Que la gripe A no fue para tanto es ya una constatación a la que han llegado distintas administraciones sanitarias, incluida la propia Organización Mundial de la Salud (OMS). La principal característica del virus fue su transmisibilidad, unida, sin embargo, a una escasa letalidad. De este modo, la tasa de mortalidad de la gripe A en Aragón, según los datos de esta temporada, fue diez veces inferior a la de la gripe común.
Así, en números relativos la letalidad del nuevo virus en la comunidad, una vez cerrada la temporada gripal, fue del 0,02% –porcentaje de los que fallecen sobre los que contraen la enfermedad–, mientras que en la gripe estacional este porcentaje suele oscilar entre el 0,2 y el 0,3%. “Cuando se produjo el pico de incidencia, en la primera quincena de noviembre, las condiciones climatológicas eran muy buenas. Y la mortalidad en los procesos respiratorios se asocia al frío”, explica el director general de Salud Pública Francisco Javier Falo, cuyo departamento está actualmente elaborando una evaluación de la campaña que se presentará en breve en las Cortes. Ver más…











