Listos para el cambio: EE UU considera políticas para reducir el consumo de sal en toda la población
sep 2nd, 2010. En: Propuestas del editor.
En los países más desarrollados, más del 75% de la sal que se consume viene en las comidas procesadas por lo que cuando se trata de reducir el consumo de sodio, lograr que la gente deje de usar el salero es solamente la punta del iceberg.
Los Estados Unidos son un ejemplo; por más de 40 años, los defensores de la salud han tratado de educar a los ciudadanos para que reduzcan su consumo de sodio, pero el consumo per cápita parece que sigue creciendo o en el mejor de los casos, no ha cambiado. Esto es increíble, “dada la cantidad de dinero que se ha destinado a iniciativas de salud pública,” dice la Dra. Cheryl A. M. Anderson (Johns Hopkins University, Baltimore, MD, EE UU).
“La gente no sabe la cantidad de sal que consume aunque traten de seguir las recomendaciones”, dice. Mucho de esto se debe a “la naturaleza ubicua del sodio en los alimentos disponibles”, explica. “El sodio viene en cosas que la gente tradicionalmente no considera como saladas, así que aunque no agreguen sal a su comida en la mesa, comen sal en los alimentos que consumen en restaurantes y en la comida para llevar; también en la alta ingesta de panes, granos y productos a base de cereales, y nuevamente, estas no son comidas de las que tradicionalmente diríamos: ‘tiene sal’, lo que hace muy difícil que la gente haga lo que necesita hacer”.
Sin embargo, parece que las cosas van a cambiar; de acuerdo a lo que se ha previsto ampliamente, EE UU se unirá a otros países desarrollados para poner en práctica políticas que tratarán de disminuir la cantidad de sal en la dieta de la población en general.
Dado que los consumidores mismos tienen poco poder para bajar el consumo de sal en las naciones occidentales, la cooperación de las industrias de alimentos y de restaurantes es importantísima, explica la Dra. Feng J He (Queen Mary
University of London, Reino Unido), quien es autora de varios artículos de revisión sobre el tema de programas para reducir el consumo de sal realizados en varias partes del mundo. “Si se puede lograr que la industria de alimentos reduzca
gradualmente la cantidad de sal que agrega a sus productos, la ingesta de sal disminuirá y el público en general no tendrá que hacer nada; ni siquiera lo notarán; es fácil”, dice.
Como la abrumadora evidencia afirma, la sal en la dieta es la principal causa del aumento en la presión arterial; así que la mayoría de los expertos están de acuerdo que incluso la más mínima reducción en el consumo de sal a nivel de la población en general hará que haya menos infartos cerebrales y ataques cardiacos.
Varios países han implementado con éxito programas de reducción en el consumo de sal, incluyendo Japón, Finlandia, y recientemente el Reino Unido, que ha pedido ayuda a la industria alimentaria, sea esta voluntaria o a través de decreto legal. Otros países, incluyendo Australia, Canadá, Irlanda y Holanda están empezando a implementar actividades en esta área.
Anderson, una epidemióloga con un fuerte interés en factores de nutrición relacionados con la prevención de enfermedades cardiovasculares, es miembro del panel convocado por el Institute of Medicine (IoM) de EE UU, que tiene el encargo de hacer el reporte llamado: “Estrategias para reducir el consumo de sal en la población”, que saldrá a la luz en la próxima primavera. Aunque ella no puede
revelar el contenido de este reporte, dice que el momento para el cambio ha llegado.
(Fuente: The Heart.org )





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