No a las guerras, siempre la Paz

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downloadLa Segunda Guerra Mundial no estalló de la nada, fue el resultado de la acumulación de decisiones, ideologías y fallos colectivos. La historia siempre nos trae las enseñanzas del pasado e intenta que las mismas nos impidan repetir los errores. Recordar que nos condujo a este horrendo enfrentamiento entre varias naciones, es un ejercicio urgente para reconocer las señales de peligro en el mundo actual y reafirmar el compromiso con la paz. Al leer algunos de esos sucesos claves, el razonamiento lo puede hacer cada quién y entenderá la responsabilidad de la defensa a ultranza de zonas sin conflictos.

Mencionemos algunos de los sucesos que condujeron a hombres y mujeres en el siglo pasado a ser protagonistas de la II Guerra Mundial:

– El Tratado de Versalles (1919) impuso a Alemania culpa exclusiva, reparaciones económicas y perdida territorial, que en lugar de contribuir a la paz, generó un sentimiento de resentimiento. – El Ascenso de los Totalitarismos (1920-1930) con el fascismo en Italia, el nazismo en Alemania y el militarismo expansionista en Japón, glorificaron la fuerza, suprimieron las libertades y predicaron la superioridad racial y el derecho a la conquista.
– La Gran Depresión económica (1929) generó desesperación, desestabilizó las democracias y fue explotada por líderes extremistas que prometían una falsa grandeza nacional a cualquier costo.
– El Fracaso de la Sociedad de Naciones, un organismo creado para garantizar la paz colectiva, que se mostró impotente ante agresiones como la invasión japonesa a Manchuria en 1931 y la italiana a Etiopía en 1935, demostrando una falta de voluntad real para hacer cumplir el derecho internacional.
– La Guerra civil española (1936-1939) sirvió de campo de pruebas para las nuevas tácticas de guerra de la Alemania nazi y la Italia fascista  y demostró la división internacional y la pasividad de las democracias ante un conflicto de esta índole.
– El Expansionismo territorial sin castigo, la continua violación de las fronteras y de los tratados internacionales sin consecuencias, con una comunidad internacional ciega, unido a la propaganda de odio, la deshumanización del otro (en esa época los judíos, los eslavos, los gitanos), con un colapso total del diálogo y la diplomacia multilateral fueron elementos determinantes.
Le fueron otorgados privilegios al ultimatúm, la amenaza y la acción unilateral sobre la solución pacífica y el compromiso por la paz y el bienestar.

Al releer estas notas y cambiar los nombres de los actores, es imposible no encontrar semejanzas con el mundo actual. Pareciese que muy poco aprendimos de esta horrenda parte de la historia mundial.

Hoy numerosos países reclaman el derecho a vivir en armonía, a ser decisores de los destinos de sus pueblos y a la no injerencia en sus decisiones. Toca a cada uno, cumplir bien su rol. Dejemos que lo humano, hable en defensa de la humanidad. La paz no es un estado pasivo, se trata de una construcción activa y diaria.

Ante los conflictos actuales, el auge de discursos que nos dividen, la pérdida de acuerdos internacionales y las crisis que dan alimento a la desesperación, debemos recordar y meditar. Le toca a los pueblos exigir a sus líderes el respeto a la dignidad humana. Aprendamos del ayer para proteger el mañana.

Referencias:

– Enciclopedia del Holocausto

– El papel de la inestabilidad nazi

– Acuerdo de Múnich

– La política Británica de apaciguamiento

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