Si pensamos y amamos a Cuba, nunca podremos olvidarlo

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Félix VarelaEn conmemoración del aniversario 168 del fallecimiento del Padre Félix Varela Morales, “quien primero nos enseñó a pensar”.          Por: Profesora Consultante María del Carmen Amaro Cano. Sociedad Cubana Historia de la Medicina.
Hoy, 25 de febrero 2021, conmemoramos el Aniversario 168 del fallecimiento del Padre Félix Francisco José María de la Concepción Varela y Morales, sacerdote, filósofo, escritor y, sobre todo, patriota.
Este extraordinario ser humano había nacido el 20 de noviembre de 1788 en La Habana, hijo de un español, Capitán del Regimiento Fijo de La Habana y de una santiaguera, ama de casa, quien falleció en 1792, cuando Félix contaba apenas 3 años.


Ese mismo año su abuelo fue trasladado a San Agustín de la Florida (aún en posesión de España) y llevó consigo a Félix, quien inició sus estudios primarios con el padre O’Reilly. Cuando llegó el momento de empezar sus estudios secundarios, regresó a La Habana y cuando tenía 14 años su abuelo le propuso empezar la carrera de cadete en una escuela militar, pero Félix pidió entrar en un Seminario para hacerse sacerdote. Así comenzó sus estudios en el Real y Conciliar Colegio Seminario San Carlos y San Ambrosio de La Habana, destacándose en los estudios y por su vocación seminarista. Al
mismo tiempo comenzó a estudiar en la Universidad de La Habana. A los 23 años fue ordenado sacerdote en la Catedral de La Habana, por el Obispo Espada y el 21 de diciembre de 1811 celebró su primera misa en el convento de Santa Teresa en La Habana. ​
A los 24 años fue nombrado profesor de Filosofía, Física y Ética en el Seminario habanero. El Padre Varela le daba una importancia capital a los métodos de aprendizaje y utilizaba sistemas innovadores para su época. Unió ciencia y conciencia y por eso siempre se ha dicho que la “Reflexión fue su trinchera”.
Quería que sus alumnos aprendieran con la cabeza y no repitiendo de memoria lo que se les enseñaba. A este respecto decía: «Aprender de memoria es el mayor de los absurdos, pues si falla la memoria falla todo lo estudiado, por ello la constancia en el estudio consolida los conocimientos».
Uno de sus discípulos, José de la Luz y Caballero, dijo una vez de su
maestro: «Mientras se piense en Cuba, se pensará con respeto y veneración en aquel que nos enseñó a pensar».​
Su extensa labor no se limitó a la enseñanza, también fundó la primera Sociedad Filarmónica de La Habana, formó parte y trabajó para la Sociedad Económica de Amigos del País, y escribió obras de teatro y de filosofía.
El 18 de enero de 1821, a los 32 años, fundó en el Seminario la primera Cátedra de Derecho de América Latina, donde se enseñaba la Legalidad y la Responsabilidad Civil, de la cual él mismo decía: «La Cátedra de la libertad y de los derechos humanos, la fuente de las virtudes cívicas y la base del gran edificio de nuestra felicidad».​
Su labor política no fue menos meritoria, fue elegido Diputado ante las Cortes Españolas, representando a Cuba, y partió para España con 34 años, sin saber que no volvería a ver jamás su amada Cuba. En la metrópoli comenzó una ardua labor parlamentaria, organizando un grupo con los demás representantes de las provincias españolas de ultramar, Cuba, Puerto Rico y Filipinas, a fin de mejorar la defensa de los derechos comunes. Formó parte
también de varias delegaciones con el objetivo de presentarle al Rey
iniciativas para mejorar la instrucción pública en las provincias de
ultramar, redactó un proyecto de ley para abolir la esclavitud, a la cual se oponía rotundamente y consideraba totalmente opuesta a los valores cristianos. Propuso el reconocimiento de la independencia de algunas naciones americanas ya liberadas y lanzó un nuevo proyecto de ley para un gobierno autónomo en las provincias de ultramar.
Sin embargo, sólo un año pasó en las Cortes representando a Cuba, ya que se produjo la invasión del Duque de Angulema, encomendado por las fuerzas absolutistas para acabar con el régimen, y el Padre Varela votó en contra del Rey Fernando VII para abolir la Constitución. Por esta razón fue condenado a la pena de muerte, junto con otros diputados que mantuvieron la
misma convicción.
Logró escapar de España y partió hacia los Estados Unidos, convencido de que no había mejor salida para Cuba que la independencia de una metrópolis cuyo Rey abandonaba su pueblo y que mucho menos velaba por sus provincias de ultramar.
Desde la nación americana comenzó a organizar y luego a presidir un movimiento independentista. Ya con 35 años inició una ardua labor propagandística en pos de la independencia, fundando en Filadelfia el primer periódico independentista llamado “El Habanero” (1824-1826), donde escribió: «Desearía ver a Cuba tan isla en lo político como lo es en la naturaleza, (…) Cuba no debe esperar ya nada de España…ni de nadie, debe liberarse por sí sola (…)»​
Durante más de 30 años de vida en el exilio fundó escuelas, edificó iglesias evangelizó a los más pobres y defendió la fe católica ante el predominio del protestantismo.
Los últimos años de su vida estuvieron marcados por la pobreza, las
enfermedades y la soledad. Finalmente falleció el 25 de febrero de 1853, en la ciudad de San Agustín, en la Florida, apenas un mes después del natalicio de José Martí.
Los restos del Padre Félix Varela y Morales descansan hoy en el Aula Magna de la Universidad de La Habana.
En 1981 el gobierno de la República de Cuba creó la Orden Félix Varela, la más alta distinción otorgada a cubanos y extranjeros, en reconocimiento a aportes extraordinarios realizados a favor de los valores imperecederos de la cultura nacional y universal.

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