Deep Brain Stimulation May Help Hard-To-Control High Blood Pressure
The report involved one man who received a deep brain stimulator to treat his pain from central pain syndrome that developed after a stroke. Deep brain stimulation uses a surgical implant similar to a cardiac pacemaker to send electrical pulses to the brain.
The 55-year-old man was diagnosed with high blood pressure at the time of the stroke, and his blood pressure remained high even though he was taking four drugs to control it.
While the electrical stimulation did not permanently alleviate his pain, researchers were surprised to see that stimulation decreased his blood pressure enough that he could stop taking all of the blood pressure drugs.
“This is an exciting finding as high blood pressure affects millions of people and can lead to heart attack and stroke, but for about one in 10 people, high blood pressure can’t be controlled with medication or they cannot tolerate the medication,” said Nikunj K. Patel, BSc MBBS, MD, FRCS, of Frenchay Hospital in Bristol, UK, who wrote the case study.
Patel noted that the decrease in blood pressure was a response to the deep brain stimulation, and not a result of changes to his other conditions.
The man’s blood pressure gradually decreased after the deep brain stimulator was implanted in the periaqueductal-periventricular grey region of the brain, which is involved in regulating pain. His blood pressure was controlled for the nearly three years of follow-up; at one point he went back on an anti-hypertension drug for a slight increase in blood pressure, but that drug was withdrawn when the blood pressure went down again.
At one point researchers tested turning off the stimulator. This led to an increase of an average of 18/5 mmHg in blood pressure. When the stimulator was turned back on, blood pressure dropped by an average of 32/12 mmHg. Repeating the tests produced the same results.
“More research is needed to confirm these results in larger numbers of people, but this suggests that stimulation can produce a large, sustained lowering of blood pressure,” Patel said. “With so many people not responding to blood pressure medications, we are in need of alternative strategies such as this one.”
Se demostró por primera vez la elevación de dos proteínas específicas del sistema nervioso en el suero de pacientes con hipertensión esencial: enolasa especifica neuronal (NSE) y proteina S-100B. Se encontro que la NSE se relacionaba con la severidad de la hipertensión y de las lesiones de sustancia blanca en la RMN de craneo, lo cual
aporta evidencia que sugiere la presencia de daño subclínico del sistema nervioso en algunos pacientes con hipertensión arterial. El empleo de la cuantificación sérica de NSE pudiera ser de utilidad clinica como marcador para la deteccion y prevencion de daño cerebral temprano en la hipertensión arterial.
Se investigó la presencia de afectación neurológica subclínica en pacientes con hipertensión esencial que emplean marcadores séricos bioquímicos.
Cincuenta pacientes con hipertensión esencial y 42 controles sin evidencia clínica de enfermedad neurológica fueron reclutados. El suero de proteína S100B y enolasa neuronal específica (NSE) se determinó mediante el empleo de kits de inmunoensayo de CanAg Diagnostics AB (Suecia), RM cerebral y la exploración de fondo de ojo se llevaron a cabo.
Se halló que el S-100B y los niveles de NSE fueron significativamente mayores en los pacientes hipertensos que en los controles. En pacientes hipertensos, el análisis multivariante, el NSE se asoció independientemente con dos variables que expresan la gravedad de la hipertensión: la presión arterial diastólica y el grado de retinopatía. RM de niveles más elevados de NSE en pacientes con lesiones más severas de la sustancia blanca.
Como conclusión se determinó que los niveles elevados de NSE se asocian con una mayor gravedad de la hipertensión y de lesiones de sustancia blanca, proporcionando evidencia preliminar que sugiere la presencia de daño cerebral silente en un subgrupo de pacientes hipertensos.
(Fuente: Journal Clinical Biochemistry 2010.11.006)
Detecting Sodium-Sensitivity in Hypertensive Patients
Sodium sensitivity is an important cardiovascular risk factor for which a diagnosis requires a time-consuming protocol, the implementation of which is often challenging for patients and physicians.
Our aim was to assess the reliability of an easier approach based on data from 24-hour ambulatory blood pressure monitoring performed in hypertensive subjects during daily-life conditions and habitual diet. We enrolled 46 mild to moderate hypertensive subjects who underwent 24-hour ambulatory blood pressure monitoring during usual sodium intake.
Patients were divided into 3 classes of sodium sensitivity risk on the basis of ambulatory blood pressure monitoring data: low risk if dippers and a 24-hour heart rate =70 bpm; high risk if nondippers and a 24-hour heart rate of >70 bpm; intermediate risk with the remaining combinations (dippers with heart rate >70 bpm or nondippers with heart rate =70 bpm).
Then patients underwent a traditional sodium sensitivity test for the dichotomous classification as sodium sensitive or sodium resistant and for evaluating the sodium sensitivity index.
Prevalence of sodium-sensitive patients and mean value of sodium sensitivity index were calculated in the 3 risk classes.
The sodium sensitivity index markedly and significantly increased from the low-risk to the high-risk class, being equal to 19.9±14.4, 37.8±8.3, and 68.3±17.0 mm Hg/(mol/day) in the low-risk, intermediate-risk, and high-risk classes, respectively (M±SEM). Also, the prevalence of sodium-sensitive patients increased significantly from the low-risk class (25%) to the intermediate-risk (40%) and high-risk (70%) classes.
Thus, performance of 24-hour ambulatory blood pressure monitoring in daily-life conditions and habitual diet may give useful information on the sodium sensitivity condition of hypertensive subjects in an easier manner than with the traditional sodium sensitivity test approach.
Palabras claves: Sensibilidad a la sal • medición ambulatoria de la presión arterial
(Fuente: Hypertension 2011-57:156-157)
El “relato de historias” mejoraría el control de la presión
NUEVA YORK (Reuters Health) – A las personas que no pueden mantener controlada la presión les haría bien escuchar cómo otros pacientes sobrellevaron el mismo problema, sugieren los resultados preliminares de una nueva investigación.
El estudio, sobre 299 afroamericanos con hipertensión, analizó los efectos del “relato de historias” en el control de la presión. Tres cuartos de los participantes eran mujeres.
Al azar, el equipo le indicó a la mitad de los pacientes mirar tres DVD, en los que otros pacientes, no actores, relataban sus problemas al aprender cómo manejar sus valores de presión. La otra mitad, que no utilizó los DVD, actuó como grupo de comparación.
Los DVD se entregaron al inicio del estudio, a los tres meses y, nuevamente, a los seis meses. Cada tanto, el equipo le preguntaba a los participantes cuánto tiempo le habían dedicado a los DVD: en promedio, respondieron que habían mirado en total unos 90 minutos de videos durante todo el estudio.
Los DVD no influyeron en los pacientes con la presión bajo control, pero sí ayudaron a los que habían comenzado el estudio con hipertensión mal controlada.
En esos hombres y mujeres, la presión sistólica (el valor de lectura máximo) disminuyó 17 puntos a los tres meses y la presión diastólica cayó unos siete puntos, comparado con reducciones de seis y un punto, respectivamente, en los pacientes con presión mal controlada del grupo control.
Los resultados, publicados en Annals of Internal Medicine, sugieren que por lo menos algunos pacientes con hipertensión responderían al relato de personas con los mismos problemas que ellos.
La teoría, dijo el doctor Thomas K. Houston, autor principal del estudio, es que “a mayor representación con el personaje de la historia, mayor compromiso del paciente”, a diferencia de oír un “Porque así son las cosas” del médico, planteó Houston, de la Escuela de Medicina de la University of Massachusetts.
El equipo ignora por qué los pacientes que vieron los DVD tendieron a obtener mejores resultados. (De hecho, los autores debieron confiar en la palabra de los pacientes sobre si habían visto o no los DVD).
Los autores hallaron que, entre los seis y los nueve meses después del inicio del estudio, la presión promedio de los pacientes había comenzado a subir, aunque un poco menos en el grupo que había usado los DVD.
“Podríamos anticipar que el beneficio tendería a desaparecer”, dijo Houston. Y aclaró que la intervención debería ser sólo un elemento de la atención general de los hipertensos.
“Podría ayudar al mejorar la comunicación entre los pacientes y sus médicos”, dijo Houston. En los DVD, uno de los temas tratados era cómo los pacientes habían aprendido a comunicarse mejor con sus médicos.
Un editorial sobre el estudio considera que los resultados “hacen pensar”, pero los doctores Kimberly R. Myers y Michael J. Green, de la Escuela de Medicina de Penn State, Hershey, Pennsylvania, aclaran: “Es poco probable que los relatos se vuelvan una parte del tratamiento hasta contar con más pruebas de que su efecto se sostiene en el tiempo y se puede generalizar”.
Myers y Green plantean que una gran duda es si las redes sociales en internet, como YouTube y Facebook, servirían para ofrecer relatos de historias con fines médicos.
(Fuente: Annals of Internal Medicine, online 27 de enero del 2011)
Se espera que los costos de la enfermedad cardiaca en los EE. UU. aumenten vertiginosamente
Se triplicarán para 2030, según un informe, y los expertos urgen esfuerzos de prevención
Un informe reciente señala que se espera que el costo de tratar la enfermedad cardiaca y el accidente cerebrovascular en los EE. UU. se triplique durante los próximos veinte años hasta alcanzar $818 mil millones.
Según la American Heart Association, que emitió una declaración de política, este aumento de $545 mil millones en los costos para el tratamiento de la enfermedad cardiaca y el accidente cerebrovascular se debe en gran parte al envejecimiento de la población.
La carga de la enfermedad cardiaca y el accidente cerebrovascular sobre el sistema de atención de la salud será sustancial y limitará nuestra capacidad para cuidar de la población estadounidense, a menos que tomemos medidas ahora para prevenir la enfermedad cardiovascular”, aseguró el Dr. Paul Heidenrich, profesor asociado de medicina de la facultad de medicina de la Stanford y presidente del panel de la American Heart Association que emite la declaración de políticas.
La declaración de política fue publicada en la edición en línea del 24 de enero de Circulation.
Este aumento dramático en los costos se basó en el índice actual de enfermedad cardiaca ajustado por cambios en la edad general de los estadounidenses y la mezcla racial anticipada de los pacientes. Además, los autores anotaron que estos cálculos no tuvieron en cuenta los costos adicionales para los que tienen más de una afección ni los tratamientos nuevos que podrían surgir.
Para controlar este aumento en los costos, el panel señaló que “faltan estrategias efectivas de prevención si queremos limitar la creciente carga de la enfermedad cardiovascular”.
Nancy Brown, directora ejecutiva de la American Heart Association, aseguró en un comunicado de prensa que “los comportamientos y los ambientes poco saludables han contribuido a una borrasca de factores de riesgo para muchos estadounidenses. La intervención precoz y las políticas públicas basadas en evidencias son indispensables para reducir de manera significativa los índices alarmantes de obesidad, hipertensión, tabaquismo e hipercolesterolemia”.
En este momento, el 36.9 por ciento de los estadounidenses tiene algún tipo de enfermedad cardiaca, como hipertensión, enfermedad coronaria del corazón, insuficiencia cardiaca, accidente cerebrovascular y otras. Según el informe, para 2030, esa cifra aumentará al 40.5 por ciento de la población, unos 116 millones de personas.
Se piensa que los mayores aumentos estarán en el accidente cerebrovascular, un aumento de 24.9 por ciento, y en la insuficiencia cardiaca, de 25 por ciento.
Según la predicción del panel, entre 2010 y 2030, el costo de cuidar pacientes de enfermedad cardiaca aumentará de $273 mil millones a $818 mil millones.
Además, la enfermedad cardiaca costará miles de millones más en productividad perdida, un aumento de unos $172 mil millones en 2010 a $276 mil millones en 2030. Estas pérdidas incluyen días de trabajo o de tareas hogareñas perdidos por enfermedad, además de ganancias perdidas por muerte prematura.
“El costo de la atención aumentará marcadamente, a menos que podamos reducir la prevalencia de la enfermedad cardiaca o podamos hallar maneras menos costosas de ofrecer el cuidado actual”, aseguró Heidenreich.
“Hay varias metas de prevención, como reducir la ingesta de sal y controlar mejor los factores de riesgo, como la hipertensión, que tendrían un impacto sustancial si alcanzan con éxito”, agregó.
En un comentario sobre la declaración de política, el Dr. Gregg C. Fonarow, profesor de cardiología de la Universidad de California en Los Ángeles, dijo que “la enfermedad cardiovascular es la causa principal de muerte de hombres y mujeres de los EE. UU., aunque la enfermedad y las muertes podrían prevenirse”.
Fonarow sugirió que “las estrategias centradas en la población son urgentes para mejorar la salud cardiovascular, prevenir o retrasar la aparición de la enfermedad cardiovascular y ayudar a enfrentar el aumento proyectado en los gastos. Implementar la promoción efectiva de la salud. La prevención de la enfermedad cardiovascular necesita convertirse en una prioridad nacional”, apuntó.
También hay varias terapias protectoras cardiovasculares de alto valor y bajo costo disponibles que desafortunadamente no se utilizan lo suficiente en la atención clínica rutinaria que también podrían ayudar a reducir la carga de la enfermedad cardiovascular, agregó.
Entre estas se encuentran mantener bajo control la presión arterial y el colesterol, no fumar y mantener un estilo de vida saludable, lo que significa llevar una dieta saludable, hacer ejercicio y mantener un peso saludable. Se ha comprobado que estas estrategias reducen sustancialmente el riesgo de enfermedad cardiaca.
Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
(Fuentes: Circulation)







![Glosario: hipertensión [Hipertensión arterial en la atención primaria de salud. 2009]](http://temas.sld.cu/hipertension/files/2016/04/Glosario-e1541006177950.jpg)



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