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	<title>Cólera &#187; pandemias</title>
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	<description>Sitio web de Cuba dedicado al cólera</description>
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		<title>Del cólera a la COVID-19</title>
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		<pubDate>Wed, 05 Aug 2020 09:45:59 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Como si cada pérdida de una vida no fuera de por sí una tragedia inmensa, las cifras bailaron al son de diagnósticos deficientes. Qué poco hemos cambiado. Repaso mis notas sobre la llegada del cólera a Huelva en 1885 y, por más que haya transcurrido casi un siglo y medio, no puedo sino establecer las [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft wp-image-6199 size-thumbnail" title="Del cólera a la COVID-19" src="http://temas.sld.cu/colera/files/2020/07/enferma-con-cólera-150x125.jpg" alt="enferma con cólera" width="150" height="125" />Como si cada pérdida de una vida no fuera de por sí una tragedia inmensa, las cifras bailaron al son de diagnósticos deficientes. Qué poco hemos cambiado. Repaso mis notas sobre la llegada del cólera a Huelva en 1885 y, por más que haya transcurrido casi un siglo y medio, no puedo sino establecer las conexiones con la actualidad.<span id="more-6193"></span></p>
<p>Más que cualquier otro problema de orden sanitario, las epidemias están tan infiltradas por factores sociales, económicos y culturales que lo humano aparece en ellas con todo su vigor: desplegando lo mejor, pero también lo peor que nos caracteriza.</p>
<p>A lo largo de la Historia, las epidemias se producen porque se desconoce tanto el origen del contagio como los medios para prevenirlo o para alcanzar su curación.</p>
<p>Por eso, toda epidemia se mueve en un espacio vacío delimitado por la ignorancia y el miedo, del que surgen también la desconfianza, la agresión y el aprovechamiento.</p>
<p>En el siglo XIX los cordones sanitarios, como ahora, también fallaban y, por más que las autoridades apelasen a la adopción de ciertos comportamientos higiénicos y preventivos, la realidad se imponía dramáticamente.</p>
<p>En septiembre de 1885 unos buhoneros fueron rechazados en La Palma del Condado por miedo al contagio, pero los carabineros se quedaron con sus mantas y dos niños de 7 y 12 años, que durmieron en ellas, se contagiaron.</p>
<p>Dos meses más tarde, el foco de contagio se trasladó a Ayamonte e Isla Cristina, donde el continuo ir y venir de marineros y pescadores socavaba habitualmente los controles fronterizos. Como muchos eran portugueses, la xenofobia -siempre alerta- también hizo su aparición.</p>
<p>De poco servían las cuarentenas y las fumigaciones cuando por doquier campeaban la desnutrición, el hacinamiento y una imperiosa necesidad de mantener un mínimo nivel de actividad económica para no morir de hambre.</p>
<p>Cuando en julio el gobernador civil anunció la proximidad del cólera, se le criticó por poner en riesgo las actividades turísticas y comerciales del verano onubense; cuando en noviembre ocultó el contagio, según él para no paralizar la industria y el comercio, también se le criticó.</p>
<p>Hubo quien hizo negocio vendiendo milagrosas &#8220;gotas anticoléricas&#8221; y &#8220;fajas higiénicas&#8221; y la Compañía de Riotinto aprovechó la ocasión para asegurar que los humos sulfurosos de las teleras actuaban como preventivo del cólera.</p>
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		<title>Lo que aprendí durante la epidemia del cólera</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Jul 2020 00:29:25 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Una epidemia es grave, una endemia es más grave y una pandemia es gravísima, pero todas son emergencias y/o grandes tragedias que ponen en riesgo vidas. En una pandemia, el Estado debe adoptar medidas de excepcionalidad y encarar acciones para mitigarla en sus daños. En 1992/93, fui secretario de Acción Social De La Nación, período [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft wp-image-6095 " title="Lo que aprendí durante la epidemia del cólera." src="http://temas.sld.cu/colera/files/2020/02/epidemias-150x87.jpg" alt="epidemias" width="167" height="97" />Una epidemia es grave, una endemia es más grave y una pandemia es gravísima, pero todas son emergencias y/o grandes tragedias que ponen en riesgo vidas. En una pandemia, el Estado debe adoptar medidas de excepcionalidad y encarar acciones para mitigarla en sus daños.<span id="more-6184"></span></p>
<p>En 1992/93, fui secretario de Acción Social De La Nación, período en el que asumimos la responsabilidad de actuar frente a la epidemia del cólera.</p>
<p>El ministro de Salud y Acción Social era el Dr. Julio César Aráoz (quien me había convocado para acompañarlo) a fines de noviembre de 1991.</p>
<p>Sabíamos que el problema existía había comenzado un brote de cólera en Latinoamérica (Perú, Ecuador y Brasil eran los más importantes) pero también se daban algunos casos en Bolivia cercanos a nuestras fronteras.</p>
<p>En diciembre se elevó un informe al Presidente, Dr. Carlos Menem, sobre el cuadro de situación que sostenía factible que en algunas provincias del Norte (Salta, Jujuy, Formosa y Chaco) se produjera un brote también.</p>
<p>Definido el problema a resolver, días después el 16/01/92 el Presidente de la Nación dictó un decreto creando el Comité Nacional de Emergencia contra el Cólera. Lo presidía el ministro Aráoz y participaban todos los ministerios nacionales.</p>
<p>Para la puesta en práctica de la política decidida a nivel nacional, el ministro creó el Comité Operativo de Emergencias. Lo integraban quien escribe esta nota como secretario de Acción Social, el secretario de Salud Dr. Alberto Maza, infectólogos como el Dr. Miroli, todas las Secretarías especas y de apoyo administrativo del Ministerio, un equipo de comunicación -para informar adecuadamente a la población sobre la epidemia, sus características, los cuidados y las acciones que se adoptarían para enfrentarla- integrado por Jacinto Gaibur, Carlos Campolongo y Víctor La Peña. Colaboraban también Martin Oyuela y Hugo Haime, más los representantes de todos los ministerios. Es decir, un Comité de Emergencias Interdisciplinario.</p>
<p>En 30 días recorrimos las cuatro provincias haciendo un relevamiento de las zonas, los recursos humanos y logísticos disponibles para afrontar la emergencia, se adquirieron los insumos sanitarios necesarios para los tratamientos (sueros, antibióticos, equipamiento para hospitales de campaña) además de partidas de alimentos, junto a una coordinación con las FFAA para la logística, imprescindible para operar en zonas inhóspitas, con casi nula infraestructura y con las comunicaciones de aquellos años.</p>
<p>Apareció el primer caso de cólera en Santa Victoria Este, Salta, y en menos de 48 horas nos instalamos en la zona con toda la infraestructura y elementos para contenerla.</p>
<p>Santa Victoria Este, Salvador Mazza y Embarcación eran los principales centros de operaciones, y había otros en parajes como El Pichanal, Sausal, en Salta. La Quiaca y Abra Pampa en Jujuy.</p>
<p>La mayoría de las comunidades en riesgo eran pobres, y pueblos originarios con los cuales debíamos tener una relación adecuada a su cultura, para poder asistirlos con medicamentos y proveer la alimentación correspondiente. Salimos a recorrer parajes recónditos en la búsqueda de quienes pudieran estar infectados, asistirlos, trasladarlos y aislarlos para evitar contagios.</p>
<p>Ese año hubo 553 casos y 15 muertes.</p>
<p>El cólera produce una infección intestinal y deshidratación rápida y que de no atenderse adecuadamente con suero, sales, potasio y antibióticos dentro de las 12 horas de manifestarse puede terminar con la vida de una persona.</p>
<p>Con el cólera acechándonos, en junio del 92 se produce una gran inundación en Clorinda, Formosa, debimos asistir a más 8 000 evacuados, en centros instalados sobre los altos detrás de la ruta hasta donde habían llegado las aguas por crecida de Río Paraguay y el Río Porteño que atravesaba la ciudad. El 70 % del casco urbano fue tapado por el agua,</p>
<p>El Comité de Emergencia contra el Cólera se hace cargo, coordinando con las autoridades provinciales.</p>
<p>Ese año 1992 se produjeron grandes inundaciones en Santa Fe, Chaco, Corrientes, Entre Ríos y Misiones, todo nuestro Litoral, con más de 100 mil evacuados. Allí estuvo el Comité de Emergencia Nacional, en algunos lugares directamente y en otros asistiendo a las provincias.</p>
<p>Paralelamente se desarrollaba una intensa campaña de comunicación y difusión de las medidas preventivas para evitar la propagación de la epidemia del cólera en los grandes centros urbanos de país, en especial en el conurbano bonaerense. El solo ingreso de la epidemia en grandes urbes hubiera constituido un agravamiento de la emergencia de manera significativa.</p>
<p>En 1993 tuvimos otro brote importante de cólera, en Jujuy y Salta especialmente en Zonas de Establecimientos de plantación de tabaco donde las condiciones de trabajo y de vida de los trabajadores eran paupérrimas, casi esclavas, trabajo clandestino incluidos menores de edad, y sin medidas sanitarias, ni agua potable. (Vivían en viviendas precarias con letrinas y tomaban agua de acequias contaminadas).</p>
<p>Ese año los infectados fueron 2 080 y 34 defunciones. Los fallecimientos se dieron en los casos donde los lugares eran casi de imposible acceso y no se llegó a tiempo para atenderlos.</p>
<p>De los países de la región, con brote epidémico fuimos de los que mejor pudimos contener la epidemia de acuerdo al Informe de la Organización Panamericana de la Salud.</p>
<p>Estas grandes emergencias ocurrían en la Argentina del 92/93 que transitaba por enormes transformaciones en lo político, lo social, lo económico (convertibilidad mediante) en infraestructura, comunicaciones, energía. Era la consolidación de lo que luego se denominó la década del 90, sobre la cual hay opiniones diferentes y todas respetables, pero estos son los hechos.</p>
<p>El país seguía funcionando.</p>
<p>La experiencia que me dejó aquella gestión como secretario de Acción Social de la Nación me sugieren algunas conclusiones:</p>
<p>Las emergencias nunca deben ser abordadas solo desde lo sanitario. Son integrales: afectan a las personas en todos sus aspectos.</p>
<p>Los recursos, tanto humanos, logísticos y económicos que dispone el Estado no son infinitos, por lo cual ser eficiente en su gestión es fundamental.</p>
<p>Nadie saca ventaja ni rédito político de las emergencias y/o tragedias. La comunidad las padece y se pierden vidas, por eso hay que enfrentarlas con acuerdos políticos e interacción social.</p>
<p>Requieren ser enfrentadas con autoridad (Menem la tenía), firme conducción estratégica (el ministro Aráoz la ejercía), coordinación y eficiencia en la gestión que los secretarios/subsecretarios de cada área, más los equipos de apoyo y logística ejecutábamos, sintiéndonos plenamente respaldados por la autoridad y la conducción, hasta en decisiones que a veces no había tiempo de consultar, pero que nunca debían ser improvisadas, porque estaban dentro de la planificación inicial, sin marchas y contramarchas.</p>
<p>Aún hoy se discute si la historia es una ciencia. Sin embargo, la historia y las experiencias de situaciones parecidas en el abordaje local deben ser aprovechadas.</p>
<p>Nuestro país tiene para mostrar experiencias con buenos resultados en situaciones de emergencia similares (no iguales) que podríamos rescatar y escuchar, las cuales pueden ser muy útiles hoy en esta pandemia que nos toca vivir. Para ello solo hace falta no tener prejuicios ideológicos: apertura política, un dialogo llano y franco con pensamientos diferentes a los círculos que suelen rodear al poder de turno.</p>
<p>Salir de esta pandemia que nos acosa hoy es una necesidad imperiosa de todos los argentinos.</p>
<p>El autor. Eduardo Mondino , fue secretario de Acción Social de la Nación (1991/93)</p>
<p><a href="https://www.infobae.com/opinion/2020/07/06/lo-que-aprendi-durante-la-epidemia-del-colera/" target="_blank"><strong>julio 06/2020</strong></a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Cuando la provincia se blindó contra el cólera</title>
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		<pubDate>Tue, 28 Apr 2020 00:56:49 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[El cólera era el coronavirus del siglo XIX. Solo bastaba mencionarlo y ya ponía los pelos de punta a los oyentes. Así que no sorprende que en 1894 en cuanto llegaron a oídos de las autoridades que había casos en el norte de Portugal, el Gobierno español cerrase los pasos fronterizos de las provincias de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://temas.sld.cu/colera/files/2019/02/enfermedades-infecciosas.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-5819" src="http://temas.sld.cu/colera/files/2019/02/enfermedades-infecciosas-150x120.jpg" alt="enfermedades infecciosas" width="150" height="120" /></a>El cólera era el coronavirus del siglo XIX. Solo bastaba mencionarlo y ya ponía los pelos de punta a los oyentes. Así que no sorprende que en 1894 en cuanto llegaron a oídos de las autoridades que había casos en el norte de Portugal, el Gobierno español cerrase los pasos fronterizos de las provincias de Pontevedra y Ourense. <span id="more-6147"></span>La Voz de Galicia informó casi día a día a sus lectores sobre el desarrollo de los acontecimientos. El temor se seguía extendiendo entra la población hasta el punto de que hace hoy 193 años, La Voz de Galicia dio cuenta de una circular del gobernador pontevedrés, Antonio Dieffrebruno, donde se daba cuenta de las medidas estrictas para hacer frente al peligro.</p>
<p>En esa orden dirigida a los alcaldes se les pide que pongan en marcha las disposiciones que el Gobierno español había aprobado en septiembre del año anterior durante un episodio previo de cólera. Son medidas de carácter preventivo, que podrían recordarnos a los días que vivimos en la actualidad. En la ciudad del Lérez se escogió un local que podría servir de hospital de campaña llegado el caso y se impulsaron medidas sobre el control del movimiento de personas y mercancías. Así lo describía La Voz en cuanto a la ciudad de Pontevedra: «Quedó ya habilitado en el barrio de la Moureira, en Pontevedra, en un edificio que fue fábrica de curtidos, un hospitalillo en previsión de si hubiera necesidad de utilizarlo con motivo de la existencia del cólera en Portugal». En esta misma línea se añade: <em>«También en la estación del ferrocarril se ha instalado un local para el reconocimiento de viajeros y desinfección de equipajes que procedan del vecino reino».</em></p>
<p>Preocupaba Tui, ya que ya que se daba por sentado un control más fácil de los pasos fronterizos ourensanos. En la villa del Miño, sin embargo, las cosas llegaron a ser provocar roces y una intensa desconfianza hacia todo lo que venía del otro lado del río.</p>
<p><strong>Escrupulosa vigilancia</strong></p>
<p>Los carabineros tudenses recibieron instrucciones sobre una «<em>escrupulosa vigilancia</em>», según comunicó el redactor de La Voz en mayo. Era una medida que iba acompañada por otras complementarias. <em>«Se impedirá el desembarque de personas, equipajes y mercancías de toda clase en cualquier punto del Miño, esté o no habilitado, con excepción de aquellos en que se establezcan oficialmente inspecciones sanitarias».</em></p>
<p>Se instauró un cordón sanitario tan férreo que prácticamente aisló a los territorios luso y gallego. Se quería evitar, a toda costa, los contactos pesqueros y de transporte de mercancías para que no se convirtiesen en un canal transmisor de la epidemia. Se ha ordenado a los alcaldes de los ayuntamientos situados en la costa, que prohíban en absoluto la entrada de los buques procedentes de Portugal y el menor contacto con las embarcaciones que de dicha nación procedan». Y a falta de GPS, móvil y satélites se hacían listas de las tripulaciones en el Miño.</p>
<p>«Con el fin de no causar perjuicio al comercio de cabotaje, pescadores españoles y barcas de pasaje o escoteros, será permitida la circulación por el río de uno a otro punto de España sin tocar a Portugal ni comunicarse con barcas de dicha nación, siempre que vayan provistos de los documentos que al efecto están prevenidos, y además de una relación nominal de todas las personas que vayan en las barcas».</p>
<p>Tanto miedo había al a difusión del cólera en Galicia, que la Guardia Civil detuvo y trasladó a Guillarei a tres portugueses que habían arrojado por la ventanilla de un tren unos paquetes y detenidos también fueron los dos gallegos que los recogieron de las vías. De hecho, el movimiento de pasajeros por tren pasaba controles estrictos.</p>
<p>«Los viajeros procedentes del interior de Portugal se ven obligados a pernoctar en dicha ciudad [Tui]. La compañía de ferrocarriles ha declarado que servían los billetes para el tren de la mañana del día siguiente. Esta determinación causa muchos disgustos a los transeúntes».</p>
<p><strong>Malestar por falta de medios</strong></p>
<p>Las quejas por la improvisación de las autoridades tampoco son ninguna novedad. En la campaña preventiva de 1894 se advertía de que si la Guardia Civil tenía que controlar tanto las fronteras gallegas con Portugal no habría agentes para hacer más cosas. Y se les pedía, por lo tanto, más agentes y presupuesto.</p>
<p>Un caso sospechoso de cólera en Tui causó una gran conmoción en la primera semana de mayo de 1894. El temor de que la epidemia hubiese entrado en Galicia provocó un gran revuelo. Los tudenses se encargaron des desmentirlo. Efectivamente había habido un caso sospechoso, pero el paciente era un «enfermo de fiebre gástrica».</p>
<p>El control sanitario parecía funcionar, mientras que los casos de cólera en el país vecino no parecían asumir la cifra tan peligrosa como se esperaba. Aún así, el Concello de Vigo alquiló una casa como hospital de campaña por si acaso, para «cuatro o seis camas», que no se llegó a usar.</p>
<p>Las noticias del cólera portugués poco a poco dejaron de ocupar espacio. La alerta sanitaria se desconvocó y las cosas volvieron a la normalidad.</p>
<ul>
<li>Desinfección de equipajes de los viajeros en la estación y control de los pasajeros</li>
<li>Prohibición de que los barcos de pesca crucen el Miño y el atraque de lusos en puertos gallegos</li>
<li>La Guardia Civil detiene a tres portugueses por tirar paquetes por la ventana del tren</li>
</ul>
<p><a href="//www.lavozdegalicia.es/noticia/pontevedra/pontevedra/2020/04/28/provincia-blindo-contra-colera/0003_202004P28C8991.htm" target="_blank"><strong>abril 28/2020 (voz de galicia)</strong></a></p>
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		<title>Una epidemia de cólera hizo de Santa Cruz de Tenerife la ciudad &#8220;benéfica&#8221;</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Mar 2020 00:56:52 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La ciudad de Santa Cruz de Tenerife ostenta oficialmente los títulos de &#8220;muy leal, muy noble, invicta y muy benéfica&#8220;. Pocos saben que el último reconocimiento lo ganó tras una devastadora epidemia de cólera en 1893, que dejó unos 400 fallecidos y tres meses de confinamiento. Los hechos que originaron que a la ciudad se [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://temas.sld.cu/colera/files/2014/08/cólera55.png"><img class="alignleft wp-image-4657" src="http://temas.sld.cu/colera/files/2014/08/cólera55.png" alt="Cólera" width="150" height="87" /></a>La ciudad de Santa Cruz de Tenerife ostenta oficialmente los títulos de &#8220;<em>muy leal, muy noble, invicta y muy benéfica</em>&#8220;. Pocos saben que el último reconocimiento lo ganó tras una devastadora epidemia de cólera en 1893, que dejó unos 400 fallecidos y tres meses de confinamiento.<span id="more-6123"></span></p>
<p>Los hechos que originaron que a la ciudad se le otorgara ese reconocimiento se remontan al otoño del mencionado año, cuando el mundo sufría las embestidas de la quinta pandemia de cólera, señala el director del Instituto Canario de Bioantropología, Conrado Rodríguez-Maffiote, en un artículo publicado en Museos de Tenerife.</p>
<p>Fue el 29 de septiembre cuando el barco italiano &#8220;Remo&#8221; llegó a Santa Cruz enarbolando bandera amarilla, lo que indicaba que tenía infectados a bordo por lo que debía guardar cuarentena o, lo que es lo mismo, ninguna persona podía desembarcar para evitar el contagio de la población de la ciudad.</p>
<p>Las autoridades le negaron el atraque y ordenaron al buque que se mantuviera a distancia del puerto, frente a Cabo Llanos pero, sin embargo, contactos clandestinos entre tripulantes y algún habitante de la ciudad hicieron que el 11 de octubre se dieran los primeros casos de la enfermedad.</p>
<p>La epidemia se propagó con una velocidad extraordinaria, adquirió un carácter muy grave y contagió aproximadamente a 2 000 personas que fueron aisladas en el Hospital Civil (actual Museo de la Naturaleza y la Arqueología), ermitas de San Telmo, Regla y San Sebastián, hospitales militares de campaña y otros lazaretos provisionales.</p>
<p>Igualmente, la capital fue aislada y sometida a un estricto confinamiento durante los tres meses que duró.</p>
<p>El saldo final fue de 400 fallecimientos especialmente en los barrios más humildes y Rodríguez-Maffiote, que también es el director del Museo de Arqueología de Tenerife, recuerda que en San Andrés tuvo que construirse un nuevo cementerio dado el número de muertos.</p>
<p>Las autoridades locales y los ciudadanos reaccionaron inmediatamente para atajar la calamidad y formaron distintas comisiones para el transporte de enfermos, ayuda al cuidado médico, abastecimiento de alimentos y material a los hospitales y lazaretos, saneamiento de las calles y conducciones de agua.</p>
<p>&#8220;<em>La solidaridad, altruismo, espíritu de sacrificio y abnegación de la sociedad chicharrera ha sido pocas veces vistas en situaciones de este tipo</em>&#8220;, continúa el investigador, quien cita como ejemplo que una cuadrilla de toreros españoles que, de vuelta de su gira americana, hicieron escala en Santa Cruz justo unos días antes del comienzo de la epidemia se pusieron a disposición de las autoridades para prestar su colaboración.</p>
<p>Cuando terminó, todo la población les tributó un homenaje y fueron despedidos en medio de aplausos y vítores.</p>
<p>Durante ese trágico período fue la primera vez que se sacó en procesión al Cristo de las Tribulaciones (hoy Señor de Santa Cruz) por las calles de la ciudad y desde entonces se le invoca como protector de la misma y sus habitantes, añade.</p>
<p>Este evento morboso finalizó el 4 de enero de 1894, cuando el gobernador civil, en un número extraordinario del Boletín Oficial de la Provincia, lo dio por extinguido.</p>
<p>Como recompensa al extraordinario comportamiento demostrado por la solidaridad, abnegación y sacrificio de toda la población, María Cristina de Austria, reina regente de España y madre de Alfonso XIII, concedió la Cruz de Primera Clase de la Orden Civil de Beneficencia con el título de Muy Benéfica a Santa Cruz de Tenerife el 23 de abril de 1894, concluye Rodríguez-Maffiote.</p>
<p><a title="https://www.lavanguardia.com/vida/20200330/48176636260/una-epidemia-de-colera-hizo-de-santa-cruz-de-tenerife-la-ciudad-benefica.html" href="https://www.lavanguardia.com/vida/20200330/48176636260/una-epidemia-de-colera-hizo-de-santa-cruz-de-tenerife-la-ciudad-benefica.html" target="_blank"><strong>marzo 30/2020 (EFE)</strong></a></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>El cólera: la epidemia más letal que enfrentó la isla de Puerto Rico</title>
		<link>https://temas.sld.cu/colera/2020/03/28/el-colera-la-epidemia-mas-letal-que-enfrento-la-isla-de-puerto-rico/</link>
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		<pubDate>Sat, 28 Mar 2020 00:47:03 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Puerto Rico]]></category>

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		<description><![CDATA[Más de 25 000 personas murieron como consecuencia de la propagación de esta enfermedad. Fue la primera prueba de fuego del entonces joven cirujano Ramón Emeterio Betances. El obispado de San Juan fue utilizado como hospital de emergencia durante la epidemia de cólera. Para el 28 de febrero de 1856, el periódico La Gaceta de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft wp-image-5899 size-thumbnail" title="El cólera: la epidemia más letal que enfrentó la isla de Puerto Rico." src="http://temas.sld.cu/colera/files/2019/04/cholera-miedo-150x145.jpg" alt="cholera- miedo" width="150" height="145" />Más de 25 000 personas murieron como consecuencia de la propagación de esta enfermedad. Fue la primera prueba de fuego del entonces joven cirujano Ramón Emeterio Betances. El obispado de San Juan fue utilizado como hospital de emergencia durante la epidemia de cólera. <span id="more-6119"></span>Para el 28 de febrero de 1856, el periódico La Gaceta de Puerto Rico informaba sobre la muerte por cólera de 87 personas en ocho municipios.</p>
<p>Se trataba de un conteo parcial de decesos. Las cifras en la pequeña tabla divulgada por las autoridades ese día contemplaban las muertes ocurridas en los días previos. El período más largo para el que se reportaban decesos era ocho días.</p>
<p>Otros 197 permanecían enfermos en esos pueblos, muchos de ellos en unos “hospitales provisionales” donde se agrupaba a los enfermos con cólera, especialmente a los pobres, de modo que no murieran en las calles. En muchos pueblos, para establecer estos hospitales se incautaron edificios como teatros.</p>
<p>En esos momentos se desarrollaba en Puerto Rico una de las más mortíferas epidemias -sino la más letal-, que terminó cobrando la vida de 25 820 personas, explicó la historiadora Ramonita Vega Lugo, catedrática de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez.</p>
<p>“<em>Fue un tiempo de terror. Cuando haces una investigación histórica y miras lo que pasó en esos años (1855 y 1856, ves que ese era siempre el tema principal del país. No había forma de salir del tema. Muy similar a lo que está pasando ahora con esta pandemia</em>”, dijo la historiadora, al hacer referencia al COVID-19, que ha causado estragos en Italia, España y China y ha cobrado la vida de más de 27 600 personas a nivel mundial. En Puerto Rico, se han reportado apenas tres fatalidades.</p>
<p>En aquella época, las muertes por cólera representaban el 5.2 % de la población de Puerto Rico. Se estima que una de cada tres personas en Puerto Rico sufrió la enfermedad durante la epidemia, que duró parte de 1855 y 1856, bajo el régimen español.</p>
<p>Un estudio publicado por el <a href="https://www.cdc.gov/cholera/index.html">Centro de Control de Enfermedades de EE.UU.</a> sobre el cólera en el siglo 19, encontró que más de 200 000 personas murieron de esta enfermedad en el Caribe.</p>
<p>Los servicios médicos de entonces no daban abasto. El mismo periódico daba conocimiento, por ejemplo, de la necesidad de médicos, por ejemplo, en Juana Díaz, donde estaban dispuestos a pagar un salario de 400 pesos con tal de conseguir a alguien que los ayudara a enfrentar la epidemia, según un anuncio publicado en el órgano oficial del gobierno.</p>
<p>Para contener los brotes, se adoptaron medidas extremas de <em>aislamiento poblacional</em>, en cierto modo, similares a las que se han adoptado a nivel mundial para contener la actual pandemia de COVID-19, enfermedad provocada por una nueva cepa de coronavirus. Se trataba de “cordones sanitarios” en los que se cortaba la comunicación entre regiones del país, en un intento por detener la expansión de la enfermedad a través de la isla.</p>
<p>La Gaceta de Puerto Rico, periódico oficial del gobierno bajo el régimen de España, informaba sobre los contagios y muertes por cólera, así como las necesidades de los municipios.</p>
<p>Para pasar esos cordones se necesitaba una especie de “pasaporte” emitido por el comisario del barrio, quien, a su vez, era el que recogía la información sobre los decesos y contagios que agrupaba el gobierno español para conocer dónde estaban aumentando los contagios, explicó Vega Lugo.</p>
<p>“Esa información la publicaban en La Gaceta. Ese era el informe que daba el gobierno, similar a lo que hacen ahora”, dijo.</p>
<p>El primer caso de la epidemia en Puerto Rico se registró en Naguabo el sábado 10 de noviembre de 1855. Para ese entonces, la enfermedad, que se originó en Asia, llevaba décadas rondando el Caribe, por lo que el gobierno insular había tomado medidas para evitar que la enfermedad entrara. Entre las medidas estaba la cuarentena para los barcos provenientes de países con casos de cólera.</p>
<p>Se cree que la enfermedad entró a la isla como parte del contrabando de ganado en Naguabo.</p>
<p>Para aquellos tiempos, se conocía muy poco de la enfermedad. De hecho, se entendía que esta plaga se transmitía por el aire y los remedios que se recomendaban estaban lejos de curar el cólera y se limitaban a paliar sus síntomas.</p>
<p>El <em>cólera es una enfermedad intestinal aguda</em> que se contagia a través de agua o alimentos contaminados, y se caracteriza por provocar intensos vómitos y diarreas que deshidratan rápidamente -en cuestión de horas o días- a una persona.</p>
<p>Puerto Rico ya había sufrido epidemias y desastres naturales letales para aquellos años, pero ninguno como aquel. Solo para ilustrar la mortandad, los huracanes San Ciriaco (1899) y María (2017), los más mortíferos para Puerto Rico, produjeron, respectivamente, 3 369 y 2 975 muertes, según las cifras oficiales del gobierno. El conteo oficial de decesos por el cólera fue siete veces más alto que las fatalidades provocadas por San Ciriaco.</p>
<p>Para abril de 1855, poco antes de la epidemia, regresaba al suroeste de Puerto Rico <a href="https://www.elnuevodia.com/topicos/ramonemeteriobetances/">Ramón Emeterio Betances</a>, el joven recién graduado de La Sorbona (Universidad de París) que pasaría a ser el padre del independentismo puertorriqueño.</p>
<p><strong>Ramón Emeterio Betances</strong></p>
<p>De hecho, desde esos días de plaga, Betances fue ganando popularidad en Mayagüez, donde estableció un campamento para tratar a los enfermos. Ese campamento, posteriormente, se convirtió en una instalación médica regular que hoy día se conoce como el Hospital San Antonio, localizado en la calle que lleva el nombre de Betances en el casco urbano de Mayagüez. Sus primeros enfrentamientos con el gobierno español se dieron en este período por negarse a darle prioridad en el tratamiento a los ciudadanos españoles y a los soldados.</p>
<p>“<em>Si a Betances lo veneraban como a un santo en Mayagüez era, en parte, porque era el que había dado medicina gratis a los pobres, porque había curado a mucha gente, ricos, pobres, esclavos y dueños de haciendas… Por eso después, cuando el gobierno español lo buscaba como a un delincuente, él entraba y salía del área oeste y la gente lo dejaba quieto</em>”, dijo Vega Lugo.</p>
<p>“<em>Betances, el político, se forjó del reconocimiento de las dificultades de la colonia para los desamparados que empieza a comprender desde esos momentos de crisis</em>”, añadió la historiadora.</p>
<p>Los más afectados por la epidemia eran los esclavos y los pobres, en su mayoría jornaleros, escribió el sacerdote e historiador Fernando Picó en el libro “Historia general de Puerto Rico”.</p>
<p>Años antes de la epidemia se había creado el sistema de “la libreta”, que obligó a muchas personas a mudarse a los poblados y a los centros urbanos, para poder presentarse ante las autoridades y mostrar que estaban trabajando. Esto trajo en algunos pueblos la creación de comunidades improvisadas con pésimas medidas de salubridad. Algo similar pasaba en las barracas de los esclavos.</p>
<p>En Mayagüez, Betances ordenaba quemar las barracas si se detectaba algún tipo de contagio allí. Destruir la barraca era la manera de desinfectar la zona, explicó Vega Lugo.</p>
<p>“<em>Lo que mató a mucha gente fue esa miseria</em>”, dijo.</p>
<p>La epidemia de cólera de 1855 y 1856 fue particularmente intensa en Arecibo, Ponce, Mayagüez y San Germán. Este último pueblo, además de lidiar con el cólera, sufrió un brote de viruela ese año, escribió el historiador Ricardo Camuñas Madera en el escrito “<em>El reinado del desastre: el fuego y el cólera</em>”.</p>
<p>Además de los hospitales provisionales y los cordones sanitarios, las Juntas de Sanidad de los municipios crearon brigadas para llevar a los enfermos hasta los servicios médicos y para enterrar a los que morían. En algunos pueblos, las muertes fueron tantas que se tuvieron que abrir cementerios improvisados para coléricos.</p>
<p>“<em>Muchos cementerios en las zonas rurales nacen en esa época</em>”, indicó Vega Lugo.</p>
<p>La economía de Puerto Rico sufrió mucho durante esa tragedia, dijo la historiadora. No existen registros claros de pérdida económica para todo Puerto Rico como consecuencia de la epidemia, no obstante, sí hay muchos registros de empresas o haciendas que no superaron la pérdida de mano de obra esclava que, junto a los jornaleros, constituían la principal fuente productora de Puerto Rico.</p>
<p><a href="https://www.elnuevodia.com/noticias/locales/nota/elcoleralaepidemiamasletalqueenfrentolaisla-2556699/" target="_blank"><strong>marzo 28/2020 (Nuevo día)</strong></a></p>
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		<title>Los tiempos del cólera</title>
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		<pubDate>Thu, 19 Mar 2020 00:03:46 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[epidemias]]></category>
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		<description><![CDATA[Desde 1817 hasta 1975 siete pandemias de cólera azotaron al mundo matando a millones de personas. De todas las enfermedades que surgieron a raíz de las deficientes condiciones de salubridad de aquel entonces el cólera fue quizás la que causó más víctimas y la que ha dejado en nuestra consciencia colectiva, hasta hoy, la profunda [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft wp-image-6135 size-thumbnail" title="Los tiempos del cólera" src="http://temas.sld.cu/colera/files/2020/03/colera-150x91.jpg" alt="colera" width="150" height="91" />Desde 1817 hasta 1975 siete pandemias de cólera azotaron al mundo matando a millones de personas. De todas las enfermedades que surgieron a raíz de las deficientes condiciones de salubridad de aquel entonces el cólera fue quizás la que causó más víctimas y la que ha dejado en nuestra consciencia colectiva, hasta hoy, la profunda e indeleble<em> huella del horror y la desolación</em> que produjo.<span id="more-6133"></span></p>
<p>El cólera se originó en la India hace aproximadamente 2500 años. En el siglo IV AC Hipócrates menciona la enfermedad y en Europa hay registros de la misma desde el siglo XVII. Y aunque cada vez son más raros los brotes, al día de hoy el cólera afecta de tres a cinco millones de personas y mata entre 28 000 y 100 000 personas al año alrededor del mundo.</p>
<p>El 31 de agosto de 1854, en el distrito de Soho en Londres, estallaría uno de los más devastadores brotes de cólera de los que se tenga registro. Tan solo unos pocos días más tarde morirían más de 500 personas en los alrededores de Broad Street, en pleno corazón del distrito. Este virulento estallido fue parte de la tercera pandemia del cólera (1846-1860) que afectó a buena parte del mundo y que tan solo en Rusia diezmó a más de un millón de personas.</p>
<p>Para el momento en que estalló el brote de Broad Street, Pasteur aún no había revolucionado la epidemiología y la teoría prevalente era la teoría miasmática de la enfermedad, que argüía que el cólera y otras enfermedades, como la peste, se transmitían por miasmas, que no eran otra cosa que emanaciones fétidas de suelos o líquidos que al ser aspirados causaban la enfermedad.</p>
<p>Sin embargo, John Snow, médico británico que dudaba de la explicación miasmática, realizó una investigación sobre las causas de la epidemia de cólera en aquel distrito, haciendo cientos de entrevistas y georreferenciando, casa a casa y calle a calle, en un mapa de la época, la expansión de la enfermedad. A mediados de septiembre de 1854, dos semanas después del primer brote, el mapa de Snow señalaba un alto número de casos alrededor del pozo de agua de Broad Street. Snow probó fehacientemente que el patógeno del cólera se difundía a través de agua contaminada cuando hizo inhabilitar el pozo quitándole el asa y haciendo que los casos disminuyeran drásticamente en los días siguientes. Más tarde se probó que el pozo se hallaba contaminado por las alcantarillas que en aquel entonces vertían sus aguas en el Támesis.</p>
<p>El trabajo de Snow no solo fue el precursor de la teoría de los gérmenes – lo que le hace ser considerado como el padre de la epidemiología moderna –, sino que gracias a su estudio se logró identificar parte de los problemas estructurales que trae la rápida urbanización en materia de salud pública. Gracias al brote de cólera de Broad Street y a la ciencia que en medio de la tragedia se pudo desarrollar, se transformaron los sistemas de suministro de agua potable en el mundo, así como el manejo de las aguas contaminadas y los desechos.</p>
<p>El <a title="https://openwho.org/courses/introduccion-al-ncov" href="https://openwho.org/courses/introduccion-al-ncov" target="_blank"><em><strong>COVID-19</strong></em></a> y su rapidísima expansión nos está brindando la oportunidad para repensar nuestras ciudades y nuestros sistemas sociales de prevención y atención a emergencias. La actual pandemia es una oportunidad para que, como en el caso de Snow, podamos diseñar sistemas más eficientes, que en el futuro no solo eviten enfermedades más mortíferas, sino que nos permitan también modelar procesos económicos y sociales más adaptativos frente a los actuales retos del desarrollo humano globalizado.</p>
<p><a title="https://www.elespectador.com/opinion/los-tiempos-del-colera-columna-910068" href="https://www.elespectador.com/opinion/los-tiempos-del-colera-columna-910068" target="_blank"><strong>marzo 19/2020 (El espectador)</strong></a></p>
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