKid, se llevó a cabo hace más de 10 años).
Del total del exceso de peso, el 26,1% corresponde a sobrepeso y el 19,1% a obesidad. Uno de los datos significativos de este estudio es que en ambos casos, el número de niños afectados es superior al de las niñas y, también, que los niveles de sobrepeso y obesidad infantil en las familias con menos recursos están alrededor del 48%, esto es, casi 8 puntos más que el exceso de peso que registran los niños de las familias con más recursos. “Está comprobado que los determinantes socioeconómicos negativos suponen un aumento del riesgo de obesidad y sobrepeso, y estos datos nos obligan a dirigir esfuerzos a los niños que viven esas realidades”, explicó la ministra.
Por otro lado, los datos arrojados por el estudio demuestran que el exceso de peso en la población infantil española se ha estabilizado en los últimos 10 años, “pero esta estabilización no nos puede llevar a bajar la guardia, porque los datos son francamente preocupantes. En ese sentido, y con el marco de la nueva Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición, aprobada la semana pasada, nuestro objetivo es poner en marcha todos los instrumentos necesarios para introducir las modificaciones necesarias en los hábitos nutricionales de la población para así reducir la obesidad infantil lo máximo posible. El siguiente paso va a ser llevar los resultados de este estudio ante el Consejo Interterritorial y, en el ámbito de este Consejo, seguir adoptando medidas en este sentido”, comentó la Ministra de Sanidad.
Otro de los aspectos analizados en este estudio ha sido la relación entre el ocio audiovisual (presencia de televisor, ordenador o consola en la habitación de los niños) con la obesidad infantil, que ha demostrado que el porcentaje de niños con exceso de peso entre los que disfrutan de este tipo de ocio es del 50,2%. “De esto se deduce que el menor control por parte de las familias en el uso de la televisión y otras opciones tecnológicas tiene una incidencia directa sobre el peso infantil, fundamentalmente porque estas opciones de ocio restan tiempo para la práctica de la actividad física”.
Leire Pajín también se refirió al dato sobre la relación entre el lugar en el que comen los niños y la prevalencia de la obesidad. Según los resultados de ALADINO, realizado sobre cerca de 8.000 menores, entre aquellos niños que comen en casa, el 51,7% tiene un peso normal y el 47,6% presenta exceso de peso; mientras que, entre los que comen en el colegio, el porcentaje con normopeso es de 56,3%, mientras que el 43% presenta sobrepeso u obesidad. “Estos datos demuestran la efectividad de las estrategias puestas en marcha para mejorar la calidad de los comedores escolares. De hecho, la nueva ley incide mucho en la importancia de seguir mejorando el nivel de alimentación en este ámbito, a través de una mayor educación nutricional de la población, unas pautas claras sobre el marketing de los alimentos dirigidos a menores, un mayor control sobre algunos componentes como los ácidos trans, etc”.
Finalmente, la ministra de Sanidad resaltó la importancia de incrementar el número de medidas comunes a todos los países para poder favorecer las sinergias entre las administraciones, las legislaciones y los estados para luchar contra un problema que tiene repercusión mundial.
(Fuente: Jano.es)
La epidemia de obesidad en los niños de EE. UU. comenzó a finales de los 90
Investigadora señala que los motivos no están claros, pero un mayor tiempo frente los medios de comunicación y una ‘transición’ más larga a la adultez podrían ser claves
La epidemia de aumento de peso excesivo y obesidad entre los estadounidenses jóvenes comenzó hace unos quince años, halla un estudio reciente.
“Nuestra investigación documenta la aparición de la epidemia de obesidad entre los adolescentes en la segunda mitad de los 90, y entre los adultos jóvenes en 2000″, comentó Hedwig Lee, quien lideró el estudio mientras estaba en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. Ahora es profesora asistente de sociología de la Universidad de Washington, en Seattle.
“Todavía no se han determinado todas las posibles causas del creciente aumento de peso en los adolescentes, ni para el resto de la población”, apuntó Lee.
Sin embargo, citó una variedad de factores posibles, entre ellos un aumento en el tiempo que se pasa frente a pantallas de computadora o televisión, y un periodo más largo en la educación postsecundaria en “transición” a la adultez. Según Lee, hay un incremento en las dietas inadecuadas y los estilos de vida sedentarios cuando los jóvenes dejan la casa de los padres y se van a vivir solos antes de iniciar sus propias familias.
La investigación se enfocó en una medida llamada índice de masa corporal o IMC, que calcula la proporción entre el peso y la estatura.
Junto con el IMC crecen las preocupaciones sobre enfermedades relacionadas con la obesidad, tales como enfermedad cardiaca, diabetes, algunos cánceres, accidente cerebrovascular, enfermedad del hígado, enfermedad de la vesícula biliar, osteoartritis y problemas de fertilidad, advirtió Lee.
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU., actualmente alrededor de un tercio de los estadounidenses tienen sobrepeso o son obesos, y ligeramente más mujeres que hombres se ven afectadas.
El estudio de unos 100,000 adolescentes y adultos jóvenes usó cuatro grandes bases de datos nacionales que registraron los IMC de personas de 12 a 26 años entre 1959 y 2002.
Los resultados mostraron que los IMC aumentaron “marcadamente en los adolescentes a partir de los 90, y en los adultos jóvenes cerca del 2000″, sobre todo entre las mujeres negras. En general, los aumentos en el IMC comenzaron antes y aumentaron más rápido en las mujeres en comparación con los hombres, según el estudio, que fue publicado en la edición en línea de este mes de la revista Journal of Adolescent Health.
Los IMC de 18.5 a 24.9 se consideran en “rango saludable”, mientras que entre 25. y 29.9 se clasifican de sobrepeso. Se considera obesa a una persona cuando tiene un IMC de 30 o más.
Según el estudio, de 1959 a 1980 el IMC de una persona promedio de 18 años permaneció relativamente estable en 22. Pero para 1990 había aumentado a 23, y a alrededor de 25 para 2000, hallaron los investigadores. Eso se traduciría en un aumento de peso de un promedio de 68 kilos (149 libras) a un promedio de 75 kilos (166 libras) para un hombre de 18 años con una estatura de 1.75 metros (5 pies y 9 pulgadas). El peso promedio de una mujer de 1.7 metros (5 pies y 5 pulgadas) aumentó de 60 kilos (132 libras) a 67 kilos (147 libras).
Solo se mostraron tendencias para negros y blancos, porque las categorías raciales de otros grupos étnicos no formaban parte de todos los conjuntos de datos. Los datos de esos grupos se incluyeron como parte del panorama global.
Según una experta en nutrición y peso, el estudio documenta cómo un problema que antes comenzaba en la mediana edad afecta ahora a los adultos jóvenes.
“Antes era algo que sucedía en la mediana edad”, señaló Lona Sandon, profesora asistente de nutrición clínica del Centro Médico de la Universidad de Texas Southwestern. “Da miedo porque un aumento de peso más pronto significa un inicio más temprano de enfermedades crónicas como la hipertensión (presión arterial alta) en la veintena en lugar de a partir de los 40″.
Aunque no está claro por qué las chicas negras, en particular, comenzaron a aumentar más peso más rápido, Sandon anotó que las adultas negras también tienen un mayor peso en promedio que otras mujeres. Un mal acceso a la atención de salud podría ser un mayor problema para las mujeres negras, apuntó.
“Si uno no tiene acceso a atención de salud, no se enfoca en la salud”, lamentó.
Sandon enfatizó que la intervención antes de que el aumento de peso se afiance es importante. Considera que los esfuerzos educativos deben enfocarse en los niños pequeños. Las escuelas también pueden cambiar los tipos de alimentos y bebidas que sirven, añadió.
En cuanto a los adultos, los lugares de trabajo deben “facilitar el ejercicio”. Los adultos pasan la mayor parte del tiempo en sus trabajos, explicó Sandon. “Tenemos que eliminar las barreras” que evitan que la gente haga ejercicio y coma sano, subrayó.
Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare.
(Fuente: Medlineplus)
Soja o leche para tener la tensión arterial a raya (solo con internet el enlace)
No será la primera vez que oye hablar de los beneficios de la soja, pero los últimos datos de un estudio publicado en la revista ‘Circulation’ son una prueba más de las propiedades que aporta esta legumbre, esta vez disminuyendo la tensión arterial. Pero si no le gusta este alimento y su tensión está un poco descontrolada, no sufra, parece que la leche puede tener el mismo efecto positivo.
Tener una tensión arterial superior a 135/85 mm de Hg está relacionado con un mayor riesgo cardiovascular y con más probabilidad de muerte prematura. Cualquier medida que esté orientada a tener estas cifras controladas merece la pena llevarla a cabo. Hay muchos hábitos que potencian la salud cardiaca como la práctica regular de ejercicio o llevar una dieta equilibrada. Sin embargo, son muchas las personas que cada año ven cómo su médico les ‘etiqueta’ de hipertensos, de ahí que existan muchas investigaciones que evalúen diferentes dietas, hábitos o tratamientos para prevenir o tratar la tensión alta.
La última ha sido llevada a cabo por investigadores de la Escuela de Salud Pública y Medicina Tropical de la Universidad de Tulane en Nueva Orleans (EEUU) en la que han evaluado el efecto de las proteínas de la soja o de la leche sobre 352 adultos, mayores de 22 años, con unas cifras de tensión arterial elevadas (algunos hipertensos y otros prehipertensos): la sistólica oscilaba entre los 120 y 159 mmHg y la diastólica estaba entre los 80 y 95 mmHg.
Los investigadores asignaron a los participantes a tres grupos de forma aleatoria. Durante ocho semanas, un grupo tomó un suplemento de 40 gramos de proteínas de soja al día, el segundo, 40 g de proteína láctea y el tercero recibió un suplemento diario de carbohidratos. Los tres suplementos tenían el mismo envase y aspecto, de tal forma que ni los participantes ni los investigadores sabían el que estaban recibiendo. Asimismo, a todos se les tomó la tensión arterial en repetidas ocasiones cada vez que acudían a la consulta.
Comparados con los carbohidratos, los suplementos de soja y de leche redujeron más la tensión arterial sistólica (la cifra más alta). En concreto, los participantes que tomaron las proteínas de soja tuvieron un descenso de 2,3 mmHg y los que ingirieron las proteínas lácteas, de 2 mmHg.
“Algunos estudios observacionales habían sugerido que comer carbohidratos o seguir una dieta rica en carbohidratos podría ayudar a reducir la tensión arterial. Sin embargo, nuestro ensayo clínico, que los compara directamente con las proteínas de la soja y de la leche, muestra que estas últimas disminuyen más la tensión que los primeros”, señala Jiang He, principal autor del estudio y epidemiólogo en la Universidad de Tulane.
Aunque la reducción de la tensión arterial no fue muy grande, los investigadores señalan que, en la población general, una disminución de 2mmHg en la sistólica “podría conducir a una reducción del 6% en la mortalidad por ictus, del 4% en la mortalidad por enfermedad cardiovascular y del 3% en la mortalidad por cualquier causa”.
Tal y como señalan los autores, éste es otro estudio más que apoya la idea de que la ingesta de proteínas vegetales puede ser una importante estrategia nutricional para prevenir la hipertensión. Sin embargo, hasta ahora no había evidencias en cuanto a las proteínas lácteas. “Este es el primer ensayo clínico que documenta que las proteínas de la leche disminuyen la tensión arterial en personas prehipertensas o hipertensas”, explica el artículo.
No obstante, debido a que el ensayo clínico se realizó con suplementos, y no con alimentos, se requieren de otros estudios que examinen el efecto de varias dietas proteicas sobre la tensión arterial para “poder recomendar un aumento de la ingesta diaria de proteínas dentro de la dieta como parte de una estrategia de intervención en la prevención y tratamiento de la hipertensión”.
(Fuente: elmundo.es)







![Glosario: hipertensión [Hipertensión arterial en la atención primaria de salud. 2009]](http://temas.sld.cu/hipertension/files/2016/04/Glosario-e1541006177950.jpg)



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