El hombre con identidad de otra especie animal
Una de las primeras manifestaciones del hombre identificado o identificándose con otra especie animal nos llega de la mitología griega, con la figura de Licaón, rey de Arcadia, quien según la mitología, le sirvió a Zeus, la carne de un niño sacrificado y como castigo, el dios lo transformó en lobo. El término “licantropía” deriva directamente del nombre de este rey. Con el paso a la Edad Media, lo que era un castigo de los dioses se convierte en un fenómeno asociado a la brujería y al pacto con el diablo. El hombre-lobo es visto como un aliado de Satán, y por tanto perseguido por la inquisición, especialmente entre los siglos XVI y XVII.
En el folklore popular, esta transformación, podía deberse a una maldición familiar (como ser el séptimo hijo varón), al uso de un objeto mágico (como un cinturón o una piel de lobo) o a ungüentos elaborados por hechiceros. Pero este ser convertido en otra especie, por lo general conservaba la conciencia humana.
Existen crónicas, como la relatada por Pedro de Calatayud en 1754, sobre un hombre transformado en lobo que aterrorizó la comarca de Villafranca del Bierzo a principios de ese siglo, matando a más de veinte personas.
Si en la mitología griega la transformación en animal era un castigo degradante, en el Egipto faraónico era todo lo contrario: un privilegio y un símbolo de poder divino. Se adoraba lo que el animal simbolizaba, fuerza, vitalidad, fertilidad y por tanto elevaba al hombre hacia los dioses. Horus, el dios halcón, representa la encarnación del cielo, la visión lejana y la realeza, sus ojos son el sol y la luna. Anubis, el dios chacal, conecta con los cementerios del desierto, guía y protector de los muertos, Sekhmet, la diosa leona, representa la ferocidad y curación, con el poder destructor necesario para el orden cósmico.
La visión en la cultura árabe es más compleja y evoluciona desde la poesía preislámica hasta la teología y el misticismo islámico. Aquí, la transformación física directa (como en la licantropía europea) es prácticamente inexistente, pero la fusión simbólica con el animal es profundamente rica.
Mientras que la tradición occidental (desde Grecia hasta la Edad Media) veía en la transformación animal una pérdida de la razón y una caída en desgracia, Egipto la veneraba como un acceso a lo divino, y el mundo árabe la utilizó como una poderosa herramienta poética y una advertencia sobre los peligros del alma, manteniendo siempre, salvo en casos milagrosos puntuales, la barrera ontológica entre la creación humana y la animal.
En lo referente a las Artes en los siglos XX y XXI, el arte abraza la figura del hombre-animal no como una creencia, sino como una poderosa metáfora para explorar la identidad, la fragilidad y la deshumanización. Artistas como el español Manolo Millares, en la posguerra, crearon la figura del “homúnculo”, seres deformes y grotescos, hechos con arpilleras rotas y costuras, que simbolizan la degradación moral y física del ser humano tras la barbarie de la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial.
La medicina, por su parte, ha buscado una explicación racional a la experiencia subjetiva de “convertirse en animal”. Esta búsqueda nos lleva a la licantropía clínica, un síndrome psiquiátrico extremadamente raro, caracterizado por el delirio del paciente de que se está transformando o se ha transformado en un animal. No se limita a los lobos; se han documentado casos de transformación en perros, caballos, gatos, ranas e incluso abejas. Los pacientes no solo lo afirman, sino que a menudo se comportan como el animal en cuestión. Esta afección se asocia comúnmente con trastornos mentales graves como la esquizofrenia, el trastorno bipolar o depresiones psicóticas. Estudios recientes con neuroimagen han encontrado patrones de actividad anormal en las áreas cerebrales que procesan la imagen y la percepción del cuerpo (propiocepción) en pacientes que están experimentando el delirio. Esto sugiere que, para su cerebro, la sensación de transformación es muy real.
El viaje del hombre convertido en bestia es un espejo de nuestra propia historia. Comienza como una advertencia divina en la Antigüedad, se convierte en un miedo perseguible durante la tradición, para luego ser rescatado por el arte como un potente símbolo de nuestras crisis y, finalmente, ser comprendido por la ciencia como una ventana a los misterios más profundos de la mente humana.
Hoy el siglo XXI, nos pone a debatir acerca de una situación, que no es un problema de salud y que se manifiesta con el nombre de therianismo, una subcultura con raíces en los albores de internet, surgida en la década de 1990, donde personas con estas experiencias empezaron a compartir sus vivencias y desarrollar su propio vocabulario, fenómeno que expresa la complejidad de la identidad humana en este siglo.
La historia, las artes y la medicina, permiten recorrer este complejo asunto y encontrar en esta unión algunas respuestas.
Referencias:
1. Human-animal relationships in San and Hunter-Gatherer cosmology. Volume I, Therianthropes and transformation. https://catalog.library.ohio.gov/search?/dHuman-animal+relationships/dhuman+animal+relationships/1%2C116%2C1510%2CE/frameset&FF=dhuman+animal+relationships+africa+southern+history&1%2C2%2C
2. The Law of the Jungle: Self and Community in the Online Therianthropy Movement. https://www.equinoxpub.com/projects/abstracts-hub/resource/the-law-of-the-jungle-self-and-community-in-the-online-therianthropy-movement
3. Self-Creation of Other-Than-Human Identities: A Netnographic Analysis of Identity Labels in the Alterhuman Community on Tumblr. https://www.ceeol.com/search/article-detail?id=1288196
4. Therianthropy: well-being, schizotypy and autism in individuals who self- identify as non-human. https://irep.ntu.ac.uk/id/eprint/34612/
5. An Interpretative Phenomenological Analysis of Identity in the Therian Community. https://www.semanticscholar.org/paper/An-Interpretative-Phenomenological-Analysis-of-in-Grivell-Clegg/30a3d5351f8d4b1f4512545a418b9254c0786e0e
Publicado: feb 23rd, 2026.







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