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	<title>Infecciones por coronavirus &#187; impacto económico</title>
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	<description>Sitio web de Cuba dedicado a las infecciones por coronavirus</description>
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		<title>Impacto de la COVID-19 sobre los gases de efecto invernadero</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Feb 2022 13:00:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Tania Izquierdo Pamias]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[Revisiones y metanálisis]]></category>
		<category><![CDATA[estrategias]]></category>
		<category><![CDATA[impacto económico]]></category>
		<category><![CDATA[medioambiente]]></category>

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		<description><![CDATA[<img class="alignleft wp-image-16254" title="Impacto ambiental" src="http://temas.sld.cu/coronavirus/files/2021/10/cambio-climático-y-salud-200px.jpg" alt="cambio climático y salud 200px" width="150" height="100" />El estallido global de la COVID-19 ha planteado graves desafíos para la salud humana, el medio ambiente, la energía y la economía en todo el mundo. Las estrictas medidas para controlar la propagación de esta enfermedad han provocado una importante ralentización de las actividades económicas.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft wp-image-16254" title="Impacto ambiental" src="http://temas.sld.cu/coronavirus/files/2021/10/cambio-climático-y-salud-200px.jpg" alt="cambio climático y salud 200px" width="150" height="100" />El estallido global de la COVID-19 ha planteado graves desafíos para la salud humana, el medio ambiente, la energía y la economía en todo el mundo. Las estrictas medidas para controlar la propagación de esta enfermedad han provocado una importante ralentización de las actividades económicas.<span id="more-17667"></span></p>
<p>Esto, a su vez, han afectado al medio ambiente al reducir la emisión de los gases de efecto invernadero (GEI) y con ello, en concreto, los niveles del dióxido de carbono en la atmósfera.</p>
<p>En este artículo, publicado en la revista <em><a title="Visitar el sitio" href="https://www.sciencedirect.com/journal/science-of-the-total-environment" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Science of The Total Environment</a></em> en el año 2022, los autores se propusieron describir el impacto de la pandemia de la COVID-19 en las emisiones de los gases de efecto invernadero (GEI), destacar críticamente los escenarios de consumo de la energía y los subsecuentes niveles de la emisión del dióxido de carbono antes, durante y después de la pandemia, con especial énfasis en la evaluación de la elevación de los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera y la repercusión económica global de la energía.</p>
<p>También se han planteado resumir, de forma exhaustiva, el impacto a corto y a largo plazo de la COVID-19 en el medioambiente y en la sustentabilidad.<span id="more-5553"></span></p>
<p>Para la realización del estudio efectuaron una recopilación de la literatura relevante publicada a corto plazo, los estudios de casos y las informaciones de las diferentes organizaciones gubernamentales y no gubernamentales relacionadas con las consecuencias medioambientales y energéticas de la pandemia de la COVID-19.</p>
<p>Los investigadores destacan cómo el estallido de la pandemia de la COVID-19 ha sacudido el ecosistema mundial y ha revelado varios “cuellos de botella” asociados con las políticas actuales para hacer frente a tal crisis mundial. La incapacidad para salvaguardar a la salud humana y a la economía, unido a la crisis energética en todo el mundo, han creado una seria conciencia de que ya es hora de modificar las políticas y aplicarlas estrictamente para recuperar el ecosistema y la economía global de una forma sinérgica.</p>
<p>En opinión de los autores, es muy difícil predecir los efectos a largo plazo de la COVID-19 sobre las emisiones de los gases de efecto invernadero (GEI) en todo el mundo, teniendo en cuenta las rápidas mutaciones del virus y qué grado de vacunación permitirá controlar la pandemia.</p>
<p>Sin embargo, se estima que a corto plazo (para el 2025), la COVID-19 y las medidas de respuesta ante esta enfermedad provocarían un descenso regional de las emisiones de los GEI en casi todos los países.</p>
<p>La pandemia de la COVID-19 ha provocado una respuesta global al poner de manifiesto muchos fallos en las políticas actuales y ha estimulado a los gobiernos a construir una agenda más fuerte de sustentabilidad centrándose en los siguientes puntos:</p>
<ul>
<li>Para una industrialización sostenible, es importante mantener un entorno energéticamente eficiente mediante el uso de los combustibles y las tecnologías más limpias. Asimismo, las políticas de gestión de los residuos industriales y de control de las emisiones deben diseñarse estrictamente para evitar los riesgos medioambientales.</li>
<li>Para reducir las emisiones inducidas por el transporte es muy conveniente concienciar a las personas sobre el uso del transporte público y cambiar a un sistema de vehículos compartidos para mejorar el medioambiente.</li>
<li>Las fuentes de energía más limpias y ecológicas, como la solar, la eólica, la hidroeléctrica, la biomasa y la geotérmica, pueden reducir la dependencia global de los combustibles fósiles y ayudar a disminuir las emisiones de los gases de efecto invernadero en todo el mundo, satisfaciendo simultáneamente la demanda energética mundial.</li>
<li>El enfoque de las tres «R» (reducir, reutilizar y reciclar) puede ser muy importante para aminorar la carga de los residuos y la contaminación ambiental. Por lo tanto, es de gran interés disminuir el uso de las materias primas y la producción de los residuos junto con la gestión adecuada de los problemas de la segregación y la eliminación de estos residuos.</li>
<li>Por último, para lograr una protección global del medio ambiente, mejor y más sustentable, se requieren esfuerzos colectivos con unas estrictas políticas y su correcta aplicación en todo el mundo.</li>
</ul>
<p>Vea el artículo completo en:</p>
<p style="padding-left: 30px;"><a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0048969721054267" target="_blank" rel="noopener"><em>Kumar A, Singh P, Raizada P, Hussain CM. Impact of COVID-19 on greenhouse gases emissions: A critical review. Science of The Total Environment [Internet]. 2022;806(Part 1):Artículo 150349[10 p.].</em></a></p>
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		<title>La pandemia actual: Lo que se dice y no se dice sobre ella</title>
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		<pubDate>Thu, 20 Jan 2022 12:53:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Tania Izquierdo Pamias]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[NotiWeb]]></category>
		<category><![CDATA[impacto económico]]></category>
		<category><![CDATA[impacto político]]></category>
		<category><![CDATA[impacto social]]></category>
		<category><![CDATA[pandemia]]></category>

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		<description><![CDATA[<img class="alignleft wp-image-10344" title="Pandemia: realidades" src="http://temas.sld.cu/coronavirus/files/2020/09/pandemia-latinoamerica-chile-covid.jpg" alt="pandemia latinoamerica chile covid" width="150" height="105" />La pandemia ocupa casi todo el espacio mediático hoy en la mayoría de los países de renta superior. Y a través de tal espacio se puede ver lo que se está diciendo y, más importante, lo que no se está diciendo sobre la pandemia]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft wp-image-10344" title="Pandemia: realidades" src="http://temas.sld.cu/coronavirus/files/2020/09/pandemia-latinoamerica-chile-covid.jpg" alt="pandemia latinoamerica chile covid" width="150" height="105" />La pandemia ocupa casi todo el espacio mediático hoy en la mayoría de los países de renta superior. Y a través de tal espacio se puede ver lo que se está diciendo y, más importante, lo que no se está diciendo sobre la pandemia en los <em>establishments</em> político-mediáticos en la mayoría de tales países. <span id="more-17356"></span></p>
<p>Y las conclusiones que derivan de la realidad que les rodea son muy preocupantes. Veamos ejemplos de ello.</p>
<p>Y comencemos subrayando que todo lo que está pasando, incluso la aparición y expansión de <a href="http://www.cubadebate.cu/especiales/2022/01/14/por-que-omicron-es-mas-transmisible-y-que-debemos-saber-de-esta-nueva-variante-en-cuba-podcast/">la variante nueva ómicron</a>, era predecible, como ya señalé en múltiples ocasiones. <strong>Es, por lo tanto, muy sorprendente que muchos dirigentes, incluyendo el presidente Biden en EE.UU., hayan indicado que nadie se esperaba lo que ha pasado en las últimas semanas, cuando se creía que estábamos ya viendo el fin de la pandemia,</strong> y de pronto apareció una variante del virus en Sudáfrica, que en solo cuatro semanas se esparció por la mayoría de países de renta superior determinando un nivel de contaminación nunca visto antes.</p>
<p>Y es muy probable que otras variantes puedan aparecer, que podrían incluso ser peores. Podríamos enfrentarnos en una futura ola con una variante que además de ser muy rápida y eficiente en su movilidad, fuera muy virulenta, pues no es cierto lo que se está diciendo de que las nuevas variantes tengan que ser menos virulentas que las anteriores. La Delta era más letal que Alfa.</p>
<p><strong>Y este riesgo continuará ocurriendo hasta que no se reduzca el nivel de contagio a nivel mundial. La gente no vacunada es un caldo de cultivo para que se vayan produciendo nuevas variantes.</strong> Y hay millones y millones de personas en el mundo que no están vacunadas, predominantemente en países de renta baja.</p>
<p>El hecho de que haya una diferencia tan marcada entre el nivel de vacunación de los países ricos y los países de renta media y baja es un escándalo no solo moral, sino también desde el punto de vista de salud pública. <strong>Contrario a lo que el pensamiento liberal, dominante en la mayoría de los países de renta alta promueve, las desigualdades no favorecen ni la eficiencia económica, ni la resolución de los grandes temas sociales, incluyendo la pandemia.</strong> Toda la evidencia científica muestra que la solidaridad es una condición para la resolución de la pandemia.</p>
<p>La distribución de las vacunas que ha seguido una lógica comercial ha enlentecido y dificultado la resolución de este gran problema. Un tanto igual aparece en la distribución de las mascarillas y de las pruebas rápidas de antígenos, que se utilizan ampliamente para comprobar si una persona está o no contaminada. Ello explica que el acceso a estos y otros bienes de enorme importancia para controlar la pandemia esté determinado en gran manera por el nivel de renta de la persona y del país. Esta es una realidad de la que no se habla.</p>
<h3>Gravedad y coste humano de la pandemia</h3>
<p>El análisis del número de muertos debidos a la covid-19 por un millón de habitantes que se han acumulado desde el inicio de la pandemia, nos permite medir la gravedad y el coste humano de tal fenómeno, país por país.</p>
<p>Así vemos países entre los ricos, la mayoría de los cuales están a los lados del Atlántico Norte (que tienen estructuras demográficas parecidas) en los que el número de muertos es muy bajo (como Noruega 247, Finlandia 298 y Dinamarca 583), seguidos de otros con números más altos (como Alemania 1 360, Suecia 1 513, Francia 1 865 y España 1 928), y otros, incluso más elevados (como Gran Bretaña 2 204 e Italia 2 306).</p>
<p>Y terminan esta liga de mortalidad, países de elevadísima mortalidad (EE.UU. 2 521, Polonia 2 639 y Hungría 4 146). Cuando salimos de Norteamérica y Europa Occidental, vemos que hay países ricos como Nueva Zelanda con mortalidad acumulada bajísima (10). Y <strong>a nivel mundial, llama la atención, que hay países de renta baja como China (de más de 1 000 millones de habitantes) con bajísimas tasas de mortalidad por COVID-19 (3), mientras que otros, sobre todo en América Latina, tienen tasas mucho más elevadas, como por ejemplo Brasil (2 998) y Perú (6 090).</strong></p>
<p>Estos números ilustran un abanico enorme de niveles de mortalidad que incita a preguntarse el por qué de tal variabilidad. Ni qué decir tiene que muchas son las causas de tal diversidad, pero otra observación que se deriva de tales datos es que el argumento muy utilizado por autores conservadores y liberales de que los países tienen que escoger entre enfatizar las medidas de salud pública para controlar la pandemia o salvar la economía, es una dicotomía falsa, pues se ven muchos países con escasísima mortalidad de COVID-19, resultado en gran parte a su estrategia de control de la pandemia, que tienen un elevado nivel de crecimiento económico, siendo China el caso más claro de ello.</p>
<p><strong>La bajísima mortalidad por COVID-19 en aquel país va acompañada con una elevada tasa de crecimiento económico (8% PIB 2021), siendo China hoy el centro industrial productor de los bienes, como mascarillas, que se están utilizando en los países ricos en tiempos de pandemia.</strong> En realidad, en los países ricos, excepto en la industria farmacéutica, ha habido una gran escasez de los productos necesarios para controlar la pandemia, como han sido las mascarillas y muchos otros bienes necesarios para el control de la pandemia, muchos de ellos producidos en China</p>
<h3>Errores comunes en la estrategia de control de la pandemia</h3>
<p>Es también sorprendente el enorme número de errores que se han hecho en los programas de control de la pandemia. Un ejemplo, es el que, cuando se descubrió el COVID-19, se hizo hincapié (incluso por la Organización Mundial de la Salud &#8211; OMS) en el contacto físico con materias infectadas, subrayando la necesidad de seguir una higiene personal, como lavado de manos y otras medidas, sin dar gran importancia a la transmisión aérea, grave error, cuando podía verse desde el principio de la pandemia que el principal medio de trasmisión era el aire y los aerosoles.</p>
<p><strong>Más de un dirigente político e incluso académicos, llegaron a subrayar al principio de la pandemia que las mascarillas no eran importantes, lo cual fue un gran error.</strong> Y tuvo un coste, causando una elevada mortalidad que era prevenible. De nuevo, varios subrayamos la importancia de los aerosoles y por tanto de las mascarillas para proteger a las personas que las llevaban, así como a las personas expuestas a los aerosoles procedentes de las personas sin mascarillas.</p>
<p>Es ahí lo que es más que decepcionante; la falta de información por parte de los mayores medios de información sobre este tema. Incluso hoy estamos viendo una enorme distribución de todo tipo de mascarillas, la mayoría de las cuales tienen muy escasa capacidad de protección. Hemos visto recientemente una gran expansión de las mascarillas, debida a la rápida expansión de la nueva variante, elaboradas con materiales inapropiados tales como pañuelos, de limitada protección. <strong>Las mascarillas, para hacer la función que se les asigna, deben tener el material y diseño que proteja a las personas que las llevan y a las personas próximas.</strong> Hoy, en la gran mayoría de los países en los que se ha analizado este tema (EE.UU. entre ellos), casi el 60% de las mascarillas utilizadas tienen un mínimo de protección.</p>
<p>Esta falta de mascarillas eficaces y accesibles es un fallo del que hay que responsabilizar, en la mayoría de tales países, a las autoridades públicas y a los medios de información. La imagen constante que se promueve (de que estamos en una guerra contra el virus), entra en conflicto con el comportamiento súper laxo por parte de las autoridades hacia aquellos sectores industriales que deberían haber centrado su producción precisamente en la de material que protege al personal sanitario, así como a la ciudadanía, como es el caso de las mascarillas.</p>
<p>En muchos países a los dos lados del Atlántico Norte que lucharon contra el nazismo y el fascismo en la II Guerra Mundial, las muertes en esta &#8220;guerra contra el virus&#8221; es mayor que la ocurrida en aquel conflicto. <strong>En EE.UU., por ejemplo, las muertes por COVID-19 durante los 11 primeros meses del mandato del presidente Biden (411 359 personas) fueron  mayores que las ocurridas en aquella guerra que duró tres años (407 316). </strong>El gobierno liderado por el presidente Roosevelt intervino muy activamente la economía estadounidense, mediante el New Deal, nacionalizando amplios sectores directamente relacionados con la guerra, siendo enormemente popular en su tarea de gobierno. Un tanto igual ocurrió en varios países europeos.</p>
<p><strong>Debería considerarse como tema prioritario en los programas de recuperación económica, el cambio del sistema productivo para priorizar la manufacturación y suministro de los bienes y servicios de prevención y atención de salud pública, sanitarios y sociales</strong>, puesto que el déficit de tales bienes ha sido enorme durante la pandemia.</p>
<p>Hoy el mundo de la producción sigue el criterio de la comercialización en la distribución de sus productos, lo cual, como he indicado en otras ocasiones, dificulta la resolución de la pandemia.</p>
<blockquote><p>Los gobiernos de los países ricos tenían que haber presionado para eliminar las patentes de las vacunas durante, al menos, durante la pandemia, y también presionar, por ejemplo, a sus empresas textiles a que produjeran materiales como mascarillas buenas y baratas y así muchos otros productos que han sido necesarios y que han tenido que importarse con grandes retrasos y excesivos costes. Su escasa valentía y servilismo a intereses particulares, anteponiéndolos al bien común, en esta &#8220;guerra contra el virus&#8221; ha sido una de las causas de la escasa popularidad de algunos de los gobiernos excesivamente laxos en su exigencia a los poderes económicos y financieros de contribuir al control de la pandemia, muchos de los cuales se han beneficiado enormemente de ella.</p></blockquote>
<h3>La importancia de la vacunación que es necesaria, pero no suficiente</h3>
<p>He escrito también extensamente de la importancia de la vacunación tanto en la reducción de la infección como en la disminución de la morbilidad y mortalidad debida a COVID-19. Ni decir tiene que hay distintos tipos de vacunas basadas en distintas concepciones de la relación entre virus e inmunidad.</p>
<p>Y parecería que la técnica mRNA ha sido particularmente eficaz. Iniciada en los países ricos (financiada predominantemente por fondos públicos) pueden también producirse en las industrias farmacéuticas basadas en países pobres, teniendo los recursos propios para así poder hacerlas, en contra de lo que los productores de aquellas vacunas están diciendo, y que de hacerse podría haberse vacunado muchísima gente en estos países pobres disminuyendo la probabilidad de la aparición de nuevas variantes.</p>
<p><strong>Vacunar a los no vacunados, debería continuar siendo un objetivo muy importante, pues la evidencia es contundente de que los no vacunados mueren más que los vacunados.</strong> En la presente ola causada por la nueva variante ómicron, el dato más impactante es precisamente el elevado porcentaje de personas no vacunadas que se contagian y mueren debido a esta variante (según estudios recientes en EE.UU., el promedio de contagio es cinco veces mayor para no vacunados en comparación a vacunados, mientras que el número de muertos de no vacunados es 20 veces más alto que entre vacunados). <strong>Y también la evidencia es contundente de que las personas no vacunadas son más contagiosas y por más tiempo que las vacunadas.</strong></p>
<p>La vacunación es un eje importante de la estrategia de control de la pandemia, pero no es la única y en ocasiones no es incluso la más importante. Hay países que, con tasas de mortalidad muy bajas como Nueva Zelandia, donde la vacunación ha sido tardía y reciente, cuando todo el periodo desde el principio de la pandemia la mortalidad ha sido bajísima, y ello ha sido debido a las medidas preventivas de salud pública, con la detección y seguimiento de casos, las cuarentenas de las personas infectadas, así como el uso de mascarillas y el mantenimiento de distancias.</p>
<p>En realidad, <strong>la pandemia ha mostrado la enorme necesidad de tener buenos y bien dotados servicios de prevención y atención salubrista y sanitarios junto con servicios sociales universales</strong> como el Cuarto Pilar del Estado de Bienestar (servicios de ayuda a las familias, como escuelas de infancia y servicios de atención a las personas con discapacidades). No es por casualidad que la mayoría de los países escandinavos, con gran desarrollo de sus estados del bienestar (incluido su Cuarto Estado del Bienestar), sean los países europeos que tengan menos desigualdades sociales, por clase social y por género, además de menor mortalidad acumulada COVID-19.</p>
<blockquote><p>Varios países europeos han intentado cubrir parte de sus déficits de recursos en estos sectores, maximizados por la pandemia, con la importación de profesionales mediante la importación masiva de personal proveniente de países de rentas bajas. Alemania es uno de los más conocidos, siendo el estado de Kerala en la India, uno de los máximos proveedores de enfermeras altamente cualificadas para cubrir las deficiencias del sistema alemán de atención sanitaria.</p></blockquote>
<p>Tal déficit de recursos ha ocurrido también en <strong>España. Habiendo sido, altamente exitosa en su vacunación, no pudo evitar un elevado grado de infectividad debido en parte, a la enorme escasez en sus servicios de salud pública y sanitarios, así como sociales</strong>, siendo uno de los países de la UE con menos recursos públicos en los servicios de su Estado del Bienestar.</p>
<p>Este déficit es incluso más acentuado en los servicios de salud pública dentro de un sistema sanitario poco financiado y hospitocéntrico. Ello es causa y consecuencia de la existencia de una dualidad pública versus privada en los servicios sanitarios, alcanzando su máxima expresión en el Estado Español, donde sus funcionarios públicos tienen el derecho de acceder a la sanidad privada (financiada en su caso por el Estado).</p>
<p>Esta situación facilita la perpetuación de tal dicotomía pública (que atiende a la mayoría de la población) y privada (que atiende a una minoría) en uno de los países europeos con mayores desigualdades por clase social, lo cual reproduce la pobreza de la pública, que perjudica a todas las clases sociales incluyendo a las clases pudientes, pues en casos graves como la pandemia, es la pública la que desarrolla las funciones más importantes y su escasez de recursos afecta a todas las clases sociales incluyendo las pudientes. <strong>Y es de ahí que la solidaridad, es esencial no solo entre países, sino entre los ciudadanos dentro de un país, para resolver las pandemias</strong>. [por: Vicenç Navarro]<strong><br />
</strong></p>
<p>Tomado de: <a href="https://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2022/01/17/6162/" target="_blank" rel="nofollow noopener noreferrer">Público. Blog informativo y de opinión &#8211; 17 enero 2022<br />
</a></p>
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		<title>La COVID y las empresas: otro aprendizaje en la pandemia</title>
		<link>https://temas.sld.cu/coronavirus/2021/11/02/la-covid-y-las-empresas-otro-aprendizaje-en-la-pandemia/</link>
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		<pubDate>Tue, 02 Nov 2021 23:32:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Tania Izquierdo Pamias]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[NotiWeb]]></category>
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		<description><![CDATA[<img class="alignleft wp-image-11417" title="Investigadores cubanos" src="http://temas.sld.cu/coronavirus/files/2020/11/ingeniería-genetica-covid19.jpg" alt="ingeniería genetica covid19" width="150" height="100" />Todos asistimos en estos días con justa emoción al reconocimiento dado por la Asamblea Nacional del Poder Popular a los científicos que trabajaron en el control de la pandemia de COVID-19 y a la condecoración como Héroes del Trabajo de los principales protagonistas.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft wp-image-11417" title="Investigadores cubanos" src="http://temas.sld.cu/coronavirus/files/2020/11/ingeniería-genetica-covid19.jpg" alt="ingeniería genetica covid19" width="150" height="100" />Todos asistimos en estos días con justa emoción al reconocimiento dado por la Asamblea Nacional del Poder Popular a los científicos que trabajaron en el control de la pandemia de COVID-19 y a la condecoración como Héroes del Trabajo de los principales protagonistas.<span id="more-16486"></span></p>
<p>Y escuchamos con satisfacción las cifras de reducción de la cantidad de pacientes y de los fallecimientos, y de incremento de la cobertura de vacunación en adultos y niños, que cada mañana nos anuncia el MINSAP.</p>
<p>Es, sin dudas, una enorme victoria de nuestro Pueblo, que será dulce para los muchos cubanos que aman, y amarga para los pocos (aunque existentes) que odian.</p>
<p>Ahora tenemos que emprender la tarea intelectual de interpretar a fondo la experiencia de la COVID y extraerle todas las enseñanzas posibles, para que nos deje también vacunas contra escepticismos (a veces también infecciosos), pesimismos y apatías al mirar el futuro de la Patria.</p>
<p>Los componentes de ese análisis imprescindible de las experiencias de la COVID son muchos, inabarcables en un solo texto, y <strong>se relacionan con el perfeccionamiento de nuestro sistema de salud, el potencial de la atención primaria, las fortalezas y debilidades del sistema de producción y distribución de medicamentos, la demanda de ciencia, la cultura de higiene y prevención</strong>, la comunicación social, el fortalecimiento del sistema de instituciones del Poder Popular, las ciencias sociales, el protagonismo de la juventud, la respuesta social ante las tendencias demográficas, las dinámicas familiares, la informatización y la capacidad de gestión de datos, y muchos otros temas que habrá que ir exprimiendo uno por uno para extraerles enseñanzas y propuestas prácticas de acción.</p>
<p>No intentaré generalizaciones, para las cuales carezco de conocimientos y de datos. Otros compañeros lo harán. Usaré entonces este breve espacio para llamar la atención sobre uno de los componentes de la respuesta cubana a la COVID, uno solo entre muchos, pero uno al que muchas veces no miramos con suficiente profundidad: LAS EMPRESAS.</p>
<p>Algunos se preguntarán: <strong>¿Qué tiene que ver la COVID con los temas económicos y empresariales que están siendo al mismo tiempo objeto de debate intenso en la sociedad cubana?</strong></p>
<p>Pues sucede que hay mucha relación entre ambos debates:</p>
<p>¿Porqué pudimos crear vacunas en tiempo récord? ¿Porqué pudimos llevar la producción a escalas suficientes para cobertura total? ¿Porqué pudimos aplicar masivamente interferones en las etapas tempranas? ¿Porqué aparecieron rápidamente y se ensayaron en pruebas clínicas anticuerpos monoclonales y péptidos para el control de la inflamación sistémica de la COVID? ¿Porqué se montó con agilidad la producción de hisopos? ¿Porqué se logró diseñar y producir respiradores de alta tecnología?</p>
<p>Muy cierto es que teníamos (y tenemos) lo más importante: La gente. Científicos y tecnólogos preparados y expertos, motivados por su labor, y exponentes de los valores morales de la Revolución y el Socialismo.</p>
<blockquote><p>Pero aun teniendo eso, no hubiese sido suficiente si hubieran sido individuos aislados, o vinculados por relaciones de mercado, y con visiones estrechas de su campo de trabajo. Las personas son el punto de partida, sin lo cual nada es posible, pero después, en un plano superior, están las formas concretas en que las personas se agrupan y trabajan. La sociedad humana es más, mucho más, que una suma de individuos.</p></blockquote>
<p>La fortaleza de esta historia es que también estaban las empresas, desde antes de la COVID.</p>
<p><strong>Y no empresas cualesquiera, sino empresas:</strong></p>
<ul>
<li>Que eran (y son) propiedad socialista del todo el Pueblo, representado por el Estado</li>
<li>Que emergieron muchas de ellas dentro del sector académico presupuestado y se transformaron después en empresas</li>
<li>Que incluían la investigación científica dentro de la gestión empresarial<br />
Que crearon capacidades de producción propias</li>
<li>Que asimilaban permanentemente nuevas tecnologías</li>
<li>Que lograban, muchas de ellas, cerrar un ciclo económico de investigación, desarrollo de productos, escalado productivo y comercialización</li>
<li>Que lograban, cada una de manera descentralizada, balances financieros positivos en moneda nacional y en divisa para hacer sostenible su operación.</li>
<li>Que hacían, muchas de ellas, su propia gestión comercial exportadora</li>
<li>Que implementaron complejos y modernos sistemas de aseguramiento de calidad y recibieron inspecciones regulatorias de Cuba y de otros países</li>
<li>Que desplegaron inserción internacional en todo el ciclo de desarrollo, mediante colaboraciones científicas, cadenas productivas internacionales y empresas mixtas en el exterior</li>
<li>Que luchaban por combinar, en sus estructuras superiores (Frente Biológico- Polo Científico- Biocubafarma), un balance adecuado entre coordinación estratégica y descentralización operativa</li>
<li>Que participaban en espacios de coordinación sistemática entre ellas y con organizaciones del sector presupuestado, tanto del sistema de salud como del sistema de ciencia, tecnología e innovación</li>
<li>Que habían formado decenas de cuadros para esas diversas y complejas tareas.</li>
<li>Que mantenían una comunicación permanente y bidireccional con los altos niveles de dirección del país, fruto de la atención directa que les dio el Comandante en Jefe Fidel Castro desde los momentos fundacionales.</li>
</ul>
<p>Todo eso existía antes de la COVID. Llegada la pandemia, esa artillería pesada apuntó al coronavirus. E hizo blanco.</p>
<p>En el enfrentamiento a la COVID recogimos bien la cosecha, pero las semillas estaban sembradas, décadas antes.</p>
<p>La lección a aprender es que formar organizaciones es tan importante como formar personas, que las personas son diversas pero las organizaciones también, que las personas deben ser innovadoras pero las organizaciones también, que las personas no deben envejecer temprano, pero las organizaciones tampoco.</p>
<p>¿Es todo esto una singularidad de la biotecnología? Seguro que no. Es una historia que hay que repetir en las tecnologías emergentes de la informática, la inteligencia artificial, los macro-datos, la robótica, las nanotecnologías, los nuevos materiales, la manufactura aditiva, la energía inteligente, y otras tecnologías de avanzada que dibujan la llamada “cuarta revolución industrial”, y que quizás tienen hoy todavía la inmadurez que tenía la biotecnología mundial en los 80, pero que ya comienzan a “parir” sistemas empresariales.</p>
<p>Es el momento: los cambios en el contexto jurídico de la economía cubana (atribuciones de la empresa estatal, empresas de alta tecnología, parques tecnológicos, diversidad de actores económicos, pequeñas y medianas empresas, atribuciones de los territorios y otros) abren el camino.</p>
<p>Los jóvenes tendrán que recorrerlo. Y rápido. [ Por: Dr. Agustín Lage Dávila ]</p>
<p>Tomado de: <a href="http://www.cubadebate.cu/opinion/2021/11/02/la-covid-y-las-empresas-otro-aprendizaje-en-la-pandemia/" target="_blank">Cubadebate &#8211; 2 noviembre 2021</a></p>
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		<title>La pandemia de COVID-19 como eje de la conservación biológica</title>
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		<pubDate>Fri, 22 Oct 2021 13:00:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Tania Izquierdo Pamias]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[Propuestas del editor]]></category>
		<category><![CDATA[desarrollo]]></category>
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		<description><![CDATA[<img class="alignleft wp-image-16254" title="Impacto humano en la naturaleza durante pandemia" src="http://temas.sld.cu/coronavirus/files/2021/10/cambio-climático-y-salud-200px.jpg" alt="cambio climático y salud 200px" width="150" height="100" />El aislamiento por la COVID-19 redujo la movilidad humana y condujo a conocimientos inmediatos sobre cómo los humanos impactan en la naturaleza.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft wp-image-16254" title="Impacto humano en la naturaleza durante pandemia" src="http://temas.sld.cu/coronavirus/files/2021/10/cambio-climático-y-salud-200px.jpg" alt="cambio climático y salud 200px" width="150" height="100" />El aislamiento por la COVID-19 redujo la movilidad humana y condujo a conocimientos inmediatos sobre cómo los humanos impactan en la naturaleza. <span id="more-16369"></span></p>
<p>Sin embargo, es probable que se produzcan impactos ecológicos más fuertes. A medida que salimos de la pandemia, los gobiernos deben evitar dar prioridad a las ganancias económicas a corto plazo que comprometen los ecosistemas y los servicios que brindan a la humanidad. En cambio, la pandemia puede ser un punto de inflexión para la transformación social a fin de valorar la sostenibilidad económica y del ecosistema a más largo plazo.</p>
<p><strong>Impactos de la pandemia COVID-19 en la conservación biológica</strong></p>
<p>La pandemia de COVID-19 ha provocado cambios en las actividades humanas y los patrones de movilidad que han alterado todos los aspectos de la sociedad. Han surgido oportunidades inesperadas para examinar las relaciones entre los seres humanos y la naturaleza.</p>
<p>Los hallazgos iniciales apuntan a diversas vías directas e indirectas que vinculan los cambios en la presencia y actividad humanas con resultados tanto positivos como negativos para la vida silvestre, los ecosistemas y la conservación.</p>
<p>Por ejemplo, el experimento internacional <em>Océanos tranquilos</em> ha alentado el monitoreo mundial de los paisajes sonoros de nuestros océanos para medir cómo la reducción, relacionada con la pandemia, en el transporte marítimo y otras actividades marinas afecta los niveles de ruido y, posteriormente, los ecosistemas oceánicos, desde el zooplancton hasta las grandes ballenas<a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR1"><sup>1</sup></a>.</p>
<p>El aislamiento ha puesto de manifiesto la necesidad de establecer pautas mundiales y adoptar tecnologías silenciosas para “reducir el ruido”.</p>
<p>Sin embargo, a medida que avanzamos hacia un mundo pospandémico, algunos países están reduciendo su gestión y vigilancias ambientales, y los recursos naturales se consideran «capital” para elaborar planes de recuperación económica. Por lo tanto, la pandemia está revelando desafíos emergentes que requieren soluciones innovadoras y nuevas formas de trabajar que puedan mejorar los esfuerzos para mantener ecosistemas saludables y apoyar el bienestar humano.</p>
<p><strong>Desafíos emergentes</strong></p>
<p>Si bien el lanzamiento de vacunas contra la COVID-19 está actualmente en marcha, el legado ecológico, social y económico de este evento persistirá.</p>
<p>Inmediatamente se hizo evidente que los impactos del aislamiento pandémico serían brechas permanentes en los programas de monitoreo y conservación ambiental <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR2"><sup>2</sup></a>. De hecho, la escala global generalizada del evento enfatizó muchos desafíos.</p>
<p>Las brechas en las políticas son prolíficas y los gobiernos carecen de capacidad para reaccionar de manera adaptativa a múltiples perturbaciones y amenazas emergentes. Por ejemplo, las máscaras y los desechos plásticos de un solo uso han aumentado debido al uso de equipos de protección personal contra COVID-19.</p>
<p>Este problema ha puesto de relieve la necesidad de unificar las autoridades fragmentadas que rigen la producción de plástico y coordinar las políticas destinadas a controlar la contaminación plástica, incluida la regulación de la industria del plástico y la promoción del reingreso de los residuos plásticos en los circuitos económicos <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR3"><sup>3</sup></a><sup>,</sup><a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR4"><sup>4</sup></a>.</p>
<p>Varias crisis resultaron de los impactos acumulativos e interactivos de la pandemia de COVID-19 <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR5"><sup>5</sup></a>. En las regiones del Caribe y el Pacífico, varios ciclones causaron daños generalizados, que desviaron fondos gubernamentales limitados a los esfuerzos de socorro de emergencia y crearon nuevos desafíos que incluyen abordar las crisis humanitarias superpuestas con fronteras cerradas y restricciones de movimiento (por ejemplo, refs. <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR5"><sup>5</sup></a><sup>,</sup><a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR6"><sup>6</sup></a>).</p>
<p>La capacidad de los sistemas humanos de permanecer resilientes o amortiguar los impactos de estos eventos extremos ha provocado un gran daño en ecosistemas ya vulnerables. Justo antes del inicio de un cierre nacional, las organizaciones de la sociedad civil en Argentina habían lanzado una iniciativa clave para detener la deforestación del Chaco, el segundo ecosistema forestal más grande de América del Sur.</p>
<p>Pero las medidas de cierre sofocaron la supervisión sobre el terreno, con la intensificación de la extracción ilegal y los incendios que batieron todos los récords <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR7"><sup>7</sup></a>.</p>
<p>Se están tomando decisiones miopes a medida que el mundo entra en la incertidumbre económica y se requieren políticas para recuperar comunidades después de desastres naturales. Si bien los medios de vida están naturalmente a la vanguardia, esta falta de visión está provocando una reducción económica y un uso no regulado de los recursos, con fuertes impactos negativos en los sistemas naturales, incluidas las pérdidas de biodiversidad que afectarán la sostenibilidad económica en el futuro.</p>
<p>Los países en desarrollo, el Sur Global y los pequeños estados insulares en desarrollo, cuyas economías se basan en sus recursos naturales, pueden enfrentar un mayor riesgo de decisiones que, en última instancia, pueden dañar tanto a los seres humanos como a la vida silvestre, como la tala a gran escala para producir productos de madera <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR8"><sup>8</sup></a><sup>,</sup><a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR9"><sup>9</sup></a>.</p>
<p>Por ejemplo, las prohibiciones estacionales del mero en Fiji destinadas a proteger las poblaciones reproductoras se levantaron temprano para permitir a los pescadores cosechar y vender estas especies, a pesar de la disminución de las poblaciones antes de la pandemia<a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR6"><sup>6</sup></a>. Esta realidad contrasta marcadamente con la posibilidad de que la pandemia ofrezca un punto de inflexión para la transformación social.</p>
<p>Tanto la sostenibilidad ecosistémica como la económica son posibles si se implementan medidas que se alejen de las actividades que dañan los ecosistemas en favor de aquellas que promueven la resiliencia<a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR10"><sup>10</sup></a>. De hecho, la pandemia ofrece un potencial de transformación social para promover una visión a más largo plazo para la sostenibilidad económica y del ecosistema.</p>
<p><strong>Nuevos enfoques y soluciones de conservación que han surgido de la pandemia</strong></p>
<p>La pandemia mundial de COVID-19 ha puesto de relieve cómo los cambios en el alcance, los tipos y las escalas de las actividades humanas afectan la conservación biológica. Es necesario considerar respuestas más sutiles de la vida silvestre a las perturbaciones.</p>
<p>Las actividades humanas, por ejemplo, que anteriormente pueden haber parecido relativamente benignas (como el senderismo y el buceo con esnórquel), pueden disuadir a los animales de utilizar sus hábitats preferidos<a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR11"><sup>11</sup></a>. El acceso limitado a áreas preferidas para buscar alimento, evitar depredadores o termorregulación puede tener importantes impactos energéticos que a su vez pueden influir en si un animal sobrevivirá a la exposición a enfermedades o al hambre.</p>
<p>Por lo tanto, las estrategias que minimizan de manera más explícita las interacciones entre los seres humanos y la vida silvestre pueden mejorar los resultados de la conservación.</p>
<p>De hecho, los efectos negativos de las interrupciones en los programas para proteger la naturaleza brindan un fuerte apoyo al valor de las estrategias de conservación ya implementadas, por ejemplo, programas para erradicar depredadores invasores o apoyar el enriquecimiento del hábitat de especies en peligro de extinción<a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR11"><sup>11</sup></a>.</p>
<p>Las actividades de conservación también se han adaptado y, en algunos casos, pueden tener más éxito. Por ejemplo, el uso de perros para rastrear y estudiar especies se priorizó y fue posible bajo el cierre, simplemente porque esto minimiza la cantidad de personas necesarias para el trabajo de campo<a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR12"><sup>12</sup></a>.</p>
<p>En Hawái, la pandemia restableció los impactos de los visitantes a cero, lo que provocó una mejor gestión de los recursos naturales financiada a través de tarifas de usuario, descansos prolongados y limitaciones de visitantes una vez que se reanudó el turismo, como se instituyó en la Reserva Natural de la Bahía de Hanauma. A la luz del alto desempleo y la pérdida de negocios de la pandemia, Hawái ha comenzado a reconsiderar su dependencia excesiva del turismo como principal motor económico<a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR13"><sup>13</sup></a>.</p>
<p>También ha quedado aún más claro que la administración local, incluidos los sistemas de gestión indígenas, y la autosuficiencia son la columna vertebral de programas exitosos para apoyar la conservación a escala local y global. Aunque comprenden menos de 5% de la población mundial, los pueblos indígenas tienen derechos de tenencia sobre algunos de los hábitats y ecosistemas más intactos de este planeta<a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR14"><sup>14</sup></a>.</p>
<p>Estos incluyen áreas de bosques intactos que son cruciales para abordar la pérdida de biodiversidad global y las crisis del cambio climático. Las tasas de pérdida de bosques han sido considerablemente más bajas en las tierras de los pueblos indígenas que en otras tierras, aunque estos bosques siguen siendo vulnerables a la tala y otras amenazas<a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR15"><sup>15</sup></a>.</p>
<p>Es necesario establecer mecanismos para garantizar que los derechos y sistemas de gestión de los pueblos indígenas no estén en riesgo durante la pandemia de COVID-19, sino que se apoyen para garantizar ecosistemas más saludables para las generaciones futuras.</p>
<p>Muchos científicos han cambiado la forma en que trabajan durante el cierra, pasando a plataformas de reuniones virtuales para conectarse con expertos locales para lograr los objetivos de investigación. Como resultado de los cierres de fronteras, se ha producido un cambio hacia un modelo menos «extractivo” en las prácticas de investigación.</p>
<p>Los científicos a menudo se “lanzan en paracaídas” sobre países y comunidades para recolectar especímenes y datos, sin dejar nada de valor atrás, pero también perdiendo oportunidades de beneficiarse de la historia natural y el conocimiento local <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR16"><sup>16</sup></a>. Este enfoque no ha sido posible durante el aislamiento y, en cambio, los científicos externos han tenido que trabajar de forma remota a través de operaciones de campo ejecutadas por científicos locales y expertos de la comunidad.</p>
<p>Por ejemplo, los investigadores de las universidades de <em>Dalhousie</em> y <em>Memorial</em> en el Atlántico canadiense (incluido el coautor Bates) se asociaron con el gobierno de Nunatsiavut (gobierno regional inuit) para desarrollar y codirigir un proyecto de investigación sobre sistemas oceánicos sostenibles <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR17"><sup>17</sup></a>.</p>
<p>Parte de la respuesta del proyecto a los protocolos de aislamiento relacionados con la COVID-19 fue contratar a cuatro coordinadores de investigación inuit locales en diferentes comunidades de Nunatsiavut (en lugar de solo uno) para realizar y dirigir la investigación durante el período de cierra, como desplegar instrumentos a través del hielo para medir las condiciones del océano.</p>
<p>La creación de una red de puestos basados en la comunidad ahora ha sido reconocida como invaluable para el éxito y el codesarrollo de los resultados del proyecto, y continuará durante la vida del proyecto. De hecho, la respuesta a la pandemia ha acelerado en general el reconocimiento de los equipos de investigación locales que tienen conocimientos relevantes y experiencia en el campo, combinados con las habilidades para dirigir y realizar investigaciones en asociaciones colegiales con científicos basados en otros lugares.</p>
<p><strong>Estrategias para asegurar que se reconozcan los impactos positivos</strong></p>
<p>El mundo entero ha respondido y se ha visto afectado por la pandemia de COVID-19. Los seres humanos hemos cambiado nuestras actividades y comportamientos, lo que ilustra que es posible un cambio social rápido. Es importante reconocer que muchas de las causas fundamentales de esta pandemia son las mismas que están empeorando el cambio climático global y las crisis de biodiversidad.</p>
<p>A medida que aprendemos y nos adaptamos de esta pandemia, no se deben desaprovechar las oportunidades de transformación social que podrían cambiar el mundo y la salud de los sistemas naturales. Nuestros líderes mundiales y los influyentes necesitan una visión ahora más que nunca para salir de los años de la pandemia con caminos hacia una mayor sostenibilidad.</p>
<p>Sugerimos siete estrategias para maximizar la pandemia de COVID-19 como un punto de pivote para la conservación biológica (Fig. <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#Fig1">1</a>).</p>
<p>Los nuevos conocimientos adquiridos a través de la pandemia se pueden incorporar en los planes de conservación que avanzan, lo que requerirá una planificación cuidadosa y perspicaz (Fig. <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#Fig1">1</a> (1)). Esto incluye perfeccionar los modelos predictivos y la teoría de la conservación con mayor habilidad y precisión.</p>
<p>Por ejemplo, confinar a los humanos en sus residencias a escalas tan grandes ha respaldado las estimaciones del impacto causal de la reducción de la actividad humana en la vida silvestre en todo el mundo<a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR11"><sup>11</sup></a>.</p>
<p>Múltiples perturbaciones y amenazas están aumentando en frecuencia e intensidad (por ejemplo, pandemias, pérdida de biodiversidad, cambio climático). Se requieren nuevas metodologías con una perspectiva de riesgo multirriesgo (Fig. <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#Fig1">1</a> (2)).</p>
<p>Hacemos un llamado a mejorar los modelos de gestión y las herramientas de pronóstico para analizar y cuantificar las vulnerabilidades en los sistemas ecológicos, sociales y económicos en escenarios futuros de pospandémica, junto con inversiones para desarrollar la resiliencia en estos diversos sistemas a múltiples perturbaciones. Hacerlo mejorará la gestión de riesgos antes, durante y después de las perturbaciones, incluidas las que se superponen, y cambiará a un enfoque más preventivo que reactivo.</p>
<p>Las soluciones deben ser multisectoriales y coordinadas, en lugar de sacrificar un sector por otro (Fig. <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#Fig1">1</a> (3)). Se pueden diseñar y probar estrategias para la toma de decisiones para equilibrar las ganancias a corto plazo con la inversión en transformaciones a largo plazo.</p>
<p>Esto implica aprovechar el conocimiento, la experiencia y los recursos multidisciplinarios hacia un objetivo compartido de producir mejores resultados ambientales y de bienestar humano. Las asociaciones con expertos locales pueden apoyar las agendas de conservación compartida para lograr tanto ecosistemas sostenibles como el bienestar humano (Fig. <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#Fig1">1</a> (4)).</p>
<p>La inversión en la administración y los expertos de la comunidad local también tienen el potencial de construir economías locales más fuertes y la capacidad a largo plazo. Esto requiere del desarrollo de la legislación y las políticas apropiadas y la asignación adecuada de recursos (especialmente fondos) para apoyar a los Pueblos Indígenas y las comunidades a participar y liderar los esfuerzos de conservación.</p>
<p>Por ejemplo, el apoyo de los esfuerzos de conservación locales (la expansión de las áreas de pesca de subsistencia basadas en la comunidad de Hawái) y la inclusión de sistemas de gestión indígenas están siendo apoyados en colaboración por los pueblos indígenas, las comunidades locales, las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales y los científicos de todo el mundo.</p>
<p>Las regiones, que dependen en gran medida y de manera limitada de la financiación de un solo sector (como el turismo internacional) para apoyar la conservación de la biodiversidad, son vulnerables a los impactos externos y requieren diversificación. Esto es fundamental para la resiliencia económica y la protección contra las crisis globales como las pandemias (Fig. <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#Fig1">1</a> (5)).</p>
<p>La diversificación de las economías locales puede ofrecer alternativas viables a la (sobre) explotación o el uso ilegal y no regulado de recursos.</p>
<p>Igualmente han salido a la luz fuertes vínculos entre el medio ambiente y la salud humana (“Una sola salud”) que refuerzan el apoyo a los programas de conservación y las soluciones basadas en la naturaleza <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR18"><sup>18</sup></a>. Esto debe reflejarse mejor en las políticas, las estrategias y las acciones desde el nivel global hasta el local.</p>
<p>Vincular la conservación de la naturaleza a la salud humana puede frenar la caída económica y conducir a un sólido bienestar humano y resultados de conservación (Fig. <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#Fig1">1</a>(6)).</p>
<p>Los sistemas sociales, económicos y biológicos están íntimamente conectados.</p>
<p>Instamos a los economistas a participar con los ecologistas (y viceversa) en las discusiones sobre cómo la valoración de los ecosistemas puede fortalecer la relación entre el desarrollo sostenible, la naturaleza y la sociedad (Fig. <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#Fig1">1</a> (7)).</p>
<p><em>***/ Traducción: <a href="mailto:gretchen@infomed.sld.cu">Gretchen González Nieto</a></em><br />
<em>Servicio de traducción</em><br />
<em>CNICM-Infomed</em></p>
<p>Vea el artículo original:</p>
<p style="padding-left: 30px;"><a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5" target="_blank"><em>Bates, A.E., Mangubhai, S., Milanés, C.B. et al. The COVID-19 pandemic as a pivot point for biological conservation. Nat Commun 12, 5176 (2021). https://doi.org/10.1038/s41467-021-25399-5</em></a></p>
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		<title>Los costos de la vacunación y de la COVID-19</title>
		<link>https://temas.sld.cu/coronavirus/2021/10/17/los-costos-de-la-vacunacion-y-de-la-covid-19/</link>
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		<pubDate>Sun, 17 Oct 2021 13:00:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Tania Izquierdo Pamias]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[NotiWeb]]></category>
		<category><![CDATA[desarrollo]]></category>
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		<description><![CDATA[<img class="alignleft wp-image-15725" title="Costos de la vacunación" src="http://temas.sld.cu/coronavirus/files/2021/09/desarrollo-de-vacunas.jpg" alt="desarrollo de vacunas" width="150" height="109" />Esta es la realidad. La promesa fue de hacerlo sin fines de lucro, pero las ventas de AstraZeneca de la vacuna contra la COVID-19 se han triplicado a 1 200 millones de dólares en la primera mitad de este año 2021, el que está resultando mucho más contagioso y letal que el fatídico 2020. ]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft wp-image-15725" title="Costos de la vacunación" src="http://temas.sld.cu/coronavirus/files/2021/09/desarrollo-de-vacunas.jpg" alt="desarrollo de vacunas" width="150" height="109" />Esta es la realidad. La promesa fue de hacerlo sin fines de lucro, pero las ventas de AstraZeneca de la vacuna contra la COVID-19 se han triplicado a 1 200 millones de dólares en la primera mitad de este año 2021, el que está resultando mucho más contagioso y letal que el fatídico 2020. <span id="more-16316"></span></p>
<p>Pero a decir verdad, se afirma que la inyección británica se queda chiquita ante los ingresos por ventas de la competencia estadounidense, la Pfizer.</p>
<p>De las exorbitantes ganancias se habló en un estudio de People’s Vaccine Alliance (Alianza Vacuna para el Pueblo) el cual aseguraba que el costo de inocular a la población mundial aumentaba hasta en un 500 por ciento.</p>
<p>«Se deben tomar medidas inmediatas ahora para entregar una vacuna popular&#8230; con el acceso priorizado según la necesidad y no la capacidad de pago», exigía la organización en su artículo titulado El gran robo de la vacuna, en el cual se demuestra que Pfizer-BioNTech y Moderna están cobrando a los gobiernos hasta 41 000 millones de dólares más por sus vacunas que el costo de producción.</p>
<p>Ya a comienzos de este año, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, advertía: «Tengo que ser franco: el mundo está al borde de un fracaso moral catastrófico, y el precio de este fracaso se pagará con vidas y medios de subsistencia en los países más pobres. Ahora nos enfrentamos al peligro real de que, incluso cuando las vacunas traen esperanza a algunos, se conviertan en otro ladrillo en el muro de la desigualdad entre los que tienen y los que no tienen».</p>
<p>En el segmento de alto nivel de la 76ta. Asamblea General de la ONU, en septiembre, hubo un clamor-denuncia prácticamente unánime de los países africanos acerca de la inequidad que puede calificarse de vergüenza para toda la humanidad, cuando es cada vez más profunda la brecha entre los que tienen y los que no tienen, porque los fabricantes han priorizado a los países ricos, que ya andan vacunando con refuerzo.</p>
<p>Al finalizar septiembre apenas 15 de los 54 países africanos habían logrado inocular con una dosis al 10 por ciento de su población. Solo el cuatro por ciento estaba totalmente vacunada, cuando de las 5 700 millones de dosis administradas en ese momento la mayoría se habían suministrado en solo diez países ricos.</p>
<h3>Cuestión de vida o muerte</h3>
<p>Entiéndase, cuando la inmensa mayoría de los terrícolas no han sido vacunados contra la terrible enfermedad, países como Estados Unidos, Reino Unido, Alemania e Israel hablan de una tercera y hasta de una cuarta dosis a sus poblaciones ya vacunadas, mientras le siguen dando la espalda a quienes no pueden pagar el costoso tratamiento contra el coronavirus y sus cada vez más contagiosas y mortíferas variantes o cepas.</p>
<p>Hacen caso omiso al llamado del Dr. Tedros: «Un liderazgo nacional fuerte sería comprometerse plenamente con la equidad en las vacunas y la solidaridad mundial, lo que salvaría vidas y ralentizaría las variantes».</p>
<p>La injusta disparidad, calificada con razón de apartheid —que de no remediarse puede llevar a un desastre humanitario y un riesgo para todos, porque mientras más tiempo pase serán también más las variantes o cepas y más virulentas—, se muestra con un ejemplo claro: los 120 millones de dosis adicionales que EE. UU. necesitará para su campaña de refuerzo —ya iniciada— alcanzarían para vacunar a la población de Botswana, diezmada por la COVID-19 26 veces más.</p>
<p>Los envíos de vacunas para África deben incrementarse unas siete veces, de 20 millones de dosis mensuales a 150 millones, para que el continente pueda tener totalmente vacunado al 70 por ciento de su población en septiembre de 2022.</p>
<p>«Se trata de la vida y la muerte de potencialmente millones de africanos, por lo que no hay tiempo que perder en poner en marcha estos envíos», dijo el Dr. Matshidiso Moeti, director regional de la Organización Mundial de la Salud para África.</p>
<p>Pero la realidad es que, debido a la escasez mundial de suministros y las prohibiciones de exportación, el Mecanismo Covax, que es la plataforma mundial que debe garantizar el acceso equitativo a las vacunas, se ha visto obligado a reducir las entregas planificadas a África en un 25 por ciento en este terrible año 2021, cuando los contagios aumentaron a nivel global con variantes mucho mas transmisibles y agresivas.</p>
<p>África solo ha recibido un tercio de las vacunas que los países ricos se comprometieron a compartir para fines de 2021, cuando a mediados de septiembre, la variante Delta había sido detectada en 38 países, la cepa Alfa en 45 y la Beta en 40.</p>
<p>La falta de acceso a las vacunas no es solo una preocupación o problema de África. En la ONU lo denunciaron líderes de las naciones en desarrollo en diferentes regiones del planeta, incluida Latinoamérica y el Caribe. Luis Arce, el presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, interpeló a las compañías biofarmacéuticas y a los gobernantes de las naciones desarrolladas: «El acceso a la vacuna debe considerarse un derecho humano. No podemos ser indiferentes, y mucho menos lucrar con la salud en tiempos de pandemia».</p>
<p>Científicos y especialistas de la salud en enfermedades infecciosas aseguran que los humanos todos estaremos mejor protegidos vacunando a los no vacunados en cualquier lugar del mundo, por tanto, la política de «Estados Unidos primero», también en la vacunación anti-COVID-19, no resuelve el gran problema de la pandemia.</p>
<p>En EE. UU. también hay preocupados con la situación. El representante por Wisconsin, Mark Pocan, presentó en agosto pasado las COVID Defense Act (Ley de Defensa COVID), que simplemente pide redirigir el 1,3  por ciento del gasto militar de su país a los esfuerzos mundiales de vacunación, lo que permitiría que con 9 600 millones de dólares se inoculen potencialmente un 30 por ciento adicional de la población de bajos ingresos del mundo dentro de un año.</p>
<p>Clarísimo en su propuesta —lamentablemente no atendida—, el congresista Pocan dijo: «No podemos bombardear nuestra salida de una pandemia global. En este momento, la COVID-19 es el mayor riesgo para nuestra seguridad nacional, así como para la seguridad mundial.</p>
<p>«Transferir fondos de armamento y contratistas militares a la producción de vacunas contra la COVID-19 salvará cientos de miles, sino millones, de vidas en todo el mundo. En un momento en que Estados Unidos gasta más en su ejército que las siguientes 11 naciones más cercanas combinadas, deberíamos poder sacrificar un poco más del uno por ciento de eso para salvar vidas, construir buena voluntad global y realmente hacer del mundo un lugar más seguro y saludable».</p>
<p>«Estados Unidos es la democracia más grande del mundo, y lo demostramos mejor compartiendo nuestra riqueza y conocimiento», agregó el representante demócrata Pocan. Pero su propuesta no fue aprobada, aun cuando una encuesta del grupo Public Citizen, mostraba que el 70 por ciento de los votantes estadounidenses quieren lo correcto, que la administración Biden invirtiera en los esfuerzos globales de vacunación, particularmente en un programa mundial de fabricación de vacunas.</p>
<p>Son 91 las naciones que reciben o esperar recibir las vacunas Covax que necesitan para su inmunización.</p>
<p>Como un tiro de gracia a esa perentoria necesidad están las cifras suministradas por la firma analítica de la ciencia Airfinity, los países del G-7, los más ricos del planeta, están en camino de almacenar cerca de mil millones extras de dosis para finales de este 2021, mientras las naciones pobres no tendrán índices adecuados de vacunación hasta 2024 o más tarde aún.</p>
<p>Como bien se ha dicho, es un imperativo humanitario para millones en el mundo, y también una necesidad vital para quienes enfrentan la letal enfermedad con la seguridad de que ya están vacunados. No es un simple lema: «Nadie está a salvo hasta que todos estemos a salvo».</p>
<p>Mientras tanto, las mayores farmacéuticas fabricantes de vacunas contra la COVID-19 —Pfizer, BioNTech, Moderna, Janssen y AstraZeneca, que tienen los mayores contratos de suministro y distribución en el mundo— empiezan a recoger los frutos y parece que los venden a precios inflacionarios. [Por: Juana carrasco Martín]</p>
<p>Tomado de: <a href="http://www.juventudrebelde.cu/internacionales/2021-10-16/los-costos-de-la-vacunacion-y-de-la-covid-19" target="_blank">Periódico Juventud Rebelde &#8211; 16 octubre 2021 </a></p>
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		<title>América Latina debe invertir más en salud para recuperar su economía, advierten OPS y Cepal</title>
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		<pubDate>Sun, 17 Oct 2021 13:00:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Tania Izquierdo Pamias]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[<img class="alignleft wp-image-16308" title="América Latina: gasto público en salud" src="http://temas.sld.cu/coronavirus/files/2021/10/america-latina-desempleo-desprotegidos.jpg" alt="america latina desempleo desprotegidos" width="150" height="105" />La COVID-19 ha revelado la interdependencia entre las dimensiones sanitaria y económica, y probado que es imperioso para América Latina elevar el gasto público en salud con el fin de asegurar una recuperación sostenible tras la crisis generada por la pandemia, han señalado la OPS y la Cepal, que también destacaron el avance lento y desigual de la vacunación.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft wp-image-16308" title="América Latina: gasto público en salud" src="http://temas.sld.cu/coronavirus/files/2021/10/america-latina-desempleo-desprotegidos.jpg" alt="america latina desempleo desprotegidos" width="150" height="105" />La COVID-19 ha revelado la interdependencia entre las dimensiones sanitaria y económica, y probado que es imperioso para América Latina elevar el gasto público en salud con el fin de asegurar una recuperación sostenible tras la crisis generada por la pandemia, han señalado la OPS y la Cepal, que también destacaron el avance lento y desigual de la vacunación.<span id="more-16306"></span></p>
<p>En un comunicado conjunto, la Organización Panamericana de la Salud y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe advierten que el gasto público en salud está por debajo de lo recomendado por la OMS, y que urge incrementarlo para lograr una recuperación económica sostenible.</p>
<p>“Es hora de transformar los sistemas de salud de América Latina y el Caribe con base en un enfoque de atención primaria de salud, para acelerar la recuperación”, afirmó Carissa Etienne, directora de la OPS, al presentar el reporte.</p>
<p>Por su parte, Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal, apuntó que “el año pasado sosteníamos que sin salud no hay economía, y hoy reiteramos que sin salud no habrá recuperación económica sostenible”.</p>
<p>En América Latina y el Caribe, el promedio del gasto público en salud es de 3.8%, pero la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda 6%.</p>
<p>Según el documento de la OPS y la Cepal, solo dos países superan el 6%: Cuba y Uruguay. Argentina, Costa Rica y Colombia se acercan, pero la gran mayoría de los 49 países y territorios de la región están muy por detrás.</p>
<p>Mientras el gasto total en salud (publico y privado) en Cuba y Uruguay supera los 2 000 dólares per cápita, con una proporción del gasto público superior al 70% (cercana a la de los países de la OCDE), en otras naciones está muy por debajo de los 500 dólares, con una proporción pública inferior al 50%.</p>
<p>“El subfinanciamiento se refleja en la baja capacidad de los sistemas de salud”, señaló Bárcenas durante una videoconferencia para presentar el informe. “No tenemos ni las camas suficientes, ni los médicos suficientes”, agregó.</p>
<p>En la región, la disponibilidad promedio es de 20 médicos por cada 10 000 habitantes, lejos de la media de 35 por cada 10 000 habitantes de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y de los 30 recomendados por la OMS, según el informe de OPS y Cepal.</p>
<p>Además, “el alto gasto de bolsillo es tremendo”, indicó Bárcena. En la región, este rubro representa como promedio el 33.6% del gasto total en salud, mientras que en los países de la OCDE es de 21%.</p>
<p>Bárcena destacó los casos de Cuba, Colombia y Uruguay, con gastos de bolsillo de salud de 11%, 15% y 17% del total, respectivamente, menores que en el resto de la región. En contraposición, en Guatemala, Granada y Honduras superan el 50%.</p>
<p>“La pandemia encuentra a la región con un sector de salud fragmentado, segmentado y con un subfinanciamiento crónico”, resaltó la secretaria ejecutiva de la Cepal, quien llamó a los países a invertir en el sector de la salud para impulsar la innovación tecnológica y la generación de empleo.</p>
<p>Bárcena valoró en particular el papel del Estado, que consideró fundamental para impulsar el fortalecimiento y reconstrucción de los sistemas de salud.</p>
<p>En ese sentido, Etienne recalcó que “necesitamos que nuestros Gobiernos acepten que la salud no es meramente un sector social, sino que contribuye al desarrollo económico y sostenible”.</p>
<p>El informe OPS-Cepal señala que América Latina y el Caribe, la región más desigual del planeta, ha sufrido un impacto desproporcionado desde la aparición del primer caso en la región en febrero de 2020.</p>
<p>Con solo el 8.4% de la población mundial, concentra cerca del 20% de los contagios registrados y aproximadamente el 30% de las muertes debido a la pandemia de COVID-19.</p>
<p>La crisis sanitaria provocó en 2020 la mayor contracción económica en 120 años, en una región que ya mostraba un bajo crecimiento. Aunque la Cepal estima una expansión del PIB regional de 5.9% en 2021, advierte que no será suficiente para recuperar el nivel de 2019.</p>
<p>A esto se suma un avance lento y desigual de los procesos de vacunación en la región. En promedio, en América Latina y el Caribe solo el 39% de la población ha cumplido el esquema completo de vacunación.</p>
<p>Según el informe, 11 países podrían tener disponibilidad para inmunizar completamente al 70% de su población entre fines de 2021 y mediados de 2022; siete países podrían hacerlo para fines de 2022 y 15 estarían en esas condiciones en 2023.</p>
<p>Tomado de: <a href="http://www.cubadebate.cu/noticias/2021/10/16/america-latina-debe-invertir-mas-en-salud-para-recuperar-su-economia-advierten-ops-y-cepal/" target="_blank">Cubadebate (Con información de AFP) &#8211; 16 octubre 2021</a></p>
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		<title>Civilización contra barbijo</title>
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		<pubDate>Sun, 15 Aug 2021 18:45:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Tania Izquierdo Pamias]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[<img class="alignleft wp-image-12924" title="Tierra en pandemia" src="http://temas.sld.cu/coronavirus/files/2021/02/coronavirus-futuro-de-la-tierra-x300-300x185.jpg" alt="coronavirus futuro de la tierra x300" width="150" height="92" />Cuando en 2018 la Organización Mundial de la Salud advirtió que la próxima epidemia que conoceríamos sería, por su impacto, algo nunca visto y la bautizó con el inquietante nombre de «Enfermedad X», los grandes timoneles de la humanidad hicieron lo que más saben: dormir y callar.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft wp-image-12924" title="Tierra en pandemia" src="http://temas.sld.cu/coronavirus/files/2021/02/coronavirus-futuro-de-la-tierra-x300-300x185.jpg" alt="coronavirus futuro de la tierra x300" width="150" height="92" />Cuando en 2018 la Organización Mundial de la Salud advirtió que la próxima epidemia que conoceríamos sería, por su impacto, algo nunca visto y la bautizó con el inquietante nombre de «Enfermedad X», los grandes timoneles de la humanidad hicieron lo que más saben: dormir y callar. <span id="more-15543"></span></p>
<p>La epidemia llegó, tomó su bautismo y visas múltiples, traspasó las fronteras hasta tornarse pandemia y ahora, menos o más confinados según los perfiles nacionales de las cuarentenas, los seres humanos corrientes, simples tripulantes de la nave, estamos hartos de tanto sueño y de semejante silencio.</p>
<p>Todavía la potencia arcaica se enfrasca en un ping pong de culpas con China por el gentilicio del virus, sin darse cuenta de que, en este juego, o nos ponemos del mismo lado, como especie atacada, o perderemos por más amplio marcador.</p>
<p>El punto débil no está a lo interno de nuestros cuerpos; lo que ha fallado es el modelo planetario, el sistema inmunológico de la humanidad, tan vulnerable que parece un milagro que no cayéramos antes en este laberinto. A nivel global, las prácticas profundas contradicen el espíritu protector representado en la emergencia de los nasobucos o barbijos.</p>
<p>Para escribir <em>La fábrica de pandemias</em>, su último libro, la periodista francesa Marie-Monique Robin dialogó con 62 científicos de todo el mundo que le confesaron una certeza perturbadora: «Todos estaban muy deprimidos por lo que estaba pasando, porque sabían que iba a ocurrir, y también muy tristes de ver que seguimos en la misma dirección».</p>
<p>Los entrevistados de Robin sostienen no solo que la COVID-19 es apenas la parte visible de un fenómeno global provocado en buena medida por la actividad humana, sino también que, de no acabar con sus causas —ecológicas ellas y provocadas por la torpeza del hombre—, más adelante viviremos (o moriremos) lo que llaman una «epidemia de pandemias», cuya naturaleza no requiere mayores explicaciones.</p>
<p>La colega francesa recibió de estos científicos los detalles de un nuevo paradigma llamado «Una salud», dirigido a interconectar los programas sanitarios humanos con los de los animales y los ecosistemas en general, habida cuenta de las atroces consecuencias que las brechas con otras especies —cerdos, vacas, aves, murciélagos…— nos han traído mientras, en nombre de la economía y el progreso, son asolados con toda tranquilidad sus requerimientos o hábitats originarios.</p>
<p>La pandemia actual no es una maldición bíblica, sino parte de una crisis civilizatoria conocida como el antropoceno, dada la responsabilidad directa que la especie tan autosuficiente que somos tiene en los destrozos causados en el «lugar del crimen»: el planeta Tierra. El cambio climático, la pérdida continua de biodiversidad y los desequilibrios que implican son las pruebas principales.</p>
<p>¿Quedará algún terrícola que no sepa, por estudio o intuición, en nombre de qué y de quién se asola la naturaleza? Muchos, entonces, optan por llamar a esta crisis la del capitaloceno, porque el término alude directamente al resultado de la acumulación capitalista a cualquier precio.</p>
<p>Latitud a latitud, capa a capa, árbol por árbol, piedra bajo piedra… se violan los refugios naturales y especies enteras se ven —sin la conciencia cuestionable del mayor depredador— obligadas a una estampida que, a la larga, entraña posibilidad de desaparición y riesgos patológicos a terceros.</p>
<p>También la defensa inmunológica de los animales se compromete y, en ese declive que parece carambola, hay una amenaza muy directa para el hombre.</p>
<p>Los pueblos quedaron esperando los frutos gozosos de la globalización. Nunca llegaron; parece que para ellos no hubo libertad de viajes. Lo que sí trajo en abundancia para el tercer mundo ese proceso —anunciado como panacea allá por los años ‘90—, fue una devastación ecológica que engrosó, en lugar de las arcas nacionales, la desigualdad. Una pandemia más, una menos, es parte de la factura.</p>
<p>Además del concepto de «Una salud», el pensamiento progresista defiende la idea de la «Salud planetaria», centrada en los vínculos entre la sanidad humana y los sistemas políticos, económicos y sociales que la sustentan, así como con los sistemas naturales de que depende el destino de la civilización.</p>
<p>Estas ideas implican la lucha por una filosofía de vida que frene el orden neoliberal en función del avance social, desde el respeto al mundo natural. Ello se emparenta con las ideas de Buen vivir y reverencia a la Pachamama defendidas, entre otros, por los ya expresidentes —acosados ambos por el gran capital— Rafael Correa y Evo Morales, respectivamente.</p>
<p>No, no se les puede poner precio a la Naturaleza ni etiquetas económicas a los pueblos, pero se ha hecho. Ante la conmoción resultante, ha vuelto a la palestra la corriente de la colapsología, criticada por su acento radical, pero plenamente coherente con una época en que, además de la soledad —que ya lo era antes de esta era de encierro—, la otra gran peste de nuestra especie parece ser el miedo.</p>
<p>Muy vinculada con el problema del cambio climático y con la condena de la explotación extrema de los recursos naturales, la colapsología, nacida en Francia, alerta del hundimiento generalizado de la civilización industrial a causa de un modelo extractivo agotado en más de dos siglos, pero no lo hace —vale apuntarlo— desde el simple lamento; también llama a cambiar el panorama con solidaridad en vez de competencia.</p>
<p>Si bien en su ensayo <em>Antes del colapso</em>, Yves Cochet, ecologista y exministro de Medio Ambiente de Francia, prevé un hundimiento global antes de 2030 y sostiene que con el nuevo coronavirus «nos dimos cuenta de que no estábamos en absoluto preparados y que por lo tanto todo esto está llegando antes de lo que pensábamos», se abstiene de afirmar que la pandemia marque el derrumbe general. «Es demasiado temprano para saber si es demasiado tarde», señala.</p>
<p>Ese juego de temporalidades remite a reportes de prensa que a inicios de año informaban que en el simbólico «Reloj del juicio final» estamos, como en 2020, a solo cien segundos del apocalipsis, más cerca que nunca de lo que los científicos atómicos llaman «la medianoche» o fin de la humanidad. ¿Por la pandemia? No, por la mala gestión global frente a ella.</p>
<p>«La letal pandemia de COVID-19 sirve como una “llamada de atención” histórica, una ilustración vívida de que los Gobiernos y las organizaciones internacionales no están preparados para manejar las amenazas que verdaderamente pueden poner fin a la civilización humana, como las armas nucleares y el cambio climático», comunicó el <em>Boletín de la Junta de Ciencia y Seguridad de los Científicos Atómicos</em>, en consulta con su Junta de Patrocinadores, que incluye a 13 premios Nobel.</p>
<p>Esta iniciativa, que mensura en tiempo los graves peligros de la humanidad, no es reciente. Fundado en 1945 por Albert Einstein y académicos de la Universidad de Chicago, el <em>Boletín de los Científicos Atómicos</em> creó el Reloj del juicio final dos años más tarde, usando la imagen del apocalipsis, traducido como «medianoche», y la cuenta regresiva hasta cero, como en los experimentos nucleares, para ilustrar las amenazas severas a la humanidad.</p>
<p>En sus inicios, tras la Segunda Guerra Mundial, el Reloj del apocalipsis apuntaba a siete minutos antes de la medianoche; en 1991, cuando el supuesto final de la Guerra Fría, retrocedió a 17 minutos antes de la medianoche, pero en 1953, 2018 y 2019 estuvo a dos minutos de la medianoche.</p>
<p>El corazón humano es un reloj… de sangre. Frente a angustia similar, el escritor italiano Paolo Giordano se abrió el pecho en confesión a inicios del año pasado en su libro <em>En tiempos de contagio</em>, cuando el SARS-CoV-2 era aún un bebé diabólico: «No tengo miedo de caer enfermo. ¿Y de qué tengo miedo? De todo lo que el contagio puede cambiar. De descubrir que el andamiaje de la civilización que conozco es un castillo de naipes. De que todo se derrumbe, pero también de lo contrario: de que el miedo pase en vano, sin dejar ningún cambio tras de sí».</p>
<p>Habrá que cambiar. Habrá que sincronizar los miedos y los valores. El virus hizo del mundo un solo país, «suyo», y hay que desalojarlo con mucho más que vacunas. No debemos esperar el lúgubre pronóstico de una «Enfermedad Y» para parar de una vez el minutero que evoca las amenazas a la existencia.</p>
<p>Tomado de: <a href="http://www.juventudrebelde.cu/internacionales/2021-08-14/civilizacion-contra-barbijo" target="_blank">Periódico Juventud Rebelde &#8211; 14 agosto 2021</a></p>
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		<title>COVID-19 contribuyó a deterioro de la paz global en 2020</title>
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		<pubDate>Fri, 18 Jun 2021 15:00:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Tania Izquierdo Pamias]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[<img class="alignleft wp-image-9886" title="COVID-19 en el mundo" src="http://temas.sld.cu/coronavirus/files/2020/08/covid-mundo-mascarilla-red.jpg" alt="covid mundo mascarilla red" width="150" height="100" />La pandemia de COVID-19 contribuyó de manera significativa al deterioro de la paz mundial en 2020, al generar protestas violentas e inestabilidad política en un mayor número de países, según informe publicado por el Instituto internacional para la Economía y la Paz  en Londres.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft wp-image-9886" title="COVID-19 en el mundo" src="http://temas.sld.cu/coronavirus/files/2020/08/covid-mundo-mascarilla-red.jpg" alt="covid mundo mascarilla red" width="150" height="100" />La pandemia de COVID-19 contribuyó de manera significativa al deterioro de la paz mundial en 2020, al generar protestas violentas e inestabilidad política en un mayor número de países, según informe publicado por el Instituto internacional para la Economía y la Paz  en Londres.<span id="more-14701"></span></p>
<p>El reporte señala que el año pasado se registraron cerca de 15 mil manifestaciones violentas y disturbios a nivel global, y de ellas, más de cinco mil tuvieron como trasfondo las medidas impuestas para evitar la propagación de la enfermedad.</p>
<p>Países como India, Chile, Italia, Francia, Alemania y Sudáfrica estuvieron entre los más afectados por las protestas contra los confinamientos, mientras que la República Checa, Estonia, Suiza, Lituania, Noruega, Países Bajos e Irlanda, entre otros, están en una mejor posición para recuperarse de la COVID-19.</p>
<p>El Índice Global de Paz de 2020 apunta, además, que las muertes asociadas al terrorismo disminuyeron por sexto año consecutivo, mientras se observaron señales de una reducción de la militarización de la sociedad.</p>
<p>Por regiones geográficas, el Medio Oriente y el norte de África siguen siendo las zonas menos pacíficas, aunque registraron mejoras, mientras que la inestabilidad política insuflada por la administración del presidente Donald Trump en Estados Unidos hizo que América del Norte sufriera el peor deterioro, seguido por América del Sur, donde aumentaron los crímenes violentos y los desórdenes.</p>
<p>En Centroamérica y el Caribe, nueve países bajaron en la escala, pero Nicaragua, Haití y Guatemala subieron algunos escaños con respecto al informe anterior, y Cuba aparece en el puesto 87 en una lista encabezada por Islandia como la nación más pacífica, y que termina con Afganistán como el más inestable.</p>
<p>La pandemia de COVID-19 aceleró los cambios en la tranquilidad mundial, y aunque hubo un descenso en los conflictos y el terrorismo en 2020, la inestabilidad política y las manifestaciones violentas aumentaron, afirmó Steve Killelea, empresario australiano fundador y presidente ejecutivo del Instituto para la Economía y la Paz.</p>
<p>Killelea consideró además que el impacto económico de la COVID-19 creará una incertidumbre aún mayor, en particular en aquellos países que enfrentaban serias dificultades antes de que se desatara la enfermedad.</p>
<p>El Instituto para la Economía y la Paz se presenta a sí mismo como un instituto de investigación global independiente sin fines de lucro, que analiza las relaciones entrelazadas entre los negocios, la paz y el desarrollo económico.</p>
<p>Tiene su sede principal en Sídney, Australia, y oficinas en Nueva York, Ciudad de México y La Haya.</p>
<p>Tomado de: <a href="http://www.cubadebate.cu/noticias/2021/06/17/covid-19-contribuyo-a-deterioro-de-la-paz-global-en-2020/" target="_blank">Cubadebate (Con información de Prensa Latina)</a> &#8211; 17 junio 2021</p>
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		<title>The Washington Post: Contra todo pronóstico, Cuba podría convertirse en una potencia de vacunas contra el coronavirus</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Mar 2021 15:59:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Tania Izquierdo Pamias]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[<a href="http://media.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2021/03/tomando-presion-para-ensayo-iii-soberana-02-foto-ramon-espinosa-580x391.jpg" target="_blank"><img class="alignleft" title="Imagen: Ramón Espinosa / AP" src="http://media.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2021/03/tomando-presion-para-ensayo-iii-soberana-02-foto-ramon-espinosa-580x391.jpg" alt="" width="150" height="101" /></a>El líder cubano Fidel Castro prometió construir un gigante de la biotecnología en el Caribe, y propuso la idea a principios de la década de 1980 con seis investigadores en un pequeño laboratorio de La Habana.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://media.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2021/03/tomando-presion-para-ensayo-iii-soberana-02-foto-ramon-espinosa-580x391.jpg" target="_blank"><img class="alignleft" title="Imagen: Ramón Espinosa / AP" src="http://media.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2021/03/tomando-presion-para-ensayo-iii-soberana-02-foto-ramon-espinosa-580x391.jpg" alt="" width="150" height="101" /></a>El líder cubano Fidel Castro prometió construir un gigante de la biotecnología en el Caribe, y propuso la idea a principios de la década de 1980 con seis investigadores en un pequeño laboratorio de La Habana.<span id="more-13450"></span></p>
<p>Cuarenta años después, la nación isleña comunista podría estar en la cúspide de un avance singular: convertirse en el país más pequeño del mundo en desarrollar no solo una, sino múltiples vacunas contra el coronavirus .</p>
<p>Se están desarrollando cinco vacunas candidatas, dos en ensayos de última etapa con el objetivo de una implementación más amplia para mayo. En caso de que tuvieran éxito, las vacunas serían una proeza de destreza médica contra todo pronóstico, así como un golpe de relaciones públicas, para un país aislado de 11 millones que se agregó nuevamente a la lista de Estados Unidos de patrocinadores estatales del terrorismo en el últimos días de la administración Trump.</p>
<p>Los funcionarios cubanos dicen que están desarrollando sueros baratos y fáciles de almacenar. Pueden durar semanas a temperatura ambiente y en almacenamiento a largo plazo de hasta 46,4 grados, lo que potencialmente los convierte en una opción viable para los países tropicales de bajos ingresos que han sido apartados por naciones más grandes y ricas en el scrum internacional. para las vacunas contra el coronavirus.</p>
<p>También podrían convertir a Cuba en el farmacéutico de las naciones agrupadas por Washington en el &#8220;Eje del mal&#8221; y la &#8220;Troika de la tiranía&#8221;. Irán y Venezuela han firmado acuerdos de vacunas con La Habana. Irán acordó albergar una prueba de Fase 3 de uno de los candidatos más prometedores de Cuba, Soberana 2, como parte de un acuerdo de transferencia de tecnología que podría ver millones de dosis fabricadas en Irán.</p>
<p>&#8220;Tenemos una gran confianza en la ciencia médica y la biotecnología cubanas&#8221;, dijo el canciller venezolano Jorge Arreaza a The Washington Post esta semana. “No solo será fundamental para Venezuela, sino para América. Será la verdadera solución para nuestra gente ”. [&#8230;]</p>
<p>Si los ensayos de Fase 3 son positivos, dijeron las autoridades cubanas esta semana, pasarían a un vasto &#8220;estudio de intervención&#8221; que inocularía a casi todos los residentes de La Habana, o 1,7 millones de personas, para mayo. Para agosto, su objetivo sería llegar al 60 por ciento de la población nacional, y el resto recibiría dosis para fin de año.</p>
<p>Si se alcanza, ese ambicioso objetivo podría ubicar a Cuba, un país donde el investigador científico promedio gana alrededor de $ 250 al mes, entre las primeras naciones del mundo en alcanzar la inmunidad colectiva, lo que la coloca en una posición para atraer turistas de vacunas y exportar excedentes de lo que los funcionarios afirman que podría llegar a 100 millones de dosis para fin de año.</p>
<p style="text-align: right;">[Por Anthony Faiola, Ana Vanessa Herrero con la colaboración de<br />
Kareem Fahim. Fragmentos de artículo de<br />
<em>The Washington Post</em> / Traducción Cubadebate]</p>
<p style="text-align: left;">Vea el texto completo en: <a href="http://www.cubadebate.cu/especiales/2021/03/30/the-washington-post-contra-todo-pronostico-cuba-podria-convertirse-en-una-potencia-de-vacunas-contra-el-coronavirus/" target="_blank">Cubadebate &#8211; 30 marzo 2021</a></p>
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		<title>Vacunarse contra el egoísmo y la desigualdad</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Jan 2021 16:35:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Tania Izquierdo Pamias]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[La Solidaridad y la Justicia siguen siendo palabras en desuso aun cuando la catástrofe nos compete a todos, como un gran Titanic universal. Un minúsculo y pegajoso virus ha movido los miedos, estremecido sociedades y sistemas de salud, provocado sinnúmero de reflexiones sobre el hoy y el futuro, pero no ha logrado que prosperen la [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://media.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2021/01/vacunas-coronavirus-diferencias-acceso-768x425.png" target="_blank"><img class="alignleft" title="Imagen: Cubadebate" src="http://media.cubadebate.cu/wp-content/uploads/2021/01/vacunas-coronavirus-diferencias-acceso-768x425.png" alt="" width="150" height="83" /></a>La Solidaridad y la Justicia siguen siendo palabras en desuso aun cuando la catástrofe nos compete a todos, como un gran Titanic universal. Un minúsculo y pegajoso virus ha movido los miedos, estremecido sociedades y sistemas de salud, provocado sinnúmero de reflexiones sobre el hoy y el futuro, pero no ha logrado que prosperen la equidad y el amor al prójimo.<span id="more-12580"></span></p>
<p>“Cada día aumenta la brecha entre los que tienen y los que no tienen. La pandemia nos ha recordado que la salud y la economía están relacionadas y que estamos todos en el mismo barco. La pandemia no terminará hasta que no finalice en todas partes”, ha dicho este lunes el Director General de la Organización Mundial de la Salud Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus.</p>
<p>Los números dan fe incontrastable de la valoración del experto.</p>
<p>Pese a los numerosos llamados de la ONU y diversos líderes mundiales para buscar una respuesta global a la pandemia y facilitar y compartir el acceso a la cura de la enfermedad, predominan las visiones estrechas y los oídos sordos.</p>
<p>Hasta la fecha se han aplicado unas 66.33 millones de dosis, de las que el 93% se suministraron en apenas 15 países: EE.UU., China, Reino Unido, Israel, Emiratos Árabes Unidos, Alemania, India, Italia, Turquía, España, Francia y Rusia, de acuerdo con la plataforma de análisis de datos <a href="https://ourworldindata.org/covid-vaccinations" target="_blank"><em>Our World in Data</em></a>, basado en cifras de la Universidad de Oxford.</p>
<p>En toda África Subsahariana apenas se habían podido administrar 25 dosis de vacunas en Guinea. Países populosos como Nigeria, con 200 millones de habitantes, están esperando la primera dosis.</p>
<p>La misma rebatiña que se vivió a inicios de la pandemia con los ventiladores pulmonares, las mascarillas y los trajes de protección, se está escenificando ahora con las vacunas: acaparamiento, sobreprecios y especulación. “Una carrera inmoral hacia el abismo”, como la catalogó el principal directivo de la OMS.</p>
<p>Otro hándicap ha sido el alto costo de las vacunas que tienen mayor aprobación internacional hasta ahora. Como señaló a <em>The Guardian</em> el experto noruego John-Arne Rottingen: &#8220;La dificultad es que realmente sólo tenemos una aprobación internacional generalizada para la comercialización de dos vacunas: las dos vacunas de ARNm. El desafío es que una, la vacuna <em>Moderna</em> es muy cara, y la otra, la vacuna <em>Pfizer / BioNTech</em>, que estuvo disponible primero y ahora se está aplicando en Europa, es moderadamente cara en comparación con otras, y requiere una cadena de super frío. El precio y la cadena de frío hace que no sean las vacunas ideales para una vacuna mundial&#8221;.</p>
<p>Los países de altos ingresos representan e 16% de la población mundial, pero poseen más del 60% de las vacunas compradas hasta ahora.</p>
<p>Algunas previsiones cifran en 27% el total de la población de los países de ingresos medios y pobres que podrán ser vacunados este año. El Centro de Innovación en Salud Global de la Universidad de Duke estima que no habrá suficientes vacunas para inmunizar a la población mundial hasta al menos el 2023.</p>
<p>&#8220;El mundo está al borde de un catastrófico fracaso moral y el precio de este fracaso se pagará con vidas y medios de subsistencia en los países más pobres del mundo&#8221;, sentenció con pesar el Dr. Tedros.</p>
<p>El &#8220;nacionalismo de las vacunas&#8221; es el reflejo exacto de un mundo desigual e injusto en el que unos pocos siguen siendo los grandes beneficiarios de la riqueza, para lo que miles de millones deben contentarse con las sobras.</p>
<p>Los 10 hombres más ricos del mundo vieron aumentar su patrimonio neto en 540.000 millones de dólares en el período de pandemia 2020. Esa lista la encabezan Jeff Bezos y Elon Musk. También incluye al director ejecutivo del grupo de lujo LVMH, Bernard Arnault; a Bill Gates y al director ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg. Según Oxfam, el dinero que atesoran estos potentados sería suficiente para evitar que las personas cayeran en la pobreza por los efectos del virus y además garantizaría una vacuna para todas las personas del planeta.</p>
<p>“Nuestro mundo sólo puede ganarle a este virus de una manera: unido”, enfatizó recientemente el Secretario General de la ONU. Lamentablemente, las vacunas de la solidaridad y la justicia no han podido ser aplicadas en el mundo rico que domina.</p>
<p>Vea el texto completo en:</p>
<p style="padding-left: 30px;"><a href="http://www.cubadebate.cu/especiales/2021/01/27/vacunarse-contra-el-egoismo-y-la-desigualdad/" target="_blank">Cubadebate. Vacunarse contra el egoísmo y la desigualdad &#8211; 27 enero 2021</a></p>
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