Polémica por una guía que desaconseja tomarse la presión en las farmacias.
Buenos Aires, se trata de la Guía para el Diagnóstico, Estudio, Tratamiento y Seguimiento de la Hipertensión Arterial de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA).. Asegura que tomarse la presión en farmacias “no es una toma estandarizada”. Farmacéuticos rechazan la afirmación y aseguran que cuentan con el aval del ministerio de Salud.
La presentación de una guía para controlar la hipertensión arterial generó cruces entre especialistas y farmacéuticos. Es que el trabajo desaconseja medirse la presión en farmacias, por considerar que “no es una toma estandarizada”. Ante este consejo, entidades que representan a los profesionales salieron a rechazar estos términos, y le pidieron que rectifique la información.
La polémica afirmación se hace en la denominada Guía para el Diagnóstico, Estudio, Tratamiento y Seguimiento de la Hipertensión Arterial, elaborado por la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA). En la misma, se desaconseja la medición de la presión arterial en las farmacias porque, según se expresa allí, “no es una toma estandarizada”. La guía será presentada la semana que viene en un congreso de la entidad que se hará en la localidad de Mar del Plata.
Ante esta situación, autoridades farmacéuticas se mostraron en contra de la guía. Mediante un comunicado oficial, expresaron su descontento con estas recomendaciones. En este sentido, Claudio Ucchino y Verónica Kott, del Colegio de Farmacéuticos y Bioquímicos de Capital federal se dirigieron a la SAHA para hacerles saber que dentro de las incumbencias profesionales otorgadas al profesional farmacéutico “se encuentra la de realizar las funciones paramédicas autorizadas por la legislación sanitaria, dentro de las que se encuentra el control de la presión arterial”.
Asimismo, los representantes del colegio capitalino subrayaron que la función de las farmacias, en relación a las tareas de atención primaria, prevención y promoción de la salud, “es ampliamente reconocida por todos los profesionales y por todas las instituciones del sector y que, por su amplia distribución geográfica y accesibilidad, la farmacia es, en muchos casos, la puerta de entrada al sector formal de salud”.
En relación a la supuesta falta de estandarización de los tensiómetros, el comunicado manifestó ante la SAHA que dicha afirmación “es evidentemente errónea, ya que los mismos no difieren en absoluto de los que se utilizan en cualquier otro establecimiento de atención sanitaria”.
De igual forma, el Colegio de Profesionales de la provincia de Buenos Aires pidió a la SAHA que se rectifique. “Las farmacias bonaerenses están habilitadas por el ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires (ley provincial 10606), exigiéndosele para su instalación un gabinete sanitario para la realización de prácticas farmacéuticas”, expresó la entidad, a la vez que confirmó que las más de 4500 farmacias que agrupa ese colegio “poseen tensiómetros aprobados y autorizados por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT)”.
Además, se recordó que las farmacias bonaerenses participan de todas las campañas oficiales nacionales o provinciales que alertan sobre los riesgos de la hipertensión y que su Colegio ha realizado una campaña en conjunto con la Sociedad Argentina de Cardiología y que se lanzó el “Programa de Atención Farmacéutica en Hipertensión Arterial”.
Mientras se espera respuesta, se confirmó que esta guía será presentada en la 18ª edición del Congreso de la Sociedad Argentina de esta enfermedad crónica (SAHA), que se realizará entre el 14 y el 16 de abril en Mar del Plata. En la Argentina, según datos de estudios regionales, esta patología afectaría a más del 30 por ciento de la población adulta, y es capaz de dañar el aparato cardiovascular incrementando el riesgo de infartos y de aterosclerosis, de minar la función vital de los riñones, de causar un deterioro neurológico o de provocar (de hecho es la principal causa) el temido ACV o infarto cerebral.
(Fuente: miradaprofesional.com)
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Por muchos años, se han evitado los betabloqueantes en los pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) debido al riesgo teórico y a veces real de que se intensifique la obstrucción de las vías respiratorias.
Sin embargo, las personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica a menudo tienen arteriopatía coronaria e insuficiencia cardiaca como trastornos concomitantes en los cuales puede ser adecuado un antagonista de los receptores adrenérgicos β.
Rutten y sus colaboradores llevaron a cabo un análisis retrospectivo de los registros electrónicos de farmacias de una red de atención primaria en los Países Bajos, con el propósito de determinar si era inocuo el empleo de betabloqueantes en pacientes con EPOC.
En el estudio se incluyeron todos los pacientes mayores de 45 años de edad con el diagnóstico de EPOC, enfisema o bronquitis crónica, y se registró la mortalidad por todas las causas y las exacerbaciones agudas de la EPOC como covariables principales.
Se utilizó la prueba de riesgos instantáneos proporcionales de Cox para analizar el riesgo de cada covariable principal relacionada con el empleo de cualquier betabloqueante y también, por separado, para los betabloqueantes selectivos y no selectivos.
Entre 1995 y 2005, se realizó el seguimiento a 2230 pacientes por una media de 7,2 años, periodo durante el cual 686 fallecieron. De los pacientes que tomaron un betabloqueante, un 27,2% falleció; y de los que no tomaron los betabloqueantes, el 32,3% falleció (p < 0,02).
En los análisis por subgrupos, el beneficio del bloqueante cardioselectivo fue casi del doble que el de un bloqueante no selectivo. Se presentaron una o más exacerbaciones agudas en 1055 pacientes (un 42,7% de los que tomaron un betabloqueante y un 49.3% de los que no tomaron un betabloqueante, p < 0,005).
Los investigadores llegaron a la conclusión de que «el tratamiento con betabloqueantes puede reducir el riesgo de exacerbaciones y mejorar la supervivencia en los enfermos con EPOC».
Ha sido un dogma aceptado por muchos años que los betabloqueantes se debe evitar en los pacientes con obstrucción respiratoria reversible, incluida la EPOC[1] , pues estos fármacos pueden incrementar la obstrucción de las vías respiratorias al bloquear el efecto broncodilatador endógeno y exógeno del agonismo adrenérgico β.
Los betabloqueantes cardioselectivos fueron creados, en parte para evitar este efecto y los datos científicos indican que estos fármacos en realidad son bien tolerados por los pacientes con asma o EPOC[2]. Sin embargo, es nueva la noción de que los bloqueantes cardioselectivos e incluso los no cardioselectivos pueden mejorar los desenlaces clínicos en las personas EPOC.
Es bien sabido que estos fármacos mejoran desenlaces importantes en la arteriopatía coronaria, pero no obstante se tienden a evitar en caso de EPOC o de asma concomitantes[3].
Esta precaución no está justificada en la EPOC. Además, al parecer ahora el empleo de un betabloqueante a largo plazo puede de hecho reducir el riesgo de muerte o las exacerbaciones agudas en los pacientes con EPOC. Si esto es correcto, no se ha aclarado el mecanismo de este efecto.
El estudio tiene limitaciones, de las cuales una importante es que fue retrospectivo, con todos los factores de confusión bien conocidos que enturbian a tales estudios: la incertidumbre sobre la precisión del diagnóstico clínico, la imposibilidad de realizar ajustes con respecto a la gravedad de la enfermedad, etcétera.
Es posible también que el efecto en la supervivencia pueda haberse debido al efecto de los betabloqueantes en los pacientes con enfermedades cardiovasculares. Estas incertidumbres podrían abordarse en un estudio retrospectivo bien concebido, pero a menos que algún organismo gubernamental decida financiarlo, es remota la posibilidad de que alguna vez se lleve a cabo tal estudio.
(Fuente: Arch Intern Med. 2010; 170(10):880-7)
La American Heart Association emite la primera declaración para el tratamiento de los triglicéridos.
La American Heart Association (AHA) ha emitido recientemente su primera declaración sobre el tratamiento de los triglicéridos, en el que se incluyen las recomendaciones para la ingesta de Omega-3 EPA/DHA. Los elevados niveles de triglicéridos llevan mucho tiempo asociados a la enfermedad cardiovascular (CVD). Según la AHA, más del 31% de la población de Estados Unidos ha superado unos niveles elevados de triglicéridos. Además, los datos estadísticos para 2006 de la AHA estiman que 81.100.000 personas de Estados Unidos padecían una o más formas de enfermedad cardiovascular, cobrándose en ese mismo año las vidas de 831.272 personas.
Junto a otros importantes cambios en el estilo de vida, la AHA recomienda una ingesta de 0,5 – 1 g de Omega-3 EPA y DHA para personas con unos niveles de triglicéridos en ayunas en la frontera (150-199 mg/dL), 1 – 2g para personas con elevados niveles de triglicéridos en ayunas (200-499 mg/dL) y 2 – 4g para personas con niveles de triglicéridos muy elevados en ayunas (mayores o iguales que 500 mg/dL). La AHA ha recomendado anteriormente que las personas sanas normales consuman una variedad de pescado (preferiblemente azul) y una toma diaria de 1g de Omega-3 EPA y DHA para pacientes con enfermedad arterial coronaria documentada.
La reciente declaración emitida por la AHA supone un paso muy positivo para mejorar el conocimiento del papel de los triglicéridos en los consumidores de cara al tratamiento de la CVD. A pesar de que la concienciación de los beneficios de Omega-3 es muy elevada entre los consumidores, muchos siguen sin conocer las diversas formas de Omega-3 (EPA, DHA y ALA) o los beneficios de salud de cada una.
Es importante para los consumidores comprender que el pescado proporciona EPA y DHA, mientras que la mayor parte de fuentes de algas solo proporcionan DHA. Además, aunque ALA es un ácido graso esencial, muchos de los beneficios de salud indicados asociados a Omega-3 han sido el resultado de la suplementación con EPA y DHA. A pesar de que el organismo podría en teoría convertir ALA en EPA y DHA, la actual tasa de conversión en muy baja. De hecho, muchos estudios indican que la tasa de conversión podría ser tan baja como del 1% o menor. De este modo, los suplementos de pescado azul y los productos de alimentación enriquecidos con pescado azul son las mejores fuentes de Omega-3 para los consumidores.
Acerca de Omega-3:
Omega-3 es una familia de ácidos grasos esenciales (EFA) entre los que destacan los ácidos EPA (ácido eicosapentaenóico), DHA (ácido docosahexaenóico) y ALA (ácido alfa-linolenico). Los aceites de pescado (como las sardinas, anchoas, caballa y salmón) son las fuentes naturales más conocidas de Omega-3 EPA y DHA. ALA está disponible en plantas, como el lino y la chía. Es importante indicar que EPA y DHA son los contribuidores primarios de los numerosos beneficios de la salud asociados a Omega-3. Aunque el cuerpo puede convertir ALA en EPA y DHA, lo hace de forma poco eficaz (normalmente menos de un 1%), haciendo que sea difícil derivar los beneficios de la salud relacionados de Omega-3 de la planta ALA. Además, aunque Omega-3 EPA y DHA son importantes para la salud general buena, el cuerpo humano no es capaz de producir cantidades suficientes por sí mismo, por lo que el consumo regular de estos nutrientes esenciales es necesario, y se consigue ingiriendo sólo aceites de pescado o alimentos enriquecidos con Omega-3 EPA y DHA, o tomando suplementos de aceite de pescado.
Tomado de la página de Cirugía Cardiovascular de Infomed.
(Fuente: http://www.europapress.es)
Entre el 10 y 15% en los adolescentes españoles tienen hipertensión
Según los especialistas, esta realidad guarda relación directa con el preocupante aumento de las tasas de obesidad y sobrepeso en niños y jóvenes.
Entre el 10 y el 15% de los adolescentes tiene problemas de presión arterial, una realidad que comienza a hacer sus primeros estragos a edades más tempranas, ya que como destacan los especialistas, entre el 1,5 y el 3% de la población infantil presenta problemas de este tipo.
Esta realidad guarda una relación directa, según la presidenta de la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA), Nieves Martell, con el aumento preocupante de las tasas de sobrepeso y obesidad en niños y jóvenes.
De hecho, se estima que en las dos últimas décadas obesidad y sobrepeso han aumentado “de forma exponencial” y en la actualidad el exceso de peso afecta al 40% de la población de entre 2 y 24 años. “La obesidad se ha convertido en el principal factor de riesgo cardiovascular, ya que la prevalencia de hipertensión entre niños obesos puede superar el 30%”.
“La obesidad en la infancia y adolescencia ha sido asociada a un aumento de la hipertensión arterial, perfil lipídico, diabetes tipo 2 y lesiones ateroscleróticas precoces, así como mayor riesgo de obesidad en época adulta con el aumento correspondiente de morbilidad y mortalidad”, añade el especialista de la SEH-LELHA, Àlex Roca-Cusachs.
Así lo demuestran estudios realizados en niños, en los que se observa que los menores que presentan persistentemente valores de presión arterial en los límites altos de la normalidad, tienen mayor riesgo de ser hipertensos en la edad adulta pero también más posibilidades de que la HTA sea secundaria a alguna enfermedad, siendo las causas renales las más frecuentes.
Por todo ello, los especialistas creen que la prevención, basada en la educación sobre hábitos de vida saludables, y la detección precoz son los dos elementos clave, pese a que ellos mismos reconocen que la detección precoz representa “el verdadero problema” al que se enfrentan.
“Los niños con hipertensión conocida acuden a la consulta del especialista donde son establecidos el tratamiento y seguimiento, pero la dificultad la encontramos en el diagnóstico precoz, en establecer una serie de marcadores del riesgo que nos ayuden a identificar a aquellas personas que en épocas precoces de la vida tengan un mayor riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular en la edad adulta”, admite el Dr. Roca-Cusachs.
“Por tanto -prosigue el experto-, debemos empezar a adoptar una serie de medidas antes de que la hipertensión se establezca. Si la tratamos de manera establecida, estamos llegando tarde. De esta forma, hay que intervenir precozmente para conseguir una mejora de la calidad de vida a largo plazo”.
Por su parte, la presidenta de SEH-LELHA destaca la necesidad de necesidad de “integrar” la actividad física como un hábito de vida diario, junto a una educación alimentaria desde edades tempranas, encaminada a enseñar a los niños a comer bien.
“La educación en salud es uno de los principales temas que deben conocer y manejar los jóvenes de hoy, por ello creemos que la vía más adecuada para hacerles llegar esta información es transmitirla in situ en los centros educativos. Con este fin, hemos diseñado unos materiales con un carácter joven y actual que nos permita acercar la salud y los beneficios de seguir una vida cardiosaludable”, afirma la Dra. Martell.
(Fuente: Jano.es)
Hypertension Control In Canada Has Improved Significantly
Treatment and awareness of hypertension in Canada have improved significantly in the last 25 years for community-dwelling adults, states an article in CMAJ (Canadian Medical Association Journal).
High blood pressure (hypertension) is a risk factor for vascular disease and mortality in developed countries but if managed properly, it is the most important modifiable risk factor. Recent studies in Canada have indicated improvements in the prescribing rates of drugs to treat hypertension and consequent decreases in cardiovascular events related to high blood pressure.
A team of researchers looked at the measurement of blood pressure in people aged 20 to 79 not living in institutions who participated in either of two national health surveys. The analysis showed decreases in the number of hypertensive Canadians between 1992 and 2009 who were not being treated or not receiving adequate treatment to control their blood pressure. As well, the percentage of people who were unaware of their condition had dropped from 43% to 17%. Systolic blood pressure levels were lower in people with treated hypertension and in people without high blood pressure in 2009 compared to 1992.
“The management of hypertension among community-dwelling Canadian adults appears to have improved over the past two decades,” writes Dr. Finlay McAlister, University of Alberta, with coauthors. “Notably, the rates of awareness, treatment and control documented in the ON-BP and the CHMS [surveys] are higher than those recently reported from physical measures surveys done in the United States and elsewhere during the same periods.”
People with high blood pressure and heart disease or cardiovascular or cerebrovascular disease were more likely to have their blood pressure under control. “This is encouraging, as it suggests that either Canadian physicians appropriately target more intensive therapy to patients at higher risk or that patients at higher risk are more compliant with their therapy,” state the authors.
“However, despite marked improvements in rates for the control of hypertension over the past two decades, one-third of community-dwelling Canadian adults with hypertension still have blood pressures that are higher than the currently recommended targets, and cardiovascular disease remains the most common cause of premature death and disability in Canada,” the authors conclude, stating we need to further improve management of hypertension.
The study was conducted by researchers from the University of Alberta, Statistics Canada, Simon Fraser University, The University of Ottawa Heart Institute, the Public Health Agency of Canada, the Children’s Hospital of Eastern Ontario Research Institute and the University of Calgary.
(Fuente: Canadian Medical Association Journal)







![Glosario: hipertensión [Hipertensión arterial en la atención primaria de salud. 2009]](http://temas.sld.cu/hipertension/files/2016/04/Glosario-e1541006177950.jpg)



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