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	<title>Cólera &#187; Historia de la Medicina</title>
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	<description>Sitio web de Cuba dedicado al cólera</description>
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		<title>El médico que descubrió cómo se propaga el cólera y evitó que la enfermedad causara más muertes</title>
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		<pubDate>Tue, 10 Nov 2020 11:17:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Infomed - CNICM]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia de la Medicina]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
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		<category><![CDATA[Reino Unido]]></category>

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		<description><![CDATA[En el siglo XIX, los médicos estaban perplejos. La razón: el cólera, una misteriosa enfermedad que estaba matando a millones de personas en todo el mundo. Nadie sabía cómo evitarlo hasta que un médico inglés, John Snow, comenzó a investigar el brote de 1854. En esa década, Londres estaba en auge. Era el centro del [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft wp-image-6230" title="John Snow fue un médico inglés precursor de la epidemiología, hasta el punto de ser considerado padre de la epidemiología moderna." src="http://temas.sld.cu/colera/files/2020/11/Jhon-Snow-150x111.jpg" alt="Jhon Snow" width="150" height="111" />En el siglo XIX, los médicos estaban perplejos. La razón: el cólera, una misteriosa enfermedad que estaba matando a millones de personas en todo el mundo. Nadie sabía cómo evitarlo hasta que un médico inglés, John Snow, comenzó a investigar el brote de 1854. En esa década, Londres estaba en auge. Era el centro del vasto imperio de la reina Victoria y, por lo tanto, un núcleo de comercio internacional.<span id="more-6229"></span></p>
<p>Su población se expandía rápidamente; las viviendas estaban abarrotadas y eran miserables.</p>
<p><em>&#8220;Era entre los pobres, con familias que vivían, dormían, cocinaban, comían, se aseaban juntas en una sola habitación que se expandía la cólera&#8221;</em>, escribió el doctor Snow.</p>
<p>Como muchos otros en esa época, le horrorizaban las condiciones en las que vivían muchos londinenses, pero notó algo importante durante los brotes de cólera de las décadas 1840 y 1850.</p>
<p><em>&#8220;Cuando, por otro lado, el cólera se introduce en las casas mejores, casi nunca pasa de un miembro de la familia a otro. El uso constante del lavamanos y la toalla, y el hecho de que las habitaciones para cocinar y comer no sean las mismas que la del enfermo, es la razón de ello&#8221;.</em></p>
<p>Snow concluyó que el cólera no se contagiaba por el aire o al respirar y pensó que debía ser algo que se ingería.</p>
<p><strong>Un seguimiento exhaustivo</strong></p>
<p>En ese entonces, se le seguía la pista a la aterradora enfermedad: &#8220;Está en Moscú&#8221;; &#8220;Está en París&#8221;; &#8220;Está en Asia&#8221;&#8230; a Inglaterra llegó por primera vez en 1831.</p>
<p>Pero era muy poco lo que se sabía sobre ella, aparte de que mataba rápido, a menudo en cuestión de horas.</p>
<p>No se sabía cómo ni por qué era tan contagiosa.</p>
<p>Algunos científicos creían que un agente infectado, o germen, podía transmitirse de persona a persona, pero pasarían 30 años antes de que se probara la teoría germinal o microbiana de las enfermedades infecciosas.</p>
<p>En vez de escucharlos, las autoridades sanitarias de Londres se centraron en el mal aire de la ciudad.</p>
<p>La teoría que manejaban era la miasmática, que decía que partículas de enfermedad flotaban en los repugnantes olores de verduras podridas, carne, desechos humanos y estiércol de caballo, todo lo cual se mezclaba sin diluir en el aire lleno de hollín de Londres.</p>
<p>Tenía sentido, especialmente para algunos de los interesados en limpiar la ciudad.</p>
<p>Pero John Snow no solo era un experto en flujo de aire y gases -ya había desarrollado la ciencia de la anestesia- sino que había visto de cerca el cólera durante la primera epidemia de Reino Unido a principios de los 1830.</p>
<p><strong>Joven aprendiz</strong></p>
<p>Como un aprendiz de médico de 18 años de edad, Snow había sido enviado a una mina de carbón en el noreste de Inglaterra para tratar a los enfermos.</p>
<p>&#8220;La comunidad minera ha sufrido más que cualquier otra en Inglaterra, una circunstancia que creo que solo puede explicarse por el modo de comunicación de la enfermedad: no hay baños en las minas, los obreros pasan tanto tiempo en ellas que están obligados a llevar su comida que se comen, invariablemente, con las manos sucias y sin cubiertos&#8221;.</p>
<p>John Snow se dio cuenta de que el cólera se estaba propagando de persona a persona, específicamente cuando las heces que contenían el virus del cólera eran ingeridas inadvertidamente.</p>
<p>Desarrolló su teoría a lo largo de los años, de modo que cuando llegó el brote de cólera de 1854 se puso a trabajar rápidamente para probarla.</p>
<p>El más terrible brote de cólera que haya ocurrido jamás en este reino es probablemente aquel que tuvo lugar en Broad St., <em>Golden</em> Sq. y las calles cercanas hace unas semanas. Hubo más de 500 ataques fatales de cólera en 10 días.</p>
<p>&#8220;La mortalidad en esta limitada área probablemente iguala cualquiera que haya sido causada en este país, hasta por la peste&#8221;.</p>
<p>Aunque no era oficialmente miembro de la Junta de Salud, se sintió obligado a investigar, solo por el interés de la ciencia.</p>
<p><strong><img class="alignleft wp-image-6231 size-thumbnail" title="Réplica de la bomba de agua situada muy cerca de la ubicación original, en Broadwick Street (la moderna Broad Street). Fue erigida en 1992 en memoria de John Snow." src="http://temas.sld.cu/colera/files/2020/11/Bomba-de-agua-150x150.jpg" alt="Bomba de agua" width="150" height="150" />Una bomba de agua</strong></p>
<p>Pronto se dio cuenta de que ese brote en particular se había dado alrededor de una bomba de agua compartida que la mayoría de los lugareños usaban para recolectar agua para beber y lavar.</p>
<p>&#8220;<em>Tan pronto como fui al lugar, me di cuenta de que todas las muertes habían tenido lugar en las cercanías de la bomba de agua&#8221;.</em></p>
<p>Más tarde se descubrió que una fosa séptica debajo de una de las casas cercanas estaba goteando en el pozo que suministraba la bomba de agua. Pero curiosamente, un gran grupo de personas cercanas a la bomba no parecía afectado.</p>
<p><strong>John Snow investigó más a fondo</strong></p>
<p>&#8220;Hay una cervecería cerca de la bomba de agua, y al notar que ningún cervecero estaba en la lista de quienes habían muerto de cólera, visité al señor Hoggins, el propietario.</p>
<p>&#8220;Me informó que había más de 70 empleados en la cervecería y ninguno había sufrido de cólera. A los hombres se les permitía tomar cierta cantidad del licor de malta, y el señor Hoggins pensaba que no tomaban agua en absoluto&#8221;.</p>
<p>Eso lo llevó a postular una hipótesis de que la transmisión no se daba con solo agua sucia, sino agua contaminada con un bicho. Y encontró la manera perfecta de demostrarla, cuando descubrió un área del sur de Londres que recibía agua de dos proveedores diferentes.</p>
<p>Uno tomaba su agua de una parte del Támesis que estaba contaminada con aguas residuales; el otro, de una fuente pura.</p>
<p>Encontró que quienes tomaban agua del primer proveedor tenían más probabilidad de morir por cólera que los otros y, dado que eran vecinos, en esos casos la teoría miasmática no aplicaba.</p>
<p>John Snow murió de un derrame cerebral solo un par de años después: nunca vivió para ver a la Junta de Salud Pública de Reino Unido reconocer plenamente su teoría, ni el sistema de alcantarillado de Londres, que se comenzó a construir poco después de su muerte.</p>
<p>La Organización Mundial de la Salud dice que todavía hay hasta cuatro millones de casos de cólera al año, lo que podría evitarse proporcionando agua potable y saneamiento.</p>
<p><a title="https://www.bbc.com/mundo/noticias-53328313" href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-53328313" target="_blank">noviembre 10/2020 (BBC)</a></p>
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		<title>La odisea del español que creó la primera vacuna contra el cólera</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Oct 2020 00:07:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Infomed - CNICM]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia de la Medicina]]></category>
		<category><![CDATA[tuberculosis]]></category>
		<category><![CDATA[vacunas]]></category>

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		<description><![CDATA[Los estudios de Jaime Ferrán suscitaron un agrio debate que dividió a la comunidad científica. «España está en deuda con sus grandes hombres, combatidos en vida o -lo que es peor- ignorados. A los menos les despedimos con un gran entierro. Después de su muerte su obra queda interrumpida, cuando no borrada», se lamentaba el [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft wp-image-6225 size-thumbnail" title="Jaime Ferran y Clua (Jaume Ferran i Clua). Ilustre médico y bacteriólogo español, que descubrió vacunas contra el cólera, el tifus y la tuberculosis." src="http://temas.sld.cu/colera/files/2020/10/Jaime-Ferrán-Clua-150x150.jpg" alt="Jaime Ferrán Clua" width="150" height="150" />Los estudios de Jaime Ferrán suscitaron un agrio debate que dividió a la comunidad científica. «<strong>España está en deuda con sus grandes hombres</strong>, combatidos en vida o -lo que es peor- ignorados. A los menos les despedimos con un gran entierro. Después de su muerte su obra queda interrumpida, cuando no borrada», se lamentaba el doctor Santiago Martínez-Fornés en ABC al pensar en un español en particular, <a href="https://www.abc.es/archivo/buscador/?titulo=%22jaimeferran%22&amp;tipo=todos" target="_blank">Jaime Ferrán y Clúa</a>, cuyo nombre pocos recuerdan pese a haber creado la primera vacuna contra una de las enfermedades infecciosas más temidas: el cólera.<span id="more-6221"></span></p>
<p>Solo en España causó 800 000 muertes en el siglo XIX.</p>
<p>Interesado por los estudios que estaba realizando Louis Pasteur, este médico nacido en Corbera de Ebro (Tarragona), en 1852, había seguido sus pasos en la investigación de microbios y bacterias desde Tortosa. En 1884 fue comisionado por el Ayuntamiento de Barcelona para estudiar el cólera en Marsella, donde estaba causando estragos y amenazaba con propagarse.</p>
<p>En el hospital Pharo, llevó a cabo completos estudios de la bacteria responsable de la enfermedad, el <strong>vibrión colérico</strong>, que se reproduce en aguas contaminadas y provoca fuertes diarreas, deshidratación y shock hipovolémico. Ferrán intentó traerse a España muestras microbiológicas para continuar sus investigaciones, pero los funcionarios de aduanas de la Junquera le impedían la entrada al país con ellas por temor a que provocara un contagio, así que tuvo que recurrir al engaño y ocultarlas en sus calcetines.</p>
<p>En España los trabajos de Pasteur apenas eran conocidos, pero Ferrán «fue un penetrante interrogador de lo nuevo y rápidamente supo adivinar el partido que podía obtener de los métodos pasteurianos en las enfermedades humanas», <a href="https://www.abc.es/archivo/periodicos/abc-madrid-19291123-3.html" target="_blank">relató en este periódico el doctor Amalio Gimeno</a>, uno de los primeros en defender su trabajo.</p>
<h3>El primero en inyectarse el cólera</h3>
<p>¿Por qué no atreverse a hacer con el hombre lo que hasta entonces había hecho Pasteur con los animales? El microbio del cólera morbo asiático era ya conocido. Lo había descubierto Koch poco antes en Egipto. Estaba probado, además, que una vez curado, el hombre que lo había padecido era inmune. Ferrán se puso manos a la obra «y la obra fue realmente genial», continuaba explicando Gimeno. «Ferrán resultó el inventor de la primera vacuna microbiana utilizada en el hombre. Atenuó el bacilo, consiguió un líquido que no mataba, pero que podía vacunar y <strong>se arriesgó antes que nadie a introducir en el cuerpo humano microbios vivos</strong>, que en vez de ser dañinos, habíanse convertido en dóciles instrumentos de una profilaxis salvadora».</p>
<p><strong>En 1885 ensayó la vacuna primero en sí mismo</strong> y después en varios miembros de su familia y amigos que se prestaron a ello. Pronto se formó a su alrededor un grupo de entusiastas profesores que también se vacunaron, así como numerosas personas, y llegó a inyectar su vacuna a 50 000, según <a href="https://www.abc.es/archivo/periodicos/abc-madrid-19520203-19.html" target="_blank">relató el doctor J. Álvarez-Sierra</a>. En vista de los buenos resultados obtenidos, Ferrán dio a conocer su descubrimiento al Ayuntamiento de Barcelona y a la Academia de Ciencias de Madrid, y después a la Academia de Medicina de Barcelona y a la Academia de Ciencias de París.</p>
<p>Al propagarse el cólera con virulencia en <strong>Valencia</strong>, se alzaron muchas voces pidiendo ayuda a Ferrán y allí acudió el bacteriólogo. En <strong>Alcira </strong>fueron vacunadas 11 000 personas, de las que solo 24 fallecieron víctimas del cólera, mientras que de las 5 000 que no se vacunaron en el mismo periodo, murieron más de 200.</p>
<p>Empezaba su gloria, pero también, su calvario. «<strong>Las fulgurantes apoteosis quedaron interrumpidas por objeciones autorizadas y aun por violentas disputas</strong>. Ferrán, después de haber inoculado la vacuna por él compuesta a más de cincuenta mil personas, sin ningún caso desgraciado, hubo de verse discutido y hasta motejado», señalaba <a href="https://www.abc.es/archivo/periodicos/blanco-negro-19200627-33.html" target="_blank">J. Francos Rodríguez en «Blanco y Negro» en 1920</a>.</p>
<p><a href="https://www.abc.es/archivo/periodicos/blanco-negro-19700912-32.html" target="_blank">Santiago Ramón y Cajal fue uno de los que recelaron</a> de la vacuna por considerar que no estaba suficientemente demostrada su eficacia y se requerían más experimentos. Le criticaban además a Ferrán que no revelara su composición para explotarla comercialmente. «El debate llegó a adquirir tintes muy desagradables y dividió a la comunidad científica», contaba el médico Amalio Ordóñez.</p>
<p>En su defensa, el médico catalán contó desde el primer momento con el respaldo del doctor <a href="https://www.abc.es/archivo/periodicos/abc-madrid-19280101-39.html" target="_blank">Gimeno</a> y de otros notables españoles como Pulido, Grinda, Comenge, Tolosa Latour o Fernández Caro. <a href="https://www.abc.es/archivo/periodicos/abc-madrid-19520203-15.html" target="_blank">El hijo del doctor Pulido recordaba</a> cómo su padre, convencido en Alcira de la eficacia de la vacuna anticolérica de Ferrán se convirtió en apóstol de su doctrina y la defendió en la Real Academia de Medicina, la Sociedad de Higiene, el Ateneo&#8230; «Mi padre se inyectó una porción de veces aquel caldo de cultivos de bacilos virgula, vivos y virulentos, que era la vacuna de Ferrán contra el cólera&#8230; En cuanto había que reforzar, ante un auditorio escéptico la doctrina de Ferrán, llevando la persuasión de su inocuidad, la jeringuilla de cristal ponía bajo la piel de mi padre unos cuantos centímetros cúbicos de un caldo rebosante de microbios colerígenos».</p>
<p>También en el extranjero el recibimiento a su vacuna fue desigual, <a href="https://www.abc.es/ciencia/abci-medico-salvo-vida-miles-personas-escondiendo-bacterias-calcetin-202005082114_noticia.html" target="_blank">según recordaba el médico Pedro Gargantilla </a>hace apenas unos meses: «Su tesis fue rechazada por importantes instituciones europeas como la Royal Society o la Universidad de Cambridge, pero contó con el apoyo de prestigiosos científicos como Charles A Calmet, Paul Erhlich o Pierre Roux».</p>
<p>La campaña en su contra terminó por decantar <strong>al Gobierno a prohibir el empleo de la vacuna anticolérica</strong>. Solo podría llevarla a cabo Ferrán personalmente y en presencia de un delegado del Gobierno.</p>
<p>El bacteriólogo, defraudado, desistió. «De esta manera el cólera pudo causar en España una mortalidad de 150.000 personas; si se hubiera empleado la vacuna no habría llegado a cinco o seis mil», afirmaba el doctor Álvarez-Sierra en el centenario del científico.</p>
<p>Sin embargo, «tentativas hechas en el extranjero, partiendo de las premisas sentadas por Ferrán, acabaron de dar la razón a éste y en 1907 le fue otorgado el <strong>premio Bréant</strong>, considerándole el jurado como <strong>el verdadero iniciador de la inmunización contra el cólera</strong>», <a href="https://www.abc.es/archivo/periodicos/abc-madrid-19291123-17.html" target="_blank">reseñó ABC el día de su muerte</a>. Seis años antes, el doctor Roux, director del Instituto Pasteur, de París, le había dicho a Ferrán en un almuerzo que ofreció al bacteriólogo, a Gimeno y a Pulido: «A usted, Ferrán, podrán discutirle cualquier cosa menos la de que ha sido inspirado inventor de la vacuna anticolérica, que ha salvado de la muerte a centenares de miles de seres humanos».</p>
<p>«Las estadísticas de Cantacuzeno, de Rumanía; de Savas, de Grecia; de Hoffman, de los Ejércitos alemanes; la de Nicholson, de las tropas de la India; la de Wintund, del Ejército austriaco de Cracovia; la de Romly, del tercer Cuerpo del Ejército italiano, y tantas otras, son prueba de que la vacuna anticolérica fue la que cortó el camino a la muerte que, en forma de cólera morbo, hubiera producido, como en otras guerras, estragos sin cuento», subrayó Gimeno recordando sus beneficiosos efectos en la Primera Guerra Mundial.</p>
<p>Ferrán continuó sus investigaciones en el Laboratorio Microbiológico Municipal de Barcelona, que se creó a iniciativa suya y del que fue su primer director. Allí estudió métodos de vacunación contra la rabia, la difteria, la tuberculosis o la peste.</p>
<p>Sus penas, sin embargo, no acabaron ahí. «Toda la vida de Ferrán fue un calvario, y a raíz de la publicación de uno de sus importantes trabajos científicos, los mismos médicos catalanes le acusaron de falsario y le destituyeron de su plaza de director del Laboratorio Municipal», <a href="https://www.abc.es/archivo/periodicos/blanco-negro-19331001-191.html" target="_blank">se lamentaba el doctor Fernán Pérez</a>.</p>
<p>Meses antes de su muerte, su fotografía junto al Rey durante el viaje que Alfonso XIII realizó a Cataluña ocupó la portada de este periódico. «Había una intriga para procurar que el Rey no fuese a ver al doctor Ferrán. Pero esta intriga se ha deshecho. Y una vez más la briosa espontaneidad de un elevado criterio ha sido demostrada. El caso Ferrán habrá que decidirse a revisarlo seriamente, y pronto. No sólo desde el punto de vista de la ciencia, sino desde el punto de vista de la política. Porque este drama -todo intriga y sin desenlace-, este drama, que hace medio siglo que dura, ha sido un drama de costumbres políticas principalmente», firmaba en Blanco y Negro «Un ingenio de esta Corte».</p>
<p>A su muerte, su biógrafo, Marcos Jesús Bertrán, dijo encarándose con muchos españoles: «Convivisteis con un gran hombre, cometiendo, al aislarle, una tremenda injusticia».</p>
<p><a href="https://www.abc.es/archivo/periodicos/blanco-negro-19291124-22.html" target="_blank">La síntesis de sus descubrimientos publicada a su muerte </a>era aun así extensa: «Descubrió la vacuna contra el cólera (1885), la primera vacuna contra el tifus (1887), el método supra-intensivo contra la rabia (1888), la vacuna contra la difteria (1892) y efectó importantes investigaciones acerca del tétanos y de la peste bubónica. Preparó, casi simultáneamente con Pasteur, las vacunas contra la epizootia, carbunco, &#8220;mal rojo&#8221;, neumoenteritis, cólera y tuberculosis de los ganados y dio a conocer la aplicación del almidón a la preparación de emulsiones fotográficas, ideó y preparó el pigmento coloidal inalterable, publicó (antes de 1878) la teoría del microteléfono y, en fin, descubrió una vacuna contra la tuberculosis, fundada en la teoría evolucionista de las mutaciones bruscas que experimenta el bacilo Koch».</p>
<p>«Hemos perdido este año<strong> un luchador de nota: Ferrán</strong>. Si hubo errores en su vida, no es ésta la hora de valorarlos. Fue un trabajador incansable y por momentos descendió sobre su mesa de investigador la luz de la clarividencia. Esto basta para que siga a su memoria el respeto que, a pesar de todo, le tuvimos siempre mientras vivió», <a href="https://www.abc.es/archivo/periodicos/abc-madrid-19291229-7.html" target="_blank">escribió Gregorio Marañón en diciembre de aquel mismo año 1929.</a></p>
<p><a href="https://www.abc.es/archivo/periodicos/abc-madrid-19520203-13.html" target="_blank">Para el prestigioso médico</a>, «<strong>Ferrán tuvo una idea, genial para su tiempo</strong>, acerca de uno de los problemas más importantes de la Bacteriología. Se adelantó, luminosamente, a la mayor parte de los que en todo el mundo pensaban y trabajaban en la misma dirección. Esto ya no puede discutirse. Pero tampoco se puede discutir que<strong> su obra no se cumplió, redonda, completa</strong>. No recorrió ese sendero difícil que une la idea con el hecho realizado, listo ya para la utilidad de todos». ¿Por qué una idea genial de un gran español quedó así, inacabada?, se preguntaba. «Pues porque, ya en tiempos de Ferrán -ahora, mucho más- una obra científica no puede ser fruto de una cabeza humana, por repleta que esté de genio y de ciencia. La Bacteriología era, en los años de Ferrán, una actividad que <strong>exigía lo que él no pudo tener: un grupo de colaboradores y un ambiente</strong>. La única gran actividad biológica que entonces pudo ser realizada por un genio, sin dinero y sin compañía, en la misma mesa y en la misma cocina que servían para la vida familiar, era la Histología. Por eso la realizó Cajal. La Bacteriología, no. Cajal lo intentó también y tuvo que refugiarse en su Histología, desde donde llenó de gloria el mundo».</p>
<p><a title="https://www.abc.es/archivo/abci-odisea-espanol-creo-primera-vacuna-contra-colera-202010130125_noticia.html" href="https://www.abc.es/archivo/abci-odisea-espanol-creo-primera-vacuna-contra-colera-202010130125_noticia.html" target="_blank"><strong>octubre 20/2020 (abc.es)</strong></a></p>
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		<title>La historia de un mapa, un anestesista y un reverendo que revolucionaron la epidemiología</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Sep 2020 00:14:57 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Historia de la Medicina]]></category>
		<category><![CDATA[epidemiología]]></category>
		<category><![CDATA[libros]]></category>

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		<description><![CDATA[En 1854, Londres sufrió su peor epidemia de cólera. En el libro El Mapa Fantasma se describe cómo el pionero de la anestesia, John Snow, a través de una pesquisa detectivesca en el barrio del Soho, confirmó la hipótesis de la transmisión de la enfermedad por vía acuática mediante un análisis visual de datos. Todo [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft wp-image-6210 size-full" src="http://temas.sld.cu/colera/files/2020/08/mapa-fantasma.jpg" alt="mapa fantasma" width="150" height="234" />En 1854, Londres sufrió su peor epidemia de cólera. En el libro <strong>El Mapa Fantasma</strong> se describe cómo el pionero de la anestesia, John Snow, a través de una pesquisa detectivesca en el barrio del Soho, confirmó la hipótesis de la transmisión de la enfermedad por vía acuática mediante un análisis visual de datos.</p>
<p>Todo comenzó a fines de agosto de 1854, en la fuente pública de Broadstreet, Londres. El agua manaba de un pozo y tenía fama de ser la más saludable del Soho.</p>
<p><span id="more-6203"></span>Nadie sabía que el pozo negro de las viviendas más cercanas estaba filtrándose en el reservorio. Y menos la madre de la primera víctima, un bebé de seis meses: al lavar los pañales infectados, la mujer liberó en el desagüe los vibriones que acabarían en el pozo y, surtidor mediante, en los intestinos de miles de londinenses.</p>
<p><em>O quizás mejor decir que todo comenzó con la conquista británica de la India, consumada a principios del XIX. Gracias a ella, el vibrión causante del cólera pudo salir del delta del río Ganges, en donde era endémico.</em></p>
<p>Las líneas marítimas que unían Bombay con Londres, a través de las que se drenaban las riquezas del país colonizado, permitirían que este polizón escondido en el cuerpo de los marineros alcanzara tierras británicas en distintas oleadas: 1832, 1848 y 1854.</p>
<p>En cualquier caso, el primer día de septiembre los muertos en el barrio del Soho se contaban por decenas, y familias enteras se debatían en agonía en oscuras y asfixiantes habitaciones.</p>
<p>Aquel Soho nada tenía que ver con el distrito chic, marchoso y de ambiente que hoy frecuentan los turistas. A mediados del siglo XIX, era una barriada popular atestada de trabajadores e inmigrantes (Karl Marx y su familia, entre ellos). Un barrio más en una metrópolis de 2.400.000 habitantes hacinados en condiciones indescriptibles de pobreza y suciedad.</p>
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		<title>El cólera, la pandemia que ayudó a unir al mundo occidental</title>
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		<pubDate>Tue, 31 Mar 2020 00:10:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Infomed - CNICM]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[En el siglo XIX, una enfermedad también saltó de Asia a Europa: el cólera. Esta pandemia bacteriológica puso en jaque a muchos países europeos y ayudó a crear los primeros esfuerzos internacionales en materia de salud. La pandemia de coronavirus es descrita muchas veces como una crisis global nunca antes vista. Los contagios y la [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft wp-image-6128 size-thumbnail" title="El cólera, la pandemia que ayudó a unir al mundo occidental." src="http://temas.sld.cu/colera/files/2020/03/epidemia-cólera-1885-150x106.jpg" alt="epidemia cólera 1885" width="150" height="106" />En el siglo XIX, una enfermedad también saltó de Asia a Europa: el cólera. Esta pandemia bacteriológica puso en jaque a muchos países europeos y ayudó a crear los primeros esfuerzos internacionales en materia de salud.</p>
<p><span id="more-6126"></span></p>
<p><a href="https://www.elagoradiario.com/coronavirus/">La pandemia de coronavirus</a> es descrita muchas veces como <em>una crisis global nunca antes vista</em><strong>.</strong> Los contagios y la expansión de la enfermedad no parecen conocer de fronteras ni clases sociales y están poniendo al mundo ante el espejo de la globalización. <em>Las profundas interconexiones de la economía global ayudan a la expansión del virus</em>, pero también existe a priori más coordinación e intercambio de información que nunca. Sin embargo, <em>ya en el siglo XIX hubo una epidemia que viajó de Asia a Europa</em> y que no solo provocó dudas sobre la globalización sino que también ayudó a desarrollar las primeras cooperaciones internacionales en materia de salud: <strong>el cólera.</strong></p>
<p>Esta es la tesis que defiende la historiadora alemana <em>Valeska Huber</em>, <a href="https://www.geschkult.fu-berlin.de/en/e/fmi/reaching-the-people/Team/Valeska-Huber/index.html">profesora en la Universidad de Berlín</a>: las <em>Conferencias Sanitarias Internacionales</em> del siglo XIX marcan en realidad el primer intento de abordar el problema de la propagación de enfermedades a través de la <em>cooperación internacional </em>y la estandarización de los procedimientos. Un enfoque que, cómo veremos, guarda importantes lecciones para la situación actual.</p>
<p>Desde un punto de vista científico, el cólera es <em>una enfermedad intestinal aguda</em>, provocada por una bacteria (<em>Vibrio cholerae</em>) que puede producir vómitos y diarrea que, en su forma grave, pueden llevar rápidamente a la deshidratación del organismo. La enfermedad<em> se transmite por la ingesta de agua o alimentos contaminados con el bacilo del cólera</em> y por contacto directo con superficies infectadas, aunque también pueden propagarlo las personas contagiadas.</p>
<p>Aunque con <em>la aparición de vacunas</em> y <a href="https://www.elagoradiario.com/coronavirus/epidemias-historicas/fiebre-tifoidea-epidemia-agua-barcelona-1914/">el avance en la gestión urbana del agua y los residuos,</a> el cólera dejó de ser un problema en los países industrializados, <em>sigue siendo una realidad para muchos países</em>, ya que la enfermedad es especialmente frecuente en entornos densamente poblados con malas condiciones de salubridad y <em>fuentes de agua no potable.</em></p>
<p>Según la <em><strong>Organización Mundial de la Salud</strong>,</em> cada año se producen entre 1,3 y cuatro millones de casos en todo el mundo, y entre 21 000 y 143 000 muertes. Solo en 2019 se diagnosticaron <em>más de 100 000 casos en Yemen</em>, que sufre una guerra civil especialmente cruenta que ha dejado al 80 % de la población sin agua potable. Casi la mitad, son niños. Y es que <strong>el cólera actualmente es endémico en más de 50 países</strong> y ha producido varias epidemias de alcance mundial: desde 1817, siete pandemias de cólera se han extendido desde Asia al resto del mundo.</p>
<p>Sin embargo, <a href="https://www.elagoradiario.com/agua/saneamiento-higiene-agua-enfermedades-oms-salvar-vidas/">lo que ahora es un problema de zonas con malos sistemas de gestión del agua y problemas de higiene,</a> es decir, países en vías de desarrollo, <em>en el siglo XIX era un problema global.</em> Por aquel entonces Europa tenía problemas de higiene en la vía pública similares. Las redes de abastecimiento de agua deficientes, el alcantarillado anticuado e incluso inexistente o la presencia de animales en los cascos urbanos era la tónica en el Londres o el Madrid de 1800, por lo que <em>el cólera pudo llegar al corazón del Viejo Continente.</em></p>
<p><strong>La primera globalización</strong></p>
<p>Lo cierto es que, igual que el coronavirus ha multiplicado su expansión gracias a la globalización, <em>el cólera también necesitó de la creación de un mercado global</em> para salir de sus orígenes en India. Desconocido en Europa hasta el siglo XIX, la enfermedad se aprovechó del aumento de las <strong>rutas comerciales</strong> a nivel mundial para propagarse en varias olas epidémicas entre 1830 y la década de 1890.</p>
<p>Y, de la misma forma que el COVID-19 <a href="https://www.elagoradiario.com/la-historia-del-dia/el-principio-de-la-desglobalizacion/">nos alerta sobre las posibles desventajas de una globalización acelerada</a> que solo tenga en cuenta las mercancías sin detenerse a reflexionar en las posibles consecuencias humanitarias, <em>el cólera puso a la Europa de XIX frente a sus propias contradicciones.</em> Como explica Huber, la enfermedad desveló las desventajas de la industrialización y llamó la atención sobre las condiciones de vida de los pobres, <a href="https://www.elagoradiario.com/agua/los-expertos-garantizan-la-seguridad-y-calidad-del-agua-del-grifo/">los problemas de la urbanización acelerada, el hacinamiento y la falta de saneamiento</a>. Es más, <em>la rapidez y la violencia </em>con que golpeó y los repentinos ataques diarreicos que la acompañaron fueron especialmente impactantes para las sensibilidades del siglo XIX.</p>
<p>Aunque la transmisión de enfermedades entre lugares distantes no fue un fenómeno nuevo de ese siglo, en tiempos del cólera <em>los bacilos podían viajar a una nueva velocidad</em> de un lugar a otro y beneficiarse de la revolución en el transporte lograda por el desarrollo de barcos de vapor y ferrocarriles. Además, esta noción de un mundo cada vez más reducido e ilimitado iba de la mano con la sensación de estar cada vez más <em>expuestos y vulnerables.</em></p>
<p>El punto de referencia para Europa era <em>la peste,</em> que había perseguido al continente desde el siglo XIV en adelante y que había dado lugar a los primeros sistemas de <em>cuarentena</em><strong>.</strong> Sin embargo, para muchos europeos esta estrategia era <em>impracticable e indeseable</em> en un mundo de contactos y conexiones internacionales cada vez mayores, donde cantidades cada vez mayores de dinero dependían de los rápidos <em>pasos a través de las fronteras.</em></p>
<p>En consecuencia, cada vez más médicos y diplomáticos entendían que <strong>el cólera era un problema que trascendía las fronteras nacionales</strong> y que se necesitaba la cooperación internacional para abordarlo. Por eso se empezaron a poner en marcha las primeras <em>reuniones internacionales</em> centradas en la salud general, en las que algunos ven incluso el germen de la OMS.</p>
<p>Una comunidad internacional contra el cólera</p>
<p>En general, la segunda mitad del siglo XIX fue testigo de una <em>explosión de eventos internacionales.</em> Antes de 1815 sólo hubo una reunión internacional reseñable, y hasta 1851 tan solo se contabilizaron otras 24, según apunta Huber. Pero <em>entre 1851 y 1899</em> los congresos científicos y/o diplomáticos se multiplicaron como los panes y los peces hasta alcanzar las <em>1 390 reuniones</em>, contribuyendo al desarrollo de estándares internacionales y a la profesionalización de la ciencia.</p>
<p>De hecho, la primera <em>Conferencia Sanitaria Internacional, celebrada en París, s</em>e convocó en 1851, el año de la <em>Gran Exposición en Londres</em> que es señalado por varios historiadores como el punto de partida del internacionalismo. Hasta 10 de esas reuniones tendrían lugar <em>antes del cambio de siglo</em>, ocho de las cuales se ocuparon parcial o exclusivamente de la defensa de Europa contra el cólera.</p>
<p>Aunque al principio las conferencias eran más políticas que otra cosa, la ciencia fue ganando peso en ellas a medida que aumentaba su impresionante desarrollo a lo largo del siglo XIX. A medida que transcurría el siglo, <em>la emergencia de la bacteriología</em> se asoció con una mayor coherencia, precisión y modernidad y el conocimiento médico se convirtió en conocimiento especializado que era complicado y no accesible para los diplomáticos. Médicos famosos como <em>Robert Koch</em>, A<em>drien Proust o Louis Pasteur </em>eran las nuevas estrellas de unas conferencias que hasta hacía poco estaban copadas por políticos profesionales.</p>
<p><em>La información y la recogida de datos, </em>tan vitales para saber el alcance de las pandemias a día de hoy, también empezaron a ganar relevancia en esta época. El hecho de que <em>el canal de Suez</em> se convirtiera, tras su apertura en 1869, en el principal puente entre Asia y Europa y por tanto el paso natural para las epidemias de cólera, facilitó mucho la tarea de <em>localizar y aislar brotes</em>. Gracias al desarrollo de los telégrafos y la comunicación, se podían tomar medidas concretas contra barcos que tuvieran casos de cólera a bordo antes de que pasaran el canal.</p>
<p>El papel de la <em>nueva ciencia médica </em>se extendió igualmente. La limpieza química y los dispositivos científicos modernos, como las <em>máquinas de desinfección</em><strong>,</strong> permitían el paso de una región enferma a una saludable sin implementar largas estancias en cuarentena. En ese sentido, conferencias como la de 1892 pusieron un énfasis mucho más fuerte en el papel de las pruebas bacteriológicas sobre el terreno y en la desinfección para hacer que <em>el paso de Asia a Europa</em> fuera más seguro.</p>
<p>Las conferencias internacionales también ayudaron a <em>perfeccionar las medidas de identificación</em> a través de visas, facturas de salud, pasaportes sanitarios o cualquier documento que permitiera rastrear los itinerarios de viajeros y vehículos, lo que ayudó a controlar mejor la <em>transmisión de focos</em>. En cualquier caso, como afirma Huber, los delegados de estas reuniones globales “no idearon un mundo sin fronteras ni un mundo de fronteras totales, sino tan sólo <em>membranas semipermeables</em> que deberían servir para proteger a Europa sin obstaculizar el comercio y la expansión.” Una estrategia que suena estremecedoramente parecida a los intentos actuales de la Unión Europea (UE), <a href="https://www.elagoradiario.com/coronavirus/una-recesion-calculable/las-consecuencias-economicas-y-sociales-de-la-pandemia-ante-una-recesion-calculable-iii/">para frenar el coronavirus al mismo tiempo que intenta evitar una recesión.</a></p>
<p>Una comunidad internacional inacabada</p>
<p>Esta unión del mundo a través de la enfermedad <em>no estuvo exenta de problemas ni errores</em>. Para empezar, las conferencias eran profundamente <em>eurocéntricas</em>. Sólo Rusia, Persia y el Imperio Otomano, estados a caballo entre Oriente y Occidente, aportaban algo de <em>color</em>. Este enfoque colonial es muy evidente si se analizan las discusiones de la época: aunque se consideraba que las cuarentenas masivas eran <em>contraproductivas </em>para los europeos, cuando un brote de cólera estalló en <em>La Meca en 1866</em>, los países europeos no tuvieron ninguna duda a la hora de proponer aislar la zona y poner en cuarentena a <em>cualquier peregrino</em> que volviera de allí.</p>
<p>Además, al igual que ocurre en el mundo actual, el internacionalismo se tenía que enfrentar con un enemigo mucho más poderoso que cualquier enfermedad:<em><strong> el nacionalismo.</strong></em> Las rencillas entre países hacían que, muchas veces, fuera imposible llegar a un acuerdo. Por ejemplo, en la conferencia de Viena en 1874, se acordaron <em>dos convenciones anti-cólera</em> que nunca se materializaron en documentos legales ante la animosidad existente, principalmente entre Francia y el recién nacido Imperio Alemán.</p>
<p>El fortalecimiento del nacionalismo de los estados europeos que se produjo a lo largo del XIX hacía que, en las conferencias, las jerarquías entre los estados europeos se negociaran a través de conflictos abiertos y compromisos tácticos, con alianzas en materia de salud que <strong>s</strong>e forjaban de acuerdo a otros intereses, especialmente si un país no estaba especialmente afectado por el cólera. Aunque, desde el principio, las Conferencias Sanitarias Internacionales fueron testigos de fuertes desacuerdos entre diferentes delegaciones, estos conflictos se intensificaron a medida que avanzó el siglo.</p>
<p>Y es que, poco a poco, <strong>l</strong><em>a ciencia se convirtió cada vez más en un ámbito de competencia nacional</em><strong>.</strong> La rivalidad entre Pasteur y Koch y la carrera entre las comisiones alemana y francesa para <strong>aislar el bacilo del cólera en Egipto</strong> ilustra perfectamente este problema. Al mismo tiempo que naciones como Alemania, Francia o Gran Bretaña se lanzaban en una <em>carrera desesperada por anexarse distintos territorios en nombre de la civilización</em>, también se veían envueltos en una furiosa competencia para conquistar enfermedades en nombre de la ciencia.</p>
<p>Una situación de la que tampoco estamos muy lejos hoy en día: a pesar de tener un organismo internacional como la OMS, existe una carrera nada discreta entre varios países por <em>ser los primeros en obtener una vacuna contra el coronavirus</em> y la venta de materiales sanitarios están regidos por la ley del más fuerte en vez de por la solidaridad.</p>
<p>Aún así, la cooperación internacional naciente permitió aumentar el conocimiento sobre el cólera, sus posibilidades de aparición y las medidas para frenarlo. Aunque la investigación era nacional, gracias a estas conferencias y otros esfuerzos científicos internacionalistas, los tratamientos contra esta enfermedad y las formas de prevenirla se acababan transmitiendo de un país a otro <strong>casi con la misma velocidad</strong> con la que había aparecido la enfermedad.</p>
<p>De esta forma, las ciudades europeas se fueron dotando progresivamente de<em> sistemas de higienización y gestión del agua urbana</em> <a href="https://www.elagoradiario.com/blogs/beber-agua-del-grifo-no-provoca-cancer-su-cloracion-salva-vidas/">que favorecieron la salubridad</a>, lo que impidió la aparición de focos locales, al mismo tiempo que avanzaban las investigaciones sobre los remedios. De hecho, sería un catalán, el doctor Jaime Ferrán y Clúa, el que descubriría la primera vacuna contra el cólera y dejaría que esta enfermedad fuera solo un mal recuerdo para los países europeos.</p>
<p>Sin embargo, el hecho de que <strong>a</strong>ún existan focos persistentes de cólera <a href="https://www.elagoradiario.com/agua/agua-higiene-y-saneamiento-para-259-millones-de-refugiados/">en países en desarrollo no hace sino reforzar la idea</a> de que esa primera cooperación internacional a través de la enfermedad se centró casi exclusivamente en solucionar el problema para los países ricos<strong>.</strong> Solo queda esperar en que no se repitan los mismos errores a la hora de afrontar la crisis del coronavirus y que esta enfermedad no acabe sumándose a la <em>larga lista de males endémicos</em> del mal llamado Tercer Mundo.</p>
<p><a href="https://www.elagoradiario.com/coronavirus/epidemias-historicas/colera-pandemia-ayudo-unir-mundo-occidental/" target="_blank"><strong>marzo 31/2020 (El agora)</strong></a></p>
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		<title>Una epidemia de cólera hizo de Santa Cruz de Tenerife la ciudad &#8220;benéfica&#8221;</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Mar 2020 00:56:52 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La ciudad de Santa Cruz de Tenerife ostenta oficialmente los títulos de &#8220;muy leal, muy noble, invicta y muy benéfica&#8220;. Pocos saben que el último reconocimiento lo ganó tras una devastadora epidemia de cólera en 1893, que dejó unos 400 fallecidos y tres meses de confinamiento. Los hechos que originaron que a la ciudad se [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://temas.sld.cu/colera/files/2014/08/cólera55.png"><img class="alignleft wp-image-4657" src="http://temas.sld.cu/colera/files/2014/08/cólera55.png" alt="Cólera" width="150" height="87" /></a>La ciudad de Santa Cruz de Tenerife ostenta oficialmente los títulos de &#8220;<em>muy leal, muy noble, invicta y muy benéfica</em>&#8220;. Pocos saben que el último reconocimiento lo ganó tras una devastadora epidemia de cólera en 1893, que dejó unos 400 fallecidos y tres meses de confinamiento.<span id="more-6123"></span></p>
<p>Los hechos que originaron que a la ciudad se le otorgara ese reconocimiento se remontan al otoño del mencionado año, cuando el mundo sufría las embestidas de la quinta pandemia de cólera, señala el director del Instituto Canario de Bioantropología, Conrado Rodríguez-Maffiote, en un artículo publicado en Museos de Tenerife.</p>
<p>Fue el 29 de septiembre cuando el barco italiano &#8220;Remo&#8221; llegó a Santa Cruz enarbolando bandera amarilla, lo que indicaba que tenía infectados a bordo por lo que debía guardar cuarentena o, lo que es lo mismo, ninguna persona podía desembarcar para evitar el contagio de la población de la ciudad.</p>
<p>Las autoridades le negaron el atraque y ordenaron al buque que se mantuviera a distancia del puerto, frente a Cabo Llanos pero, sin embargo, contactos clandestinos entre tripulantes y algún habitante de la ciudad hicieron que el 11 de octubre se dieran los primeros casos de la enfermedad.</p>
<p>La epidemia se propagó con una velocidad extraordinaria, adquirió un carácter muy grave y contagió aproximadamente a 2 000 personas que fueron aisladas en el Hospital Civil (actual Museo de la Naturaleza y la Arqueología), ermitas de San Telmo, Regla y San Sebastián, hospitales militares de campaña y otros lazaretos provisionales.</p>
<p>Igualmente, la capital fue aislada y sometida a un estricto confinamiento durante los tres meses que duró.</p>
<p>El saldo final fue de 400 fallecimientos especialmente en los barrios más humildes y Rodríguez-Maffiote, que también es el director del Museo de Arqueología de Tenerife, recuerda que en San Andrés tuvo que construirse un nuevo cementerio dado el número de muertos.</p>
<p>Las autoridades locales y los ciudadanos reaccionaron inmediatamente para atajar la calamidad y formaron distintas comisiones para el transporte de enfermos, ayuda al cuidado médico, abastecimiento de alimentos y material a los hospitales y lazaretos, saneamiento de las calles y conducciones de agua.</p>
<p>&#8220;<em>La solidaridad, altruismo, espíritu de sacrificio y abnegación de la sociedad chicharrera ha sido pocas veces vistas en situaciones de este tipo</em>&#8220;, continúa el investigador, quien cita como ejemplo que una cuadrilla de toreros españoles que, de vuelta de su gira americana, hicieron escala en Santa Cruz justo unos días antes del comienzo de la epidemia se pusieron a disposición de las autoridades para prestar su colaboración.</p>
<p>Cuando terminó, todo la población les tributó un homenaje y fueron despedidos en medio de aplausos y vítores.</p>
<p>Durante ese trágico período fue la primera vez que se sacó en procesión al Cristo de las Tribulaciones (hoy Señor de Santa Cruz) por las calles de la ciudad y desde entonces se le invoca como protector de la misma y sus habitantes, añade.</p>
<p>Este evento morboso finalizó el 4 de enero de 1894, cuando el gobernador civil, en un número extraordinario del Boletín Oficial de la Provincia, lo dio por extinguido.</p>
<p>Como recompensa al extraordinario comportamiento demostrado por la solidaridad, abnegación y sacrificio de toda la población, María Cristina de Austria, reina regente de España y madre de Alfonso XIII, concedió la Cruz de Primera Clase de la Orden Civil de Beneficencia con el título de Muy Benéfica a Santa Cruz de Tenerife el 23 de abril de 1894, concluye Rodríguez-Maffiote.</p>
<p><a title="https://www.lavanguardia.com/vida/20200330/48176636260/una-epidemia-de-colera-hizo-de-santa-cruz-de-tenerife-la-ciudad-benefica.html" href="https://www.lavanguardia.com/vida/20200330/48176636260/una-epidemia-de-colera-hizo-de-santa-cruz-de-tenerife-la-ciudad-benefica.html" target="_blank"><strong>marzo 30/2020 (EFE)</strong></a></p>
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		<title>El cólera: la epidemia más letal que enfrentó la isla de Puerto Rico</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Mar 2020 00:47:03 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Más de 25 000 personas murieron como consecuencia de la propagación de esta enfermedad. Fue la primera prueba de fuego del entonces joven cirujano Ramón Emeterio Betances. El obispado de San Juan fue utilizado como hospital de emergencia durante la epidemia de cólera. Para el 28 de febrero de 1856, el periódico La Gaceta de [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft wp-image-5899 size-thumbnail" title="El cólera: la epidemia más letal que enfrentó la isla de Puerto Rico." src="http://temas.sld.cu/colera/files/2019/04/cholera-miedo-150x145.jpg" alt="cholera- miedo" width="150" height="145" />Más de 25 000 personas murieron como consecuencia de la propagación de esta enfermedad. Fue la primera prueba de fuego del entonces joven cirujano Ramón Emeterio Betances. El obispado de San Juan fue utilizado como hospital de emergencia durante la epidemia de cólera. <span id="more-6119"></span>Para el 28 de febrero de 1856, el periódico La Gaceta de Puerto Rico informaba sobre la muerte por cólera de 87 personas en ocho municipios.</p>
<p>Se trataba de un conteo parcial de decesos. Las cifras en la pequeña tabla divulgada por las autoridades ese día contemplaban las muertes ocurridas en los días previos. El período más largo para el que se reportaban decesos era ocho días.</p>
<p>Otros 197 permanecían enfermos en esos pueblos, muchos de ellos en unos “hospitales provisionales” donde se agrupaba a los enfermos con cólera, especialmente a los pobres, de modo que no murieran en las calles. En muchos pueblos, para establecer estos hospitales se incautaron edificios como teatros.</p>
<p>En esos momentos se desarrollaba en Puerto Rico una de las más mortíferas epidemias -sino la más letal-, que terminó cobrando la vida de 25 820 personas, explicó la historiadora Ramonita Vega Lugo, catedrática de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez.</p>
<p>“<em>Fue un tiempo de terror. Cuando haces una investigación histórica y miras lo que pasó en esos años (1855 y 1856, ves que ese era siempre el tema principal del país. No había forma de salir del tema. Muy similar a lo que está pasando ahora con esta pandemia</em>”, dijo la historiadora, al hacer referencia al COVID-19, que ha causado estragos en Italia, España y China y ha cobrado la vida de más de 27 600 personas a nivel mundial. En Puerto Rico, se han reportado apenas tres fatalidades.</p>
<p>En aquella época, las muertes por cólera representaban el 5.2 % de la población de Puerto Rico. Se estima que una de cada tres personas en Puerto Rico sufrió la enfermedad durante la epidemia, que duró parte de 1855 y 1856, bajo el régimen español.</p>
<p>Un estudio publicado por el <a href="https://www.cdc.gov/cholera/index.html">Centro de Control de Enfermedades de EE.UU.</a> sobre el cólera en el siglo 19, encontró que más de 200 000 personas murieron de esta enfermedad en el Caribe.</p>
<p>Los servicios médicos de entonces no daban abasto. El mismo periódico daba conocimiento, por ejemplo, de la necesidad de médicos, por ejemplo, en Juana Díaz, donde estaban dispuestos a pagar un salario de 400 pesos con tal de conseguir a alguien que los ayudara a enfrentar la epidemia, según un anuncio publicado en el órgano oficial del gobierno.</p>
<p>Para contener los brotes, se adoptaron medidas extremas de <em>aislamiento poblacional</em>, en cierto modo, similares a las que se han adoptado a nivel mundial para contener la actual pandemia de COVID-19, enfermedad provocada por una nueva cepa de coronavirus. Se trataba de “cordones sanitarios” en los que se cortaba la comunicación entre regiones del país, en un intento por detener la expansión de la enfermedad a través de la isla.</p>
<p>La Gaceta de Puerto Rico, periódico oficial del gobierno bajo el régimen de España, informaba sobre los contagios y muertes por cólera, así como las necesidades de los municipios.</p>
<p>Para pasar esos cordones se necesitaba una especie de “pasaporte” emitido por el comisario del barrio, quien, a su vez, era el que recogía la información sobre los decesos y contagios que agrupaba el gobierno español para conocer dónde estaban aumentando los contagios, explicó Vega Lugo.</p>
<p>“Esa información la publicaban en La Gaceta. Ese era el informe que daba el gobierno, similar a lo que hacen ahora”, dijo.</p>
<p>El primer caso de la epidemia en Puerto Rico se registró en Naguabo el sábado 10 de noviembre de 1855. Para ese entonces, la enfermedad, que se originó en Asia, llevaba décadas rondando el Caribe, por lo que el gobierno insular había tomado medidas para evitar que la enfermedad entrara. Entre las medidas estaba la cuarentena para los barcos provenientes de países con casos de cólera.</p>
<p>Se cree que la enfermedad entró a la isla como parte del contrabando de ganado en Naguabo.</p>
<p>Para aquellos tiempos, se conocía muy poco de la enfermedad. De hecho, se entendía que esta plaga se transmitía por el aire y los remedios que se recomendaban estaban lejos de curar el cólera y se limitaban a paliar sus síntomas.</p>
<p>El <em>cólera es una enfermedad intestinal aguda</em> que se contagia a través de agua o alimentos contaminados, y se caracteriza por provocar intensos vómitos y diarreas que deshidratan rápidamente -en cuestión de horas o días- a una persona.</p>
<p>Puerto Rico ya había sufrido epidemias y desastres naturales letales para aquellos años, pero ninguno como aquel. Solo para ilustrar la mortandad, los huracanes San Ciriaco (1899) y María (2017), los más mortíferos para Puerto Rico, produjeron, respectivamente, 3 369 y 2 975 muertes, según las cifras oficiales del gobierno. El conteo oficial de decesos por el cólera fue siete veces más alto que las fatalidades provocadas por San Ciriaco.</p>
<p>Para abril de 1855, poco antes de la epidemia, regresaba al suroeste de Puerto Rico <a href="https://www.elnuevodia.com/topicos/ramonemeteriobetances/">Ramón Emeterio Betances</a>, el joven recién graduado de La Sorbona (Universidad de París) que pasaría a ser el padre del independentismo puertorriqueño.</p>
<p><strong>Ramón Emeterio Betances</strong></p>
<p>De hecho, desde esos días de plaga, Betances fue ganando popularidad en Mayagüez, donde estableció un campamento para tratar a los enfermos. Ese campamento, posteriormente, se convirtió en una instalación médica regular que hoy día se conoce como el Hospital San Antonio, localizado en la calle que lleva el nombre de Betances en el casco urbano de Mayagüez. Sus primeros enfrentamientos con el gobierno español se dieron en este período por negarse a darle prioridad en el tratamiento a los ciudadanos españoles y a los soldados.</p>
<p>“<em>Si a Betances lo veneraban como a un santo en Mayagüez era, en parte, porque era el que había dado medicina gratis a los pobres, porque había curado a mucha gente, ricos, pobres, esclavos y dueños de haciendas… Por eso después, cuando el gobierno español lo buscaba como a un delincuente, él entraba y salía del área oeste y la gente lo dejaba quieto</em>”, dijo Vega Lugo.</p>
<p>“<em>Betances, el político, se forjó del reconocimiento de las dificultades de la colonia para los desamparados que empieza a comprender desde esos momentos de crisis</em>”, añadió la historiadora.</p>
<p>Los más afectados por la epidemia eran los esclavos y los pobres, en su mayoría jornaleros, escribió el sacerdote e historiador Fernando Picó en el libro “Historia general de Puerto Rico”.</p>
<p>Años antes de la epidemia se había creado el sistema de “la libreta”, que obligó a muchas personas a mudarse a los poblados y a los centros urbanos, para poder presentarse ante las autoridades y mostrar que estaban trabajando. Esto trajo en algunos pueblos la creación de comunidades improvisadas con pésimas medidas de salubridad. Algo similar pasaba en las barracas de los esclavos.</p>
<p>En Mayagüez, Betances ordenaba quemar las barracas si se detectaba algún tipo de contagio allí. Destruir la barraca era la manera de desinfectar la zona, explicó Vega Lugo.</p>
<p>“<em>Lo que mató a mucha gente fue esa miseria</em>”, dijo.</p>
<p>La epidemia de cólera de 1855 y 1856 fue particularmente intensa en Arecibo, Ponce, Mayagüez y San Germán. Este último pueblo, además de lidiar con el cólera, sufrió un brote de viruela ese año, escribió el historiador Ricardo Camuñas Madera en el escrito “<em>El reinado del desastre: el fuego y el cólera</em>”.</p>
<p>Además de los hospitales provisionales y los cordones sanitarios, las Juntas de Sanidad de los municipios crearon brigadas para llevar a los enfermos hasta los servicios médicos y para enterrar a los que morían. En algunos pueblos, las muertes fueron tantas que se tuvieron que abrir cementerios improvisados para coléricos.</p>
<p>“<em>Muchos cementerios en las zonas rurales nacen en esa época</em>”, indicó Vega Lugo.</p>
<p>La economía de Puerto Rico sufrió mucho durante esa tragedia, dijo la historiadora. No existen registros claros de pérdida económica para todo Puerto Rico como consecuencia de la epidemia, no obstante, sí hay muchos registros de empresas o haciendas que no superaron la pérdida de mano de obra esclava que, junto a los jornaleros, constituían la principal fuente productora de Puerto Rico.</p>
<p><a href="https://www.elnuevodia.com/noticias/locales/nota/elcoleralaepidemiamasletalqueenfrentolaisla-2556699/" target="_blank"><strong>marzo 28/2020 (Nuevo día)</strong></a></p>
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		<title>Epidemias que han dejado huella en la historia</title>
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		<pubDate>Tue, 11 Feb 2020 00:45:04 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Historia de la Medicina]]></category>

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		<description><![CDATA[A lo largo de la historia, la humanidad ha enfrentado diversas epidemias que han puesto a las autoridades de todo el mundo en alerta, algunas de estas enfermedades han sido consecuencias de guerras o desastres naturales y otras causadas por virus y bacterias que se han desarrollado con el tiempo. La aparición y rápida propagación [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft wp-image-6095" title="Epidemias que han dejado huella en la historia." src="http://temas.sld.cu/colera/files/2020/02/epidemias-150x87.jpg" alt="epidemias" width="156" height="90" />A lo largo de la historia, la humanidad ha enfrentado diversas epidemias que han puesto a las autoridades de todo el mundo en alerta, algunas de estas enfermedades han sido consecuencias de guerras o desastres naturales y otras causadas por virus y bacterias que se han desarrollado con el tiempo. <span id="more-6093"></span>La aparición y rápida propagación del coronavirus ha sorprendido al mundo en las últimas semanas y, probablemente, marque un hito en la historia médica de la humanidad. Esta epidemia es producto de una variación del coronavirus llamado “2019-nCoV”, proveniente de la metrópoli de Wuhan, en la provincia de Hubei (China), donde más de 700 personas han perdido la vida y el riesgo de contagio se extiende como pólvora por todo el mundo.</p>
<p><strong>Aquí algunas de las epidemias que han dejado huella en la historia:</strong></p>
<p><em><strong>Peste negra</strong></em></p>
<p>También conocida como <a title="https://es.wikipedia.org/wiki/Peste_negra" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Peste_negra" target="_blank"><em>peste bubónica o muerte negra</em></a>, afectó a Europa, Asia y África en el siglo XIV. El brote fue una variante de la bacteria <em>Yersinia pestis</em>, que apareció en 1320 en el desierto de Gobi (norte de China y sur de Mongolia). Entre 1331 y 1334 llegó a China y en los años siguientes se propagó a otras naciones. La peste negra acabó con un tercio de la población europea y entre 45 y 60 millones de personas en el resto del mundo.</p>
<p>Una de las naciones más afectadas por la enfermedad fue Alemania, donde se calcula que uno de cada diez ciudadanos falleció como consecuencia de la epidemia. Otras cifras revelan que tan solo un quinto de la población de Florencia, Italia, sobrevivió luego de que el brote llegara a esa ciudad.</p>
<p><em><strong>Cólera</strong></em></p>
<p>El cólera es una enfermedad infectocontagiosa intestinal aguda, producida por el serotipos O1 y O139 de la bacteria <em>Vibrio colerae</em> y uno de sus principales reacciones es la diarrea. La primera epidemia de cólera ocurrió en India en 1503, los afectados fueron los miembros del Ejército soberano de Calicut, años después el contagio llegó a la población.</p>
<p>De acuerdo con el doctor R Pollitzer, encargado de redactar una monografía sobre el tema para la OMS, en la historia de la humanidad se registraron seis pandemias de cólera en el mundo hasta 1959. En 1961 hubo una nueva pandemia de este contagio y en 1991 surgió nuevamente el cólera, pero en varios países de América del Sur. El último registro de un brote de cólera ocurrió en 2010 en Haití, como consecuencia del terremoto que azotó la nación ese mismo año.</p>
<p><em><strong>Gripe española</strong></em></p>
<p>Fue una de las primeras grandes pandemias globales. Este contagio, que surge del <em>virus de la influenza</em>, afectó a un tercio de la población mundial y se estima que 2.5 por ciento de los habitantes en la tierra fallecieron por consecuencia de esta pandemia.</p>
<p>De acuerdo con varios estudios sobre la enfermedad, apareció en el año 1918 en Estados Unidos y posteriormente se propagó por varios países de Europa. Sin embargo, el impacto en España fue tan grande que los medios de ese país hicieron una gran cobertura al respecto y a esto se debe su nombre.</p>
<p>Aunque la epidemia fue una de las más mortíferas en la historia, su brote se pudo controlar en poco menos de un año.</p>
<p><strong><em>Tifus</em></strong></p>
<p>Datos de la Organización Mundial de la Salud indican que el Tifus mata a una por cada 5 millones de personas cada año.</p>
<p>Durante la Primera Guerra Mundial el tifus fue una de las grandes causas de muerte, tanto de los pacientes como de los cuidadores que posteriormente se contagiaban. Condiciones similares ocurrieron en la Guerra Civil Rusa y en la Segunda Guerra Mundial.</p>
<p>Algunas de las víctimas del Tifus en la segunda Guerra Mundial fueron los prisioneros que se encontraban en los campos de concentración nazi, debido a las precarias condiciones de higiene en las que vivían. Un ejemplo bastante conocido es la muerte de Ana Frank, quien con tan solo 15 años murió por esta enfermedad.</p>
<p><strong>Sarampión</strong></p>
<p>Según datos de la OMS, hasta mediados del siglo XX se estimaba que Estados Unidos registraba entre 3 y 4 millones de casos y 450 muertes anuales por sarampión. Esta estadística cambió abismalmente en 1963 con el descubrimiento de la vacuna para prevenir esta enfermedad.</p>
<p>Durante los años 1989 y 1991 hubo brotes de sarampión en poblaciones hispánicas, específicamente en niños de familias que no había tenido acceso a la vacuna. Actualmente todavía se registran casos de sarampión en todo el mundo, que mantienen en alerta a las autoridades de cada país, así como los organismos internacionales.</p>
<p><em><strong>Viruela</strong></em></p>
<p>La viruela es una enfermedad infectocontagiosa grave que se manifiesta principalmente en la piel y es causada por el <em>Virola virus</em>, que tuvo su origen en el año 10 000 antes de Cristo. Su tasa de mortalidad llegó a ser de 30 por ciento en los pacientes infectados, por lo que en antiguas culturas estaba prohibido darle nombre a un niño hasta que contrajera la enfermedad y sobreviviera. En la década de 1950, la OPS logró erradicarla del continente americano y en 1980 la OMS aceptó el Informe final de la Comisión Global para la certificación de la erradicación de la viruela.</p>
<p><em><strong>H1n1</strong></em></p>
<p>El virus de la <em>influenza H1n1</em>, también conocido como <em>gripe porcina,</em> produjo una fuerte epidemia durante la temporada de gripe de los años 2009 y 2010.</p>
<p>De acuerdo con la OMS, algunos de los síntomas de este contagio eran <em>fiebre, tos, escalofrío, dolores de cabeza, dolores en el cuerpo, fatiga, congestión nasal, ojos rojos, diarrea, náuseas y vómitos.</em></p>
<p>En agosto de 2010 la OMS declaró la finalización de la pandemia. Cifras de este organismo señalan que 18 mil 500 personas murieron a causa de este virus.</p>
<p><strong><em>Zika</em></strong></p>
<p>El <em>zika</em> es causado principalmente por el virus que transmite un mosquito del género <em>Aedes</em>. El primer brote de Zika registrado ocurrió en la Isla de Yap (Estados Federados de Micronesia) en 2007. Le siguió en 2013 un gran brote en la Polinesia Francesa y en otros países y territorios del Pacífico. En marzo de 2015 Brasil notificó otra gran epidemia de Zika, que se extendió a países cercanos como Venezuela y Colombia.</p>
<p><strong>Ébola</strong></p>
<p>El <em>virus del Ébola</em> o <em>Ebolavirus</em> apareció por primera vez en algunas regiones de África. Su nombre proviene del río Ébola, ubicado en la República Democrática del Congo, lugar donde se produjo la primera gran epidemia en 1976.</p>
<p>El brote de ébola entre 2014-2016 en África Occidental fue el más extenso y complejo desde que se descubrió el virus, con un saldo de casi 4 000 muertos. En un estudio dirigido por la OMS en 2015, se desarrolló y probó una vacuna experimental, denominada rVSV-ZEBOV, que ha logrado una gran protección contra este virus.</p>
<p>Con los constantes avances de la tecnología, muchas de estas enfermedades ya han sido erradicadas y otras van en ese camino. Sin embargo, cada día se conoce más acerca de nuevas epidemias como la del coronavirus, para las que el mundo debe prepararse rápidamente, según ha reconocido la OMS.</p>
<p>Fuente: <a title="https://www.who.int/es" href="https://www.who.int/es" target="_blank"><strong>Organización Mundial de la Salud</strong></a></p>
<p><a title="https://www.elsoldemexico.com.mx/doble-via/salud/epidemias-que-han-dejado-huella-en-la-historia-4810753.html" href="https://www.elsoldemexico.com.mx/doble-via/salud/epidemias-que-han-dejado-huella-en-la-historia-4810753.html" target="_blank"><strong>febrero 11/ 2020 (El Sol de México)</strong></a></p>
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