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	<title>Infecciones por coronavirus &#187; impacto biológico</title>
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	<description>Sitio web de Cuba dedicado a las infecciones por coronavirus</description>
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		<title>Neuróloga que investiga y sufre covid-19 de larga duración reconoce afectado su coeficiente intelectual como secuela del contagio</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Feb 2022 13:00:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Tania Izquierdo Pamias]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[<img class="alignleft wp-image-12021" title="Covid-19 prolongado" src="http://temas.sld.cu/coronavirus/files/2020/12/secuelas-sintomas-covidx200.jpg" alt="secuelas sintomas covidx200" width="150" height="89" />Mientras se prepara para reclutar a decenas de personas para una investigación sobre covid-19 de larga duración, la neuróloga Clarissa Yasuda separa estos compromisos profesionales con una rutina propia para hacer frente a las secuelas que dicha enfermedad dejó en su cerebro.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft wp-image-12021" title="Covid-19 prolongado" src="http://temas.sld.cu/coronavirus/files/2020/12/secuelas-sintomas-covidx200.jpg" alt="secuelas sintomas covidx200" width="150" height="89" />Mientras se prepara para reclutar a decenas de personas para una investigación sobre covid-19 de larga duración, la neuróloga Clarissa Yasuda separa estos compromisos profesionales con una rutina propia para hacer frente a las secuelas que dicha enfermedad dejó en su cerebro.<span id="more-17675"></span></p>
<p>“No volví a la normalidad, no volví a mi estado precovid desde el punto de vista cognitivo, de atención, de agilidad, de flexibilidad… Después de un año y medio creo que me recuperé solo en un 30 o 40%”, le dice a BBC Brasil la neuróloga de 46 años, profesora de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Estatal de Campinas (Unicamp), quien se enfermara en agosto de 2020.</p>
<p>“No soy la misma persona, parece que perdí algunos puntos de CI (coeficiente intelectual)”.</p>
<p>“Es una enfermedad muy ingrata. Después de un año y medio, con mucho esfuerzo, mucha disciplina, combinando muchas cosas, mejoré un poco. Tengo angustia de pensar que no me voy a recuperar del todo (mis habilidades cognitivas), pero me estoy resignando a esa posibilidad”.</p>
<p>Yasuda reconoce que su trabajo le permite “notar diferencias muy sutiles” en sus capacidades y funciones cognitivas. “Estoy viendo los dos lados”, resume la neuróloga, en referencia a su experiencia profesional y personal al enfrentarse con la covid-19 prolongada.</p>
<p>Las “disfunciones cognitivas” son una de las manifestaciones de la covid de larga duración, según la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el “postcovid”, otro nombre que se le da a este conjunto de consecuencias de la enfermedad, que también puede incluir fatiga y falta de aire, entre otros síntomas.</p>
<p>También, según la definición de la OMS, estos síntomas aparecen normalmente dentro de los tres meses posteriores al inicio de la enfermedad y duran al menos dos meses más.</p>
<p>“Los síntomas pueden reaparecer después de la recuperación inicial de la fase aguda o persistir desde la enfermedad inicial (covid-19). También pueden fluctuar o reaparecer con el tiempo”, señala la OMS.</p>
<p>Investigadores de todo el mundo se han dedicado a tratar de entender específicamente cómo y por qué la covid-19 puede dejar secuelas en el sistema nervioso, incluso en personas que estaban completamente sanas antes de la enfermedad y que sufrieron casos leves.</p>
<p>Varios estudios, incluidos algunos en los que Yasuda participó como coautora, han demostrado este impacto neurológico a través de informes de pacientes, pruebas de imágenes, pruebas cognitivas y autopsias.</p>
<p>Ante estos nuevos desafíos, la neuróloga dice que ha estado tratando de respetar sus límites y hacer adaptaciones, como dormir de una a una hora y media más que antes de tener covid-19, dado que se ha sentido mucho más cansada.</p>
<p>Cuando sabe que tiene por delante una actividad con una demanda intelectual muy alta, como trabajar con estadísticas, Yasuda se prepara para ello, asegurándose de llegar descansada y con mucho tiempo para completar la tarea.</p>
<p>La doctora dice también que “cree que la actividad física ayuda al cerebro”, por lo que intensificó su rutina de ejercicios. Actualmente practica pilates, hace ejercicios musculares y natación, además de correr de vez en cuando.</p>
<p>La natación, que practica desde “siempre”, ahora la hace como parte de su entrenamiento de esnórquel.</p>
<p>Vea el texto completo en: <a href="http://www.cubadebate.cu/especiales/2022/02/22/neurologa-que-investiga-y-sufre-covid-19-de-larga-duracion-reconoce-afectado-su-coeficiente-intelectual-como-secuela-del-contagio/" target="_blank">Cubadebate &#8211; 22 febrero 2022</a></p>
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		<title>COVID-19 de larga duración: “Ni siquiera puedo levantar el brazo izquierdo”</title>
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		<pubDate>Sat, 01 Jan 2022 13:15:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Tania Izquierdo Pamias]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[<img class="alignleft wp-image-17115 size-full" title="Jasmine todavía tiene un flujo anormal de sangre y oxígeno hacia sus pulmones. Foto: Jasmine Hayer/BBC Mundo" src="http://temas.sld.cu/coronavirus/files/2022/01/Jasmine-todavía-tiene-un-flujo-anormal-de-sangre-y-oxígeno-hacia-sus-pulmones-Foto-Jasmine-Hayer-BBC-Mundo.jpg" alt="" width="150" height="98" />Son miles los afectados, pero no hay certeza de por qué algunas personas desarrollan el llamado COVID-19 de larga duración y otras no. Tampoco se comprenden en su totalidad los mecanismos por los cuales una infección del coronavirus conducen al COVID prolongado.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft wp-image-17115 size-full" title="Jasmine todavía tiene un flujo anormal de sangre y oxígeno hacia sus pulmones. Foto: Jasmine Hayer/BBC Mundo" src="http://temas.sld.cu/coronavirus/files/2022/01/Jasmine-todavía-tiene-un-flujo-anormal-de-sangre-y-oxígeno-hacia-sus-pulmones-Foto-Jasmine-Hayer-BBC-Mundo.jpg" alt="Jasmine todavía tiene un flujo anormal de sangre y oxígeno hacia sus pulmones - Foto Jasmine Hayer BBC Mundo" width="150" height="98" />Son miles los afectados, pero no hay certeza de por qué algunas personas desarrollan el llamado COVID-19 de larga duración y otras no. Tampoco se comprenden en su totalidad los mecanismos por los cuales una infección del coronavirus conducen al COVID prolongado.<span id="more-17112"></span></p>
<p>Ese contexto hace difícil calcular cuántos casos existen en todo el mundo.</p>
<p>“Las estimaciones varían sobre cuán frecuente es el COVID prolongado, pero aproximadamente una cuarta parte de las personas con COVID-19 tienen síntomas persistentes cuatro a cinco semanas después de dar positivo en la prueba, con alrededor uno de cada 10 experimentando síntomas después de 12 semanas”, señala un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del Observatorio Europeo de Sistemas y Políticas de Salud.</p>
<p>La periodista de la <em>BBC</em> Charlie Jones obtuvo algunos testimonios desgarradores en Reino Unido, donde se estima que más de un millón de personas lo padecen. Y es que muchos pacientes dicen que solo tuvieron una infección inicial leve, pero que terminó arruinando su salud, su vida social y sus finanzas.</p>
<p>Jasmine Hayer, de 32 años, vivía en Londres y se estaba preparando para ser profesora de yoga cuando contrajo el coronavirus en marzo pasado.</p>
<p>A veces se siente como si fuera una persona diferente, dice, hablando lenta y cuidadosamente desde la casa de sus padres en Bedfordshire, en el este de Inglaterra.</p>
<p>Se mudó allí el verano pasado cuando se dio cuenta de que ni siquiera podía hacer la cama sin perder el aliento.</p>
<p>“Esta enfermedad es tan desconcertante y nadie sabe realmente cómo tratarla. Honestamente, no sé si alguna vez recuperaré por completo mi salud, pero nunca dejaré de intentarlo”, indica.</p>
<p>Actualmente se encuentra de licencia pagada por enfermedad, pero está desesperada por volver a trabajar.</p>
<p>Siente como si le hubiesen arrebatado su vida, lo mismo que experimentan “tantos otros con COVID de larga duración”, dice. “Hemos tenido una gran crisis de identidad”.</p>
<p>“Necesito reinventarme. Ni siquiera puedo levantar el brazo izquierdo, mucho menos ser profesora de yoga, lo cual es desgarrador”.</p>
<p>Durante nueve meses, los médicos dijeron que la ansiedad era la causa de sus síntomas, que incluían presión en el pecho, dolor en el corazón, dificultad para respirar, fatiga y palpitaciones.</p>
<p>Pero sabía que estaban equivocados y desarrolló su propio rastreador de síntomas que la ayudó a darse cuenta de que sus desencadenantes eran: inclinarse, caminar y hablar, con un impacto retardado en sus pulmones.</p>
<p>Su salud sólo comenzó a mejorar cuando comenzó un tratamiento en una clínica para 130 pacientes con COVID prolongado severo, en el Hospital Royal Brompton, en Londres.</p>
<p>Los médicos encontraron múltiples problemas de salud. Una prueba de transferencia de gas mostró que los niveles de oxígeno en sus pulmones eran del 53%, lo mismo que un paciente con una enfermedad pulmonar, y le diagnosticaron inflamación cardíaca que le dijeron que no habían visto antes.</p>
<p>También encontraron pequeños coágulos de sangre en sus pulmones, que solo aparecieron en un examen especializado llamado gammagrafía pulmonar de ventilación/perfusión.</p>
<p>Desde que comenzó a tomar medicamentos anticoagulantes, los coágulos han desaparecido, pero todavía tiene un flujo anormal de sangre y oxígeno hacia sus pulmones.</p>
<p>“Un medicamento antiinflamatorio llamado colchicina cambió significativamente mi recuperación, pero desgraciadamente volví a recaer. Ahora puedo caminar lentamente por cinco minutos una vez a la semana si tengo suerte, pero después me duele el pecho. Tengo que elegir entre usar mi voz y mover mi cuerpo. No puedo hacer ambas cosas en un día”.</p>
<p>“Los médicos no saben por qué si tengo buenos niveles de oxígeno en mi cuerpo, no llega a mis pulmones, lo que podría ser un problema con mis vasos sanguíneos. Pero mis escáneres muestran que son normales, nunca antes habían visto esto”.</p>
<p>Desde que comenzó un blog en el que cuenta su caso, ha sido contactada por cientos de personas con covid de larga duración que están desesperadas por ayuda.</p>
<p>“Muchos pacientes están siendo despachados porque sus médicos de cabecera y especialistas no han recibido suficiente orientación. No saben que los pacientes pueden tener microcoágulos de sangre, aunque los resultados de sus escáneres y análisis de sangre sean normales, como me pasa a mí”.</p>
<p>Jasmine está siguiendo de cerca un estudio puesto en marcha en Alemania que encontró coágulos de sangre microscópicos en pacientes con COVID de larga duración, lo que estaría privando de oxígeno a los tejidos.</p>
<p>Una técnica que limpia la sangre al eliminar las proteínas que forma la enfermedad ha ayudado a algunos pacientes allí.</p>
<p>También es asesora de pacientes en el estudio de COVID de larga duración más extenso del mundo hasta la fecha, cuyo objetivo es mejorar el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad.</p>
<p>Amitava Banerjee, profesor de Ciencia de Datos Clínicos de la <em>University College of London</em>, está dirigiendo STIMULATE-ICP, un estudio de dos años en el que participarán 4 500 pacientes de seis clínicas de COVID de larga duración.</p>
<p>Se probarán medicamentos existentes para determinar su eficacia, incluidos los antihistamínicos, como el tratamiento para la fiebre del heno, la loratadina. También se podrán a prueba fármacos anticoagulantes como rivaroxaban y el fármaco antiinflamatorio colchicina.</p>
<p>A Banerjee le preocupa que el número actual de infecciones provoque que más personas sufran de COVID prolongado.</p>
<p>Muchos pacientes lo desarrollaron después de una infección leve, explica, por lo que no está seguro de que la variante ómicron pueda producir una enfermedad inicial menos grave.</p>
<p>“Sabemos que las personas que no fueron hospitalizadas con COVID grave han seguido con sus vidas y se han visto más deterioradas y eso debería preocuparnos”, dice.</p>
<p>Sin lugar a dudas, las vacunas ayudan a prevenir la muerte y la manifestación severa de la enfermedad, pero los científicos aún no saben si protegen contra el COVID prolongado, indica.</p>
<p>Muchos jóvenes con COVID prolongado no han podido regresar al trabajo, agrega, y esto ha tenido un impacto importante en su salud, bienestar y economía.</p>
<p>El cardiólogo considera que la mejor manera de prevenirlo es “en primer lugar, evitar infectarse y mantener baja la tasa de infección”, lo que no se logrará con un enfoque exclusivo de vacunas, explica.</p>
<p>“Me encantaría ver más consideración, debate y reconocimiento del COVID de larga duración por parte de quienes hacen nuestras políticas públicas”, dice.</p>
<p>“Si solo se hacen mediciones de las muertes, se deja por fuera el impacto en las vidas de las personas. Deberíamos saberlo”.</p>
<p>Se solicitó al Departamento de Salud y Asistencia Social de Reino Unido una respuesta a los comentarios del profesor Banerjee.</p>
<p>Para Emily Miller, el COVID de larga duración sigue siendo una experiencia aterradora y solitaria, sin el aporte de especialistas médicos que la apoyen.</p>
<p>La joven de 21 años había regresado a la ciudad de Oxford cuando, en octubre, contrajo el coronavirus. Había estado estudiando Industria de la Música en la ciudad de Brighton.</p>
<p>Miller creció en Oxford y se acostumbró a caminar a todas partes y disfrutar de los paseos al teatro. Ahora sólo sale de casa para citas médicas y sus estudios.</p>
<p>“Al final de mis clases, me siento borracha y no puedo recordar lo que se ha dicho”.</p>
<p>“No veo a mis amigos ni tengo una vida social. Mi vida ha cambiado por completo y también mi trayectoria profesional”.</p>
<p>Después de una infección leve inicial, comenzó a experimentar migrañas, tinnitus, entumecimiento, dificultad para respirar, mareos, hemorragias nasales, dolor de pecho y náuseas.</p>
<p>Un análisis de sangre mostró que tenía un recuento bajo de glóbulos blancos y fue remitida a una clínica de COVID de larga duración, que la ayudó con el manejo de la fatiga. Luego fue enviada a un neurólogo.</p>
<p>Emily cuenta que un médico de cabecera le dijo que los síntomas se debían a la ansiedad y que debía “ir a casa y ponerme en orden”.</p>
<p>Emily todavía toma analgésicos y sufre de fatiga, espasmos musculares y problemas gastrointestinales. Su médico de cabecera sugirió recientemente que se trataba de un síndrome del intestino irritable relacionado con la ansiedad.</p>
<p>“Me encantaría tener más exámenes e investigaciones para ver qué está causando esto, pero sigo chocando contra una pared de ladrillos”, dice.</p>
<p>Además de su salud, sus mayores preocupaciones son financieras; tener con qué pagar la renta cada mes es una de ellas.</p>
<p>“Solicité un subsidio para estudiantes discapacitados, pero no reconocen el COVID de larga duración como una discapacidad. Realmente espero que algún día se cuente”, señala.</p>
<p>Siente que sus perspectivas laborales cuando se gradúe el próximo año son sombrías, y su sueño de trabajar para un sello discográfico está en suspenso.</p>
<p>Decidió crear una página de recaudación de fondos para mantenerse y costear sus intentos por conseguir una cura a través de tratamientos experimentales como la oxigenoterapia.</p>
<p>“No me gusta pedirle a otras personas que me apoyen (económicamente), pero sentí que se me estaban acabando las opciones”.</p>
<h3>Pérdida de peso, diabetes e hipertensión</h3>
<p>En una situación similar se encuentra Antony Loveless, quien recientemente tuvo que pedirle a su madre que le prestara unos $US 1 300 para pagar su hipoteca.</p>
<p>Tiene 54 años y se infectó con SARS Cov-2 en enero mientras trabajaba como investigador principal en el puerto de London Gateway.</p>
<p>Su compañera, Claire Hooper, de 52 años, que trabajaba como enfermera, también lo contrajo y, como él, sufre de COVID prolongado.</p>
<p>Han pasado la mayor parte de este año en cama con dolor y fatiga incapacitantes, y ambos han sido despedidos de sus empleos.</p>
<p>Antony ha perdido 25 kilos, camina con un bastón y conduce un automóvil con placa de discapacidad.</p>
<p>Le han diagnosticado pérdida de glóbulos blancos y un trastorno autonómico llamado síndrome de taquicardia ortostática postural, que afecta su capacidad para regular la presión arterial.</p>
<p>Claire ha perdido 38 kilos y ahora tiene diabetes e hipertensión.</p>
<p>Ambos han sido dados de alta de una clínica de covid de larga duración, ya que les dijeron que estaban demasiado enfermos para comenzar la rehabilitación.</p>
<p>Usaron más de US$13 000 de sus ahorros solo para pagar su hipoteca y facturas. Recientemente, calificaron para ser cobijados por los beneficios del Estado.</p>
<p>“Teníamos un estilo de vida bueno, de clase media”, dice Antony. “Pasamos de ganar alrededor de US$6.000 al mes a vivir con lo mínimo”.</p>
<h3>“¿Y nosotros?”</h3>
<p>El exfotógrafo de guerra y autor tiene que configurar recordatorios en su teléfono para ir a la cocina a comer, pero luego no puede recordar por qué está allí.</p>
<p>“No había fumado en 37 años y olvidé que no fumaba y compré un paquete de cigarrillos el otro día”, dice.</p>
<p>Se siente frustrado porque se recopilan estadísticas sobre personas con covid-19 que viven y mueren, pero “no de las personas en el medio”.</p>
<p>“El gobierno nunca habla de COVID de larga duración. O mueres o te recuperas, pero ¿y nosotros?”</p>
<p>Dice que las cosas se pusieron tan mal hace unos meses que junto a Claire consideraron terminar con sus vidas.</p>
<p>“Llegamos a un punto en el que no podíamos seguir con el dolor y la falta de calidad de vida. Nos habíamos quedado sin dinero y sin opciones y estábamos acostados en la cama, sin ni siquiera poder seguir una trama en la televisión”.</p>
<p>Antony dice que se sienten como si los hubieran dejado flotando en el aire.</p>
<p>“Seguiremos viviendo y esperando mejorar, eso es todo lo que podemos hacer”, asegura.</p>
<h3>¿Qué es el covid de larga duración?</h3>
<ul>
<li>El covid prolongado cubre una amplia gama de síntomas que incluyen fatiga, tos, dolores de cabeza y musculares.</li>
<li>La mayoría de las personas que contraen el coronavirus se sienten mejor en unos pocos días o semanas, pero los síntomas pueden durar más, incluso después de una infección leve.</li>
<li>“Existe una creciente evidencia de que el virus puede causar daño directo a los órganos, pero también desencadenar una respuesta anormal, aumentando la coagulación de la sangre y la liberación de sustancias inflamatorias”, señala un informe de la OMS y del Observatorio Europeo: <em>In the wake of the pandemic. Preparing for Long COVID</em>.</li>
</ul>
<p>Tomado de: <a href="http://www.cubadebate.cu/especiales/2021/12/29/covid-de-larga-duracion-ni-siquiera-puedo-levantar-el-brazo-izquierdo/" target="_blank">Cubadebate</a> (con información de <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-59810109" target="_blank" rel="nofollow noopener noreferrer">BBC Mundo</a>) &#8211; <time datetime="2021-12-29 09:23:00">29 diciembre 2021</time></p>
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		<title>La pandemia de COVID-19 afecta los ciclos menstruales</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Nov 2021 15:00:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Tania Izquierdo Pamias]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[<a href="https://actualidad.sld.cu/wp-content/uploads/2021/10/Captura-16.jpg" target="_blank"><img class="alignleft" title="Imapcto en ciclos y síntomas menstruales " src="https://actualidad.sld.cu/wp-content/uploads/2021/10/Captura-16.jpg" alt="" width="150" height="84" /></a>Una encuesta de más de 12.000 mujeres en edad reproductiva encontró que 1 de cada 3 había experimentado cambios en sus ciclos y síntomas menstruales durante la pandemia de COVID-19. ]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://actualidad.sld.cu/wp-content/uploads/2021/10/Captura-16.jpg" target="_blank"><img class="alignleft" title="Imapcto en ciclos y síntomas menstruales " src="https://actualidad.sld.cu/wp-content/uploads/2021/10/Captura-16.jpg" alt="" width="150" height="84" /></a>Una encuesta de más de 12.000 mujeres en edad reproductiva encontró que 1 de cada 3 había experimentado cambios en sus ciclos y síntomas menstruales durante la pandemia de COVID-19. <span id="more-16484"></span></p>
<p>Los niveles de estrés notablemente más altos que los puntos de referencia prepandémicos podrían estar afectando la menstruación.</p>
<p>Esto tiene implicaciones para las mujeres que intentan concebir o que luchan contra la <a href="https://emedicine.medscape.com/article/274143" target="_blank" rel="noopener">infertilidad</a>, comentó Shannon M. Malloy, investigadora y asociada de datos de <em>Ovia Health,</em> una empresa de tecnología de salud para mujeres y familias en Boston. Malloy presentó este estudio en el Congreso de la <em>American Society for</em> <em>Reproductive Medicine</em> (ASRM) 2021.</p>
<p>La COVID-19 ha introducido nuevos estresores psicosociales, interpersonales y ambientales. La pandemia es «uno de los desastres más estresantes y colectivamente experimentados que la sociedad moderna ha visto”, destacó Malloy. Una vez imaginada como un evento puntual en el tiempo, la COVID-19 se ha arraigado en la vida diaria en el futuro previsible.</p>
<p>Las investigaciones han demostrado que el estrés crónico a largo plazo produce niveles altos de cortisol, que pueden alterar la endocrinología y la regulación de los ciclos menstruales. Esto puede hacer que formar una familia sea aún más desafiante, dijo Malloy. Los médicos y otros proveedores de salud siempre han tomado en cuenta el estrés al tratar a los pacientes, pero nunca en este nivel de estrés crónico y episódico.</p>
<p><b>Encuesta examina el impacto en la tecnología de reproducción asistida</b></p>
<p><em>Ovia Health</em> decidió investigar la relación entre el estrés percibido y el ciclo menstrual y los cambios en los síntomas durante la pandemia de COVID-19, para ver cómo podría afectar la <a href="https://emedicine.medscape.com/article/263907" target="_blank" rel="noopener">tecnología de reproducción asistida</a>.</p>
<p>Desde marzo de 2020 hasta abril de 2021, los usuarios de la aplicación móvil <em>Fertility</em> de <em>Ovia Health</em> en Estados Unidos participaron en una encuesta. Los ítems capturaron cambios en el patrón y la sintomatología de la menstruación e incluyeron la versión de 4 ítems de la Escala de Estrés Percibido (PSS-4). Una prueba t pareada evaluó las diferencias entre los grupos (con cambios menstruales frente a ningún cambio menstrual). La encuesta preguntó a las participantes qué cambios notaron en su ciclo menstrual y por qué pensaban que los patrones o síntomas del ciclo cambiaron.</p>
<p><b>Un tercio informó cambios en el ciclo y síntomas</b></p>
<p>Entre 12.302 encuestadas, 1 de cada 3 (36 %) informó cambios en el ciclo o los síntomas; 87 % dijo que su ciclo comenzó temprano o tarde; 29 % informó síntomas más fuertes durante la menstruación, como <a href="https://emedicine.medscape.com/article/822462" target="_blank" rel="noopener">dolor lumbar</a>, calambres o cambios en la secreción y 27 % dijo que el sangrado era más abundante durante la menstruación.</p>
<p>Estos resultados son similares a otros estudios que investigan el efecto del estrés episódico en la menstruación, señaló Malloy.</p>
<p>Quienes informaron cambios en el ciclo menstrual o en los síntomas obtuvieron una puntuación más alta en promedio en el PSS-4, en comparación con aquellas que no informaron ningún cambio (8,5 frente a 8,3, respectivamente; <em>p</em> &lt; 0,05). Los puntajes de PSS-4 en todos los ámbitos fueron notablemente más altos en todas las encuestadas, independientemente de la irregularidad del ciclo/síntoma, en comparación con la evaluación comparativa prepandémica en poblaciones similares.</p>
<p>Poco más de la mitad (55 %) pensaba que el estrés contribuía a su patrón de ciclo menstrual y/o cambios en los síntomas, mientras que 33 % apuntaba a cambios en la salud mental, como <a href="https://emedicine.medscape.com/article/286759" target="_blank">depresión</a> o ansiedad. «Curiosamente, muchas usuarias creían que la vacuna contra la COVID-19 afectaba los cambios en los síntomas del ciclo menstrual”, añadió Malloy.</p>
<p><b>No hay una asociación definitiva entre la vacuna y la menstruación</b></p>
<p>Si bien los efectos secundarios conocidos de la vacuna incluyen dolor en el brazo, fiebre, fatiga y mialgia, algunas mujeres han informado cambios en su ciclo menstrual, manifestó el Dr. Mark P. Trolice, profesor de obstetricia y ginecología en <em>University of Central Florida</em> y director de <em>IVF Center,</em> en Orlando, Estados Unidos.</p>
<p>«La reacción de la respuesta inmune a la vacunación en lugar de la vacuna podría ser el factor implicado”, destacó el Dr. Trolice, que no participó en el estudio.</p>
<p>Actualmente no existe una asociación directa entre la vacuna y los efectos posteriores sobre la menstruación, continuó. «La mayoría de las mujeres experimenta la reanudación de los intervalos normales 1 mes después de la vacunación. Además no hay evidencia creíble que vincule la vacuna con la infertilidad”.</p>
<p>«Sin embargo, la investigación en esta área es vital y está en curso”, agregó.</p>
<p><b>Los médicos pueden ayudar con el estrés</b></p>
<p>La interrupción del ciclo menstrual es especialmente frustrante para las mujeres que intentan formar una familia, indicó Malloy. Los proveedores de salud pueden estar observando más irregularidades menstruales en sus pacientes y viendo que más pacientes tienen dificultades para concebir por sí mismas y recurren a la tecnología de reproducción asistida.</p>
<p>Los médicos no pueden hacer que la COVID-19 desaparezca, pero podrían ayudar a las pacientes haciendo un mejor trabajo al integrar las pruebas de cribado de salud mental, refiriendo a las pacientes a tratamientos que optimicen los resultados del tratamiento de la concepción y la fertilidad, puntualizó Malloy.</p>
<p>La encuesta fue limitada porque sus preguntas no consideraron los criterios de diagnóstico adecuados para la irregularidad, en comparación con los cambios autoinformados. Pero destaca la necesidad de realizar más investigación sobre el efecto de la pandemia en la menstruación y de la vacuna en la menstruación. «En agosto <em>National Institutes of Health</em> comprometieron 1,6 millones de dólares para explorar esta asociación. Esperamos ver cuáles son sus resultados” concluyó Malloy.</p>
<p>Vea el artículo original en:<strong><br />
</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em><a href="https://asrmcongress.org/stress-from-covid-19-impacts-menstrual-cycles-and-symptoms/" target="_blank" rel="noopener">Malloy S. Stress from COVID-19 impacts menstrual cycles and symptoms. Abstract O-166. Congreso de la American Society for Reproductive Medicine (ASRM) 2021. Presentado el 17 de octubre de 2021.</a> </em></p>
<p>Fuente: <span class="dmbs-post-fuente text-muted text-uppercase"><a href="https://espanol.medscape.com/verarticulo/5907958" target="_blank">Medscape</a></span> &#8211; <span class="dmbs-post-date text-muted text-uppercase"> 1 noviembre 2021</span></p>
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		<title>La pandemia de COVID-19 como eje de la conservación biológica</title>
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		<pubDate>Fri, 22 Oct 2021 13:00:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Tania Izquierdo Pamias]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
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		<category><![CDATA[desarrollo]]></category>
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		<description><![CDATA[<img class="alignleft wp-image-16254" title="Impacto humano en la naturaleza durante pandemia" src="http://temas.sld.cu/coronavirus/files/2021/10/cambio-climático-y-salud-200px.jpg" alt="cambio climático y salud 200px" width="150" height="100" />El aislamiento por la COVID-19 redujo la movilidad humana y condujo a conocimientos inmediatos sobre cómo los humanos impactan en la naturaleza.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft wp-image-16254" title="Impacto humano en la naturaleza durante pandemia" src="http://temas.sld.cu/coronavirus/files/2021/10/cambio-climático-y-salud-200px.jpg" alt="cambio climático y salud 200px" width="150" height="100" />El aislamiento por la COVID-19 redujo la movilidad humana y condujo a conocimientos inmediatos sobre cómo los humanos impactan en la naturaleza. <span id="more-16369"></span></p>
<p>Sin embargo, es probable que se produzcan impactos ecológicos más fuertes. A medida que salimos de la pandemia, los gobiernos deben evitar dar prioridad a las ganancias económicas a corto plazo que comprometen los ecosistemas y los servicios que brindan a la humanidad. En cambio, la pandemia puede ser un punto de inflexión para la transformación social a fin de valorar la sostenibilidad económica y del ecosistema a más largo plazo.</p>
<p><strong>Impactos de la pandemia COVID-19 en la conservación biológica</strong></p>
<p>La pandemia de COVID-19 ha provocado cambios en las actividades humanas y los patrones de movilidad que han alterado todos los aspectos de la sociedad. Han surgido oportunidades inesperadas para examinar las relaciones entre los seres humanos y la naturaleza.</p>
<p>Los hallazgos iniciales apuntan a diversas vías directas e indirectas que vinculan los cambios en la presencia y actividad humanas con resultados tanto positivos como negativos para la vida silvestre, los ecosistemas y la conservación.</p>
<p>Por ejemplo, el experimento internacional <em>Océanos tranquilos</em> ha alentado el monitoreo mundial de los paisajes sonoros de nuestros océanos para medir cómo la reducción, relacionada con la pandemia, en el transporte marítimo y otras actividades marinas afecta los niveles de ruido y, posteriormente, los ecosistemas oceánicos, desde el zooplancton hasta las grandes ballenas<a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR1"><sup>1</sup></a>.</p>
<p>El aislamiento ha puesto de manifiesto la necesidad de establecer pautas mundiales y adoptar tecnologías silenciosas para “reducir el ruido”.</p>
<p>Sin embargo, a medida que avanzamos hacia un mundo pospandémico, algunos países están reduciendo su gestión y vigilancias ambientales, y los recursos naturales se consideran «capital” para elaborar planes de recuperación económica. Por lo tanto, la pandemia está revelando desafíos emergentes que requieren soluciones innovadoras y nuevas formas de trabajar que puedan mejorar los esfuerzos para mantener ecosistemas saludables y apoyar el bienestar humano.</p>
<p><strong>Desafíos emergentes</strong></p>
<p>Si bien el lanzamiento de vacunas contra la COVID-19 está actualmente en marcha, el legado ecológico, social y económico de este evento persistirá.</p>
<p>Inmediatamente se hizo evidente que los impactos del aislamiento pandémico serían brechas permanentes en los programas de monitoreo y conservación ambiental <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR2"><sup>2</sup></a>. De hecho, la escala global generalizada del evento enfatizó muchos desafíos.</p>
<p>Las brechas en las políticas son prolíficas y los gobiernos carecen de capacidad para reaccionar de manera adaptativa a múltiples perturbaciones y amenazas emergentes. Por ejemplo, las máscaras y los desechos plásticos de un solo uso han aumentado debido al uso de equipos de protección personal contra COVID-19.</p>
<p>Este problema ha puesto de relieve la necesidad de unificar las autoridades fragmentadas que rigen la producción de plástico y coordinar las políticas destinadas a controlar la contaminación plástica, incluida la regulación de la industria del plástico y la promoción del reingreso de los residuos plásticos en los circuitos económicos <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR3"><sup>3</sup></a><sup>,</sup><a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR4"><sup>4</sup></a>.</p>
<p>Varias crisis resultaron de los impactos acumulativos e interactivos de la pandemia de COVID-19 <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR5"><sup>5</sup></a>. En las regiones del Caribe y el Pacífico, varios ciclones causaron daños generalizados, que desviaron fondos gubernamentales limitados a los esfuerzos de socorro de emergencia y crearon nuevos desafíos que incluyen abordar las crisis humanitarias superpuestas con fronteras cerradas y restricciones de movimiento (por ejemplo, refs. <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR5"><sup>5</sup></a><sup>,</sup><a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR6"><sup>6</sup></a>).</p>
<p>La capacidad de los sistemas humanos de permanecer resilientes o amortiguar los impactos de estos eventos extremos ha provocado un gran daño en ecosistemas ya vulnerables. Justo antes del inicio de un cierre nacional, las organizaciones de la sociedad civil en Argentina habían lanzado una iniciativa clave para detener la deforestación del Chaco, el segundo ecosistema forestal más grande de América del Sur.</p>
<p>Pero las medidas de cierre sofocaron la supervisión sobre el terreno, con la intensificación de la extracción ilegal y los incendios que batieron todos los récords <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR7"><sup>7</sup></a>.</p>
<p>Se están tomando decisiones miopes a medida que el mundo entra en la incertidumbre económica y se requieren políticas para recuperar comunidades después de desastres naturales. Si bien los medios de vida están naturalmente a la vanguardia, esta falta de visión está provocando una reducción económica y un uso no regulado de los recursos, con fuertes impactos negativos en los sistemas naturales, incluidas las pérdidas de biodiversidad que afectarán la sostenibilidad económica en el futuro.</p>
<p>Los países en desarrollo, el Sur Global y los pequeños estados insulares en desarrollo, cuyas economías se basan en sus recursos naturales, pueden enfrentar un mayor riesgo de decisiones que, en última instancia, pueden dañar tanto a los seres humanos como a la vida silvestre, como la tala a gran escala para producir productos de madera <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR8"><sup>8</sup></a><sup>,</sup><a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR9"><sup>9</sup></a>.</p>
<p>Por ejemplo, las prohibiciones estacionales del mero en Fiji destinadas a proteger las poblaciones reproductoras se levantaron temprano para permitir a los pescadores cosechar y vender estas especies, a pesar de la disminución de las poblaciones antes de la pandemia<a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR6"><sup>6</sup></a>. Esta realidad contrasta marcadamente con la posibilidad de que la pandemia ofrezca un punto de inflexión para la transformación social.</p>
<p>Tanto la sostenibilidad ecosistémica como la económica son posibles si se implementan medidas que se alejen de las actividades que dañan los ecosistemas en favor de aquellas que promueven la resiliencia<a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR10"><sup>10</sup></a>. De hecho, la pandemia ofrece un potencial de transformación social para promover una visión a más largo plazo para la sostenibilidad económica y del ecosistema.</p>
<p><strong>Nuevos enfoques y soluciones de conservación que han surgido de la pandemia</strong></p>
<p>La pandemia mundial de COVID-19 ha puesto de relieve cómo los cambios en el alcance, los tipos y las escalas de las actividades humanas afectan la conservación biológica. Es necesario considerar respuestas más sutiles de la vida silvestre a las perturbaciones.</p>
<p>Las actividades humanas, por ejemplo, que anteriormente pueden haber parecido relativamente benignas (como el senderismo y el buceo con esnórquel), pueden disuadir a los animales de utilizar sus hábitats preferidos<a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR11"><sup>11</sup></a>. El acceso limitado a áreas preferidas para buscar alimento, evitar depredadores o termorregulación puede tener importantes impactos energéticos que a su vez pueden influir en si un animal sobrevivirá a la exposición a enfermedades o al hambre.</p>
<p>Por lo tanto, las estrategias que minimizan de manera más explícita las interacciones entre los seres humanos y la vida silvestre pueden mejorar los resultados de la conservación.</p>
<p>De hecho, los efectos negativos de las interrupciones en los programas para proteger la naturaleza brindan un fuerte apoyo al valor de las estrategias de conservación ya implementadas, por ejemplo, programas para erradicar depredadores invasores o apoyar el enriquecimiento del hábitat de especies en peligro de extinción<a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR11"><sup>11</sup></a>.</p>
<p>Las actividades de conservación también se han adaptado y, en algunos casos, pueden tener más éxito. Por ejemplo, el uso de perros para rastrear y estudiar especies se priorizó y fue posible bajo el cierre, simplemente porque esto minimiza la cantidad de personas necesarias para el trabajo de campo<a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR12"><sup>12</sup></a>.</p>
<p>En Hawái, la pandemia restableció los impactos de los visitantes a cero, lo que provocó una mejor gestión de los recursos naturales financiada a través de tarifas de usuario, descansos prolongados y limitaciones de visitantes una vez que se reanudó el turismo, como se instituyó en la Reserva Natural de la Bahía de Hanauma. A la luz del alto desempleo y la pérdida de negocios de la pandemia, Hawái ha comenzado a reconsiderar su dependencia excesiva del turismo como principal motor económico<a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR13"><sup>13</sup></a>.</p>
<p>También ha quedado aún más claro que la administración local, incluidos los sistemas de gestión indígenas, y la autosuficiencia son la columna vertebral de programas exitosos para apoyar la conservación a escala local y global. Aunque comprenden menos de 5% de la población mundial, los pueblos indígenas tienen derechos de tenencia sobre algunos de los hábitats y ecosistemas más intactos de este planeta<a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR14"><sup>14</sup></a>.</p>
<p>Estos incluyen áreas de bosques intactos que son cruciales para abordar la pérdida de biodiversidad global y las crisis del cambio climático. Las tasas de pérdida de bosques han sido considerablemente más bajas en las tierras de los pueblos indígenas que en otras tierras, aunque estos bosques siguen siendo vulnerables a la tala y otras amenazas<a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR15"><sup>15</sup></a>.</p>
<p>Es necesario establecer mecanismos para garantizar que los derechos y sistemas de gestión de los pueblos indígenas no estén en riesgo durante la pandemia de COVID-19, sino que se apoyen para garantizar ecosistemas más saludables para las generaciones futuras.</p>
<p>Muchos científicos han cambiado la forma en que trabajan durante el cierra, pasando a plataformas de reuniones virtuales para conectarse con expertos locales para lograr los objetivos de investigación. Como resultado de los cierres de fronteras, se ha producido un cambio hacia un modelo menos «extractivo” en las prácticas de investigación.</p>
<p>Los científicos a menudo se “lanzan en paracaídas” sobre países y comunidades para recolectar especímenes y datos, sin dejar nada de valor atrás, pero también perdiendo oportunidades de beneficiarse de la historia natural y el conocimiento local <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR16"><sup>16</sup></a>. Este enfoque no ha sido posible durante el aislamiento y, en cambio, los científicos externos han tenido que trabajar de forma remota a través de operaciones de campo ejecutadas por científicos locales y expertos de la comunidad.</p>
<p>Por ejemplo, los investigadores de las universidades de <em>Dalhousie</em> y <em>Memorial</em> en el Atlántico canadiense (incluido el coautor Bates) se asociaron con el gobierno de Nunatsiavut (gobierno regional inuit) para desarrollar y codirigir un proyecto de investigación sobre sistemas oceánicos sostenibles <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR17"><sup>17</sup></a>.</p>
<p>Parte de la respuesta del proyecto a los protocolos de aislamiento relacionados con la COVID-19 fue contratar a cuatro coordinadores de investigación inuit locales en diferentes comunidades de Nunatsiavut (en lugar de solo uno) para realizar y dirigir la investigación durante el período de cierra, como desplegar instrumentos a través del hielo para medir las condiciones del océano.</p>
<p>La creación de una red de puestos basados en la comunidad ahora ha sido reconocida como invaluable para el éxito y el codesarrollo de los resultados del proyecto, y continuará durante la vida del proyecto. De hecho, la respuesta a la pandemia ha acelerado en general el reconocimiento de los equipos de investigación locales que tienen conocimientos relevantes y experiencia en el campo, combinados con las habilidades para dirigir y realizar investigaciones en asociaciones colegiales con científicos basados en otros lugares.</p>
<p><strong>Estrategias para asegurar que se reconozcan los impactos positivos</strong></p>
<p>El mundo entero ha respondido y se ha visto afectado por la pandemia de COVID-19. Los seres humanos hemos cambiado nuestras actividades y comportamientos, lo que ilustra que es posible un cambio social rápido. Es importante reconocer que muchas de las causas fundamentales de esta pandemia son las mismas que están empeorando el cambio climático global y las crisis de biodiversidad.</p>
<p>A medida que aprendemos y nos adaptamos de esta pandemia, no se deben desaprovechar las oportunidades de transformación social que podrían cambiar el mundo y la salud de los sistemas naturales. Nuestros líderes mundiales y los influyentes necesitan una visión ahora más que nunca para salir de los años de la pandemia con caminos hacia una mayor sostenibilidad.</p>
<p>Sugerimos siete estrategias para maximizar la pandemia de COVID-19 como un punto de pivote para la conservación biológica (Fig. <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#Fig1">1</a>).</p>
<p>Los nuevos conocimientos adquiridos a través de la pandemia se pueden incorporar en los planes de conservación que avanzan, lo que requerirá una planificación cuidadosa y perspicaz (Fig. <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#Fig1">1</a> (1)). Esto incluye perfeccionar los modelos predictivos y la teoría de la conservación con mayor habilidad y precisión.</p>
<p>Por ejemplo, confinar a los humanos en sus residencias a escalas tan grandes ha respaldado las estimaciones del impacto causal de la reducción de la actividad humana en la vida silvestre en todo el mundo<a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR11"><sup>11</sup></a>.</p>
<p>Múltiples perturbaciones y amenazas están aumentando en frecuencia e intensidad (por ejemplo, pandemias, pérdida de biodiversidad, cambio climático). Se requieren nuevas metodologías con una perspectiva de riesgo multirriesgo (Fig. <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#Fig1">1</a> (2)).</p>
<p>Hacemos un llamado a mejorar los modelos de gestión y las herramientas de pronóstico para analizar y cuantificar las vulnerabilidades en los sistemas ecológicos, sociales y económicos en escenarios futuros de pospandémica, junto con inversiones para desarrollar la resiliencia en estos diversos sistemas a múltiples perturbaciones. Hacerlo mejorará la gestión de riesgos antes, durante y después de las perturbaciones, incluidas las que se superponen, y cambiará a un enfoque más preventivo que reactivo.</p>
<p>Las soluciones deben ser multisectoriales y coordinadas, en lugar de sacrificar un sector por otro (Fig. <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#Fig1">1</a> (3)). Se pueden diseñar y probar estrategias para la toma de decisiones para equilibrar las ganancias a corto plazo con la inversión en transformaciones a largo plazo.</p>
<p>Esto implica aprovechar el conocimiento, la experiencia y los recursos multidisciplinarios hacia un objetivo compartido de producir mejores resultados ambientales y de bienestar humano. Las asociaciones con expertos locales pueden apoyar las agendas de conservación compartida para lograr tanto ecosistemas sostenibles como el bienestar humano (Fig. <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#Fig1">1</a> (4)).</p>
<p>La inversión en la administración y los expertos de la comunidad local también tienen el potencial de construir economías locales más fuertes y la capacidad a largo plazo. Esto requiere del desarrollo de la legislación y las políticas apropiadas y la asignación adecuada de recursos (especialmente fondos) para apoyar a los Pueblos Indígenas y las comunidades a participar y liderar los esfuerzos de conservación.</p>
<p>Por ejemplo, el apoyo de los esfuerzos de conservación locales (la expansión de las áreas de pesca de subsistencia basadas en la comunidad de Hawái) y la inclusión de sistemas de gestión indígenas están siendo apoyados en colaboración por los pueblos indígenas, las comunidades locales, las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales y los científicos de todo el mundo.</p>
<p>Las regiones, que dependen en gran medida y de manera limitada de la financiación de un solo sector (como el turismo internacional) para apoyar la conservación de la biodiversidad, son vulnerables a los impactos externos y requieren diversificación. Esto es fundamental para la resiliencia económica y la protección contra las crisis globales como las pandemias (Fig. <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#Fig1">1</a> (5)).</p>
<p>La diversificación de las economías locales puede ofrecer alternativas viables a la (sobre) explotación o el uso ilegal y no regulado de recursos.</p>
<p>Igualmente han salido a la luz fuertes vínculos entre el medio ambiente y la salud humana (“Una sola salud”) que refuerzan el apoyo a los programas de conservación y las soluciones basadas en la naturaleza <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#ref-CR18"><sup>18</sup></a>. Esto debe reflejarse mejor en las políticas, las estrategias y las acciones desde el nivel global hasta el local.</p>
<p>Vincular la conservación de la naturaleza a la salud humana puede frenar la caída económica y conducir a un sólido bienestar humano y resultados de conservación (Fig. <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#Fig1">1</a>(6)).</p>
<p>Los sistemas sociales, económicos y biológicos están íntimamente conectados.</p>
<p>Instamos a los economistas a participar con los ecologistas (y viceversa) en las discusiones sobre cómo la valoración de los ecosistemas puede fortalecer la relación entre el desarrollo sostenible, la naturaleza y la sociedad (Fig. <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5#Fig1">1</a> (7)).</p>
<p><em>***/ Traducción: <a href="mailto:gretchen@infomed.sld.cu">Gretchen González Nieto</a></em><br />
<em>Servicio de traducción</em><br />
<em>CNICM-Infomed</em></p>
<p>Vea el artículo original:</p>
<p style="padding-left: 30px;"><a href="https://www.nature.com/articles/s41467-021-25399-5" target="_blank"><em>Bates, A.E., Mangubhai, S., Milanés, C.B. et al. The COVID-19 pandemic as a pivot point for biological conservation. Nat Commun 12, 5176 (2021). https://doi.org/10.1038/s41467-021-25399-5</em></a></p>
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